jueves, 3 de noviembre de 2011

CAPÍTULO XI.II

❧❃❧ XI. RESPUESTAS ❧❃❧

❃ (SEGUNDA PARTE) 

(Bridgeport - 9 de Noviembre)
Una semana entera sin dejar de ver a aquella niña pálida, de ver la marca de Thaerion en su cuello y volver a ese lugar en sueños.

¿Qué quería decirme? ¿Acaso me estaba guiando hasta él?

No, no podía ser…Seguramente se trataba de mi maldita obsesión por él, que incluso sin ser consciente me obligaba a recordarlo justo cuando empezaba a ver más allá de su recuerdo.

Por una vez que intento pasar página y conocer a otra persona…está claro que lo mío no tiene nombre.

Ha pasado una década desde entonces…diez años en los que no he vuelto a estar con nadie, en los que ni siquiera me he planteado volver a probar el sabor de otros labios que no sean los suyos.

Diez años esperándole…y ¿para qué?

- Espabila bonita, que tienes trabajo.

La amable voz de Salma me salvó de volver a ponerme sentimental. Debería estarle agradecida.
Acababan de llegar tres clientes, a dos de ellos los reconocí como los chicos de aquella compañía de teatro (o lo que fuese). El otro era un hombre bastante alto, de piel bronceada y espeso cabello negro recogido en una trenza, tenía rasgos distintos a los que estaba acostumbrada a ver, seguramente perteneciese a una étnia distinta.

Me pareció bastante guapo, pero daba un poco de miedo.

- ¡Hola preciosa! – el chico rubio de las rastas fue el primero en saludar y como la vez anterior parecía muy alegre de verme.

- Hola Lande – saludé con una sonrisa.

- Mira Gas – dijo dirigiéndose al chico de la cresta rubia, que por cierto se parecía mucho a él - se acuerda de mi nombre y todo, seguro que le impacté.

- Lo raro es que no haya salido corriendo aún – contestó en tono bromista.

Los dos me recordaban a la típica pareja de película, “El Gordo y el Flaco”, siempre juntos y bromeando. Resultaban bastante divertido verlos juntos, y parecían muy simpáticos. Y la verdad es que en ese momento agradecí la presencia de alguien conocido para olvidar el rumbo que estaban tomando mis pensamientos.

- Me alegro de veros, ¿Qué os pongo?

- Yo voy a tomar una cerveza, ¿tenéis Grimbergen?

- Creo que sí...un momento.

Me di la vuelta para comprobarlo y vi como Salma y Beth miraban curiosas al grupo de chicos sentados en mi barra. Seguramente pensando a cuál de los tres echarían las zarpas primero.
- ¿Rubia o doble?

- Hombre me gustan las rubias, pero si son dos…

El chico alto y moreno, que hasta el momento no había dicho nada y sólo se había sentado a observar, movió la manaza directamente hasta su nuca, soltándole un capón que le hizo levantar de la silla.

Estuve a punto de darle las gracias, pero me las guardé para otro día.
- ¡Auch! ¡Controla tu fuerza, Hulk! – gritó masajeándose el cuello - Esto…rubia quería decir.

Sonreí y le serví su cerveza, mientras esperaba que sus compañeros me dijesen que querían.

- Una Coca Cola – pidió Gas, un chico sano al parecer – Light…si tienes.

- Su mujer lo tiene a dieta – comentó Lande por lo bajini - ¿verdad hermanito?
Y con familia, cualquiera lo hubiese dicho. A simple vista parecía de esos hombres que odian las ataduras y todos esos rollos, como suelen decir en la ciudad.

- ¿Y usted? – pregunté dirigiéndome al único que me faltaba.

Levantó la vista de la barra para posarla en mí, sus ojos negros parecían estar en otro lugar a pesar de que me miraban fijamente.

- Una cerveza, tostada – aclaró.

Lande estuvo a punto de hacer otro comentario, pero la mirada de reojo de su compañero lo disuadió al instante.
- ¡Ah! ¡Por cierto! Este es Janne.

“Pues se parece más a Tarzán”, oh dios…Lande me estaba pegando su idiotez. Por suerte no pensé en voz alta, como hago a veces.

- Encantada Janne, soy Alice.

