viernes, 3 de febrero de 2012

Nuevo capítulo, primera parte ^^

¡Buenos días!

Aquí os traigo por fin el siguiente capítulo de la serie, esta parte ha quedado algo larga pero la segunda será algo más cortita.

En este capítulo he pretendido dar a conocer un poco más el personaje de Sithan (Janne) y a la vez mostrar uno de los "lados ocultos" de la protagonista, nada raro, tampoco os asustéis xD

Pero bueno tampoco quiero que la cosa se malinterprete y admito que me reí bastante al escribir esta parte del capítulo al imaginarme la situación. Es una escena que tenía pensada desde hace un tiempo y quería que quedase algo graciosa, pero a la vez mostrar un poquito más la personalidad de estos dos personajes y como poco a poco van conociéndose mejor entre ellos.

En la segunda parte, que ya está escrita, descubriréis alguna que otra cosa nueva de Janne y habrá una pequeña sorpresa ^^

¡Espero que os guste!

CAPÍTULO X: La Ninfa y el Guía I

(PRIMERA PARTE)


Música: Saint Patrick An Dro (Carlos Núñez)
Después de varios minutos de intensa carrera por el bosque, tuve que pedirle que parase.

- Janne…- comencé a decir entre resuellos, intentando hacer llegar el suficiente aire a mis pulmones para seguir hablando – no puedo…

 - Esfuérzate un poco más, aquí no estamos a salvo.

- No puedo seguir tu ritmo…eres demasiado rápido.
Estaba doblada sobre mí misma, con las manos apoyadas en las rodillas tomando algo de aliento, mientras él me observaba con el ceño ligeramente fruncido.

- Sé que estás enfadado conmigo…y no te culpo pero…

- Silencio – me cortó, colocándose delante de mí – vamos.

Le mire algo extrañada, hasta que me di cuenta de que estaba ofreciéndose a llevarme, y sin decir nada me coloqué detrás de él encaramándome a su espalda con la ayuda de sus brazos.
El calor que desprendía su piel tuvo un efecto relajante en mi cuerpo entumecido por el frío, y me sorprendió notar lo agradable que podía ser estar abrazada a él sin que apenas hubiese ropa que nos cubriese. Supongo que debería haberme sentido cohibida en aquella situación, pero lo cierto es que no me incomodaba en absoluto. La sensación era la misma que arrimarse a una chimenea después de haber pasado horas a la intemperie: cálida, segura y reconfortante.

Sonreí para mis adentros, cerrando los ojos mientras notaba como el ritmo de sus pasos se hacía cada vez más veloz y la brisa helada golpeaba mi cara, ayudándome a espabilar bastante y centrar un poco mi cabeza.
No sé cuánto tiempo estuvo corriendo y cargando conmigo, pero lo cierto es que cuando paró de golpe ni siquiera parecía cansado. Su respiración era constante mientras echaba un vistazo a nuestro alrededor, con los ojos clavados en un montón de árboles.

- ¿Qué ocurre? – pregunté extrañada.

- Cuidado.

Me ayudó a bajar doblando un poco las rodillas, sosteniéndome con sus brazos. Y yo eché un vistazo al lugar, que parecía exactamente igual que el resto.

- ¿Y bien?

Hizo un ligero ademán para señalar con la cabeza, y ante nosotros apareció un vampiro vestido con un impecable traje de chaqueta negro y camisa del mismo color. También había estado en aquella habitación y bueno…la verdad es que no me alegraba tener que encontrarme a otro de ellos después de la anterior escenita.
- Curiosas compañías las que buscas esta noche, ninfa – exclamó con una sonrisa descarada - ¿piensas hacer con él lo mismo que con ese músico? Porque si es así me encantaría quedarme a mirar.

Janne me lanzó una mirada de soslayo, percatándose supongo del rubor que tiñó mis mejillas al recordarlo, pero no dijo nada y yo intenté dejar a un lado mi vergüenza para contestarle.

- ¿Sois todos los vampiros así de cerdos o sólo eres tú que te aburres demasiado?

- Supongo que ambas – contestó sin borrar aquella sonrisa de su rostro – pero me temo que es tarde, y tengo hambre…así que dejemos para otro día el espectáculo y pasemos directamente al plato fuerte.
Janne se colocó delante de mí de manera protectora mientras el vampiro daba un paso al frente.

- No tengo tiempo para juegos, gigante – dijo el vampiro con desprecio - así que aparta si no quieres que tu amiga sufra más de lo previsto al ver cómo te separo la cabeza de los hombros.

