domingo, 4 de noviembre de 2012

Capítulo XX subido ^^

¡Buenas tardes/noches!

Después de unas cuantas semanas aquí os traigo la primera parte del siguiente capítulo. En esta parte sigue viéndose desde el punto de vista de Alidaen pero ya en el siguiente lo narrará Thaerion, que se de algunas que están deseando que vuelva a salir ;)

Espero que a pesar del tiempo de espera os guste el capítulo y sigáis leyendo la historia, adoro poder seguir leyendo vuestros comentarios y a pesar de que mi tiempo está mucho más limitado para poder contestarlos ya sabéis que los tengo muy en cuenta para futuros capítulos y siempre me animan. A ver si encuentro un hueco para poder ir contestando a todos uno a uno, pero ya sabéis que si necesitáis algo o tenéis una duda os podéis poner en contacto conmigo vía email y así os responderé cuanto antes.

¡Un beso enorme a tod@s y gracias como siempre por pasaros por aquí y leer!

Capítulo XX: Vidas Paralelas I

(PRIMERA PARTE)
(Bridgeport – 13 Febrero 2011)


Aquella noche dormí de un tirón, pero al levantarme no me sentí demasiado bien y decidí ir a que me diese un poco el aire a la terraza.

Cuando llegué encontré a Janne de pie contemplando la ciudad desde lo alto del edificio.


-          Buenos días - saludé - veo que eres madrugador.

Janne siguió con la vista clavada al frente.

-          Suelo venir aquí todas las mañanas antes de que la ciudad despierte.

Di varios pasos hacia él y me coloqué a su lado. La ciudad se veía hermosa aquella mañana, hacía sol y ya podían verse en la calle a las primeras personas que habían decidido madrugar un domingo para dar un paseo. No había muchos coches, y la ciudad parecía más clara que otros días sin el humo por todas partes.

-          ¿Te gustan las vistas?

Él tardó un poco en contestar.

-          Antes las odiaba…- confesó con la mirada perdida – pero con el tiempo llegué a acostumbrarme a ellas. Las ciudades crecen deprisa.

Aún me costaba creer que tuviese ante mí a una persona que había vivido mucho antes de que aquella tierra fuese edificada.


-          Pero echas de menos como era antes ¿verdad?

-          Si.

-          Debe ser duro para ti verlo así ahora…

-          Es difícil ver como aquello que amas cambia ante tus ojos irremediablemente.

A pesar de la calma de su gesto podía notar el dolor que encerraban aquellas palabras. Y entendí lo desdichado y sólo que debía haberse sentido durante tantos años.

No quería ni pensar lo duro que tenía que haber sido para él vivir la tragedia de su pueblo, perder a todas las personas que amaba mientras él seguía inmutable al paso del tiempo.

-          Sithan…- al pronunciar su verdadero nombre apartó la mirada de la ciudad para clavarla en mí - ¿puedo preguntarte algo?

-          Claro Alidaen – contestó suavizando su gesto para infundirme confianza – pregunta lo que desees.

-          ¿Alguna vez…has amado a alguien?


-          He amado a muchas personas a lo largo de mi existencia – contestó.

-          Me refiero a…si alguna vez has amado a una mujer de una forma más… – murmuré algo cortada – romántica…por así decirlo.

Él pareció meditar la respuesta unos segundos antes de contestar con calma.

-          He experimentado varias veces el amor carnal por una mujer, y he deseado a muchas otras – hizo una pausa para contemplar mi reacción antes de continuar – pero supongo que te refieres a otro tipo de amor.

Asentí.

-          No, nunca he amado a una mujer – contestó.

Apenas podía mantener su mirada, así que decidí suavizar la conversación con una de mis estúpidas preguntas.

-          ¿Y a un hombre?

Sirvió, pues se echó a reír mostrando una hilera de dientes blancos en contraste con su piel oscura. Noté que sus caninos eran más gruesos y afilados de lo normal, y volví a preguntarme si no estaría emparentado con los vampiros.

-          Tampoco a un hombre.