Le tendí la mano, y él se pensó unos segundos si estrecharla o no. Finalmente la cogió y con una delicadeza premeditada me dio un suave apretón, parecía como si tuviese que controlar su propia fuerza. Y la verdad es que lo agradecía, tenía unas manos enormes y yo necesitaba las mías para seguir trabajando.

Entonces caí en algo.

- Usted es quién me encontró aquella noche, ¿verdad?
Asintió con gesto serio, o más bien con aquel gesto que no había cambiado ni un ápice desde que llegó.

- Le estoy muy agradecida, no sé qué me pasó. Pero me alegro de que fuese usted quién me encontrase, fue muy amable al ponerme a salvo.

Quizás él sabía algo más sobre lo que me había ocurrido, quizás si le preguntase podría descubrir qué pasó realmente. Estuve a punto de preguntarle en ese momento, pero Salma y Beth andaban cerca con la antena puesta, así que decidí dejarlo para otro momento.

- No fue nada, y tampoco estaba yo solo – contestó humildemente, lanzando una mirada a sus compañeros.

Pero yo sabía que él se había quedado velando por mí, lo cual hizo que enseguida sintiese confianza hacía él.
Parecía un buen hombre. A decir verdad, los tres lo parecían.

Y yo les debía una.
- Gracias a los tres, de verdad – dije terminando de servir las bebidas.

Se quedaron un buen rato, y yo seguí atendiendo clientes y limpiando mesas mientras observaba como mis compañeras hacían lo posible por revolotear alrededor de ellos.

Salma tonteaba con Lande mientras Beth lo intentaba con Janne, sin ningún éxito pues el chico ni la miraba. Parecía bastante incómodo y no levantaba apenas la mirada de su bebida. ¿Sería tímido?
Cada vez me caía mejor…

En cambio Lande estaba encantado de la atención recibida, era todo un “Don Juan”.

Pero ambas dejarían sus esfuerzos al cabo de un rato, justo cuando Beth recibió un mensaje al móvil.
Me enteré porque lanzó un gritito y fue hacia la barra dando saltos para enseñarnos muy feliz lo que ponía.
“Tengo la noche libre. ¿Quieres que pase a recogerte?”

Estuve a punto de preguntar qué tenía de especial el sms (tampoco es que fuese raro que uno de sus ligues le preguntase eso) cuando Beth comenzó a mover los dedos por el aparato y nos enseñó el siguiente.

- Mirad… - dijo con una sonrisilla.

“Por cierto…soy Valo”

- …

Ambas me miraron como si mi opinión importase mucho en esos momentos, y al ver que no reaccionaba de ningún modo Beth abrió la boca para meter el dedo en una llaga que sin saber bien porque, estaba ahí desde aquella noche.

- Salma cariño… ¿tienes condones de sobra?
Aguanté, no sé cómo pero lo hice. Y volví a atender la barra, buscando sin querer consuelo en aquellos tres chicos, que me miraban ahora con cierta preocupación.

- Alice, ¿va todo bien? – preguntó Gas.

¿Cómo había podido plantearme el tener algo con un tipo así? ¿Cómo quería olvidar el amor de Thaerion en los brazos de un hombre que no dudaba en irse con cualquiera?

- ¿Quieres que les haga mi llave de Kun-Fú? – susurró Lande con una divertida sonrisa maliciosa.
Tampoco es que me hubiese prometido el cielo, quizás entendí lo que no era y ese “y mucho más” sólo significaba “me darás tu número de móvil y quedaremos para echar un polvo si te apetece”. ¿Qué pretendía? ¿Que un hombre que podría tener a cualquiera dejase de acostarse con mujeres y se quedase completamente prendado de mí?

Aquellas cosas no pasaban en la vida real, debía dejar de ver pelis ñoñas y espabilar, y desde luego ese mensaje me hizo darme cuenta de ello.

- ¿Queréis que os sirva otra copa? – la pregunta sonó demasiado débil, así que elevé el tono de voz poniendo todo mi empeño para que pareciese indiferente a lo que acababa de ver – a esta invita la casa.
Quería que se quedasen, faltaba poco para que mi turno terminase y llegase Jake a sustituirme. Mejor, no me quedaban fuerzas para verla salir felizmente cogida del brazo de ese hombre.

- ¡Oh! ¡Pues yo quiero otra cerveza, gracias! – Lande no dudó un instante en aprovechar la oportunidad, y se lo agradecí enormemente.

