jueves, 8 de septiembre de 2011

CAPÍTULO IV:

❧❃❧ IV. HORNY SHARK ❧❃❧

(Bridgeport, 24 de Julio 2010)

Veinte minutos más tarde, encontré el dichoso edificio gracias al desagradable olor a pescado podrido y los deshechos del mar apilados en esa parte medio oculta del puerto. Tal como me había dicho la anciana.
El edificio se caía a trozos, literalmente. Y en esa parte del puerto el mar había adquirido un intrigante color ocre, en el agua flotaban todo tipo de objetos, zapatos viejos, botellas rotas y algunos más que preferí no identificar.
 Subí las escaleras de la entrada y llegué a la planta principal, que por extraño que pareciese estaba completamente vacía.

Ni mesas, ni barra, ni camareros. Al fondo había un pequeño escenario con algunos altavoces apagados e instrumentos raros, y un gran espacio libre de muebles con una barra de metal en medio y un agujero en el techo en el que cabía perfectamente una persona. La sala estaba casi a oscuras, pero podía escuchar la música en la planta superior.
 
 Estaba sonando  ♫“Tush” de ZZ Top ♫. Muy apropiada…

-          ¡Sube preciosa! – gritó alguien desde la planta superior, parecía la voz de antes.

Fijé la vista en el agujero de arriba.

-          ¿Dónde están las escaleras? – pregunté.

Escuché la risita de una mujer.

-          No hay escaleras, vas a tener que subir por la barra – contestó el desconocido burlonamente.

¿Y cada cliente tenía que subir por allí para tomarse una copa? No quería ni imaginar a la anciana subiendo por esa barra de metal. Por suerte  había pasado gran parte de mi vida escalando en árboles y tenía unos brazos y piernas fuertes para sujetarme, así que no me costó demasiado tiempo llegar hasta arriba.
 Vi dos pares de ojos contemplándome anonadados cuando planté el pie en el suelo y me acomodé la ropa para estar presentable.

-          Joder con la rubita – soltó un hombre de pelo castaño y algo grasiento echado hacia atrás.
 
Había dos barras y detrás de cada una un camarero. Sólo estaban ellos. El hombre del teléfono (supuse) era un chico de unos treinta y pocos años, de altura media, ojos oscuros y barba de tres días. La otra camarera debía tener mi edad más o menos, unos veintisiete, tenía el pelo castaño también y rasgos muy parecidos al otro. Iba vestida con un ajustado corsé negro que marcaba más de la cuenta sus generosos atributos y unos vaqueros del mismo color, ceñidos y de talle bajo.

-          Tenías las escaleras por ahí – dijo ella señalando con gesto malicioso una puerta a su espaldas.

Fruncí el ceño algo molesta y me acerqué a la barra, donde estaba el chico ordenando botellas.
   -          Hola, vengo por el anuncio del periódico.

Él me miró de arriba abajo, haciendo un alto bastante incómodo a la altura de mis pechos. Que por cierto, no podían ni compararse con los de la señorita.

Aun así nunca había tenido demasiados complejos, y desde luego no me molestaba tener un pecho bastante normalito tirando a pequeño. Mi cuerpo era delgado y tenía una piel tersa y pálida que cuando entraba en contacto con el agua adoptaba un color bastante raro, se volvía más brillante en un tono verde azulado, no demasiado llamativo, era como si me hubiesen untado una crema de esas que te dejan la piel llena de brillantina de ese color. No me molestaba, pero de pequeña me había ganado bastantes burlas por parte de los demás niños que solían llamarme chica pez y cosas por el estilo. Mis orejas puntiagudas tampoco es que fuesen muy normales, y solía llevar el pelo largo y suelto para taparlas y evitar miradas indiscretas.

A pesar de mis rarezas, tenía la suerte de conservarme bastante bien con los años, desde los dieciocho prácticamente no había cambiado y por mucho que comiese nunca engordaba ni un kilo. Lo cual era un alivio.

Al cabo de unos segundos, me lanzó una sonrisilla pícara. 
 -          Ya veo. ¿Cuántos años tienes?

-          Veintisiete.

-          No los aparentas – contestó incrédulo.

-          Gracias – sonreí.

-          ¿Cómo te llamas?