- Janne por favor…- le rogué temiendo que cumpliese sus amenazas, pero él ni se inmutó y siguió mirándole en silencio mientras se acercaba hasta nosotros.
- Haz caso a tu amiga y échate a un lado – le ordenó  haciendo el amago de apartarlo con el brazo.

Janne no le hizo ni caso, y sin decir ni una palabra lo agarró y comenzó a retorcerle el  brazo. Obligando al vampiro a doblarse hacia un lado mientras gruñía y mostraba los afilados dientes de forma amenazante, con sus ojos rojizos y sorprendidos clavados en la negrura de su mirada.
- ¡Suéltame ahora mismo o te juro que…!

Lo retorció más, y entonces escuché el sonido de algo crujir hasta partirse, como el que pisa una rama seca con fuerza hasta romperla.

- Auch…- dije apretando los dientes.

- Vete de aquí si no quieres que haga lo mismo con tus costillas – le amenazó Janne, soltándolo con gesto asqueado.
- ¡Te voy a arrancar la garganta! – gritó lanzándose sobre él con la mirada desencajada por el odio.

-¡No!

Intenté interponerme entre ellos, pero Janne me lo impidió.

- ¡Alice aléjate! – exclamó alargando la mano hacia mí para apartarme de un empujón, lanzándome contra los árboles con una fuerza increíble.
Lancé un grito que se ahogó enseguida por el golpe y caí sobre la maleza algo aturdida, mientras escuchaba el sonido de la pelea a escasos metros de distancia.

Alcé la vista y vi a Janne tratando de zafarse del vampiro al mismo tiempo que corría hacia mí para comprobar mi estado.

- ¡Alice! – gritó preocupado.

El vampiro aprovechó la distracción para atacar a su cuello. Pero al clavar los colmillos en su piel, Janne lo rodeó con sus potentes brazos estrechándolo contra él, oprimiéndole como una boa a su presa y obligándole a abrir la boca para exhalar un grito de dolor.
Hice un esfuerzo para levantarme, pero mis pies no reaccionaron como debía y tuve que apoyarme en el tronco del árbol para mantener mi peso.

- ¡¿Estás bien?! – preguntó sin soltar al vampiro, que daba cabezadas intentando alcanzar su cuello entre siseos.

El mismo sonido de huesos al crujir y partirse, esta vez varios seguidos.
- ¡Aaarg!

- Si, si… -dije con dificultad, tratando de evitar que volviese a despistarse por mi culpa.

Después de unos segundos en los que el vampiro no pudo hacer gran cosa salvo intentar quitárselo de encima y resistir el dolor de su abrazo, Janne lo lanzó como un deshecho hacia los árboles.

- Te avisé – le dijo serenamente – ahora vuelve con los tuyos y dile a tu jefa que no se acerque a mi protegida.
El vampiro mostró la dentadura con un gesto salvaje y después de pensárselo unos segundos, se incorporó con dificultad para perderse entre los árboles con el rabo entre las piernas, mientras yo seguía intentando reponerme del golpe y sobre todo, de la sorpresa.

- ¿Acabas de darle una paliza a un vampiro? – pregunté sin dar crédito.

Él se acercó a mí y hasta que no estuvo lo suficientemente cerca para poder reconocer su gesto no me di cuenta de que parecía realmente afectado por lo que acababa de ocurrir.

Sus ojos negros brillaban preocupados mientras alargaba las manos hacía mi sin llegar a tocarme por miedo a volver a hacerme daño.
Yo seguía lanzando miradas intermitentes hacia los árboles, temiendo que volviesen a atacarnos más vampiros.

- Lo siento…lo siento – se disculpó.

Negué con la cabeza rápidamente.

- Estoy bien, sólo ha sido un golpecito de nada – mentí para no preocuparle más.

La verdad es que me dolía bastante la espalda, pero nada que no arreglase algo de reposo y unos cuantos calmantes. Al menos no me había roto nada.

- No quería…- meneó la cabeza y aspiró algo de aire antes de continuar, y cuando volvió a hablar sonó tan sereno como siempre (o casi) – te sacaré de aquí.

Hizo de nuevo el amago de acercarse para cogerme, pero dudó durante unos instantes, apartando las manos de mi piel cuando estaba a punto de rozarla.

- Sithan…

No solía llamarle así (ya que él tampoco me llamaba por mi verdadero nombre para evitar que oídos ajenos nos escuchasen), pero en ese momento quería demostrarle que confiaba en él más que nunca. Llevé mis manos a sus mejillas para que me mirase antes de seguir hablando.
- Estoy bien ¿vale? – dije sonriéndole con ternura.