Los otros dos parecían reacios a aceptar. Janne me miró como si sospechase que algo no iba bien y Gas le dio un codazo a su hermano, echándole la bronca por lo bajo mientras yo servía su siguiente cerveza.
- Otra para mí – dijo Janne finalmente – gracias.

No era la primera vez que tenía que actuar y esconder mis sentimientos a los demás, ya lo había hecho antes. Sabía bien cómo hacerlo y aquella situación no era nada comparada con lo que ya había vivido. Así que no me costó demasiado poner mi mejor cara y demostrarles a esas dos petardas que tenía mejores cosas que hacer que preocuparme por quienes se acostaban.

¿Iba dejar que una tontería así me afectase después de todo lo que me había ocurrido? Desde luego que no, y eso mismo pensaba demostrarles.

Y supongo que Salma no quedó satisfecha.

Pero mi mecha, aunque larga, tiene un límite.
- Eso de invita la casa te ha quedado genial – susurró burlona en uno de sus paseos por la barra - pero espero que todo esto vaya a salir de tu sueldo.

Pensaba hacerlo hasta que abrió la bocaza. Ya estaba harta de tanto comentario malintencionado.

- No perdona, el bote que llenáis con MIS propinas y que gastáis las dos sin consultar está lleno…Puedes cogerlo de ahí – deje mi trapo sobre la mesa poniendo una sonrisa más falsa que ellas - Y ya de paso compráis una caja de condones cada una con lo que sobre, que seguro que os hace mucha falta.
No me enteré de que había alzado demasiado el tono de voz hasta que vi a medio bar con la mirada clavada en nosotras.

“Que les den”, pensé.
Total…ya había acabado mi turno.





miércoles, 2 de noviembre de 2011

PERSONAJE: Cirene


“Nhashra vitae, meehla”

Rasgos generales:

Edad: Desconocida.
Raza: Náyade.
Origen: Édora.
Signo: Piscis.
Color: Dorado.
Ocupación: Señora de las Damas de agua dulce o Náyades.
Aparece por primera vez en…Cuento para dormir (Relato Corto)
Familia conocida: AlidaenSir Laüre (Hija)

Rasgos físicos:

Altura: 1,80 m.
Peso: 60 Kg.
Ojos: Dorados.
Cabello: Dorado.
Detalles: Belleza sobrenatural. Su cabello es brillante como la luz y su piel parece envuelta en un halo dorado. Sus ojos tienen el mismo color que su pelo, sin pupilas. Siempre va prácticamente desnuda, con hiedras o tejidos de seda cubriendo lo mínimo. Suele adornar su pelo y cuerpo con hojas y flores.

Rasgos de personalidad:

Amante de los animales: Adora y protege a cualquier hijo de Gaia, y tiene un don especial para comunicarse con los animales y tranquilizarlos.

Buena: Cirene es un ser nacido de la propia diosa de la tierra, y como señora de las náyades representa la parte más pura y bondadosa de la naturaleza. Es incapaz de hacer daño a los demás.

Cobarde: Las ninfas de los ríos y lagos se caracterizan por ser las más asustadizas entre sus hermanas, por eso es tan raro verlas. Temen a los humanos, y son capaces de ver sus intenciones mucho antes de que éstos se acerquen. Normalmente solo aparecerá en presencia de personas con un alma pura o para defender a sus hijas o hermanas.

Con un don para las plantas: Al igual que con los animales, Cirene tiene un don para comunicarse con las plantas. Su agua es capaz de hacer brotar la vida en cualquier tipo de terreno.

Tímida: Las leyendas hablan de las ninfas como mujeres de gran belleza que atraen a los hombres para reproducirse hasta volverlos locos de amor, y la mayoría son ciertas, pero las náyades son demasiado tímidas para hacerlo. Sólo se unirán a un hombre si este demuestra ser digno de su amor, y normalmente sus encuentros son muy esporádicos y breves.


Cualidad especial: Es capaz de controlar su elemento a la perfección. El agua vertida de su jarra tiene propiedades curativas. Puede transformarse en pequeños animales o criaturas que viven en su elemento, aunque su transformación favorita es la de un hermoso Sauce Dorado.

Le gusta: Hablar con los animales y criaturas de la naturaleza, con las personas es demasiado tímida y asustadiza. Le gusta ayudar a viajeros cansados y saciar su sed. Jugar con sus hermanas e hijas y velar por ellas.