Sonreí sintiéndome reconfortada al ver su reacción. Era agradable saber hacerle reír de vez en cuando. Pero la risa no duró mucho, pues enseguida volvió a ponerse serio para esta vez hacerme él la misma pregunta.

-          ¿Y tú Alidaen? ¿Has amado alguna vez?

La intensidad de su mirada hizo que se me trabasen las respuestas.

-          S-si…- contesté escuetamente.

-          Sigues amándole ¿verdad?

Volví a asentir, esta vez agachando la mirada.


-          Pero él a mi no – contesté - o al menos no de la misma forma.

Hubo un silencio entre nosotros antes de que él volviese a hablar.

-          Puede que aun no lo sepa, o que aun no esté preparado para hacerlo.

-          ¿Y qué crees que debería hacer al respecto? – pregunté con un deje dolido en mi voz -¿Esperarle?

-          Me temo que eso es algo que depende sólo de ti, de lo que tú desees.

-          Sólo sé que no deseo seguir esperando algo que nunca llegará.

Janne alzó la vista al cielo y cerró los ojos pensativo.

-          Llegará…Alidaen. Antes de lo que esperas.

***

Después de comer no me sentí mucho mejor, tenía el estómago cerrado y apenas podía tenerme en pie de lo cansada que estaba.

“Puede que esté cogiendo un resfriado”

La verdad es que me apetecía poder pasar la tarde tranquila viendo una película en casa, pero por un día que tenía una excusa decente para salir de la Compañía decidí hacer un esfuerzo y empezar a prepararme a tiempo para la llegada de Francessco.

Fran acudió muy puntual con un par de botellas de dos litros de Coca Cola y comida basura para alimentar a todo un regimiento de osos hambrientos.


-          Se supone que yo me encargaría de la comida.

-          No te preocupes, si sobra algo descuida que mis compañeros de piso se la zamparan en cuanto la vean.

-          ¿Pero qué llevas allí? ¿Acabas de asaltar el Burger King o es mi imaginación?

-          Les he pedido que me den un poco de todo lo grasiento que había en el menú.

-          Ahora es la parte en la que yo te digo que soy vegetariana y me matas.

-          ¡No jodas!

Me eché a reír al ver su cara de susto.

-          Mira que pensé en pedir el menú con la ensalada augusto esa…

-          Es broma hombre – le tranquilicé cogiendo una de las bolsas para ayudarle – disfruto de la comida grasienta casi tanto como de un buen puchero.

Realmente llevaba semanas sin comer apenas pues todo me caía mal en el estómago, pero no quería que lo supiese y se preocupase así que omití ese detalle para poder disfrutar de la sesión de cine zombie a gusto.

Fuimos caminando hasta su piso, que se encontraba a unos diez minutos de la Compañía, y al llegar me enseñó su cuarto y presentó a uno de sus compañeros, que casualmente estaba a punto de marcharse cuando llegamos.


Era un piso de tres habitaciones bastante acogedor, su cuarto olía a limpio y no estaba muy desordenado, supuse que ese mismo día había hecho limpieza pues aun estaba el cubo de la fregona en el pasillo. Tenía la cama pulcramente hecha con sábanas de cuadros grises y negros y un montón de posters, comics, libros de rol y figuritas de juegos, personajes de películas y superhéroes.

El salón no era muy grande y el sofá tenía la marca perfecta del culo de alguien muy pesado en el asiento derecho. Me senté en el lado contrario por si el dueño del socavón aparecía por la puerta y se sentía ofendido, y nos preparamos para nuestra sesión de cine y comida basura.


Música: The Cure - Friday Im In Love

Francessco había hecho una gran recopilación, empezando por los grandes clásicos de Romero, sus remakes más actuales y unas cuantas más cada cual más absurda, terrorífica y divertida. Una de mis favoritas era Shaun of the Dead (o Zombies party), que ya había visto un par de veces anteriormente, por lo que quedó en el montón de las películas que veríamos juntos en otro momento.

En total nos dio tiempo a ver cuatro películas de las muchas que había en el montón. Un clásico: Dawn of the Dead. Otra que me encantó a pesar de que los zombis (o infectados en este caso) corrían en vez de gemir y caminar torpemente como dios manda: 28 días después. El remake del Amanecer los muertos y una bastante cutre en la que casi me quede dormida (también por las horas que eran y el exceso de comida) llamada “Una de Zombis” dirigida por a saber qué director español.