-          Ali…- me quedé en silencio unos segundos. ¡Casi decía mi verdadero nombre!. Por suerte Herald ya tuvo en cuenta esto y eligió un nombre adecuado para estas situaciones – Alice Sunrise.

-          Alice ¿eh?. ¿Y has trabajado alguna vez como camarera?

-          – mentí – un par de semanas.

Dos mentiras en tres preguntas, mi abuela hubiese estado orgullosa. No me sentía muy bien haciéndolo, pero sabía que era necesario. No quería que nadie supiese quién era realmente en aquella ciudad, me había propuesto dejar el pasado atrás.

Aunque después de todo no era tan mentirosa, sabía cómo servir copas, que era lo importante. Y necesitaba que me diesen el trabajo.

-          ¿Sabes bailar?
 -          ¿Bailar? – pregunté extrañada – algo…pero creía que el puesto era de camarera.

-          Bueno, con ese cuerpo con que sepas moverte un poco tendrás a los clientes pegados – contestó ignorando mi pregunta.

Me levanté del taburete y le miré molesta, sospechando por donde iban los tiros.

-          Creo que me voy.

-          ¡Oh, vamos! Era una broma – ahora era él quién se notaba que mentía – vamos mujer, no tendrás que hacer nada raro, sólo bailar un poco en la sala de abajo de vez en cuando.

Sopesé su mirada por unos instantes.

-          No pienso quitarme ni un milímetro de ropa.

Lanzó una risotada.

-          Vaya, tienes carácter. Tranquila, este no es uno de “esos” bares.

-          Ni dejar que me manoseen – añadí.
 -          No te preocupes mujer – dijo ahora ella – si alguno te pone la mano encima tienes permiso para partirle la cara. Ya verás cómo te diviertes. 

-          Haz caso a Salma, ella sabe de lo que habla – dijo sonriendo mientras se dirigía hacia la estantería de atrás para coger una botella - Además aquí los tenemos bien entrenados,  casi siempre viene la misma gente y aquí todos nos conocemos. No te van a tocar.

-          Está bien – contesté finalmente, aunque no muy segura – ¿entonces va a contratarme?
-          Sería idiota si no lo hiciese – dijo guiándome el ojo mientras me servía un vaso con un líquido amarillento - Por cierto, me llamo Jake.

-          Un placer y gracias – dije cogiendo el vaso.
 Puede que fuese bastante descarado, pero después de todo no parecía tan borde como esperaba.

-          Ella es Salma, mi hermana.

-          Medio hermana – corrigió desde la otra barra.

-          Encantada, Salma.

-          Lo mismo digo – contestó mientras seguía limpiando.

-          ¿Y cuando empiezo?

-          ¿Mañana por la noche te viene bien? – como vio que daba vueltas al vaso sin probarlo, me animó a hacerlo con una sonrisilla - Anda dale un trago, es el cóctel especial de la casa.

No me gustaba beber nada con alcohol ya que solía hacerme demasiado efecto, pero probé un poco por compromiso. Di un pequeño trago, tal como esperaba tenía alcohol para desinfectar el bar entero, pero no estaba mal. Tenía un sabor afrutado y un ligero toque ácido.
 -          Bueno ¿qué te parece?

-          Está rico, pero no debería beber más, aún tengo cosas que hacer. Estaré aquí sobre las seis.

-          Muy bien, entonces nos vemos mañana.

Sonreí y asentí con la cabeza, levantándome de mi asiento.

-          Gracias por todo, hasta mañana.

-          Hasta mañana guapa – se despidió Salma.

-          Hasta mañana, y trae algo llamativo para vestir – dijo con un nuevo guiño.

Lancé un vistazo a mi pantalón vaquero y camiseta azul. No tenía gran cosa que ponerme, así que debería ir de compras. Hice un gesto afirmativo con la cabeza y me despedí con la mano. Después me colé por el agujero del suelo y volví a bajar por la barra.

-          Deja de poner esa cara de bobalicón Jake, desde luego se os pone una rubia delante y atontáis.

-          ¿Pero tú te has fijado en esa? No es ni normal.

-          Ya, muy normal no parece – contestó sin mucho entusiasmo.

Si de algo servían mis orejas largas (aparte de para ganarme burlas) eran para escuchar ese tipo de comentarios demasiado claro antes de salir por la puerta, en el pasado mi desarrollada percepción me había traído más disgustos que otra cosa, así que aprendí a ignorar la opinión de los demás sobre mí a una edad muy temprana.