- No era mi intención hacerte daño – contestó apartando la mirada.

Parecía realmente afligido, como si lo ocurrido hubiese avivado algún tipo de temor guardado en su interior.

- No ha sido nada – dije restándole importancia – contigo estoy a salvo.

Guardó silencio unos segundos, y con una delicadeza impropia de un hombre de su tamaño volvió a cogerme, cargando de mí esta vez como si llevase una bomba de relojería entre sus brazos con gesto tenso.
No entendía qué le pasaba, al igual que tampoco comprendía cómo había podido vencer a un vampiro con esa facilidad. Pegarle una paliza a una criatura sobrenatural no le había costado nada, pero cargar con una flacucha como yo parecía un trabajo extremadamente difícil en esos momentos.

- No eres humano… ¿verdad? – intenté que el temor no enturbiase el tono de mi voz y lo preocupase más.

El no contestó, pero me miró fijamente y serio mientras se dirigía hacia los árboles.

- ¿Eres como Hulk? – pregunté medio bromeando al ver que había hecho una pregunta demasiado personal – pero en guapo, claro.
Entonces esbozó una sonrisa muy suave, dándome a entender que no pasaba nada y mi pregunta no le había molestado, pero que no pensaba contestar.

Después de eso no tardó en amanecer, y mientras el sol comenzaba a hacer su aparición otorgando con los primeros haces de luz algo de color a aquel sombrío Año Nuevo, Janne continuó caminando hasta llegar a un pequeño claro rodeado por un riachuelo de agua cristalina.

Me depositó con cuidado en el suelo, junto a un árbol, y noté como sus hombros se relajaban al instante. Como si se hubiese quitado un gran peso de encima…

Música: The Search (BSO Conan el Bárbaro)

Llegó de dos zancadas al río, y se colocó de rodillas delante de él para refrescarse un poco la cara.
Yo le observé con curiosidad, tratando de averiguar qué podía estar pasando por su cabeza en aquellos momentos, y alegrándome en parte de estar demasiado confusa y cansada para pensar en todo lo que había ocurrido esa noche.

Y sobre todo tratando de dar algo de tregua a mi cerebro entreteniéndolo con otra cosa para no tener que pensar en Thaerion.

No…no pensaba darle esa satisfacción, al menos en lo que quedaba de día. Estaba demasiado dolida y enfadada aun. Y en aquellos momentos mi orgullo y cansancio me permitieron guardar las distancias con el recuerdo de su cuerpo sobre el mío, o de su aliento en mi cuello.

Alcé la vista de nuevo, fijándome en lo que hacía Janne.

Le vi dar vueltas de un lado a otro, agachándose para coger alguna hierba, estirándose para agarrar la ramita de un árbol, buscando a saber qué entre un montón de rocas…y no me di cuenta de que me había quedado como una boba observando cada movimiento suyo, como el que se queda atontado mirando su programa favorito de la tele, hasta que lo vi delante de mí con la manos juntas y arqueadas.
- Bebe – dijo ofreciéndome algo de agua.

- Gracias.

El trago me sentó de maravilla, y me hizo recordar el sabor de aquel delicioso líquido rojizo que aquel camarero me dio a probar en el club, y la sensación de calidez que me recorrió al sentir como se desplazaba por mi garganta lentamente.

- Mmmm…- cerré los ojos, deseando volver a probarlo, mientras bebía del agua que Janne me ofrecía efusivamente.

Él me miró algo extrañado, observando como llevaba los labios a sus manos mientras las exploraba de forma insaciable en busca de más agua.
- Más…- le pedí clavando la mirada en sus penetrantes ojos negros.

El se incorporó de nuevo y yo aproveché el momento para deleitarme por primera vez (al menos de forma tan descarada) en la visión de su varonil anatomía, mordiéndome el labio inferior de forma lasciva sin ni siquiera pararme a pensar que narices me pasaba y porque de repente me comportaba como si me hubiese poseído una súcubo (o algo parecido).

- Janne…- comencé a decir de forma melosa, y él debió percibir algo raro en mi tono de voz porque al mirarme arqueó una ceja.
- ¿Si?

Lo que dije a continuación me sigue pareciendo increíble que saliese por mis labios en esos momentos, y mucho más después de todo lo que había pasado esa noche.

- ¿Alguna vez te han dicho que estás para comerte?

