domingo, 11 de mayo de 2014

RELATO: Golpes del Destino XII

Thaerion contempló durante casi una hora los rostros magullados de Dean y su amigo mientras permanecían inconscientes después de un intenso atracón de puño. Aun le costaba creer que dos muchachos como ellos fuesen capaces de hacer sufrir a una chica por el simple motivo de ser distinta a las demás.
Pero habían elegido a la víctima incorrecta, y había llegado el momento de atenerse a las consecuencias.

-          ¿Estás listo, Thaerion?

-          Si, hagámoslo.

Zoe le dedicó una sonrisa y ambos vertieron el contenido de sus cubos directo a sus caras.

-          ¡Mierda! – exclamó Dean despertando de golpe.
-          No, agua fría – aclaró Thaerion. – Ya tenemos suficiente mierda con vosotros dos.

Tommy estuvo a punto de echar el contenido de sus tripas al verse de nuevo atado a esa silla.

- ¡Por favor, no nos matéis! - exclamó aterrorizado - ¡Fue él! - señaló a Dean - ¡Él fue quién planeó todo! ¡Yo no quería tocarla!
-          ¡Cállate imbécil! – gritó el aludido furioso.

-          Puede que él planease todo – continuó Thaerion - pero tus asquerosas manos también la forzaron, y eso no te lo perdono. Aunque a ti te tengo más ganas que a nadie… - se dirigió hacia Dean.
A pesar de su monumental cabreo por lo ocurrido horas antes, Thaerion intentaba parecer sereno y frío como había visto tantas veces hacer su hermano Kheran cuando entrenaban juntos.

Sabía que de ese modo resultaría mucho más convincente y les impondría más respeto.

-          ¿Y qué vas a hacer con nosotros, eh? – preguntó Dean con esa insultante sonrisita que utilizaba tan a menudo, sobre todo cuando quería hacerse el valiente delante de los demás. – ¿Pegarnos otra paliza antes de irte? ¿Temes que te la devuelva y por eso me tienes que atar?
-          Créeme, la paliza que te he pegado es lo mejor que te ha pasado hoy.

Los ojos de Dean se abrieron con cierta inseguridad, y por primera vez mostraron algo de miedo.

-          ¿Vas a matarnos…?

Al escuchar la pregunta, Tommy se puso a gritar.

-          ¡Socorro! ¡Ayuda! ¡Unos locos quieren matarnos! ¡Ayudaaaaa!

-          ¡Calla idiota!
Zoe no tenía tanta paciencia, y el puñetazo que le pegó para que se callara le dolió hasta a Thaerion. Pero surtió su efecto.

-          Vuelve a gritar y te arranco la lengua, ¡deshecho humano! – exclamó.

Tommy la miró con rabia pero se mordió la lengua. La casa de Zoe estaba situada casi a las afueras, en una de las zonas más peligrosas de Riverview, y la poca gente que podría escucharlos estaba acostumbrada a hacer oídos sordos en ese tipo de asuntos.

-          Si nos hacéis daño os descubrirán, mis padres estarán buscándome, mi hermana…

-          Ahórrate tus amenazas, niño de papá, me da igual tu familia. Cometí el error de dejaros en paz demasiado tiempo, pero eso se acabó…pienso asegurarme de que nunca más volverás a tocar a una chica…

-          ¿Qué-qué vas a hacer?

Instintivamente bajó la vista hacia su entrepierna, pensándose lo peor.

-          No irás a… ¡no! ¡no te atrevas!
Thaerion le miró divertido y sacó una daga guardada en una vaina atada a uno de los bolsillos traseros de su pantalón. Esta vez de las de verdad.

Era una de las reliquias de su familia, y a pesar de los años seguía siendo tan afilada como cuando fue forjada (o eso decía su hermano). Fue uno de los pocos regalos que recibió de su padre cuando su madre aún vivía y no le odiaba tan abiertamente, y le obligaba a revisar su filo casi todas las noches como si fuese una especie de ritual.

