domingo, 26 de febrero de 2012

Añadidos tutoriales de Nova al tutorial de creación de poses

¡Buenas a tod@s!

Nova acaba de subir en su blog un tutorial que muchos de nosotros estabámos deseando conocer (yo como tengo enchufe ya lo tenía muajaja!). Así que he querido aprovechar para poner los dos enlaces en mi tuto de creación de poses, os recomiendo que le echéis un vistazo si os gusta esto de crear poses, ya que os va a ahorra muchíiiisimo tiempo y encima las poses saldrán mucho mejor.

Un saludo y muchas gracias a su creadora por compartirlo con nosotros! (ahora sólo queda que me enseñes a modificar los meshes de EA para usarlos como accesorios en las poses jijiji)

Enlace al blog de Nova

Enlace a Tutorial de Alidaen

martes, 21 de febrero de 2012

Problemas a la hora de publicar comentarios

Me han comentado ya varias personas que han tenido problemas a la hora de publicar los comentarios en las entradas, y hoy mismo intentando postear en otro blog me ha pasado lo mismo, así que he cambiado el modo de publicarlos a ventana emergente, si veis que tenéis problemas con este nuevo sistema ya me decís. Espero que funcione mejor que el otro >_<

PD: Noemy si lees esto ha sido en tu blog! lo he intentando en tres entradas distintas y nada :_( no me deja introducir las palabras esas anti-spam de las narices porque sale cortado el recuadro y pulsando en ellas no pasa nada como otras veces.

PD2: Acabo de ver que la opción de responder justo debajo de cada comentario de esa forma no está activa y como me resultaba muy útil he decidido volver a poner la antigua y quitar lo de tener que introducir la palabra de verificación, ¿alguien que comente me puede decir si le ha salido o ha tenido algún problema?

Nuevo capítulo

Buenas noches ^^

Después de unos días sin publicar os traigo aquí el siguiente capítulo, este capi es un poco soso pero he intentado meter alguna cosilla que pueda resultar interesante para que no trate sólo sobre las reflexiones de la protagonista, necesarias después de todo lo ocurrido. De todas formas en él conoceréis un poco mejor a una de las chicas de la compañía que apenas se ha visto aun y habrá alguna que otra sorpresa.

Esta parte esta dividida en dos, espero que la segunda no resulte demasiado confusa, ya que seguramente os llene la cabeza de nuevas incógnitas, pero veréis como poco a poco estas iran cobrando algo más de sentido.

Y por último pido disculpas por no haber actualizado la semana anterior, pero ando con la cabeza en otros sitios e intentando organizar las miles de descargas para no perder tanto tiempo buscando cosas y a veces me desespero >_< A ver si las fotos de la siguiente parte las saco pronto y la subo esta semana.

¡Besos a tod@os y como siempre muchas gracias por leer!

PD: Muchísimas gracias Luna por tus maravillosos objetos, me han venido perfectos para recrear esta habitación! Os recomiendo encarecidamente su página, es una pasada!!!

CAPÍTULO XI: Reflexiones y nuevas revelaciones I

(PRIMERA PARTE)

Volví a quedarme dormida sobre la espalda de Janne durante el camino de vuelta…y no es que pensase que el pobre chico era una mula de carga o algo parecido, es que insistió en llevarme para que fuésemos más deprisa y claro…yo acepté. Por no hacerle sentir mal, ya sabéis.

El caso es que me quedé frita con la babilla fuera, vamos…que estaba para echarme una foto. Pero qué queréis que os diga…después de aquella larga noche lo último que me preocupaba era mi aspecto. Solo quería dormir y morirme durante al menos un día entero, mientras el bueno de Janne tiraba de mí sin emitir ni una queja por el esfuerzo.

Ni siquiera me había echado la bronca por desaparecer de ese modo, se había mostrado tan amable y comprensivo que incluso me hacía sentir peor por haberlo hecho, pero ya no había marcha atrás y lo cierto es que si no hubiese dado ese paso nunca habría descubierto que Valo era en realidad Thaerion. Ni hubiese…


No, un día sin pensar en él, no debía ser tan difícil... Total, después de eso dudaba que pudiese salir de la Compañía durante meses así que supongo que tendría tiempo de sobra para recapacitar.