Mi estómago a esas alturas pedía a gritos un lavado (y centrifugado si hacía falta) y el exceso de cafeína en las venas me tenía en un extraño estado entre la hiperactividad y la modorra. Así que cuando llegamos a la cuarta los dos estábamos en un estado semivegetal en el sofá sin dejar de reír y bromear sobre lo absurdas que eran algunas de las pelis que habíamos visto últimamente.

Estar con Francessco me encantaba, su presencia no suponía ninguna amenaza para mí gracias a su sencillez y franqueza. Pero al final de la noche el ambiente cercano que se había creado entre nosotros comenzó a confundirme un poco.

Eran aproximadamente las dos de la mañana cuando dejamos de ver la última película y nos dedicamos a charlar sobre trivialidades. Hasta que salió el tema de los vampiros.

-          Bueno…y cuéntame ¿cómo llevas tu búsqueda de vampiros? ¿Has clavado ya alguna estaca?

-          ¿Cómo? – la pregunta me pilló por sorpresa, normalmente la habría tomado a broma, pero tras saber que eran reales cada vez que salía un tema se encendía una especie de alarma en mi cerebro que me incitaba a evadir el tema enseguida – N-no…claro que no…¿Por qué debería hacerlo?

-          No me digas que eres de las que prefieren que le muerdan.


-          Ni de coña, le tengo demasiado aprecio a mi sangre. Y eso de que me abran la garganta con unos colmillos afilados no es que me agrade demasiado. ¿A qué viene esa pregunta? No me digas que para la próxima me vas a invitar a un maratón de pelis de vampiros.

Francessco sonrió de medio lado y se acomodó en el sofá, salvando de forma mal disimulada la distancia entre nosotros.

-          ¿Te gustaría? Tengo unos cuantos bodrios infumables en mi cuarto que igual son de tu agrado.

-          ¡Oh! ¿Tan mal gusto te parece que tengo?

-          Bueno…he visto algunos de los títulos de tus novelas favoritas...y veo que estás muy puesta en el tema vampírico.

-          No me agradan los vampiros – me defendí.

-          ¿De verdad? – arqueó una ceja – pues para no gustarte parece que te encanta informarte sobre ellos. ¿Por algún motivo en especial?

-          Pues…- no sabía qué decir.

-          Las Sombras.

-          ¿Las Sombras?

-          ¿Recuerdas cuando te ayudé a buscar información sobre el supuesto asesino del Horny Shark? Hablaban de una especie de secta que se llamaba así.


La organización donde supuestamente Thaerion, o “Halcón” trabajaba.

-          Si…- contesté mirando el frente pensativa – Pero ya se descubrió cual fue el verdadero asesino, ya no tiene importancia.

-          ¿Y no te parece raro que el asesino apareciese asesinado poco después?

-          Por un ajuste de cuentas – apunté intentando zanjar el tema.

-          Eso dicen, pero he estado informándome ¿sabes?

-          ¿Sobre qué? No me digas que has estado metiéndote donde no debías.

Francessco me miró con cara de inocencia.

-          En realidad no ha sido mucho lo que he descubierto. Pero creo que no me equivocaba al pensar en que hay algo raro detrás de esas “Sombras”. Creo que es una célula de espionaje secreta relacionada con el gobierno, por eso ni el FBI tenían datos sobre ellos. Y que investigan casos relacionados con el tema paranormal.

-          ¿Te das cuenta de la locura que estás diciendo? – pregunté aun sabiendo que el tema paranormal existía realmente y no tendría por qué ser tan descabellada esa idea.
-          No es ninguna locura. Resulta que esa organización trabaja al margen de la ley, es decir…sus miembros pueden hacer lo que les sale de las bolas siempre y cuando sepan mantener el anonimato y la pasma no se entere de sus chanchullos.

-          Todo el mundo sabe lo que ocurrió aquella noche, y también quién es el verdadero asesino. Y eso incluye a la policía…si tan secretos fuesen sus asuntos no habría llegado a oídos ajenos ¿no crees?

