sábado, 24 de septiembre de 2011

Capítulo VII: Comentarios

¡Muy buenas! Ya he subido el siguiente capítulo y tal como prometí he usado algunas de las poses que creé para éste y he decidido agregar a un pack que se llamará "Atrapados".

A continuación os muestro las imágenes con las poses que he usado, el resto son descargadas de otros usuarios. 
- Agarrándola del brazo:
 - Patada en las bolas: en esta pose he copiado los rasgos faciales de la pose de parto de EA y la he añadido a mi pose, el resto está creada por mí. Lo comento por aqui porque cada vez que use contenido de EA (nunca de otros usuarios), lo avisaré para que se sepa y no darme un mérito que no me pertenece.
 - Forcejeando la puerta:
 - Asustada en el suelo:
 - Ataque mordisco: La expresión de miedo de la tía es de EA también, el resto todo mío.
 - Ataque por detrás
Y bueno esta semana seguramente o principios de la siguiente subiré un vídeo chorras que he creado para presentar el primer pack de poses, espero que os gusten ^^

Saludos!

viernes, 23 de septiembre de 2011

CAPÍTULO VI.II

❧❃❧ VI. NOCHE DE BRUJAS ❧❃❧

❃ (SEGUNDA PARTE) 

Escuché la voz de Salma a mis espaldas.

Me di la vuelta y la vi plantada delante de mí con cara de pocos amigos. Me dolía la cabeza y me sentía bastante afectada después del encuentro con aquel hombre, así que no estaba de buen humor para enfrentarme a su mal genio.
- ¿Se puede saber qué haces ahí parada como una imbécil?

- ¿Dónde está todo el mundo? ¿Y Thae… - rectifiqué enseguida - Valo?

- Acabó de tocar hace más de media hora y Beth se lo llevó fuera, no te aconsejo que lo esperes levantada – contestó con voz insinuante.

¿Media hora? ¿De verdad había pasado tanto tiempo?

A pesar de no saber si era él realmente sentí como si acabase de recibir un puñetazo en pleno estómago. Salma debió notarlo, porque sonrió satisfecha.

- Mala suerte bonita, otra vez será. Y ahora haz algo de provecho y limpia el baño de los tíos, un cerdo acaba de echar la pota fuera.

No le hice ni caso y tampoco quise que me viese llorar, así que me fui de allí todo lo rápido que mis pies me permitieron.

Corrí hacia la planta de arriba y entré en el cuarto de baño cerrando la puerta de golpe. Los nervios me atacaron con tanta fuerza que tuve que apoyarme en el lavabo para no caer al suelo.

Aquello no podía estar pasando.

Lo había tenido tan cerca…
Y ahora estaba a punto de perderlo todo por culpa de aquel desconocido que parecía saber mi secreto.

¿Qué podía hacer?

Me miré en el espejo roto del baño de chicas y vi el reflejo de mi rostro aterrorizado, demasiado para afrontar aquello en esos momentos. Aparté la vista hacia un lado y me mordí el labio inferior mientras pensaba qué excusa pondría a mi jefe para salir.

Finalmente me decidí por lo simple: que no me encontraba bien y necesitaba tomar un poco el aire, lo cual era cierto.
Jake no puso ningún impedimento y me dio el resto de la noche libre, se notaba que habíamos hecho una buena caja ese día y estaba de buen humor.

Estuve a punto de preguntarle por el cantante, pero al final decidí olvidarme del tema, tenía demasiado por lo que preocuparme en ese momento.

Decidí bajar por las escaleras de emergencia para no cruzarme con Salma de nuevo, y al cabo de unos minutos me encontré en medio de un callejón oscuro y mugriento que olía a una mezcla de orina, pescado podrido y a saber qué más. Una mezcla asquerosa que me revolvió aún más las tripas.
A mis nervios se unió la inquietud por encontrarme en esa callejuela a oscuras y decidí salir de allí enseguida. Apreté el paso todo lo que pude pero volví a notar aquellos fríos dedos alrededor de mi brazo.
Di un grito por la impresión y el desconocido, que se movía asombrosamente rápido, me atrapó contra la pared poniendo una mano en mi boca.