Podía usarse tanto para cortar como para penetrar la carne como si fuese mantequilla, y hasta ese momento no la había sacado de casa nunca. Tenía muchas ganas de estrenarla.
Al ver lo que hacía, Tommy se movió inquieto en la silla tratando de liberarse de sus ataduras.

Los dos se pusieron a gritar y llorar desesperados bajo la atenta mirada de sus captores.

Zoe le miró de reojo y no pudo contener la risa por más tiempo.

-          Pffffff….jajajaja ¡Mira lo gallitos que se ponen hasta que ven en peligro sus pelotas!

Thaerion esbozó una débil sonrisa.
Pero lo cierto es que él no se divertía tanto con esa situación. Si por él fuese…haría un buen uso de su arma contra esos cerdos.

Pero no podía, en ese mundo no.

-          ¡No lo hagas, por favor! ¡No volveremos a tocarla! ¡Lo juro! – prometió Dean.

- ¡Ni la miraremos! ¡Cerraremos los ojos cuando pase por nuestro lado! - continuó Tom.
-          Imbéciles, ya está hecho.

Los dos se quedaron mirándoles sin entender de qué hablaba. Dean tragó saliva muy despacio al notar el filo de su arma pegada al cuello. Thaerion entrecerró los ojos para mirarle fijamente.

-          Me he asegurado de quitaros las ganas de tocar a otra chica en lo que os queda de vida.
-          ¿De…de qué hablas…?

Tommy volvió a mirarse el paquete para intentar comprobar que todo fuese como debía ahí abajo. Dean ni se movió. Pero Thaerion hizo un gesto hacia un pequeño vial de cristal vacío tirado en el suelo junto a ellos.

-          Lo he hecho mientras dormíais, para asegurarme de que no os dejabais ni una gota. ¿Sabéis lo que hacían con algunos violadores en ciertos países? ¿Habéis oído hablar de la castración química?

-          Pues añadid una “al” delante – dijo Zoe.
Dean abrió mucho los ojos y les miró confuso.

-          Pues eso sería una bendición para lo que os acabo de suministrar y corre ahora por vuestras venas – su voz carecía de compasión e incluso podía decirse que disfrutaba con aquella explicación. – Nunca más volveréis a sentir el deseo de tocar a una mujer, ni imaginaria ni de carne y hueso, y en el caso que eso pasase, cosa que dudo…no se os levantaría ni aunque os inflaseis a pastillitas azules de esas de las que tanto se hablan.

Dean se echó a reír y Tommy, desconfiado, hizo lo mismo, aunque con un tono más nervioso.

-          Estás de coña, la castración química es reversible, además… ¿tú qué coño sabes de esas cosas?
-          Lo suficiente para asegurarte que lo que os acabo de dar no es reversible, al menos no a corto plazo, y en el caso de que os entren ganas de reincidir… ya me aseguraré de volver para quitaros de forma más “tajante” las ganas de tocar a una chica –  tras decir esto último hizo un gesto con el cuchillo cortando el borde de la cuerda para hacerles entender mejor de lo que hablaba y lo tiró a las llamas del brasero que ardía a su espalda.
Tommy respiraba con dificultad viendo como el trozo de cuerda se quemaba en el fuego e imaginándose que era otra cosa.

-          No te creo. Te estás tirando un farol.

-          Me da igual que no me creas, porque esta noche, o esta tarde…cuando estéis a solas en vuestra casa y os la intentéis cascar pensando en mi chica o en cualquier otra, vais a ver que no miento.

-          ¡Mentiroso! ¡Eres un maldito cabrón y estás loco!

Thaerion sonrió con malicia.
-          Y para asegurarme de que os acordáis de mi llegado el momento…he pensado en ofreceros un detalle que los miembros de mi familia solían otorgar a aquellos que nos servían en el pasado.

Lentamente llevó la daga al brasero, dejando que la hoja se calentase lo suficiente bajo la aterrorizada mirada de los dos chicos.

-          Aunque me temo que esto sí que os dolerá un poco…
***
(Ese mismo día, en el cementerio)

-          ¡Thaerion! ¡Haz el favor de salir de tu escondite! ¡Tengo que hablar contigo!