-          Porque no han tenido más remedio. He estado investigando a ese inspector que se encargó del caso…- hizo una pausa para recordar – William Frangman, y resulta que la mayoría de los asesinatos que ha investigado en los últimos seis meses tienen lagunas por todas partes, que él mismo se ha encargado de taponar con información que no es del todo veraz. Además casi todos sus casos trataban sobre jóvenes desaparecidos, algunos de los cuales encontraron desangrados más tarde.

-          ¿Te has colado en el ordenador de un inspector de policía?


-          Un inspector corrupto – aclaró.

-          Corrupto o no te puede caer una buena por algo así - contesté preocupada.

-          Lo sé, pero quería ver si lograba aclarar algo más sobre lo ocurrido en el bar donde trabajabas. Para ver si te servía de más ayuda…parecías muy interesada.

Francessco bajó la mirada algo tímido al decir esto último.

-          Pero te dije que no buscases más, no quiero que te metas en ningún lío por mi culpa – inquirí con rotundidad - Y vas por el camino.

-          Podrías haber sido tú Alice – dijo alzando la mirada con el ceño ligeramente fruncido por la preocupación.

-          En ese caso no me habrías conocido ¿Cuál es el problema?

-          El problema es ese mismo - contestó, entonces alzó la vista para mirarme directamente a los ojos de una forma muy parecida al día que me abrazó – que no te habría conocido.


Empecé a notar que las cosas se ponían un poco tensas entre nosotros, vi que la mirada de Francessco se posaba en mis labios unos segundos antes de volver a perderse en algún punto lejano en la pared.

-          No quiero que vuelvas a meterte en el ordenador de ese poli ¿entendido?

Quería aclarar ese tema y dejarle claro que no me apetecía nada que se metiese en líos, no quería que descubriese la verdad sobre lo ocurrido y verle envuelto en ese mundo por mi culpa. Pero él no estaba muy por la labor de continuar hablando de ello y no llegó a prometerme nada.

Y la verdad es que enseguida me olvidé de ello. En cuanto escuché de sus labios las palabras que al parecer llevaba ensayando por su tono acelerado y nerviosismo.

-          Sé que no nos conocemos mucho pero…en este tiempo me he dado cuenta de la suerte que tuve el día que mi primo me pidió que le hiciese un favor a una de sus amigas. Al principio pensé que sería otro de sus ligues y no le hice mucho caso, pero me alegra que al final me convenciese. Y también haberme equivocado en eso último.


Fijé la vista en su tímida sonrisa y el pequeño hoyuelo que se formaba en su mejilla al sonreír mientras pensaba en lo cercanos que estaban nuestros cuerpos y lo fácil que sería dar un nuevo paso que me ayudase a rehacer mi vida lejos del recuerdo de Thaerion.

-          Eres una chica estupenda Alice…- continuó – disfruto muchísimo cuando estamos juntos.

-          Yo también disfruto mucho de tu compañía – contesté con sinceridad.

-          Me gustaría…- hizo una pequeña pausa para encontrar las palabras adecuadas – poder pasar más tiempo contigo…y conocerte mejor.

Francessco me miraba con una mezcla de fascinación y miedo, supe por su gesto que se debatía entre besarme o no, pero que no se atrevería a dar el paso por miedo a ser rechazado. Por un momento estuve a punto de hacerlo, pero mi lengua fue más rápida que yo y solté lo primero que vino a la cabeza.


-          Claro, podemos quedar para ver más pelis otro día.

Sabía que no se refería a eso, pero mi mente parecía querer luchar contra la necesidad de olvidarme de Thaerion en los brazos de otro hombre.

Me levanté de un salto del sofá y comencé a recoger los restos de comida y cartones sucios de forma compulsiva bajo la atónita mirada de Fran.

-          Eeeh…si – contestó más cortado que antes – estaría…bien.

Se puso a ayudarme y aunque chocamos en la cocina torpemente en un par de ocasiones ninguno de los dos hizo el amago de acercarse al otro más de lo necesario.

Tras recoger todo miré el reloj y decidí que era una buena hora para volver a la Compañía.