- Shhhh…shhhh – comenzó a hablar entre susurros – no hace falta que grites, sólo soy yo…

Por eso mismo sentía ganas de gritar hasta quedarme sin voz, pero claramente él no pensaba dejarme hacerlo.
♫ Immediate Music - Guilty as Charged ♫

- Ahora vas a calmarte y mantenerte en silencio.

Hizo una pausa y por su mirada parecía querer una respuesta. Yo me limité a asentir con la cabeza, nada segura de poder mantenerme calmada en esa situación.

- Sólo hablarás cuando yo te lo pida, y lo harás sin llamar la atención.

Quería negarme a aceptar sus órdenes, contestarle que se fuese al infierno y largarme de allí, pero por un extraño motivo al retirar la mano de mis labios me quedé en silencio y volví a cabecear asintiendo.
Entonces me dio la vuelta agarrándome de la cintura y colocó una mano en la pared, impidiéndome el paso.
Le miré a los ojos y pude percibir aquel extraño brillo de nuevo.

Él me dedicó una sonrisa lobuna y volvió a acercar su rostro al mío, para después desviarse hacia un lado y aspirar profundamente el olor de mi pelo. O eso pensé.

Si quería que aquello resultase atrayente le fue bastante mal, hacer eso en un callejón apestoso no era la mejor idea y tal como esperaba puso una cara de asco que le deformó los rasgos.
Quise reírme, pero los nervios no me dejaron y seguí pegada a la pared tensa como un palo.

Él se recompuso enseguida y volvió a hablar.

- Será mejor que me sigas. 
- No – contesté rotundamente – lo que tengas que decirme dilo aquí.

Arqueó una ceja, al parecer sorprendido de que me atreviese a contradecirle.

- No es un buen lugar.

- Si querías un buen lugar, haberme “citado” en el parque como las personas normales.

- ¿Cómo las personas normales? – Preguntó echándose a reír – ni tu ni yo somos personas normales.
- Habla por ti, yo no soy la que lleva unos colmillos enormes de pega en la boca y parece que acabase de salir de la tumba – repliqué en un estúpido ataque de rebeldía, y es que no solían aparecer pero cuando lo hacían era difícil pararme.

- ¿Y quién te dice que no son reales? – preguntó volviendo a acercarse a mí a una distancia lo suficientemente imprudente como para ganarse un empujón.

Ni se inmutó, fue como si empujase una roca de dos toneladas.

Volví a ponerme nerviosa y me pegué aún más a la pared, intentando por todo los medios alejarme de él.

- Las personas normales no matan a nadie, Alidaen – susurró tocando con su nariz el lóbulo de mi oreja y pegando sus labios a la piel de mi cuello.
Mis piernas comenzaron a temblar y de no haber estado él sujetándome habría caído al suelo desplomada.

- Yo no he…
- Deja de mentir, lo sé todo – dijo - Y ahora vas a portarte bien si no quieres que te descubra y acabe con esta farsa.

Recordaba aquel tono de voz perfectamente, lo que implicaba una amenaza como aquella y lo que esperaba de mí en ese momento.

Y me negué a volver a vivir esa pesadilla.

Un ataque de cólera invadió todo mi ser y me revolví como pude intentando soltarme.

- Si me tocas un pelo te mato – solté entre dientes.

Él sonrió burlón y acercó una mano a mi pelo para acariciarlo.

- ¡Oh! Mira que pronto ha aparecido tu verdadera personalidad. Pero yo no soy Hamming, así que…- noté su cuerpo pegado al mío, frío y duro como una piedra - ¿qué piensas hacer ahora? Te estoy tocando…

Sentí sus labios pegados a mi cuello mientras preguntaba, suficiente para no albergar dudas sobre lo que debía hacer.