Atravesé la zona a oscuras con paso ligero y salí al exterior del edificio, instintivamente aspiré profundamente el aire de fuera, sin recordar el asqueroso olor a podrido de la entrada. Salí disparada de ahí reprimiendo las arcadas y fui a dar un paseo por la playa antes de ir de compras.
 Al alejarme del bar la cosa cambió bastante, y pude disfrutar de mi paseo relajándome por primera vez después de mucho tiempo.

Tenía trabajo, un nuevo hogar y una nueva vida que empezaba justo en ese momento, y pensaba aprovecharla al máximo, lejos todo lo posible de todo aquello que me había hecho huir de mi pasado.

Todo salvo una cosa…

martes, 6 de septiembre de 2011

CAPÍTULO III:

❧❃❧ III. MI PRIMER DÍA EN BRIDGEPORT ❧❃❧

(Bridgeport, 24 de Julio de 2010)

Al despertar lo primero que hice fue darme una ducha de agua fría.
Y no fue porque me hiciese falta después del sueño de la noche anterior (que también, para qué nos vamos a engañar), sino porque como era lógico en aquella casa vieja no había calentador ni nada que se pareciese, y la verdad es que tampoco me hacía falta. No se me daban demasiado bien los aparatos de ese tipo y seguro que terminaba quemando mi primer piso enseguida.

Me vestí con la misma ropa del día anterior ya que no tenía mucho de donde elegir y me preparé un café mientras leía el periódico diario que amablemente habían dejado en mi buzón.
El café me sentó como una patada, no tenía azúcar y a saber cuánto tiempo llevaba en aquel armario, pero me hacía falta una buena dosis de cafeína si quería recorrer Birdgeport sin quedarme dormida en algún banco.

Fui directa a la última página (sólo había dos así que no tardé mucho en llegar) y miré en la sección de demanda de empleo, observando con curiosidad el tipo de trabajos que se ofertaban en aquella ciudad.
“Se necesita ayudante de cocina. Imprescindible ingeniería aeronáutica y/o master en Ocultismo”

 “¿Quieres ser diseñador de vasos de Nocilla? ¡Trabajo con futuro! Sin paro ni listas de espera. Preséntate a las oposiciones por medio de Trola-Formación TLF: 0100100001”

“Se busca paseador de perros. Imprescindible limusina”

-          Erm…

Hasta el café se quedó helado.

Seguí leyendo esperando ver alguna oferta que se adaptase más a mis escasas cualidades.

“Se necesita camarera. No importa experiencia. Pagamos mal, pero es lo que hay”

-          Creo que de momento me conformo con éste…

Apunté el número de teléfono que había en la reseña y lo guardé en el bolsillo junto con unas cuantas monedas.

Después me levanté y me quedé contemplando durante varios minutos las increíbles vistas del edificio, sin duda lo que más me gustaba de ese piso.
El edificio casi se desmoronaba de lo antiguo que era, pero estaba situado en la costa y tenía una hermosa panorámica del mar. Abrí la ventana y aspiré el perfume salado de la brisa, relajándome al instante con la suave melodía de las olas al chocar contra las rocas.

Después de un rato embobada, decidí ponerme en marcha y buscar una cabina donde poder llamar por teléfono.
A unos pocos metros de mi edificio, encontré una y llamé al número que ponía en el periódico. Después de casi cinco tonos escuché una voz ronca y masculina al otro lado.

-          Coño Salma dónde estabas, te dije que cogieses el puñetero teléfono.

-          ¿P-perdón? – pregunté confusa.

Volví a escuchar otra voz de fondo, esta vez femenina, y por su tono no parecía demasiado contenta. Después de unos segundos lanzándose improperios varios entre ellos (que prefiero no ponerme a citar), mi interlocutor me hizo caso.

-          ¿Quién es?
-          Buenos días, llamaba por el anuncio del periódico… - empecé a decir bastante cortada.
-          Pásate por el puerto en un par de horas, Pub “Horny Shark”, no tiene pérdida.

Su voz era bastante cortante así que no me extendí mucho más.

-          Muchas gracias.

Colgó.

¿Qué clase de nombre era ese?

Cualquier persona con dos dedos de frente y poca necesidad habría seguido buscando ofertas de trabajo después de semejante escenita telefónica. Pero yo no era una de esas personas.