-          Debería volver ya, se ha hecho tarde y no quiero preocupar a nadie.

-          Creía que saldrían esta noche.

-          Si…pero Janne es de lo que se recogen pronto y ya sabes lo protector que es a veces.

Vi que Fran fruncía el ceño al nombrarle.

-          ¿Puedo hacerte una pregunta?

-          Claro, dispara.

-          ¿Hay algo entre Janne y tú?

-          ¿Por qué todo el mundo pregunta lo mismo? – inquirí sorprendida – No somos pareja si a eso te refieres, sólo somos buenos amigos.


-          Saltó por la ventana de tu cuarto la noche que desapareciste para ir a buscarte – me informó mirándome fijamente – los buenos amigos usan las puertas. Y también se ponen abrigos para salir en pleno invierno.

Parpadeé varias veces mientras la imagen mental de Janne saltando por mi ventana se abría paso por mi cabeza.

-          Emmm…

No supe qué decir.

-          Déjalo, no hace falta que digas nada. Si fuese tu yo también caería rendida en sus brazos, seguro que puede doblar barras de acero como Bender y quedarse tan pancho.

-          Te repito que no hay nada entre nosotros. Sólo quiere protegerme, por extraño que pueda parecer no todos los tíos buscan sexo como recompensa por sus hazañas.
Por increíbles que éstas fuesen.

Comenzaba a sentirme algo incómoda al ver tantas veces la palabra sexo entremezclada con mis pensamientos o conversaciones sobre Janne, y también de tener que explicar a todo el mundo lo mismo. El problema es que no sabía si me molestaba por el hecho de tener que repetirme o porque fuese así realmente.

Decidí que ya era hora de irme y tras asentir con la cabeza Francessco me acompañó en el camino de vuelta.

No hablamos mucho, pero nuestras miradas se encontraron varias veces, él estaba muy pensativo y parecía querer romper el silencio en cualquier momento.


Aun así no lo hizo hasta llegar a la puerta de la Compañía, donde yo me dispuse a sacar las llaves para abrir y darle las buenas noches y agradecerle la agradable velada.

-          Me lo he pasado muy bien – dije girándome hacia él con una grata sonrisa – gracias por invitarme y acompañarme de vuelta.

-          Yo también – contestó devolviéndome la sonrisa – espero que repitamos pronto.

-          Cuando quieras. Por cierto…¿vendrás mañana al recital?

-          Por supuesto, no podría perderme a mi elfa favorita cantando para el público.

-          Voy a hacer el ridículo…

-          No digas tonterías – me puso una mano en el hombro dándole un par de palmaditas para animarme – lo harás de maravilla.

-          ¿Cómo lo sabes?

-          Porque te he visto ensayar.

-          ¿De verdad? ¿Cuándo?

Francessco se pasó la mano por la nuca en un gesto que solía hacer cuando estaba algo nervioso.


-          Bueno…me pasé para darle algo a mi primo hace una semana y te vi de casualidad.

-          ¿Y por qué no me dijiste nada?

-          Parecías muy concentrada, no quise molestarte.

-          Entonces… ¿crees que lo haré bien?

Él asintió colocando su segunda mano en mi otro hombro mientras me miraba a los ojos.

-          Creo que dejarás a todo el mundo boquiabierto.

-          G-gracias…- murmuré algo intimidada por su cercanía.

-          Alice…

Podía ver sus labios cada vez más cerca, adornados por una sonrisa tímida y sincera. Muy alejada del descaro que mostraban los carnosos labios de aquel que había amado desde que era una cría.

-          ¿Puedo…?

Ninguno de los dos esperamos una respuesta. Él se inclinó hacia mí y yo me incorporé con la punta de mis pies para unir mis labios a los de él, deseando experimentar aquella dulce sensación con otra persona.


Sus labios eran finos y suaves, algo torpes al principio. Poco a poco nuestras bocas se amoldaron hasta convertir aquel tierno beso en uno más profundo y húmedo. La boca de Francessco olía a la menta del chicle que acababa de tomarse.

Era…agradable.