Era como si el sol en vez de aclararme las ideas las hubiese vuelto más confusas, ensombreciendo mi razón de un modo muy parecido al que sentí cuando esa vampiresa me hechizó. Sólo que ya no estaba bajo su dominio y Janne no me recordaba para nada a Thaerion, eran el día y la noche.

Pero estaba tan bueno…

¡NO! ¡No he dicho eso!

Él era mi amigo, y un gran hombre que solo se preocupaba por mí y estaba allí para protegerme, y yo en cambio me comportaba como si quisiese…
- ¡Ay dios! – Exclamé llevándome las manos a la boca - ¡Lo siento mucho! No sé que me pasa…

Intenté relajarme y explicarme para que no pensase nada raro de mí, pero él parecía sereno, como siempre. Como si en vez de tirarle los trastos descaradamente y devorarle con la mirada le hubiese dicho que me apetecía desayunar cereales.

Me examinó durante unos segundos desde su posición (que por cierto…no ayudaba mucho a centrarse…)
Y se dio la vuelta como si nada, volviendo a su ritual de coger cosas, apilar ramas, murmurar cánticos extraños y machacar hierbajos con una roca mientras yo me acercaba al río algo dolorida para refrescar un poco mis ideas (que no descartaban la posibilidad de lanzarme sobre él y obligarle a hacer de todo menos coger flores…)

Una parte de mí se sentía fatal simplemente por el hecho de imaginar cosas que sobria ni me hubiese planteado, pero otra se moría por volver a sentir lo mismo que hacía unas horas, cuando me entregué a Thaerion en aquel cuarto a oscuras.

Pero esta vez con otro hombre…

- ¡Janne! – grité preocupada.

Él apenas levantó la vista de la hoguera que acababa de terminar de encender, mientras yo le miraba de forma desesperada.
- ¡Creo que es cierto!

- ¿El qué? – preguntó tranquilamente.

- Soy un bicho raro…como ellos, no soy “normal” – remarqué esa palabra.

Él se acercó a mí, sosteniendo una especie de cuenco hecho con la corteza de un árbol en una mano, y se arrodilló frente a mí.

- No te acerques – le advertí – quiero hacer cosas horribles contigo.

- No será para tanto – comentó con cierto toque de humor en su voz.

- Lo es…- dije tragando saliva al fijarme en la suave curva formada en sus labios al sonreír – te lo aseguro…

Él siguió a lo suyo, acercando otro cuenco con un líquido marrón a mis labios, y yo lo aparté con una mano incorporándome un poco para arrodillarme y ponerme a su altura.
Lleve mi mano hasta su pecho, fijándome en la cantidad de cicatrices que lo surcaban mientras recorría con la yema de mis dedos el suave relieve de cada una, e imaginaba con excitación escenas de aquel impresionante nativo luchando contra vampiros para salvar a mujeres en apuros.
- Janne...soy una ninfa – le confesé, como si aquella palabra explicase de algún modo mi horrible comportamiento.
- Lo sé – contesto con toda la tranquilidad del mundo, antes de obligarme a beber aquel repugnante líquido.

- Puag ¡esto sabe fatal! – exclamé apartándolo de mi cara.

- No sabe como lo que probaste en ese club, pero te ayudará a expulsar las toxinas de tu cuerpo – volvió a acercarlo mientras hablaba en un tono algo paternal que no hacía sino enfurecerme aun más – bébetelo entero.

¿Cómo podía estar tan tranquilo en una situación así? Supongo que era bastante infantil por mi parte enfadarme porque él no se sintiese atraído hacia mí, pero realmente me fastidió que no se mostrase ni siquiera un poco turbado.
- Oye ¿a ti qué te pasa? – pregunté después de beber el resto del brebaje, ignorando su asqueroso sabor en parte debido a mi mosqueo.

- A mí nada – dijo tranquilo - pero tú necesitas descansar un poco.

- ¿Te acabo de decir que no soy humana y te quedas tan tranquilo?

Por no mencionar lo otro…

No contestó, ya que la respuesta era más que evidente, y con cuidado llevó sus manos a mis pies para comenzar a echar una especie de pasta verdosa en las llagas que se habían formado tras la caminata.

- ¿Por qué no me dijiste nada antes? – pregunté algo molesta.

- ¿Sobre qué?

- Sobre lo que era, si lo sabías deberías haberlo hecho.
- No estaba seguro de qué clase de criatura eras, eres la primera náyade o ninfa del agua que conozco, normalmente la de tu especie sólo tratan con otros seres para…

- Aparearse – dije, arrepintiéndome enseguida de haber terminado su frase.