-          ¡Alice, Janne! ¡Chicooooos, han vuelto! – los gritos de Violeta me despertaron de golpe - ¡Dios mío menos mal que estás bien!


Nada más despegar los ojos vi a Violeta abalanzarse sobre nosotros con los ojos emborronados del rímel que perfectamente realzaba sus pestañas la última vez que la vi. Ángela en cambio esperaba en la entrada cruzada de brazos, observándome fijamente con los labios fruncidos en una mueca que sabía a decepción.

Junto a ellas estaba Nadia, Giglio, Francessco y Lande, éste último espatarrado sobre el mostrador, durmiendo de una forma muy parecida a mí segundos antes. Todos estaban en pijama, salvo Ángela y Fran, al que habían dejado una camiseta limpia.


Era curioso, pero al volver a poner un pie en la Compañía sentí como si hubiese pasado una eternidad desde la última vez que estuve allí.

Pero Alice ¿qué te ha pasado? ¡Estás hecha un desastre! – exclamó Violeta sin dejar de hablar y gesticular con las manos, mientras echaba un rápido vistazo a mis heridas.

Sé que sonará egoísta por mi parte, pero esperaba que el susto le hiciese olvidar el estropicio que había armado con el vestido, pero no tuve suerte…en cuanto comprobó que no iba a morir se centró en otro tipo de detalles de mi aspecto.

- ¡TE MATO! ¡Alice! ¡¿Pero qué has hecho con el vestido?! ¡¿Y los zapatos?!

- Violeta – le cortó con seriedad Ángela – por favor, no empieces…me duele la cabeza.


Todos, incluido Lande que acababa de despertar por los gritos, miramos a Ángela, que en aquellos momentos parecía como si se le hubiesen echado encima unos cuantos años. Me sentí fatal, pues estaba claro que era mi culpa…pero vi tanta frustración en su mirada que ni siquiera pude abrir la boca para disculparme.

- Espero que te hayas divertido – dijo con sequedad, y estuvo a punto de añadir algo más, pero noté cómo se cortaba - Mejor me voy a la cama…

La contemplé en silencio mientras se marchaba con Lande medio dormido detrás, y noté todas las miradas fijas de nuevo en mí cuando ambos desaparecieron por las escaleras.

Janne se echó a un lado, dejándome sola con el peligro, pero lo cierto es que después de todo lo que había hecho por mí esa noche habría sido imbécil si encima le recriminase eso.


- Voy a dormir – dijo con gesto cansado, siguiendo el mismo camino que Ángela y Lande.

Le lancé una mirada suplicante, pero no le costó nada ignorarla, y lo tenía bien merecido. Supongo que con protegerme no se refería a librarme de la bronca de Violeta por haberme cargado su vestido…y perdido su zapatos, el abrigo, la peluca (y el tanga…ejem)

Violeta parpadeó varias veces, mirándome de arriba abajo y santiguándose como una beata, gesto bastante curioso viniendo de una persona que sólo nombra a Dios cuando se le rompe una uña (y no precisamente para darle las gracias). Pero a pesar de creer que estaba a punto de volver a gritarme aprovechando que Ángela no estaba, su gesto cambió rápidamente, dibujándose en su rostro una sonrisilla que dejaba muy claro que no pensaba nada bueno.


- Así que te lo has pasado bien, ¿eh, pillina? – dijo guiñándome el ojo.

- ¿Eh? – le miré frunciendo el ceño, pero no tardé en adivinar lo que estaba pensando y noté como mis mejillas volvían a encenderse ¿tenía un detector o algo? No era normal lo rápido que lo había supuesto – emmm…sssi… - contesté, mirando de reojo a Fran y compañía.

Giglio intercambió miradas con su chica, que hasta el momento se había mantenido muy tranquila y seria, y después con su primo, que parecía aliviado y más perdido que yo.