¿Quería provocarme? Pues lo había conseguido.
Mis nervios se transformaron en repugnancia y todo mi miedo en ira. Y mientras me tocaba fui colocando la rodilla entre sus piernas, moviéndome con cuidado bajo el peso de su cuerpo para no llamar la atención. Él debió pensar que había decidido corresponder a sus atenciones porque emitió un sonido placentero y comenzó a lamer la superficie de mi cuello. No pude ver lo que hacía pero de repente sentí un leve pinchazo en la piel.

Respondí automáticamente y con tanta fuerza como mi pierna me permitía en esa posición. Mi rodilla fue directa hacia el punto que quería, y aunque no reaccionó como esperaba, tirándose al suelo y revolcándose entre gritos, le afectó lo suficiente como para permitirme desasirme de su abrazo.
- ¡Joder! – gritó llevándose las dos manos a la entrepierna.

Ni siquiera se encogió, y yo en cambio noté un fuerte dolor en la rodilla, como si acabase de golpearme con una barra de acero, pero eso no me impidió salir corriendo de allí.

Tenía miedo, pero esta vez mi instinto de supervivencia hizo que mis piernas reaccionasen a tiempo. 

Corrí hacia la valla que separaba el callejón de su salida y tiré de la puerta hacia mí. Le faltaba el candado pero alguien la había bloqueado con un tubo de metal doblado uniendo las dos puertas.
- ¡¿Qué demonios…?!

Recordaba perfectamente haber abierto esa puerta antes de entrar a trabajar, y doblar una barra de esa forma requería una fuerza sobrehumana o un soplete y bastante tiempo como para hacerlo sin que te pillen. Aquello no tenía ningún sentido, pero yo no tenía tiempo para pararme a pensar en ello así que intenté trepar por la valla.

No era demasiado alta pero no había recorrido ni dos metros cuando sus dedos atraparon mis tobillos, esta vez lo hizo con tanta rabia que sus uñas se clavaron en mi piel desgarrándola allí donde tiraba. Golpeé con mi pie en su cara repetidas veces, pero no sirvió de nada, parecía hecho de roca. Él siguió tirando de mi cuerpo hacia abajo hasta que caí al suelo.

Grité con todas mis fuerzas, pero a pesar de que nos encontrábamos a poca distancia del bar nadie acudió en mi ayuda.   
El metal de la valla, viejo y oxidado, se enredó en el forcejeo con mi ropa desgarrándola y provocándome varias heridas que comenzaron a sangrar abundantemente.

Lo siguiente que pasó fue tan rápido y confuso que mi cerebro apenas llegó a asimilarlo.

Recuerdo estar tumbada sobre el suelo con él encima, sus ojos rojos ardiendo como si estuviesen hechos de llamas y aquella boca abierta de par en par mostrando esos colmillos que en aquel momento resultaban más aterradores que nunca. Recuerdo su mirada furiosa y el dolor provocado por mis heridas, el olor a la sangre que emanaba por éstas y el terrible gruñido que se escapó de su garganta. Como el de un animal hambriento.
Recuerdo haberme sentido al borde del desmayo al darme cuenta de lo cerca que estaba de morir a manos de ese psicópata, y cómo a pesar del cansancio y el terror que sentía me revolvía con todas mis fuerzas tratando de quitármelo de encima. Pero era imposible, nunca podría hacer frente a una fuerza como aquella.

También recuerdo un dolor lacerante en el cuello y su boca pegada contra mi piel succionando gota a gota mi sangre. Su cuerpo cada vez más duro contra el mío, cada vez más cansado. Y una extraña y relajante sensación abriéndose paso a través de mis venas a medida que perdía las fuerzas y me entregaba a su abrazo.
Recuerdo que cerré los ojos un instante y disfruté cuando se apretó contra mí, pero que volví a abrirlos cuando dejé de sentir su peso sobre mi cuerpo.