- Eso.

- ¿Y por eso me siento ahora así? – Pregunté confusa por aquel extraño y repentino deseo hacia él - ¿Se supone que quiero tener pequeñas ninfas contigo?

Ladeó la cabeza, observándome con curiosidad.

- Te sientes así porque te han dado un potente afrodisiaco, y dada tu naturaleza…ese tipo de bebidas no son demasiado recomendables para ti, sobre todo después de lo que ha pasado esta noche.

- ¿Eh? – Me hice la tonta, tratando de evitar que el rubor recorriese mis mejillas de nuevo al recodarlo – no sé de qué me hablas.

Él carraspeó, dejando que las hierbas actuasen sobre las heridas de mis pies y apartando con cuidado mis piernas de sus muslos para tomar mi mano.
Música: Breathing Space (X-Ray Dog)

- Creo que te has olvidado de algo más aparte de tus zapatos y abrigo ahí dentro – dijo.

Me puse como un tomate, y él comenzó a embadurnar la herida de mi mano con la misma sustancia pastosa.

- Si hablas de mi ropa interior tiene su explicación…

Noté como sus mejillas se enrojecían ligeramente al escucharme, gesto que me sorprendió bastante ya que hasta ese momento se había comportado como si hablase con una roca.

- Hablo de tu sentido común, Alidaen – dijo recomponiéndose enseguida y levantándose.

Me quedé en silencio, mirándole avergonzada mientras se limpiaba las manos en el río, volviendo a adoptar ese gesto ceñudo tan característico.
Y guardamos silencio durante minutos, sintiendo como el deseo y el enfado remitía a partes iguales para dejar paso a la culpa y la melancolía.

Al parecer el brebaje estaba haciendo su efecto…y la verdadera Alidaen comenzaba a despertar para poco a poco ser consciente de su comportamiento durante las últimas doce horas.

Pero al cabo de unos minutos se dio la vuelta, y cuando vi su gesto supe enseguida que realmente se preocupaba por mí. Hacía tantos años que nadie lo hacía que había olvidado lo que era tener que rendir cuentas de mis actos a nadie para evitar hacerles daño.
- Podías haber muerto ahí dentro – me dijo, mirándome con seriedad.

- Lo siento yo…sólo quería…

Negó con la cabeza, restándole importancia.

- Lo importante es que estás a salvo – contestó sosegadamente – la culpa es mía, debía haber supuesto que lo harías y haberte protegido mejor.

- No es tu culpa, Janne – dije jugueteando con la hierba seca – lo habría hecho de todos modos…habría encontrado la manera de escapar para poder descubrir la verdad por mí misma.
- Lo sé…- se agacho frente a mí - pero debía haber estado preparado y haberte ofrecido mi ayuda.

Sonreí agradecida, y coloqué mis manos sobre las suyas, rozándole sólo con las yemas para evitar ensuciarle con mi herida.

- Ahora estás aquí, y me has salvado de ese vampiro.

Él esbozó una sonrisa amarga, supongo que al recordar que me había lanzado contra un árbol en el proceso.

- ¿Puedo hacerte una pregunta? – dijo de repente.

- Claro – contesté.

- ¿Encontraste lo que buscabas?
Pensé en ello, y la respuesta llegó al instante.

- Si…lo encontré – dije, bajando la mirada hacia mis manos con melancolía - Pero me temo que he vuelto a perderlo…

Entonces posó un delicado beso sobre mi frente, colocándose a mi lado para recostarme sobre su hombro y volver a ofrecerme su reconfortante calor.
- Entonces…quizás deba ayudarte a volver a encontrarlo.

(Siguiente capítulo)
(Comentario sobre este capítulo)
(Capítulo anterior)

jueves, 2 de febrero de 2012

Fichas actualizadas

Acabo de actualizar las fichas de Janne y Serpiente con algunos datos curiosos sobre ellos.

En la de Janne sólo he añadido un par de vídeos con su voz, y en la de Serpiente el apartado de curiosidades del personaje que no lo tenía en su ficha.

Espero que os guste y por si hay dudas sí...me he basado mucho en esta peli para inspirarme a la hora de crear los personajes jajaja

¡Besos!

Nueva ficha de personaje

¡Vaya horas! pero como ya la tenía casi finalizada he decidido subir la ficha de Fran antes de acostarme, perdonarme por no haberlo hecho antes pero hoy he tenido día de lectura y no he podido despegar la vista del libro que estoy leyendo durante mucho rato hasta hace bien poco.