- Jijiji vas a tener que contarme todo si no quieres que te mate por lo del vestido, y después de lo que ha costado espero que sea una buena historia.

Violeta me cogió del brazo de forma amistosa y empezó a llevarme hacia el pasillo, pero antes de alejarnos Francessco se plantó frente a mí con gesto preocupado.


Por un segundo pensé que alzaría la mano para darme una bofetada, como solía hacer la gente cuando le desobedecía, pero en cambio lo que hizo fue estrecharme entre sus brazos, de una forma tan intensa que casi me dejó sin respiración.


Pero no fue aquel repentino arrebato lo que más me sorprendió de Francessco, ni siquiera la extraña sensación que me transmitía ese gesto tan tierno y vehemente a la vez.

Lo que más me sorprendió es que después de hacerlo se alejase de allí sin decir nada, sin despedirse siquiera, y echase a correr para desaparecer cuanto antes de nuestra vista.

- Pobre chico – susurró Nadia para sí misma, sin darse cuenta de que había expresado sus pensamientos en voz alta.


- Tranquila, ni se ha enterado de la mitad – contestó su primo - además, se recompone pronto.

Giglio se encogió de hombros, y aunque no me enteré a qué se refería me sentí bastante peor después de escucharle.

- Bueno parejita, si no tenéis nada que añadir yo me voy a llevar a la prófuga de vuelta a su prisión – bromeó Violeta.

- Espera.

Nadia se acercó a mí, y con un gesto amable me pidió que le diese la mano.

- ¿Me permites que la vea?


Yo pensé que se refería a la herida, y le tendí la mano derecha, y al parecer no me equivoqué porque clavó la vista en ella con las pupilas dilatadas como las de un felino en la oscuridad.

- Vida y muerte en un mismo trazado – murmuró con una voz extraña, recorriendo con la yema del índice la superficie pastosa que cubría la herida.


Sentí un leve quemazón, pero enseguida el dolor remitió, dejando paso a un gran alivio. Alcé la vista, contemplando los ojos verdes de la mujer con una extraña fascinación.

En sus labios se dibujó una triste sonrisa, y con una leve caricia envolvió mis manos entre las suyas.

- Sé fuerte – susurró.

Y tras esto volvió junto a Giglio.

Curiosamente ni Violeta ni él parecían extrañados por lo que acababa de hacer, por lo que supuse que estaban acostumbrados a verla actuar de ese modo.


Pero yo me sentía como si por unos segundos todo hubiese dejado de existir para dejarme a solas con ella, y cómo si la persona que en esos momentos se acurrucaba con un gesto felino bajo los brazos de su chico y se alejaba de Violeta y de mí, fuese una muy distinta a la que yo acababa de ver.

Después de eso Violeta y yo comenzamos a caminar en dirección contraria, acortando camino por el ascensor para llegar cuanto antes a mi habitación, y durante el trayecto escuché su voz de fondo mientras rozaba con el pulgar el lugar donde anteriormente había estado el corte y ahora sólo quedaban los restos de aquella sustancia que Janne me había echado.


- Sigo esperando que me cuentes lo que has hecho… - canturreó Violeta plantándose delante de la puerta de mi cuarto con una sonrisa cargada de picardía.

- Me encantaría Violeta…pero es que estoy agotada – murmuré llevándome la mano a la cabeza.

- ¡Bueno, bueno! – Contestó - pero sólo dime una cosa o no podré dormir esta noche.

- Es de día.

- Lo que sea – me cortó – pero ¿mojaste o no mojaste?

- ¿C-cómo?

- ¿Seguiste mi consejo?


Se me quedó mirando con impaciencia mientras mi cerebro tardaba en procesar la pregunta para interpretarla adecuadamente.

- ¡Que si echaste un polvo! – exclamó perdiendo la paciencia.

Me llevé el dedo a los labios rogándole que guardase silencio, y supongo que por mi gesto ni hizo falta una respuesta porque se echó a reír y a dar saltitos tan feliz.