Alidaen había vuelto al cementerio con la esperanza de verlo allí, pero seguía sin aparecer y temía que se fuese sin despedirse de ella.
Se había dado cuenta de que pensar en él, por muy mal que estuviese, le hacía olvidar todo lo que le había ocurrido últimamente con los chicos de su instituto, e incluso le daba fuerzas para salir de casa y enfrentarse a un posible encuentro con esos indeseables.

Pensaba que estaba enfadado con ella por haberse ido de esa forma el día que la besó, pero necesitaba decirle que estaba arrepentida, que su beso le había gustado y nada tenía que ver con los que había recibido después por parte del cerdo de Dean.

Bueno, mejor esa parte se la saltaría…

Quería pedirle perdón por el golpe que le dio y decirle tantas cosas antes de que se marchase...quizás así hasta podría evitar que ingresase en esa estúpida academia.

¿Pero a quién quería engañar?
No había vuelto a verlo, y eso sólo podía significar que ya no le interesaba como antes.

Aunque había alguien que quizás si pudiese hablar con él antes de marcharse. Y no perdía nada por intentarlo.

***

(Al día siguiente)

Llegar hasta casa de Zoe había sido relativamente fácil.

Tan sólo tuvo que esquivar a un hombre borracho y a alguna que otra prostituta por el camino, y realmente hasta éstos le parecían más inofensivos que los estudiantes del instituto. Al menos ellos ni se molestaban en mirarla.
-          Vaya… ¿y tú qué haces aquí?

-          Tengo que hablar contigo.

-          ¿Cómo has sabido donde vivía?
-          Pues…porque una vez perseguí a un gato desde el cementerio hasta este barrio…- comenzó a explicar algo cortada - …el gato saltó sobre un árbol y yo trepé por él y le seguí varias manzanas, después saltó sobre un muro y yo hice lo mismo hasta llegar a un jardín que resultó ser el de tu casa. Al escucharme, tu saliste a la puerta armada con una escopeta de perdigones y yo me escondí para que no me vieses, el gato huyó asustado creyéndose que le dispararías. Pero no lo hiciste, y entonces supe donde vivías, y que no eras tan mala chica como para disparar a un animal indefenso, pero no estaba muy segura de que actuases igual con los humanos…así que me fui sin que te dieses cuenta. Y…bueno…- tomó aire muy despacio - no te conocía de nada por aquel entonces.

Zoe parpadeó algo confusa, se habría conformado con un simple “pasaba por aquí y te vi en la puerta”
-          Emmm…vale… ¿y qué quieres?

-          Quería preguntarte por Thaerion.

-          Por qué será que no me sorprende…- murmuró para sí.

-          ¿Es cierto que se va de Riverview?

-          Parece que las noticias vuelan en este pueblo.
-          ¿Es verdad o no?

-          Sí, es verdad. Va a ingresar en una academia militar.

-          ¿Te lo ha dicho él?

Zoe asintió, no le costaba mucho mentir por él, y más si lo hacía para que esa niña se olvidase de una vez de su amigo. Desde que le conocía no le había traído más que problemas.

- ¿Y te ha dicho si está enfadado conmigo? - preguntó preocupada.
Estuvo a punto de mentir de nuevo, pero había algo en la mirada de la muchacha que le hizo sentir cierta compasión.

-          No…al menos a mí no me ha comentado nada sobre eso. ¿Por qué debería estarlo?

-          Le pegué…-admitió ella.

Zoe estuvo a punto de echarse a reír al imaginárselo. El orgulloso de Thaerion siendo golpeado por una niña.
- Si vuelves a verlo... ¿podrías...podrías decirle que lo siento y que me gustaría poder despedirme de él? Dile que me pasaré dentro de dos días por el cementerio, y que espero que venga.
-          Si le veo se lo diré – aunque no estaba muy segura de querer hacerlo.

Alidaen asintió  agradecida.

-          Gracias…- murmuró algo triste.
No entendía qué tenía esa niña para atraer tanto a su amigo, si ni siquiera era capaz de hablar sin agachar la mirada para mirarse las manos dos o tres veces en cada frase. Era demasiado tímida para él. Thaerion necesitaba a una chica que supiese manejarlo y no a una mosquita muerta como esa rubia.