El último recuerdo que tengo es el de sus ojos abiertos de par en par, clavados en los míos, pero esta vez inertes en una mueca de sorpresa.

  Una figura oscura atravesando su pecho con una daga.   
  
Y después de eso…nada.


jueves, 22 de septiembre de 2011

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domingo, 18 de septiembre de 2011

Primera parte del capítulo VI UP (Comentarios)

Por fin he subido la primera parte del siguiente capítulo, la verdad es que tardé bastante en hacer las imágenes ya que son algo más complejas de pillar en el momento que quería. Sobre todo en lo que pasé más tiempo es en crear el ambiente de gente y demás, no se ven todos los clientes pero tuve que meter en una misma zona un puñado de personas y disfrazarlos, y hasta que no descubrí cómo hacerlo sin tener que andar cambiando de familias me pasé sus buenas horas intentando que no se moviesen todos del sitio xD

No sé si os dareis cuenta de ello, pero en este capítulo hay varios guiños a otros personajes (dos de un juego y un cantante) a ver si adivinais cuales son ^^

La música que he escogido a algunos les sonará mucho, la primera he usado la canción de los créditos de True Blood porque es más corta y quería que diese tiempo a acabarse más o menos a la vez que el texto, y la segunda he elegido la versión acústica de "In Joy and Sorrow" de HIM porque creo que va más acorde al tipo de concierto que da el cantante en la historia. Es una canción que me encanta, de hecho me casé con ella (jijiji) así que os dejo aquí el video de la versión original para que lo veais si os gusta este tipo de música:


Un saludo y espero que os guste el nuevo capítulo, pronto subiré la siguiente parte, cuando termine de hacer las poses que necesito >_<

CAPÍTULO VI.I

❧❃❧ VI. NOCHE DE BRUJAS ❧❃❧

❃ (PRIMERA PARTE) 

Los días siguientes a la noticia fueron bastante duros, los periódicos parecían volcados en la muerte de Johan y era raro que no apareciese información sobre lo ocurrido entre sus páginas.
Yo intentaba por todos los medios mantenerme al margen de aquella historia, pero era inevitable que escuchase algún que otro retazo de la investigación.

Después de varias hipótesis (entre las que no se descartaba el asesinato), los análisis demostraron que Johan había bebido más de la cuenta el día de su muerte y que murió ahogado tras una grave contusión en la cabeza producida por un accidente. Aún quedaban muchas incógnitas en el aire, pero poco a poco el boom de la noticia de la muerte de unos de los empresarios más influyentes del país fue disipándose hasta quedar en un segundo plano.

Después de varias semanas pude descansar sin el miedo a que la policía apareciese en mi puerta para interrogarme. Pero a finales de Octubre de ese mismo año, cuando todo parecía volver a la normalidad, un nuevo suceso quebró la poca esperanza que tenía de que aquel tema se olvidase de una vez y pudiese continuar con mi nueva vida.

(Bridgeport, 31 de Octubre 2010)

Era la noche de Halloween, y habíamos organizado una fiesta en el bar para celebrarla.
La afluencia de clientes iba en aumento, y de tres o cuatro parroquianos aburridos que siempre se dejaban caer por el local llegamos a llenarlo hasta el punto de tener que abrir la zona de abajo y prepararla para aquellas noches, sobre todo durante los fines de semana, en las que los clientes se agolpaban para tomar algo o tontear con algunas de las camareras.
Jake contrató a una nueva chica, y a veces nos hacía subir a alguna mesa para bailar y entretener a los clientes. Yo no estaba muy por la labor de mover el trasero para una panda de babosos, pero las propinas que dejaban de más me venían demasiado bien para pagar mis primeras facturas, así que de vez en cuando tuve que dejar a un lado mi orgullo y hacer lo que me pedía.
Las cosas iban tan bien que para ese día decidieron contratar a un chico para que tocase algo de música y estrenase aquel escenario que durante años había estado criando polvo en un rincón.