- Serás…- dijo mirándome con los ojos entrecerrados al cabo de unos segundos – te voy a matar, al menos podías haberte quitado el vestido para el revolcón, mujer.

Me mordí el labio inferior, intentando no morirme de vergüenza y mucho menos ponerme a llorar como una estúpida al recordar lo que había pasado.

- L-lo siento – me disculpé bajando la mirada.


- ¿Qué lo sientes? – preguntó extrañada – uyyyy…entonces no quiero que me lo cuentes, seguro que era más torpe que un burro con zancos, mírate…si es que ya te lo dije yo, tenías que haberte ido con Francessco, aunque bueno…pensándolo mejor…no, que ese ni sabe cómo se pone un…

Hizo una pequeña pausa, y volvió a mirarme de forma interrogante mientras yo seguía con la mirada clavada en las baldosas.


- Porque tu Romeo habrá usado protección ¿no?

Levanté la vista. Demasiadas preguntas y demasiado sueño, unidos a una mente no muy despierta eran una mezcla bastante pobre para obtener respuestas coherentes por mi parte.

- Con protección te refieres a…

- Condón hija, que pareces tonta.

- Ahhh...- ni siquiera me había fijado… ¿lo usó? – emmmm…pues…


- Puffff…¡la Virgen pero que pavo llevas encima! – Abrió la puerta de mi cuarto y prácticamente me empujó hacia dentro, bajando el tono de voz tras cerrar - ¿tu te crees que puedes andar por ahí acostándote con desconocidos sin ningún tipo de seguridad?

- No tenía pensado… - comencé a decir, sintiéndome de nuevo como una estúpida cría inconsciente que todo lo que hacía le salía como el culo.

- ¿Sabes la de enfermedades que puedes pillar? ¡Por no hablar del bombo que te pueden hacer en un momento! ¿Y si estás embarazada?

Parecía muy preocupada, si realmente ella supiera que aquello no era posible quizás se tranquilizaba un poco, pero me resultaba demasiado doloroso incluso pensarlo, y en aquellos momentos lo que menos necesitaba era avivar recuerdos amargos relacionados con el innombrable.


- He tomado medidas, no te preocupes por lo del embarazo – dije seria.

- Así que ahora SI has tomado medidas.

- Violeta, en serio, estoy muy cansada – le corté - Mañana si quieres te cuento con pelos y señales lo magníficamente bien que lo hacía y todo lo que quieras, pero ahora quiero dormir y no pensar en nada. Espero que lo entiendas…

Ella suspiró, notando en seguida mi cambio de humor y adoptando un gesto más comprensivo.

- Está bien, lo siento…- se acercó y me dio un cariñoso abrazo – pero es que me tenías muy preocupada y ya sabes que cuando me altero no callo y… ¿ves? ¡Vuelvo a hacerlo! – exclamó separándose de mí dirigiéndose hacia la puerta - ¡Me voy!


Le dediqué una sonrisa cansada y agradecida.

- Gracias por comprenderlo, y perdóname por lo que ha pasado.

- Tranquila mujer – contestó sonriente - yo no habría aguantado ni un día encerrada, y tu ya eres mayorcita para saber lo que haces. Aún así…me alegra tenerte de vuelta.

- Gracias…- repetí conmovida.

Tras eso salió del cuarto y cerró la puerta, y yo no tardé en dejarme caer sobre la cama como un peso muerto.


No me quité el vestido, ni me molesté en taparme con las sábanas, simplemente me quedé boca abajo y cerré los ojos esperando que el sueño se apoderase de mí para proporcionar a mi cerebro unas horas de calma.

Qué ilusa…soñar era lo último que necesitaba en esos momentos.

(Mundo Onírico – Lugar desconocido)

Desperté sobre una cama que no era mía. Lo supe porque era mucho más mullida, demasiado blanda en comparación con la de mi habitación en la Compañía. Tenía un almohadón de plumas sobre la cara y notaba mi cuerpo más helado de lo normal, lo tire a un lado y alargué unos segundos el tiempo tumbada antes de abrir los ojos.