Por muy dulce que pareciese…

-          Oye.
Alidaen se había dado la vuelta y se disponía a marcharse cuando Zoe la llamó. Lo que dijo a continuación le sorprendió hasta a ella.

-          Siento lo del beso del otro día – admitió. – En realidad lo hice para callarles la boca a esos niñatos, Thaerion y yo sólo somos amigos.

Aunque ella quería mucho más.

-          No te preocupes, lo entiendo.

-          Pero eso no significa que tú me gustes para él – finalizó seriamente. 
Alidaen esbozó una sonrisa algo débil, amable a pesar de sus palabras.

-          Agradezco tu sinceridad, Zoe. Thaerion tiene suerte de tener una amiga como tú.

Zoe la contempló en silencio mientras se marchaba, pensando en sus palabras. Si ella supiera todo lo que había hecho a espaldas de ambos seguramente no se mostraría tan comprensiva como su amigo.

Pero quizás había llegado el momento de enmendar aunque fuese un poco el daño que les había causado.
O simplemente dejarlo pasar…

***

(Dos días después)

-          ¿Has vuelto a ver a esos dos estúpidos?

Thaerion mordisqueaba una manzana mientras Zoe se paseaba en el columpio del viejo parque donde tantas veces se habían encontrado desde que le conoció.
Era uno de los pocos lugares a los que aun podía ir sin la vigilancia de su hermano, pues estaba bastante cerca de su casa y poca gente se atrevía a adentrarse tanto en ese terreno medio olvidado del pueblo.

La última vez que se había alejado de casa le había costado una buena bronca con su padre, que como siempre había pensado que se había escapado para ver a Alidaen.
“Si vuelves a buscarla…”

Tuvo que confesar que lo que hizo fue encerrar a dos niñatos en un sótano para torturarles y grabarles con una daga al rojo vivo el símbolo de su familia de recuerdo para que se quedase tranquilo, e incluso le pareció ver una tenue sombra de orgullo en la mirada de su padre cuando le explicó el macabro proceso.

Pero aun así se había ganado un buen rapapolvo por haber salido de casa sin permiso y se le habían quitado las ganas de volver a ese instituto por si le pillaban de nuevo.
-          No…y no creo que vuelvan en una larga temporada – le explicó su amiga. – Mich me ha dicho que el señor Lehmman ha hablado con sus padres y van a internarlos en un colegio privado para chicos fuera del pueblo, a cambio de que no los denuncie y se haga público lo ocurrido. Los Fairchild temen mucho las habladurías y algo así no sentaría nada bien a su reputación.

Thaerion esbozó una leve sonrisa y se sentó en el columpio de al lado. Se alegraba de que por fin ese hombre hubiese actuado para protegerla.

-          ¿Y cuándo volverán?
-          Pues no lo sé, pero seguramente hasta dentro de unos años no aparezcan por aquí. El año que viene deberían matricularse en la Universidad y eso los mantendrá alejados más tiempo. De todas formas tienen prohibido acercarse a Alidaen, y ella no va a volver al instituto.

-          Entiendo…

-          También me dijo que había visto a Tommy y éste le había confesado que era incapaz de…ya sabes – se echó a reír al pensarlo.

- Me alegro de que tu receta funcionase. Gracias a ti han recibido su castigo.
Aunque no el que se merecían realmente bajo su punto de vista.

-          Agradéceselo a mi familia. Las maldiciones de los Adams fueron muy temidas durante años.

-          No quiero ni pensar en la cantidad de hombres que dejasteis impotentes en el pasado – bromeó sin borrar su sonrisa.

-          ¡Oye! ¡Que no sólo hacíamos eso! – se defendió.
-          Cierto, me olvidaba de las sapificaciones en masa – dio un salto alejándose del columpio.

-          Tu ríete, pero deberías temer a las brujas.

-          Y os temo…por eso nunca se me ocurriría subestimaros – hizo el amago de llevarse la mano a la entrepierna para cubrirse de un posible ataque Adams.