¡Espero que os guste! ¡Besos!

PD: Falta por añadir la voz, pero es que aun no lo tengo claro jajaja

PERSONAJE: Francessco


"El saber si ocupa lugar, y sino que se lo digan a mi disco duro"

Rasgos Generales:

Nombre completo: Andy Andrea Francessco Aimonetto
Edad: 27 años
Raza: Humano
Origen: Italia
Signo: Leo
Color: Negro
Música: Rock alternativo y tecno gótico.
Comida favorita: Espaguetis al fruto di mare xD
Trabajo: Ingeniero Informático en una empresa de telecomunicaciones, aunque sueña con poder diseñar sus propios videojuegos y trabajar para Bioware.
Aparece por primera vez en…El amigo Informático II (Capítulo I 2ª Temporada)
Familia: Giglio Blandino (Primo)

Rasgos físicos:

Altura: 1,79 m.
Peso: 72 Kg.
Ojos: Verdes
Cabello: Castaño.
Detalles: Pelo por debajo de las orejas algo alborotado y perilla de unos días que suele llevar siempre bien cuidada. Largas pestañas negras y piel tostada por el sol. Posee unos labios finos casi siempre enmarcados por una amigable sonrisa. Es un chico bastante alto de constitución muy delgada.

Rasgos de personalidad:

Con sentido del humor: Francessco parece estar siempre de buen humor y tener una sonrisa para todo el mundo, además le encanta bromear. El problema es que sus chistes son algo frikis y no todos los entienden…

Experto en ordenadores: El ratón y el teclado parecen una extensión de los dedos de Fran, y es capaz de hacer de todo (o casi) con un ordenador. Siempre ha destacado entre sus compañeros de clase como el mejor, y aunque hace poco que se sacó la carrera (con honores) lo cierto es que trabajo no le falta gracias a sus dotes informáticas. Y aunque no le gusta demasiado hacerlo, es capaz de hackear sistemas y entrar en redes ajenas con bastante facilidad, aunque no es algo de lo que presuma y sólo lo hace por una “buena” causa (como ayudar a una preciosa chica rubia en apuros).

Genio: Si unimos a un genio de la informática y una mente maravillosa obtendremos como resultado a Francessco. La mayor parte de su vida la ha pasado enclaustrado en su cuarto estudiando, y mientras su primo prefirió pasar su adolescencia ligando con chicas él lo hizo con la nariz metida entre libros de ciencias y sintaxis de programación delante del ordenador.

Manitas: Como buen “amigo informático” que es, Francessco siempre fue el chico al que todos sus amigos llamaban para que resolviese los problemas de sus ordenadores, formatease el disco duro o simplemente les enseñase a instalar a un programa sin pedir nada a cambio. Tiene muy buena mano con las máquinas y sabe como ponerlas en funcionamiento, ya que posee también bastantes conocimientos de electrónica.

Tímido: Tantos años recluido en casa han pasado factura al carácter de Francessco, que aunque es bastante amigable y graciosete y suele caer bien a todo el mundo, no sabe cómo tratar a las chicas, o más bien…no sabe como actuar para conseguir algo más que una simple amistad. Es muy cortado y le cuesta mucho abrirse a las demás personas cuando se trata de hablar de sentimientos.

Cualidad especial: Es un genio informático y un chico con una mente privilegiada. Volverse más rubio de lo que es cuando la que saca sus fotos se confunde y usa al otro Francessco que creó para distintos capítulos xDDD

Le gusta: Pasarse horas delante de su ordenador, los juegos online y también el rol de mesa. Le encantan las películas y series de fantasía medieval y es fan del Señor de los Anillos. Le apasiona el cine y compartir opiniones sobre películas con los demás, y postear críticas en foros de cine cutre. Le encanta el rock alternativo, su grupo favorito es Breaking Benjamin. Le gustan las chicas frikis, piensa que son una especie en peligro de extinción y hay que protegerlas de los depredadores…y de los músicos (a veces se solapan).

Odia: Odia las injusticias, tiene una vena de “Paladin” como él dice y cuando ve alguna no duda en ofrecer su ayuda como buenamente puede, o su opinión, aunque a veces se siente débil e indefenso ante éstas. Odia a los típicos matones y abusones que hay por el mundo, en parte porque durante su adolescencia tuvo que sufrirlos en su propia carne, y no es la primera vez que se enfrenta a alguno para intentar defender a un amigo o una chica (el problema es que no suele acabar muy bien).