Noté cómo su cuerpo se apretaba contra el mío mientras su lengua exploraba con curiosidad cada recoveco de mi boca en busca de la mía, hice el amago de seguir su juego, pero justo cuando las puntas se rozaron un breve carraspeo seguido de una risita femenina interrumpieron nuestro breve arrebato de pasión. 


Cuando separé mis labios de los de Francessco y giré la vista hacia el lugar de donde vino el sonido a punto estuve de soltar un alarido y caerme de culo al suelo…suerte tuve de tener a Francessco lo suficientemente cerca para poder agarrarme.

-          ¡Buenas tortolitos…!

No sé si sería porque la pronunciación de Violeta en el estado que se encontraba no era muy buena o por mi shock, pero el caso es que no me enteré de lo siguiente que dijo hasta pasados unos segundos.

Sólo tenía ojos para su acompañante.


-          …¡Os presento al nuevo cantante de Ligthning!

Aquellas fueron las últimas palabras que mi cerebro llegó a asimilar antes de ponerme a temblar como un flan y cagarme en los muertos del destino.

¿No querías caldo Alidaen? Pues toma tres tazas...

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(Comentario de este capítulo)
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martes, 9 de octubre de 2012

¡Nuevo capítulo!

¡Buenas noches a tod@s!

Aquí os traigo un nuevo capítulo, como últimamente con bastante retraso pero que espero os guste ^^

La verdad es que estos meses estoy teniendo bastante qué hacer y qué pensar, y apenas me queda tiempo para dedicarle al blog y contestar a vuestros comentarios, aparte de que mi cabeza no anda todo lo centrada que me gustaría para escribir y entrar al juego. Pero aun así tengo muy en cuenta cada comentario vuestro y me anima leer los ánimos que cada día me enviáis tanto por aquí como por Facebook, ¡no sé qué haría sin vosotros!

Quiero agradeceros a todos vuestra paciencia y que sigáis por aquí a pesar de todo,  espero de corazón que la historia os siga gustando y no os preocupéis que aunque tenga menos tiempo la historia no va a quedarse parada, tengo aun muchísimas ideas y tramas pendientes, así como alguna que otra ficha que me queda por subir.

En fin cielotes, ¡un beso enorme y nos vemos en el siguiente capítulo!

Capítulo XIX: La Musa II

(SEGUNDA PARTE)

(Bridgeport - 12 Febrero 2011)


Las clases fueron más duras de lo que pensaba en un principio, y el intenso horario de ese mes me tenía casi consumida, pero las pocas semanas que llevaba ensayando para la obra dieron su fruto bastante rápido (para sorpresa de todos).

 -          No puedo creer que empezásemos hace tan sólo tres semanas, bien hecho Alice – me felicitó Meena, mi maestra de canto – si sigues así llegarás alto.

Meena y su hermana Shayla habían venido de un pueblecito costero situado en la isla de Thai-Rihndab. Su peculiar acento y su exótica belleza era fruto de la rica mezcla entre distintas culturas orientales, y ambas eran conocidas en su país como dos famosas artistas de Bollywood. Su apellido: Arushi, era conocido por toda la India, donde habían trabajado varios años para algunas de las mejores compañías de cine de ese género.

Meena era la mayor de seis hermanas, y era quien me daba clases de canto. Era una mujer amable y muy divertida, y le encantaba amenizar sus clases con anécdotas sobre sus primeros años como cantante y su familia.
 Shayla era la segunda más joven, tenía sólo veinte años pero ya llevaba seis trabajando como bailarina. Su carácter era algo más apagado que el de su hermana, se notaba que echaba de menos su país, pero también era amable conmigo y muy paciente. Ella me daba clases de expresión corporal y de momento también alguna que otra de danza oriental y antigua.

-          Gracias, pero tan sólo quedan dos días para la obra y aun me siento muy insegura ¿es necesario que toque también el arpa?

Meena se echó a reír.

-          No, me parece que de momento tienes bastante con aprender la coreografía ¿Cómo van las clases con mi hermana? Espero que no esté siendo muy dura.
 -          Sólo lo justo – contesté con una sonrisa cansada.