Eché a caminar y seguí el camino de la costa, si el bar estaba en el puerto, no debía ser difícil encontrarlo. Pero no contaba con mi patético sentido de la orientación en la ciudad, así que sin saber cómo (bueno quizás me entretuve un poco), llegué a la parte central de la ciudad, junto a una enorme fuente a la que habían acudido un montón de palomas.
Allí había una adorable anciana en camisón y con los pies descalzos dándoles de comer, contándole historias mientras lanzaba migajas de pan duro a sus pies. Era la primera persona que veía en la ciudad y no corría con prisas por llegar tarde a algún lado, así que decidí acercarme y preguntarle.
-          Perdone señora, ¿podría indicarme donde está el puerto? – contesté notando el desagradable efluvio que emanaba de su débil figura.

-          Junto al mar.

-          - contesté con un parpadeo.

Me di la vuelta como una autómata cuando la escuche reír a mis espaldas.

-          Jajajaja junto al mar, esa ha sido buena jajajaja – se rió de su propio “chiste”.

La miré de reojo, alucinando aún y en parte contenta por haber hecho feliz a la pobre anciana, que tenía lágrimas en los ojos por la risa.

-          No, en serio – se puso seria de golpe - Es cierto.

-          Ya…

-          Perdona jovencita, llevo bastante tiempo sin hablar con otra persona y se me hace raro. Tienes carita de estar bastante perdida.

-          Sí, soy nueva en la ciudad.
-          Pues menudo lugar has buscado para vivir, ten cuidado y no vayas nunca por callejones solitarios, ni te acerques a desconocidos…¿ves? No deberías estar hablando conmigo.

-          Señora agradezco su preocupación, pero yo sólo necesito saber dónde está el puerto…

-          Si ya te lo dije – suspiró pesadamente – vale venga, ve por allí y sigue recto hasta encontrar un edificio de color amarillo, después gira a la izquierda y encontrarás el paseo marítimo.

-          Muchas gracias, y ¿por casualidad no sabrá la localización exacta de un bar llamado “Horny Shark”?.

Decidí probar suerte, al fin y al cabo tenía pinta de conocer bien la ciudad y aunque estuviese mal decirlo, de darle bastante a la bebida.

-          ¿Tengo yo cara de vinagres?
-          Pues…

Mi abuela me enseñó a ser sincera, pero también a ser amable con las personas mayores, así que decidí seguir el segundo consejo.

-          No, no. Claro que no. Perdóneme…

-          Pues lo soy, y me conozco todos los bares de la ciudad – contestó con toda tranquilidad – el “Tiburón” se encuentra en la parte norte del puerto junto un montón de desechos de barco, guíate por el olor a pescado podrido. No tiene pérdida.

Desde luego aquel trabajo pintaba de maravilla.

-          Muy amable, gracias por las indicaciones señora – saqué unas cuantas monedas y se las entregué – que pase un buen día.
Las coloqué en su palma y al rozarme me miró de una forma muy extraña, sus ojos se volvieron completamente negros y al instante se apartó de golpe. Al cabo de unos segundos, en los que nos miramos confusas, volvió a la normalidad.

-          No dejes que la oscuridad te alcance muchacha, ve siempre hacia la luz.

¿Eso no era de una película?
  
-          ¿C-cómo?

Sus ojos volvieron a la normalidad y negó con la cabeza.

-          Soy una vieja extraña niña, tengo que soltar cosas así – contestó con humor, aunque su mirada era ahora muy seria.

La anciana se alejó con paso ligero, dejándome ahí parada sin saber muy bien cómo tomarme aquel desconcertante consejo.
Pero al cabo de unos segundos decidí olvidarme de ello y buscar el dichoso “Horny Shark”.

Sólo esperaba que no fuese tan malo como pintaba.


lunes, 5 de septiembre de 2011

Nuevo capítulo subido ^^

Pues eso ^^ acabo de subir el nuevo capítulo y me gustaría comentar algunos puntos:

En primer lugar, he editado las imágenes para que se vean algo borrosas o nubladas, como en un sueño. Lo que pasa no es más que una parte del pasado de ella, que no sabe si ocurrió realmente o fue cosa de su imaginación, como un sueño que no para de repetirse. Realmente no cuenta gran cosa, pero me apetecía subir una escena romanticosa de los dos y estrenar algunas poses nuevas chulas que encontré por ahí.