Odia: Ver sufrir a la naturaleza y a sus hermanas. No le gusta el dolor ajeno. Teme a los mundanos, pero aún más a los sátiros.

Defectos: Es cobarde y extremadamente tímida. No puede salir de su elemento demasiado tiempo, las náyades que se alejan de su elemento terminan volviéndose locas hasta morir.

Virtudes: Cirene es incapaz de hacer daño a nadie, es tranquila y su hermosa voz es capaz de calmar los ánimos de cualquiera.

BIOGRAFÍA:

Cirene es una de las primeras hijas de Gaia, y la Señora de las ninfas del agua dulce o náyades. Su elemento es el agua de los ríos, manantiales y lagos, y junto a sus hermanas habita en los lejanos bosques de su mundo de origen, aunque puede viajar a través del agua y la tierra y visitar otros lugares.

Así es como llegó a Riverview, donde encontró a una bondadosa anciana llamada Fionah a la que entregó a su hija más joven y querida, Alidaen, como tributo a la diosa Gaia (Tierra).

PERSONAJE: Beth




“Es el cuero, que les vuelve locos”

Rasgos generales:

Edad: 23 años
Raza: Humana
Origen: Bridgeport
Signo: Virgo
Color: Negro
Música: Cualquiera bailable (Pop y Latina)
Comida favorita: Macarrones con queso
Trabajo: Camarera del Horny Shark
Aparece por primera vez en…Capítulo VI (Noche de Brujas)
Familia conocida: Ninguna

Rasgos físicos:

Altura: 1,60 m.
Peso: 50 Kg.
Ojos: Azules
Cabello: Negro
Detalles: Lunar sobre el labio. Viste ropas provocativas y suele usar pelucas de todos los colores.

Rasgos de personalidad:

Coqueta: Sabe cómo atraer a los chicos con su cuerpo y le encanta tener hordas de ellos revoloteando a su alrededor.

Cotorra: Beth adora hablar, sobre todo si es de sí misma, aunque a veces no se dé cuenta de que puede llegar a ser algo cargante y repetitiva. Aun así tiene un don especial para ser escuchada y hacer amistades, después de todo no es mala chica y entre amistades se sabe hacer querer.

Desafortunada: La vida no es que le haya ido demasiado bien, no ha sabido elegir bien sus cartas y nunca ha llegado demasiado lejos en nada, pero sigue siendo joven y tiene toda una vida por delante, veremos si las cosas mejoran para la muchacha.

Gran besadora: Hay que admitirlo, la chica tiene un don, y cuando un hombre cae en sus garras sabe bien qué hacer para no soltarlo. Será que tanta práctica le ha servido para algo…

Miedo al compromiso: Beth es muy joven y no quiere ataduras de ningún tipo, es la típica chica que anda buscando víctimas potenciales en cada lugar donde sale y sabe llevárselos a su terreno, pero en el momento que alguno le pide algún tipo de compromiso tarda poco en salir pitando, o aburrirse a la semana.

Cualidad especial: Ninguna destacable, es humana 100%

Le gusta: Ir de compras y estrenar modelitos nuevos, aunque luego no tenga un duro para pagar el alquiler a sus compañeras de piso o comprarse comida (así está de flaca). Le encanta usar pelucas y cambiar de peinado casi todos los días, probar colores nuevos que combinen con la ropa…y todas esas cosas de chicas “fashion”. Ligar con chicos guapos e ir contando por ahí luego sus peripecias sexuales. Ser admirada por los demás.

Odia: Ser ignorada por los demás, no ser el centro de atención de los tíos cuando sale con amigas. Los compromisos serios. Que le digan lo que tiene que hacer o le den consejos, sólo escucha lo que le interesa.

Defectos: Es demasiado materialista y superficial para que alguien en condiciones le tome en serio. No se toma en serio casi nada importante, vive demasiado el día a día sin preocuparse por su futuro. Tiene la personalidad de un lemming, va donde van todos y hace lo que dicta las modas, se deja influenciar fácilmente por los demás.

Virtudes: Amiga de sus amigas, si le caes bien será una compañía excelente, es divertida, alegre y tiene muy buen gusto y una paciencia tremenda para pasarse horas delante del espejo y estar perfecta.

BIOGRAFÍA:



Beth nació en Bridgeport y ha pasado toda su vida en la capital, es una chica de ciudad moderna y extrovertida que pasó más tiempo dedicándose a salir de fiesta y conocer chicos que a estudiar y forjarse un futuro.