Me sentía agotada, y los nervios me dejaban sin apetito. Todo lo que comía me sentaba mal y había perdido un par de kilos que empezaban a notarse bastante. Pero estaba muy ilusionada y apenas tenía tiempo para pensar en mis problemas, así que agradecí ese nuevo ritmo de vida.

Nadia también me daba clases y había empezado a conocerla un poco mejor, aunque a diferencia de mis otras maestras ella no soltaba prenda sobre su vida antes de Shelüne. Tampoco es que yo le preguntase, pero digamos que en todo este tiempo había empezado a acostumbrarme a que la gente me hablase de sí misma como si me conociese de toda la vida.

Era agradable saber que confiaban en mí, pero a veces me hacía sentir mal por no poder hacer lo mismo, pues yo seguía siendo una completa desconocida para todos.

La única persona con la que había logrado abrirme un poco más era con Janne, pero aquellas semanas ambos estuvimos muy ocupados y apenas tuvimos tiempo para vernos. Además, volvía a mostrarse distante (más de lo normal) aunque no sabía muy bien el motivo. Parecía preocupado y algo tenso, sobre todo cuando venía de los ensayos.
 Tanto él como mi hermano y el resto de miembros de Ligthning estaban bastante liados con su grupo. No me habían contado mucho, pero por lo que entendí andaban haciendo algunas pruebas con un nuevo cantante y les iba bastante bien. Pasaban muchas horas fuera.

Lande parecía emocionado, y las pocas veces que lo vi no dejaba de hablar del nuevo rumbo que pensaban tomar con el grupo, algo sobre darle un toque más siniestro y melancólico, pues al parecer triunfaba bastante lo gótico en Bridgeport (¿os imagináis porqué?).

 Pero siempre iba con tantas prisas y hablaba tan rápido que no me enteraba de nada. Aunque me alegraba muchísimo por él, sobre todo porque también parecía estar cumpliendo su propósito de Año Nuevo de hacer resurgir el grupo de sus cenizas.
 Y hablando de propósitos…yo también estaba haciendo bastantes progresos con los míos.

Sobre todo en lo que concernía a Thaerion…pues me había propuesto dejar de pensar en él y de algún modo lo estaba consiguiendo.

Y es que cuando llegaba a la cama estaba tan rendida que apenas tenía tiempo ni de ponerme el pijama, y era tal mi cansancio que ni soñaba. O al menos no recordaba si lo hacía.

Claro que sabía que era algo temporal y que en el momento que me relajase volvería a ocupar gran parte de mis pensamientos, pero al menos de momento estaba empezando a hacerme a la idea de que lo que había pasado en el Darkness fue sólo cosa de una noche, y debía olvidarme de él por increíble que hubiese sido.

Pues la verdad era que Thaerion…al igual que muchos tíos, se había convertido en un mujeriego que andaba un día con una y otro con otra, y al parecer yo sólo había sido una más de una larga lista.

Violeta solía decir que era algo muy normal en ellos, y que para que no te dejasen tirada era bueno ponerle las cosas difíciles y no darles todo desde el principio.

El problema es que poco me quedaba ya que entregarle…y aunque me doliese pensar así después de lo mucho que lo había amado, había decidido pasar página y no seguir esperando.

Ese mismo sábado, cuando acabó la última hora de clases, me fui directa hacia los baños para darme una ducha rápida, pero Violeta me interceptó por el pasillo.
 -          ¿De donde vienes con esa cara?

Ni recordaba la última vez que me miré al espejo, debía tener bastante mal aspecto.

-          De ensayar…

-          ¿Ensayar un sábado?

-          Quería practicar un poco más antes del recital. A Meena no le importó y…

-          ¡No puedes seguir así niña! – exclamó señalándome - ¡pero mírate! Si parece que te consumen los vampiros por la noche. ¿Pero tú comes algo?

-          No me hables de vampiros…- murmuré acariciándome la frente con gesto cansado - y si, algo como pero no me sienta demasiado bien. 
 Vi que me miraba preocupada y sonreí para tranquilizarla.

-          No pienses cosas raras, es sólo que estoy muy nerviosa. Es la primera obra en la que participo y quiero que todo salga bien.