Se hacía llamar “Conde Valo”, y por lo que escuché había llegado hacía poco nuevo a la ciudad y se ganaba la vida tocando en baretos de mala muerte. Salma había sido quien lo entrevistó y según Beth (la nueva camarera) “Estaba para comérselo entero”

Por ese motivo tanto Beth como Salma pidieron a Jake que les dejase a ellas la zona de abajo, donde el tal Valo estaría tocando, mientras él y yo nos encargábamos de la de arriba.
Hasta el tiempo se puso de acuerdo para amargarme la noche, llovía con tanta fuerza que cuando llegué al trabajo estaba completamente empapada. Así que Beth tuvo que prestarme uno de sus conjuntos para poder trabajar. Por suerte teníamos prácticamente la misma talla.
No me sentía nada cómoda enseñando tanta carne, la falda era tan corta que al agacharme se me veían hasta las ideas y del escote prefiero no hablar. Pero no tenía otra cosa y teniendo en cuenta que era una fiesta de Halloween en la que las chicas usaban disfraces mucho más atrevidos que esas ropas supuse que no llamaría demasiado la atención.

A las malas, si me preguntaban, siempre podría decir que iba disfrazada de golfa.
Después de maquillarme y secarme un poco el pelo me dirigí hacia la barra, Jake y Salma no habían llegado aún y el “acústico” no empezaba hasta dentro de un par de horas. Así que aproveché para limpiar un poco y preparar todo mientras Beth hacía posturitas en la barra y se retocaba el maquillaje.

- ¿Qué tal estoy? – preguntó después de pintarse los labios de un llamativo color morado como el color de la peluca que llevaba.
Tenía veintitrés años, un cuerpo perfecto y una seductora mirada que solía atraer a los hombres como la miel a las abejas.

- Muy guapa – contesté sinceramente.

- ¿Crees que Valo tiene alguna posibilidad para resistirse esta noche a mis encantos?

Llevaba una fusta, pobre de él si lo hacía.

- Creo que debería estar muy ciego – contesté volviendo a lo mío.       
Ella sonrió encantada y fue a la planta de abajo contoneando el trasero como un pavo mientras yo llenaba la cubitera de hielo y cortaba algunas rodajas de limón para las copas.

Estaba sonando ♫ Bad Things de Jace Everett ♫ cuando apareció mi primer cliente.
Fue tan silencioso que al levantar la vista y verlo ahí sentado di un respingo sobresaltada, dejando caer la pinza para los cubitos que tenía en la mano.

Él me dedicó una siniestra sonrisa y evaluó cada uno de mis movimientos mientras la recogía y me preparaba para atenderlo.

- ¿Va a tomar algo?

Me miró de arriba abajo antes de contestar, dejando claro incluso para alguien como yo (bastante cortita en esos asuntos), que era lo que le apetecía tomar en esos momentos.
- Un zumo de plasma – contestó dejando a la vista unos colmillos de pega bastante reales.

El zumo de plasma era una bebida de color rojo intenso que se había puesto de moda entre los jóvenes de Bridgeport por su parecido a la sangre, al parecer el estilo gótico estaba bastante extendido en esa parte de la ciudad y no era raro ver a algunos chicos y chicas vestir o comportarse como si fuesen vampiros. Algunos incluso lo parecían de verdad, pero supuse que vivir en una ciudad donde casi siempre estaba nublado no es que ayudase demasiado a que los jóvenes saliesen y tomasen el sol para tostarse un poco. De hecho hasta yo lo parecía a veces.

Aquella noche en especial,  más de la mitad de los clientes del bar parecían sacados de alguna peli de terror, entre ellos ese descarado de pelo rojo, patillas y lentillas del mismo color.
Le serví su bebida y seguí atendiendo al resto de personas que poco a poco se iban acumulando en la barra, sintiendo su taladrante mirada en todo momento incluso cuando me alejaba de la barra.