Después miré a mí alrededor, pero no vi nada salvo un bulto más oscuro sobre el lecho, a mi lado, en el que apenas me fijé ya que supuse que se trataría de otra almohada.

Toda mi atención la tenía aquel cuarto a oscuras que tan poco familiar me resultaba.

“¿Dónde narices estoy?”, me pregunté.

Parpadeé varias veces, esperando que mi vista se acostumbrase a la oscuridad para empezar a distinguir las primeras siluetas que poco a poco fueron tomando forma. Y no resultaron nada alentadoras…


El cuarto en sí era enorme, y muy frío, lo que hizo que sintiese un leve escalofrío por todo el cuerpo. Y estaba rodeada de extrañas sombras que no supe bien distinguir, pero que a simple vista parecían decenas de plantas retorcidas y secas, o formas inhumanas con cientos de brazos terminados en afilados dedos como las que solían aparecer en mis pesadillas…

“Luz…necesito luz, sólo así desaparecerán”

Posé un pie en el suelo intentando mantener la calma, sobre una superficie más cálida y blanda que la moqueta de mi cuarto, una alfombra, supuse por la textura.


Caminé hacia el frente, sin dejar de mirar el extremo opuesto de la habitación donde esperaba encontrar un interruptor de luz, tratando en todo momento no fijar la vista a los lados y mirar de frente las sombras. Sabía que si las ignoraba no me harían nada, aunque siempre estuviesen allí…esperando.

“Tranquilízate…un paso más…”

Tanteé la superficie de una enorme puerta de madera y busqué cerca de ésta el dichoso interruptor, y no di con él hasta que casi histérica por el miedo toqué lo que parecía ser una pequeña palanca anclada en la pared, y la accioné.


Música: Love Remembered (OST Bram Stoker's Dracula)

En ese instante el cuarto se fue llenando de cientos de pequeñas lucecitas procedentes de las velas que rodeaban todo el lugar, y vi con alivio como lo que me habían parecido sombras retorcidas no eran más que candelabros repartidos por la habitación. Que por cierto, era mucho más grande de lo que había imaginado, y no se parecía en nada a mi cuarto. De hecho…no se parecía a ningún cuarto que hubiese pisado en mi vida, parecía sacado de una película, y no una comedia precisamente…

A ambos lados de la habitación había estatuas de piedra que representaban la figura de hombres y mujeres casi desnudos en poses que incitaban al placer de los sentidos.


La que más llamó mi atención fue una de las situadas a la izquierda, que reflejaba a un apuesto hombre sujetando un cáliz en alto (brindando supongo) y con cara de borracho. Al pie de éste había una inscripción, en la que ponía una frase escrita con caracteres muy parecidos a los que vi en el Darkness y lo que parecía un nombre: Ignus.

Había velas de color púrpura y negro por el suelo a ambos lados de una alfombra alargada del mismo color, creando lo que parecía ser una guía hacia una enorme cama redonda cubierta por doseles de gasa, y dispersos por el suelo un montón de pétalos y rosas rodeando el lecho y la alfombra.


Al fondo de la habitación vi mi propio reflejo a través de un espejo antiguo, y sorprendida comprobé que mi vestido rojo había sido sustituido por un provocativo conjunto de ropa interior del mismo color que la decoración del cuarto.

En mi vida se me había pasado por la cabeza ponerme algo así, así que enseguida supe que aquello no era más que un sueño. Además, estaba perfectamente maquillada, y que yo supiese sólo las mujeres de dudosa moral y actrices (sobre todo de pelis guarras) salían de la cama como si acabasen de ir a la peluquería, estaba claro que allí había gato encerrado…


“No debería haber visto tres veces seguidas Drácula de Bram Stoker”, fue lo primero que se me pasó por la cabeza al ver semejante panorama. Y es que el modelito y el ambiente me recordó muchísimo a la escena de Lucy y el conde, o la de Mina.