Al postearla no sabía si clasificarla para adultos o no ya que no se ve gran cosa y tampoco creo yo que haya escrito nada inapropiado, pero como en el futuro tengo pensado poner alguna escena algo más fuerte (tampoco mucho) cambiaré esa opción en el blog por si acaso daño la sensibilidad de alguien xDDDD Supongo que no habrá problema alguno para seguir entrando, simplemente pedirá una confirmación, pero aviso por si las moscas :P

Si teneis alguna sugerencia o comentario ya sabeis, ¡sois libres de ponerme verde todo lo que queráis!

Y bueno, ahora intentaré escribir una nueva entrada que haga avanzar un poco más la historia, ya que ahora mismo se está centrando demasiado en el pasado de los personajes. Espero no tardar demasiado ^^U

¡Saludos!

CAPÍTULO II:

❧❃❧ II. Recordándote en sueños ❧❃❧


Como no podía ser de otra forma, volví a soñar con él y con aquella noche en el lago, aún hay veces que me pregunto si fue real o no.
Estaba leyendo en la cama, ya no recuerdo el título del libro, cuando me sobresaltó el ruido de una piedrecita chocar contra mi ventana.

Me incorporé en la cama y fijé la vista a mi derecha.
Me levanté y me dirigí corriendo hacia la ventana tratando de calmar mis nervios y ver algo más allá de los árboles y la oscuridad del bosque, pero allí no había nadie.

Desilusionada, di vueltas alrededor de la habitación. Pensando en aquella tarde en el cementerio, en nuestra despedida. Una parte de mí se negaba a creer que se había ido, e inconscientemente, lo seguía buscando en cualquier lugar. 
Cualquier ruido nocturno era capaz de sacarme de la cama de un salto, y aquella noche no iba a ser menos.

Otra noche de insomnio, estupendo. 
Decidí salir a dar un paseo por el lago, estar cerca del agua siempre me había ayudado a tranquilizarme y era el lugar donde solía ir cuando no podía dormir. A veces me quedaba dormida en la orilla y despertaba manchada de tierra y con el pelo lleno de ramitas y hojas secas, pero no me importaba en absoluto, adoraba estar en contacto con la naturaleza, y sobre todo con el agua. Los baños al amanecer eran mis favoritos, y aquel lugar era perfecto para darse uno.
No sé cuánto tiempo pasó desde que llegué hasta que me percaté de que no estaba sola. Estaba jugueteando en la orilla, creando formas con los dedos en el agua cuando escuché su voz a mis espaldas.

-          Ovejitas… ¿en serio? 
La mezcla de desconcierto y burla que había en su tono de voz hizo que mis mejillas se encendiesen al instante, y recordar que había dejado mi pijama en la hierba y que estaba casi desnuda no ayudó mucho a que el efecto pasase.
Cuando me giré y lo vi allí plantado, observando con curiosidad mi camiseta adornada con ovejas blancas, me quedé de piedra. 
-          ¿Q-qué haces aquí?

-          Observarte mientras te bañas – contestó.

 Él siempre tan directo.

 -         

No supe qué decir, él estaba allí tal y cómo había esperado cada día durante más de dos años. Devorándome con la mirada de una forma que me hacía estremecer. Y yo me encontraba más perdida que nunca. 
 
No sabía si enfadarme, salir corriendo o lanzarme a sus brazos. Así que simplemente me quede ahí plantada, tapándome como pude con los brazos.

-          He venido por ti – dijo, dando un paso hacia la orilla y dejando caer la prenda a sus pies.
-          Sabía que volverías – contesté acercándome a él temblorosa.
Nuestros labios volvieron a encontrarse, ansiosos y hambrientos después de tanto tiempo. Pero al cabo de unos segundos volvió a separarse de ellos y echó a caminar tranquilamente, mirándome de una forma que en ese momento no supe bien cómo interpretar.

Instintivamente le seguí.

Se dirigió hacía un lugar apartado en el lago, rodeado de maleza y árboles, y tomando mi mano con delicadeza me ayudó a salir del agua.
Me tumbé sobre el lecho de hierba y flores que había a nuestros pies y el comenzó a quitarse la ropa.

Yo no podía dejar de mirarle, sin creer que realmente estuviese allí conmigo.