Defectos: Le cuesta decir que no a algo, sobre todo si se trata de un favor a un amigo o familiar, por lo que la gente tiende a aprovecharse de él. Obsesión, Francessco es una moneda al aire respecto la presión o las dificultades adversas, siendo un punto a favor o algo totalmente desfavorable para su  psique. Su falta de confianza en sí mismo le convierte en una persona demasiado preocupada por lo que piensan los demás de él, y es por este motivo por lo que nunca se atreve a declararse a una chica.

Virtudes: Su buen corazón y simpatía le convierten en una persona magnífica en la que poder confiar, y aunque se niegue a admitirlo es un chico muy romántico y detallista. Aunque su inteligencia y perseverancia son sin duda sus mayores virtudes, ya que estas pueden ayudarle a llegar muy alto en su carrera.

BIOGRAFÍA:

Pasado:

Francessco nació en la hermosa ciudad de Verona y hasta los dieciocho años vivió en Italia junto a sus padres y familiares.

Y a pesar de que su apellido en otra época fue sinónimo de poderío y riqueza, en la actualidad su familia no destaca precisamente por tener demasiada soltura económica. Su padre es dueño de una pizzería y su madre una bohemia artista que se dedica a vender cuadros junto a la plaza Brá por cuatro perras.

Nunca tuvo hermanos, y lo cierto es que siempre le quedó esa espinita clavada pues deseaba muchísimo poder tener una hermana pequeña a la que poder cuidar y defender de sus novietes cuando se hiciese mayor. Pero ser hijo único tenía sus ventajas, y gracias a sus primos nunca echó de menos la compañía de otros niños con los que poder jugar.

Su infancia fue muy tranquila y feliz, corriente y a mucha honra como él dice, y su adolescencia más de lo mismo. Siempre demostró ser un niño muy aplicado y con una mente privilegiada, y desde muy joven sus padres y familiares hicieron todo lo posible por favorecer este rasgo dentro de sus humildes posibilidades.

Giglio y él era inseparables durante la infancia, pero con el paso de los años sus diferencias se fueron haciendo más acusadas y cada uno tomó su camino: Francessco con sus estudios y su primo con su apego por pasarlo bien y disfrutar de sus mejores años conociendo gente y viajando.

Pero aunque la vida en la ciudad junto a su familia era bastante feliz, Francessco tuvo que hacer una difícil elección con respecto a su futuro cuando acabó el instituto: quedarse en Italia junto a su familia y prácticamente vivir estancado allí después de acabar los estudios debido a la falta de recursos de éstos, quizás heredar la pizzería familiar y ayudar a su padre o encontrar un puesto de trabajo mal pagado y vivir explotado por algún empresario sin escrúpulos; o seguir los estudios intentando acceder a una de las mejores universidades de Twinbrook y expandir un poco su visión animándose a descubrir ese nuevo mundo tan distinto y caótico.

Y aunque al principio envió solicitudes simplemente por probar, y que le respondiesen favorablemente de la mayoría de ellas le pareció una locura, finalmente tomó la decisión de probar suerte al otro lado del charco.

Sus padres siempre se han sentido muy orgullosos de su decisión y le han apoyado en todo, y él se siente muy agradecido hacia ellos, pues siempre hicieron grandes sacrificios para que su hijo tuviese lo mejor.

Presente:
“Hay que saber un poco de todo, y de poco todo”

Lleva casi diez años viviendo fuera de su país y tres desde que se mudó a Bridgeport, donde le ofrecieron un puesto de programador en una importante empresa de telecomunicaciones, y donde sigue trabajando ganándose un buen sueldo y pudiéndose permitir el alquiler en una de las ciudades más caras del país (y con mayor índice de delincuencia).

Francessco aparentemente vive una tranquila y honrada vida como informático, sin meterse en problemas y pagando religiosamente sus facturas todos los meses. Pero lo cierto es que tras conocer a Alidaen cada vez se siente más atraído por intentar resolver las incógnitas que parecen envolverla, haciendo uso de sus grandes dotes para intentar averiguar más sobre ella y sobre todo, para poder ayudarla en todo lo posible. Pues aunque no se atreva a admitirlo, está colado por ella desde el día que su primo se la presentó.