Automáticamente miré hacia el lecho, suponiendo que el bulto que había sobre la cama no se trataba de un simple almohadón…

Como si quisiera darme la razón, algo se movió bajo las mantas y por debajo de éstas asomó un pálido brazo. 


Me llevé la mano a la boca, alarmada, mientras veía como mi desconocido acompañante tanteaba con la mano el lugar donde supuestamente yo había estado durmiendo…o más bien, y teniendo en cuenta el estado de las sábanas, los almohadones tirados por el suelo y la ropa colgada de la lámpara del techo, donde había estado pasándomelo en grande.

“Todo es culpa de ese club, y de…”

-          Thaerion…- murmuré recordando todo lo ocurrido la noche anterior con cierta angustia.

-          Vuelve al lecho…- pidió una voz masculina que me resultaba dolorosamente familiar.

Volvía a soñar con él, no me extrañaba tampoco. Y como suponía, ese sueño acabaría haciéndome creer que todo era real y que no había nada más allá de ese mundo creado por mi estúpido cerebro, que era incapaz de ver más allá de su recuerdo.

Me quedé en silencio, pegada a la puerta con la mirada clavada en la pared. Y al darse cuenta de mis reticencias apartó las sábanas, y se incorporó hasta sentarse para mirarme.


Alcé la vista sin quererlo, y vi con una mezcla de alivio y decepción que no se encontraba del todo desnudo. Y parecía distinto, su pelo caía en suaves ondulaciones sobre su pecho ocultando casi por completo su marca, y no tenía el brazo derecho tatuado como recordaba.

Llevaba unas anticuadas patillas en vez de su habitual perilla, y unos pantalones sueltos y abombados hasta las rodillas, que parecían sacados de otra época y me recordaban más al estilo del Thaerion que yo conocí en Riverview que al actual.


Su cuerpo estaba salpicado de cicatrices de distintos tamaños, parecidas a las que había visto en el torso de Janne pero no tan marcadas. Y su mirada era gélida y lejana, diferente a la que yo había visto en el Darkness.

Daba la sensación de estar mirando a otra persona en vez de a mí, y lo hacía con una apatía muy difícil de disimular que me hizo sentir insignificante.

Tragué saliva como pude, y me esforcé por mantener su mirada y contrarrestarla con la misma indiferencia.

-          Ven – dijo en un tono imperante.


Se sentó a los pies de la cama, y esperó pacientemente que me acercase. Cosa que hice a pesar de saber que lo que debía hacer era despertar y no dejarle jugar con mis sentimientos.

-          ¿Qué ocurre? – preguntó al notar mi gesto apagado.

-          ¿Y aun me lo preguntas? – suspiré – ocurre que estoy cansada de que desaparezcas cada vez que tú y yo…- hice un ademán señalando las sábanas enredadas – y que luego te cueles en mis sueños sin permiso. Y encima con esos ridículos pantalones.

-          ¿Pantalones? – preguntó extrañado- Vamos preciosa…dudo que sean los primeros calzones que has visto. Pero si te molestan puedo volver a quitármelos…

¿Calzones? ¿Pero esa palabra seguía existiendo? ¿Y porque debería yo saberlo? Ni que fuese una experta en ropa interior masculina de hace mil años...(actual tampoco, pero ese es otro tema)


Esbozó una sonrisa insinuante y por un segundo a punto estuve de quitarlos yo misma, total…era un sueño. Pero precisamente por eso mismo me negué a volver a caer en ello, poniéndome aun más seria.

-          Si crees que puedes arreglar todo con esa sonrisa estás muy equivocado – le advertí, sorprendida por la decisión de mi voz - No es justo Thaerion… ¿porqué haces esto?

Él me miró algo confuso, como si le hubiese dicho algo que no esperaba oír.

-          No puedo quedarme mucho, los demás sospecharían y eso no es bueno para ti.


-          ¿Los demás? ¿Quiénes? No me digas que te importa lo que digan esos condenados seres.