No conoció apenas a su madre, murió siendo ella muy pequeña, y su padre pasaba más tiempo borracho que sobrio, hasta que un día lo encontraron muerto con la cabeza metida dentro de la bañera.

Beth abandonó los estudios siendo muy joven y se puso a trabajar para independizarse y vivir con unas compañeras de piso, a la que no soporta en su mayoría.

martes, 1 de noviembre de 2011

Nuevo capítulo de la serie ^^

Aquí tenéis el nuevo capítulo, y esta vez no he tardado tanto ^^. Ayer me vino un remolino de ideas y ya tengo pensados unos cuantos capítulos y escritas las tres partes de este, espero que os gusten! La siguiente parte está ya lista con imágenes y todo, así que no creo que tarde en subirlo. Aparte también tengo las siguientes dos partes del relato "Golpes del Destino", aunque seguramente para ese tarde un poco más en hacer las poses que necesito (tengo que probar a hacer poses para caballos jajaja)

Ultimamente no estoy apenas mirando las poses que tengo preparadas para subir porque no dejo de escribir y preparar los siguientes capítulos, perdonadme por tardar tanto, pero os prometo que un día las subiré! A ver si tengo ganas y tiempo para terminar de retocarlas y todo eso (es un poco coñazo >_<)

Y con respecto a la historia sólo diré una cosa...¡PREPARAOS! muahaha

¡Besos y como siempre gracias por leer!

CAPÍTULO XI.I

❧❃❧ XI. RESPUESTAS ❧❃❧

❃ (PRIMERA PARTE) 


Aquella misma noche tuve un sueño muy extraño…

Estaba sola en el puerto, esperándole.
Pero esta vez no era Thaerion a quien esperaba ver, sino a ese músico.

El tiempo pasaba y no aparecía. Así que, cansada de estar allí, decidí buscarlo por mi cuenta. Ya era hora de ser yo la que me moviese si quería conseguir algo, de dejar de ser siempre la que se queda plantada para nada.

Comencé a caminar dejando atrás el puerto y más tarde la ciudad. Seguí andando sin descanso hasta llegar a un sendero rodeado de árboles hasta que finalmente llegué al claro de un bosque.
Era el lugar donde solía jugar cuando era tan sólo una niña, pero estaba muy cambiado…alrededor había una densa niebla y los árboles, flores y arbustos que poblaban el bosque no eran más que carcasas secas de lo que antaño había sido un lugar lleno de vida. Resultaba bastante siniestro.

Ya no me ofrecía la calma que solía hacerme olvidar mis preocupaciones, sino todo lo contrario, pero aun así seguí quieta observando la zona, tratando de buscar allí alguna señal que me ayudase a encontrarlo.

No tardó en aparecer…
 Era una niña preciosa, pero había algo en ella que me inspiraba bastante temor. Sus ojos eran del mismo color de la sangre, llenos de malicia, y demasiado maduros para una niña de su edad.

-          ¿Hola…? – saludé atemorizada.

La pequeña ladeó la cabeza con curiosidad y su pelo, completamente negro, cayó hacia un lado dejando a la vista su pálido cuello, y en éste una marca que enseguida reconocí.
Era la misma que Thaerion llevaba grabada en el pecho…

-          ¿Quién eres? – pregunté.

Su gesto curioso cambió al escucharme, volviéndose triste.

-          Nadie - su voz era muy dulce, tanto que a pesar de su tétrico aspecto me inspiró una ternura inmensa al escucharla.

Pero pronto la ternura fue sustituida por temor cuando antes de seguir hablando la niña sonrió de forma siniestra y me miró directamente a los ojos.

-          No soy nadie…– repitió.
 -          ...aún…

(Bridgeport - 7 de Noviembre de 2010)
Llegué a las ocho en punto al trabajo, mi jefe quería verme después de varios días tratando inútilmente de quitármela de la cabeza.

Sí, ya sé que ir al lugar donde la conocí no era precisamente una buena forma de hacerlo, pero ¿quién me iba a decir que la sangre que le ofrecí tiraría de mí como un hilo invisible para atraerme hasta ella? Y tampoco sabía que trabajaba en ese bar como camarera…

Además, ya me había cansado de huir de aquel sentimiento. A medida que pasaban los días se hacía más fuerte, hasta el punto de hacerse casi insoportable.