CURIOSIDADES:

Voz del personaje:
En proceso...xD

Si fuese real sería cómo…

Giulio Berruti
Buscando actores italianos que pudieran parecerse a él encontré a esta monada y enseguida me recordó a él, estaba entre él y otro chico, pero al final me decanté por éste gracias también a la opinión de la persona que creó al Francessco original ^^

¿Qué os parece? Fran tendría los ojos verdes en vez de azules, pero creo que le va perfecto para él, le falta las gafas de pasta jajaja Desde luego Ali tiene mucha suerte de rodearse de semejantes bombones *.*

Aquí os dejo otra imagen con un Francessco con el pelo más larguito:

ORIGEN DEL PERSONAJE:

Como ya comenté en su día cuando lo saqué por primera vez, Fran no es un personaje que cree yo, sino que pertenece a un amigo al que le hacía ilusión que lo incorporase en la serie, y gracias a su permiso para adaptarlo y sus ideas surgió el Francessco que conocéis ^^

El verdadero Francessco era un personaje con el que pasé grandes ratos roleando, y que en su día llegó a ser pareja de mi Alidaen del Aion, aunque bueno…la verdad es que no duraron mucho porque él desapareció y durante años Alidaen no supo nada más de él, rehaciendo su vida con el tiempo.

Os dejo una imagen suya (es el de la derecha):

Y bueno…sobre él decir que era un sacerdote graciosete y bastante tímido que pasó muchos años enclaustrado en un monasterio y digamos que era un poco inocentón con los temas amorosos, por lo que Ali siempre andaba picándolo (sobre todo cuando se juntaba con Iris, ya la conoceréis) y provocándolo para ver sus reacciones. Tenía la extraña costumbre de taparse los oídos cada vez que oía palabras “malsonantes” y muy buen corazón, siempre estaba ahí para echar una mano como buen samaritano.

Fuentes de inspiración:

Como el personaje no es mío no sé bien de donde surgió la inspiración a su creador, pero si sé de un par que al menos sirvieron para darle un poco la apariencia que tenía en el juego y que aunque sea unas versión modernizada hemos intentado darle:

Otacon (Metal Gear Solid)
Aquí vemos a un Francessco más madurito pero con ese aire intelectual que él tiene, su pelo, ojos y estilo es parecido al que llevaría el actual.

Cesar Borgia (Assasins Creed)
Personalmente no he jugado pero es una gran saga, y Cesar si no me equivoco es el maloso de la segunda parte, que creo que en gran parte está ambientada en Roma. Como ya he dicho no jugué y no conozco bien al personaje pero por lo poco que sé de él supongo que no se parece en mucho a la personalidad de Francessco, que es un buenazo en toda regla xD

Pero físicamente encajaría a la perfección con el aspecto del antiguo Francessco, aunque como en la anterior imagen, unos años más maduro.

Alistair (Dragon Age):
No lo añadí antes pero roleando con él Francessco siempre me recordó a este entrañable personaje, sin duda para mi gusto uno de los mejores de toda la saga. ¿Qué chica ha jugado a Dragon Age 1 y no ha terminado enamorada de este Guardia Gris? (alguien sin corazón seguro!! Jajaja es broma). 

Lo adoro, y creo que comparte bastantes rasgos de personalidad con Francessco: es bueno, protector, divertido y algo bobo e inocente a la hora de tratar con las personas, sobre todo con las chicas. Aunque claro, Francessco es un genio y en eso le da mil vueltas al pobre Alistair que ni siquiera sabría cómo encender un ordenador jajaja

Además cada vez que Alidaen o Iris sacaban el tema sexual en una conversación Francessco tenía siempre la costumbre de cambiar de tema o hacer bromas absurdas para salir del paso, por no decir que siempre andaba tapándose los oídos cuando palabras como “tetas” salían en ella xDDD

Mascota Virtual:
"Mini-Fran"
Francessco es un gran programador y a veces se entretiene creando sus propios programas y aplicaciones. Su aplicación favorita es una especie de ayudante virtual al que llama “Mini Fran”, que se trata de una copia de sí mismo que anda siempre por el escritorio de su ordenador haciendo de las suyas. Aunque no deja de ser un programa creado por él, lo cierto es que a veces parece tener vida propia y se ha convertido en la mejor compañía del informático. Como dato curioso diré que incluso él se mete con Francessco a veces, y de vez en cuando le da algún que otro consejo amoroso.

(Nota: Este personaje no es mío y algunos de los datos que hay en la ficha provienen de su autor (tema musical, rasgos, fuentes de inspiración...), la ficha está hecha en gran parte gracias a sus indicaciones para que sea lo más fiel posible a su original y la persona que lo creó, aunque su historia y papel en la serie son muy distintos. Aún así espero que esta versión modernizada de Francessco le guste a su verdadero dueño ;))