Zoe entrecerró los ojos e intentó golpearle impulsándose con el columpio hacia él, pero Thaerion le esquivó diestramente y echó a correr dedicándole antes una juguetona sonrisa. 
-          ¡Vas a tener que sacar la escoba para alcanzarme!

-          ¡Te vas a enterar, Laremion!

Ambos corrieron como niños por el parque, disfrutando del poco tiempo que les quedaba para pasar juntos. Al día siguiente Thaerion debería marcharse lejos, a un lugar del que su amiga había oído hablar tan sólo en las leyendas que le contaba su madre.

Pero sentía que aún le quedaba un asunto que zanjar antes de despedirse, y que debía hacerlo por mucho que le doliese.

- Thaerion...espera... - Zoe se detuvo y apoyó las manos en su espalda mientras intentaba coger aire por la poder para poder hablar.
-          ¿Qué pasa? ¿Ya estás cansada?

-          Es que…tengo algo más que decirte…- admitió con dificultad.

-          ¿Si?

-          Es…sobre Alidaen.

El rostro de su amigo cambió por completo al escuchar su nombre.

-          ¿Le ha pasado algo más? – preguntó preocupado.

Zoe negó rápidamente.

-          Vino a verme hace dos días a mi casa, me preguntó por ti.
Él guardó silencio esperando que continuase hablando.

-          Cree que estás enfadado con ella y que por eso no vas a verla. Me dijo que te golpeó y que lo sentía mucho. Dijo…que quería verte antes de irte, y que te estaría esperando hoy en el cementerio para despedirse de ti.

-          ¿Ella sabe que me voy? ¿y no está enfadada conmigo?

-          No sé qué os pasó, pero parecía muy afectada. Me dijeron que aquel día, cuando Dean la encerró en los baños, me estaba buscando porque acababa de enterarse de que te marchabas y le tendieron una trampa…

-          Mierda…
Thaerion cerró las manos en un puño.

-          Sé que piensas que te odia, pero te equivocas. Está loca por ti, y si no vas a verla creo que te vas a arrepentir toda la vida de no haberte escapado para despedirte como es debido.

-          Pero…Kheran me tiene vigilado día y noche, y si me vuelve a ver con ella…- Thaerion bajó la mirada pensando en las amenazas de su padre.

“Vuelve a buscarla y te juro que los lobos se darán un festín con esa salvaje al día siguiente de que te marches. Y ni siquiera te enterarás de que está muerta porque ya estarás demasiado lejos para comprobarlo”

-          Kheran confía en mí, si piensa que estás conmigo no sospechará nada. Y normalmente no viene a verme antes de las diez. Te da tiempo de sobra para darle un besito de despedida y todo.
La broma de su amiga hizo que Thaerion se sonrojase y el estómago le diese un vuelco al pensar en ello. Después de la contundente respuesta de Alidaen se había negado a sí mismo la posibilidad de repetirlo.

Pero en esos momentos lo único que deseaba era estrecharla entre sus brazos y volver a probar sus labios aunque fuese una última vez.

Miró el cielo y vio que aún quedaba algo de tiempo para que oscureciese, si se daba prisa tendrían unos minutos para ellos solos.

-          Joder…tengo que irme…

Zoe asintió con una débil sonrisa y bajó la vista para evitar que la viese llorar.
-          Te voy a echar de menos, Spiderman…

Thaerion sonrió con cariño y acarició el pelo oscuro de su amiga unos instantes antes de atraerla hacia sí mismo y abrazarla.

- Y yo a ti...a pesar de todo siempre has sido una buena amiga.
“Sólo una amiga…”, pensó Zoe rodeándole con sus brazos.”…pero aun así te quiero”

***

Thaerion corría sin aliento, con sólo un pensamiento dándole alas para continuar sin desfallecer por el largo recorrido que le quedaba hasta el cementerio.

Sabía que con Sombra habría llegado mucho antes, pero no podía arriesgarse a ser descubierto por su hermano, y lo había dejado en las caballerizas de casa. No podía arriesgarse a volver allí.