Su cuerpo no había llegado aún a desarrollarse del todo aún, pero era fibroso y se notaba que lo había estado ejercitando duramente durante esos últimos años. Varias marcas de cortes y arañazos surcaban su piel. Pero lo que más llamó mi atención fue el extraño tatuaje dibujado en su pecho izquierdo. 
Al ver que me fijé en él llevó una mano a su pecho y lo observó un par de segundos, esbozando una triste sonrisa. Quise preguntarle su significado, pero estaba demasiado ocupada tratando de respirar mientras él terminaba de desnudarse.
Después se tumbó sobre mí y me miró fijamente.

-          Ven conmigo – susurró sin dejar de besarme – a mi hogar…a Édora. 

-          ¿Édora? – pregunté confusa, nunca había oído hablar de un sitio así - Daría lo que fuese por poder hacerlo, pero sabes que es imposible ahora mismo.

Seguía siendo menor de edad, y aunque de momento me permitían cierta libertad, desde la muerte de mi abuela me habían tenido muy vigilada, a la espera de encontrar una familia que se hiciese cargo de mí. Tenían miedo de que cometiese alguna locura estando sola, pero yo nunca había dado problemas así que dejaron que de vez en cuando volviese a mi antigua casa.

-          Entonces volveré a por ti. 

-          Algún día Thaerion, volveremos a estar juntos.

-          No lo dudes – contestó, colocándose entre mis piernas y entrando con delicadeza en mi interior - Eres mía – susurró en mi oído. 
Abrí los ojos de golpe, sorprendida por la rotunda convicción de sus palabras y por aquella extraña sensación que crecía desde dentro y se expandía por todo mi cuerpo al sentirlo completamente dentro de mí.

-          Soy tuya - contesté con la misma seguridad mientras mi cuerpo se amoldaba al suyo.

Él me miró y sonrió antes de volver a besarme intensamente.

No hicieron falta más palabras. Deseaba quedarme así para siempre, pero sabía que aquel momento no duraría demasiado.
Debía aprovecharlo al máximo.

Experimenté tantas sensaciones nuevas en tan poco tiempo que al acabar quedé completamente rendida entre sus brazos, negándome a caer dormida y perder aquellos valiosos minutos que nos quedaban hasta el amanecer.

Lo último que recuerdo fue el sonido de su voz pronunciando las últimas palabras que escuché de sus labios mientras acariciaba mi vientre y finalmente me dejaba vencer por el sueño.

-          Te llevo grabada en mi piel desde que nací…
-          ...y estoy condenado por ello.



¡He vuelto!

¡Ya me tenéis de vuelta!

La verdad es que no sabía muy bien que escribir, tenía dudas sobre si continuar o no la historia, ya que mi libro trata precisamente de la historia de estos dos personajes, en los que me inspiré y cree gracias a un juego en el que solía rolear con mis amigos. Y aunque la historia del libro no es como esta, el motor sigue siendo básicamente el mismo y comparte muchas similitudes, así que prefería dejar esta algo aparcada para no revelar demasiados datos que pudiesen aparecer después.

Pero la verdad es que tenía muchas escenillas chulas pensadas para recrear en los Sims 3, cosas que en mi libro no pasan básicamente porque las dos historias están ambientadas en mundos y épocas distintas.

Así que he decidido seguir de momento, y tratar de separarlas todo lo posible de la historia principal, que si las cosas salen bien y tengo suerte (muuuucha suerte) algún día será publicada ^^ (menos mal que tener esperanza es gratis que sino...)

Y bueno, después de un mes y pico sin actualizarla, hoy por fin he acabado el siguiente capítulo de la historia, pero como he acabado con él ahora mismo y es bastante tarde mejor lo dejo para subir mañana.

Por último comentar que los personajes principales de la historia, así como la familia y la trama que hay entre ellos son de creación propia, pero puede que en un futuro aparezcan algunas escenas o personajes que están basados o inspirados un poco en los de mis amigos, sin llegar a ser una copia exacta desde luego. De todas formas si algún día apreciese un personaje de este tipo lo avisaría, por si las moscas ;)

Gracias por vuestra paciencia y de nuevo perdonar por este enorme parón, y no os preocupeis que de momento habrá "Hijos de Édora" para que os hartéis (tampoco es muy difícil eso xD)

¡Muchos besos!