-          Me importa que tú estés a salvo – me cortó - si por mi fuera te sacaría de aquí y te llevaría lejos. Pero tu misma dijiste…

-          Si, ya sé lo que dije, pero eso fue hace mucho tiempo y ya soy mayor de edad, no dependo de nadie. Las cosas han cambiado…bueno, realmente siguen igual que antes. Sigo viviendo en sueños lo que nunca me darás en realidad.

Por un segundo su gesto se volvió amargo al mirarme, pero enseguida recobró la compostura, y de un rápido movimiento tiró de mi brazo hacia él hasta que caí sobre la cama a su lado.


-          Te daría todo lo que tengo – dijo, colocándose sobre mí, sabía que había algo más que no quería decirme, podía verlo reflejado en sus ojos.

Y su mirada, a pesar de la cercanía de nuestros cuerpos, seguía sin ser tan intensa como en la realidad. Algo bastante lógico teniendo en cuenta que realmente era fruto de mi imaginación, y ésta no debía encontrarse en un buen momento.

-          Pero no vas a hacerlo porque…- contesté, esperando que acabase la frase.

-          Sabes bien el porqué, no entiendo a qué viene tanta pregunta.

-          ¿Lo sé?

-          Deberías. No estás aquí por gusto ¿recuerdas?

-          Y aun así quiero quedarme…

-          Entonces no malgastemos el poco tiempo que nos queda con discusiones que no llegan a ningún lado – dijo, acercando sus labios a los míos para besarme.


Al volver a notar su boca contra la mía sentí el impulso de dejarme llevar de nuevo, pero había algo en aquel beso que sabía distinto, en aquel sueño en general. Incluso sus labios me resultaban extraños.

Eche la cabeza hacia atrás para mirarle a los ojos, tratando de ver algo más allá de un deseo demasiado vacío para mi gusto.

“¿Thaerion? ¿Qué te pasa?”, quise preguntar,pero su voz me cortó enseguida.


-          Te noto distinta esta noche…Lithiel – dijo, y escuchar el nombre de otra mujer de la que no había oído hablar en mi vida me sentó como un jarro de agua fría.

Le empujé con fuerza, y debí pillarle desprevenido porque a pesar de mi patética fuerza casi se cayó de la cama.


-          ¿Piensas amargarme la vida también en sueños? ¡Porque si es así te puedes ir a la mierda! – exclamé.

Aparté la mirada y salí del lecho disparada, y al hacerlo vi de pasada un reflejo en el espejo distinto al que esperaba.


Delante mía había una mujer que no era yo. Su cabello era oscuro, casi negro, y sus ojos tenían un brillo dorado. Pero sus facciones y constitución la hacían parecer casi idéntica a mí.

Thaerion se incorporó rapidamente y caminó hacia el lugar donde me encontraba, y para mi sorpresa lo hizo riendose de una forma tan siniestra que me puso la piel de gallina.

Poco a poco se fue acercando hasta ponerse a mi espalda, y en esos momentos su masculina risa se fue tranformando hasta adquirir el tono cantarín y cruel de una mujer. Y entonces vi que al igual que la mía, su imagen a través del espejo era otra completamente distinta.

Un grito aterrado salió de mis labios, siendo reprimido enseguida por una mano pálida y helada.

-          ¿Te recuerda a alguien?

Su risa fue lo último que escuché, antes de despertar entre sudores fríos y con la tétrica sensación de estar siendo observada por aquellos ojos carmesí incluso despierta.

(Siguiente capítulo)
(Comentario sobre este capítulo)
(Capítulo anterior)

martes, 14 de febrero de 2012

Nueva ficha y actualización

Acabo de añadir la ficha de Rethan y he aprovechado para actualizar la de Erailne con curiosidades sobre el personaje.

Para la ficha de Tanathya y del sobrino de Thaerion esperaré por lo menos un par de capítulos, ya que tengo escrita una parte del relato "Vuelta al Hogar" nueva que los dará un poquito más a conocer.

¡Espero que os gusten! ^^ (sobre todo a tí Carmen, que creo que eres la única persona a la que le agrada Rethan jajaja)

¡Besazos!