El tiempo pasaba rápidamente y yo apenas tenía tiempo para pararme a pensar en ello, así que le ignoré y seguí trabajando.

Comenzaron a llegar clientes que no había visto en mi vida, la mayoría disfrazados, y pronto el bar se fue llenando de colorido y risas, algo que al parecer cuando yo no estaba no pasaba nunca. Según Jake yo era el principal motivo del éxito del bar y me exponía en la barra como si fuese un mono de feria. Me parecía raro que así fuese, pero si servir como atracción turística me servía para ganarme un sueldo extra con las propinas tampoco iba a quejarme demasiado.
Salma y Jake llegaron una hora más tarde y empecé a escuchar ruido en la planta de abajo, pues andaban montando el escenario para la actuación. La música seguía sonando en la planta de arriba y yo tenía suficiente trabajo para no estar parada, así que mientras Jake ayudaba a preparar todo yo seguí a lo mío.

Mientras tanto, mis compañeras activaron el modo depredador y se fueron a servir chupitos fuera de la barra, para ver si echaban el ojo a alguna víctima potencial.

Más tarde los clientes fueron abandonando la zona de arriba para asistir al concierto acústico que empezó algo más tarde de lo acordado.

Debo admitir que los comentarios de Salma y Beth habían despertado mi curiosidad y en más de una ocasión estuve a punto de dejar un minuto lo que estaba haciendo para echar un vistazo al cantante. Pero hasta que no lo escuché pude reprimir esas ganas de fisgonear.

El ruido de fondo era ensordecedor y durante la primera media hora ni me percaté de la música de abajo, pero al cabo de unos minutos y como si formase parte del espectáculo todo quedó en silencio, escuchándose tan sólo a Valo y su guitarra en todo el local.

 ♫ HIM - In Joy And Sorrow (Acoustic)
Andaba recogiendo los vasos de las mesas cuando la sensual voz de  aquel hombre llegó a mis oídos junto a los primeros acordes de su guitarra.

Quedé completamente pasmada ante el efecto que produjo el sonido de aquella voz penetrando en mis oídos. Más madura, más profunda, pero tan parecida a la suya que hizo que mi cuerpo se agitase como una ramita golpeada por el viento.

- ¡Thaerion! – grité dejando la bandeja sobre la mesa.

De repente todo pareció volver a la normalidad, y el griterío de la gente volvió a camuflar aquella voz mientras yo corría hacia la barra de acero para llegar cuanto antes a la planta de abajo.

Tenía tanta prisa que al bajar y posar los pies en el suelo con mis taconazos (a los que aún no me había acostumbrado) me pegué una buena hostia. Tuve suerte de que la mayoría de los clientes andaban mirando el concierto, pero aun así me gané algunas risitas por parte de Salma, que andaba por ahí cerca abrazada a un cavernícola del tamaño de un armario ropero.
Supongo que hizo algún comentario jocoso sobre el color de mis bragas con su nuevo novio, pero me importó bien poco y después de levantarme y colocarme bien la ropa me di la vuelta y fijé la vista en el fondo de la sala.

La zona estaba abarrotada de clientes y era difícil moverse a través de esta y ver desde las filas de atrás el escenario, que no era demasiado alto. Por si fuese poco había un par de chicas disfrazadas de ángel y demonio con sus respectivas alas de dos metros de ancho.

Después de maldecirlas en idiomas que ni yo sabía que existían traté de evitar sus aletazos para continuar, por el camino encontré a un chico disfrazado de elfo, bastante guapo, con una orejas muy parecidas a las mías y unos extraños dibujos en la piel. Parecía sacado de otra época y venir con otro joven que andaba tonteando con la otra camarera. También tenía las orejas largas y un tatuaje en la mejilla.
La verdad es que había disfraces muy trabajados, y si no llega a ser porque estaba demasiado ansiosa por ver el rostro del cantante me habría parado a mirarlos con más detenimiento.