Y Zoe tenía moto, pero seguía sin fiarse de esos trastos de dos ruedas, igual moría antes de verla estampándose contra algún muro.
Esperaba que al llegar ella siguiese esperándolo, la sola idea de haber perdido la última oportunidad de verla se le antojaba demasiado cruel después de todo lo que habían pasado.

¿Por qué no la había buscado antes? ¿Por qué había permitido que las amenazas de su padre le separasen de ella? ¿Por qué había creído que ella le odiaba?

Era imposible, habían estado destinados el uno al otro desde el día que la vio en aquel lago. Su padre lo sabía y por eso temía tanto que se encontrase con ella.

Estaba ligada a él…
Y nada le impediría volver a besarla.

RELATO: Golpes del Destino (Epílogo)

(EPÍLOGO)
Música: Love Song - Dragon Age Origin OST (Tarda unos segundos en empezar >_<)
Llevaba horas en aquel lugar.

Desde que ella se fue lo visitaba cada día, la echaba tanto de menos...
Pero no era el único motivo por el que aquella noche se había arrodillado para rezar frente a su tumba.

Esperaba volver a verlo por última vez, pero los rayos del sol estaban a punto de ocultarse tras las montañas y pronto tendría que volver a casa.

Entonces lo escuchó, normalmente era muy silencioso pero su respiración acelerada le delató al acercarse por su espalda.
-          Has vuelto…

-          Sólo vine para despedirme.

-          Qué detalle.
-          También quería disculparme…

-          ¿Por ignorarme durante toda la esta semana?
Sus pasos acercándose hicieron que su corazón se acelerase y sus piernas comenzasen a temblar como si estuviesen hechas de gelatina.

-          Lo intenté…- confesó escudándose en su aparente frialdad para no mostrarle su miedo a volver a ser rechazado – pero no me disculpo por ello.
-          ¿Entonces…?

Con suavidad la tomó de la cintura para darle la vuelta y mirarla fijamente.
Quería perderse de nuevo en aquellos ojos que tanto le recordaban el claro junto al lado donde se conocieron. Aquel que no pensaba olvidar por muy lejos que fuese. 
Deseaba memorizar el tono verdoso de su iris y el dorado de su pelo, la graciosa peca bajo su ojo derecho, el tono rosado de sus mejillas. Su boca, que había sido el manjar más dulce que había probado nunca. Su sabor...su olor...
-          Por esto…- susurró inclinándose para besarla.
“Te amo, mi hada…y haré lo que sea para volver y estar por siempre a tu lado”

¡Y llegó el final de Golpes del Destino!

¡Buenas a tod@s!

Ha costado, pero por fin hemos llegado al final de este largo relato...

Como habéis podido comprobar lo que lo habéis leído, en él se han aclarado muchas de las cosas que han podido quedar en el aire en la historia principal, como el por qué tuvieron que separarse Alidaen y Thaerion cuando eran unos críos, cómo se conocieron, cómo murieron las personas que hasta ese momento habían sido el pilar de sus vidas, cómo fueron sus vidas en Riverview, cómo conocieron a muchos de los personajes que aparecen en el presente...y muchos secretos más que se han ido revelando a lo largo de cada capítulo.

También he querido aprovechar para enlazar este último capítulo a la trama con el principio de la serie (Prólogo Alidaen) y con una de las escenas del capítulo 23 de la segunda temporada (Capitulo XXIII: Un viaje al pasado 2ª Parte), que ya iréis viendo conforme lo leáis.

En general me lo he pasado muy bien escribiendo esta historia, aunque haya quedado más larga de lo que pensaba en un principio (conociéndome tampoco me extraña xD), y bueno...espero que vosotros la hayáis disfrutado también y os dejase un buen sabor de boca a pesar de lo desagradables que pueden haber sido algunas escenas.

Así que nada, ¡agradezco como siempre muchísimo vuestro apoyo y espero que os guste el final! 

¡Un saludo y un abrazo muy gordo!

Nota: He intentado ser lo más fiel posible en las imágenes del epílogo (salvo por algunos retoques), creo que han sido las imágenes que más me han gustado sacar ^^