Quizás había llegado el momento de dejarse llevar…de disfrutar de aquella unión con todas sus consecuencias.
-          ¿Es que te has vuelto loco?

Menudo saludo, ni que me hubiese leído la mente.

-          Erm…

-          ¿Le has dado tu sangre a una mortal?

Hombre, por fin se había leído mi informe.

-          Si – contesté sin irme por las ramas.

-          Sabes que está prohibido hacerlo sin consentimiento– contestó seriamente.

-          Lo sé, pero yo no soy un vampiro ¿recuerdas? No me rijo por vuestras mismas normas.

-          No, no eres un vampiro. Eres mucho más que eso, y acabas de dar tu sangre a una simple camarera.

Espera… ¿me estaba dando la charla sobre qué debía hacer o no con mi vida y mi sangre? Esto era nuevo, y lo peor de todo es que parecía realmente preocupado. Además, ¿cómo sabía que era camarera si no puse ninguna información sobre ella?

-          He visto vampiros dar su sangre a zorras, camellos y gatos (los peludos, sí), ¿y yo no puedo dar mi sangre para salvar la vida a la víctima de un renegado?

-          No sabes lo que has hecho, ¿verdad muchacho?

-          Lo sé muy bien –contesté con calma.
 Demasiado bien. 

-          No, creo que no conoces realmente la gravedad del asunto.

¿Aparte de tener que estar día y noche con ella en la cabeza, de no sentir nada con otras mujeres y sentirme vacío si no está ella?

Pues vaya gracia…

-          Quizás si me dieseis algo más de información. Hasta ahora sólo me habéis dicho lo que tengo que hacer y creo que he cumplido mi parte con creces.

Su gesto se suavizó, y lanzó un hondo suspiro.

-          Tienes razón, pero estoy cogido de los huevos muchacho, no puedo darte lo que quieres.

Era la primera vez que veía a Lobo hablar tan claro, a pesar de no resolverme ninguna duda al menos admitía que había algo importante que no podía decirme. ¿Pero qué? ¿Y qué coño tenía que ver con mi sangre y con esa camarera?

Caminó en silencio hasta su silla, y se dejó caer en ella rotándola hacia mí para mirarme.
 -          Sé que te parecerá el típico consejo de padre preocupado, pero debes mantenerte lejos de ella.

-          Dime al menos un buen motivo.

-          Porque el vínculo que has creado hará que se meta en tu mundo, hará que nos encuentre y ¿de verdad quieres eso para ella?

Me quedé en silencio, pensando una respuesta que tenía muy clara de antemano.

-          Sabes lo que ocurre con los humanos que entran en nuestro círculo, los que tienen suerte se convierten en nuestro alimento.

-          Vuestro ganado…
 Ahora era yo el que necesitaba sentarse mientras él hablaba.

-          No exactamente, forman parte de nuestra familia, el vínculo de un vampiro y su chiquillo es muy parecido al de un padre con su hijo. Debe protegerlo y cuidarlo hasta la muerte, y éste nunca hará nada que pueda perjudicar a su sire.

-          Yo puedo cuidar de ella.

-          El vínculo que tú has creado es distinto, esa mujer no está sujeta a tus deseos como si fuese tu esclava, es libre de elegir su propio camino. Y esa libertad es precisamente la que puede acabar con ella.

-          Creo que estás dándole demasiada importancia, sólo lo he hecho una vez, un humano no se vincula de ese modo a un vampiro con sólo un poco de sangre. Quizás con el tiempo…

-          Pero tú no eres un vampiro, y ella tampoco es humana.

Vale, por fin una información que no sabía.

-          Así que ya no es “sólo una camarera” – repetí remarcando sus palabras.

-          Tiene sangre de Náyade, y procede de Édora, como tú.

¿Una Náyade? ¿En Bridgeport y fuera de su elemento? Aunque eso explicaría su belleza y rasgos feéricos.

-          Espera… ¿pertenecemos al mismo mundo?
 Lobo me miró fijamente, sabía que ocultaba algo y que estaba a punto de desvelar más información de la que debía. Le escuché atentamente, preparándome para lo que iba a oír.

Pero la respuesta que esperaba no llegó, siendo sustituida por una orden y advertencia.

-          Aléjate de ella...si no quieres terminar matándola.