En el camino choqué con varios clientes, que parecían agolparse a caso hecho para que yo no lo alcanzase nunca. Furiosa y desesperada por volver a verlo empujé y me escurrí entre la gente hasta finalmente alcanzar el escenario.

Después de dos eternos minutos logré ver su cabello oscuro cayendo sobre su rostro mientras tocaba la guitarra, llevaba un sombrero de copa negro y parecía totalmente concentrado en la música.
Hice todo lo posible por verlo mejor, pero el escenario estaba casi a oscuras y lleno de humo y sólo se podía adivinar su silueta entre la cantidad de gente agolpada para escucharle.

Notaba como los latidos de mi pecho se aceleraban a medida que me acercaba y llegó un punto en el que tuve que pararme para coger aire y poder continuar.

Unos segundos más y estaría junto a él. Si no me daba un ataque al corazón antes.

Vi como levantaba la cabeza y llevaba una mano hasta su cigarro para seguir cantando, pero en ese momento alguien impidió que lograse ver su rostro. Y justo cuando estaba a punto de llegar al borde del escenario sentí la presión de unos dedos helados aferrándose a mi cintura.
Intenté desasirme de ellos, pero cuanto más lo intentaba más presionada me sentía. Finalmente y con mucho esfuerzo me di la vuelta para enfrentarme a la persona que me impedía volver a verlo.

- Preciosa ¿Dónde vas tan deprisa?

Era el tipo de antes, sus ojos en aquella parte del bar brillaban al contacto con las luces estroboscópicas, creando un extraño efecto.

- Estoy ocupada en este momento – contesté intentando no parecer desesperada porque me dejase en paz - puede atenderle cualquiera de mis compañeras.

Aunque éstas estuviesen demasiado ocupadas tonteando con los clientes.

- Pero yo no estoy interesado en ellas, te prefiero a ti.
Se acercó hasta tenerme tan sólo a unos centímetros de su rostro y sus ojos adoptaron un brillo más intenso y rojizo, durante varios segundos dejé de escuchar cualquier sonido y de pensar en nada que no fuesen aquellos iris encendidos. Segundos en los que me olvidé de aquella voz de fondo y de la necesidad de ver a su dueño.

Sin saber cómo me llevó de nuevo a la parte más alejada del escenario.
- ¿Se puede saber qué hace? – Pregunté volviendo a la realidad bruscamente - ¿Qué es lo que quiere?

- Sólo quería comprobar si eras tú realmente.

- ¿De qué habla? No le conozco de nada.
- Pero yo sí, he oído hablar bastante de ti… - se acercó para susurrar mi nombre al oído - Alidaen.

Me quedé completamente muda mirándole sorprendida.

- Te has quedado muy callada, ¿acaso hay algo que te preocupa?

Negué lentamente.

- No se te da muy bien fingir, me extraña que hayas llegado tan lejos – sonrió y siguió hablando, tan cerca de mí que podía notar el aroma de la fruta de plasma en sus labios, y olía realmente como la sangre - ¿Sabes que andan buscándote por Riverview? Al parecer has sido una chica bastante traviesa.
- Y-yo no soy quien cree, me llamo… - repliqué temblorosa.

Él colocó el dedo índice entre mis labios con fingida dulzura y me obligó a guardar silencio.

- Shhh…ahórrate esas mentiras para quien quiera escucharlas y reúnete conmigo en el callejón de fuera. Hay demasiado ruido aquí dentro para seguir charlando.

Sentí las lágrimas agolpándose entre mis párpados, reclamando su salida, pero hice acopio de todas mis fuerzas para reprimirlas.

- Está bien, deme cinco minutos – dije finalmente.

El desconocido asintió y desapareció entre las sombras, dejándome en medio de la sala que misteriosamente había quedado casi sin clientes y en silencio.

Sonaba una música de fondo, pero ésta provenía ahora de la planta de arriba.

Apesadumbrada, posé la vista en el escenario.
Se había quedado completamente vacío.