-          Pero para que salga bien debes tenerte en pie, y animarte un poco mujer ¿Hace cuánto que no sales de aquí?

-          Pues…- lo pensé – hace un par de días salí a comprar telas con la señora Porter, y a hacer unos cuantos recados.

Mi encierro había terminado, así que era libre de salir de la Compañía siempre y cuando no saliese por las noches sola. Tenía pensado haber hecho una visita al piso de Herald y comprobar su estado, y también a Jake, pero me enteré de que ya había salido del Hospital y no tuve tiempo para verlo.

Janne no me dejaba pisar mi antiguo trabajo, así que de momento quedaba descartado poder hablar con él aunque quisiera.

-          Pero digo salir de verdad, a beber, bailar y echar un buen…

-          Violeta…ya te dije que prefería dejar ese tipo de salidas. Una vez y no más.
 -          ¿Sigues pensando en ese tío?

-          ¿Quién? – sabía a quién se refería, pero prefería hacerme la loca.

-          El que te dejó tirada.

-          No – mentí – pero gracias por recordármelo…

Le lancé una mirada asesina, con estos temas solía pecar de ser demasiado sincera y aprovechar para poner verdes a los tíos. Y yo no tenía la cabeza para enfrentarme a la cruda realidad de mis fracasos amorosos, o mejor dicho, de mi único fracaso de ese estilo.

-          Tranquila, ya conocerás a otro. Anda que no hay peces en el mar.

-          El problema es que a mí el pescado…

-          ¡Oh! Una broma verde y sarcástica viniendo de tus labios – me miró con diversión – creo que estamos creando un monstruo.
 Arqueé una ceja sin entender a qué se refería, pero no estaba para pensar así que lo olvidé enseguida.

-          Bueno a lo que iba…mañana vamos a salir de bares por el puerto ¿te apuntas?

-          No sé si a Janne…

-          Y dale con Janne…¡ni que fuera tu novio para andar controlándote a todas horas! Espera…- vi cómo entrecerraba los ojos y me miraba con esa sonrisita que solía poner cuando no se le ocurría nada bueno – ¿No será que tu y nuestro querido piel roja…?

Mientras hablaba fue acercándose hasta tener mi cara a unos centímetros de la suya para mirarme fijamente y de forma insinuante. No pude evitar sonrojarme ante la estúpida idea.

-          ¿Q-qué? ¿Qué estás pensando?
 -          Lo mismo que tú por lo que parece - contestó complacida por mi reacción.

-          Entre Janne y yo no hay nada – dije tajante.

-          Pero te lo comes con los ojos, he visto cómo le miras.

Puede que un poco si le mirase ¿pero qué mujer en su sano juicio no se deleitaría la vista con semejante criatura cerca? Joder vale que llevase la “dieta de un solo hombre” durante toda mi vida, pero ciega (gracias a los dioses) no era.

-          Vale sí, me gusta Janne ¿y qué? – confesé. – Eso no significa que estemos juntos ni nada por el estilo.

-          Pero te gustaría.

-          Tampoco he dicho eso…

-          Tampoco lo has negado.
 -          ¿Podemos dejar de hablar de sexo durante un día? Siempre estás igual…- contesté mirando hacia otro lado avergonzada.

-          ¡Eh! Eres tu quién ha sacado el tema del sexo – se echó a reír.

-          ¡Porque siempre estás pensando en eso! – exclamé exasperada – y pensé que TÚ te referías a…

-          Vamos mujer, no te enfades. Además es completamente lógico y normal que te sientas atraída por él, no has sido la única en caer bajo sus encantos masculinos.

-          No sabía que Janne fuese un donjuán…

-          Y no lo es, precisamente por eso…y por su magnífico cuerpo todo sea dicho…creo que nos llama tanto la atención.

-          Así que tú también te incluyes – le dije.

-          Si…- suspiró de forma algo dramática y me miró con carita de pena (obviamente exagerando) – pero mis encantos femeninos no fueron suficientes para él, me rechazó como ha rechazado a todas las mujeres que he visto que se han acercado a él desde que le conozco.
 -          ¿Y han sido muchas?

-          ¿Tu qué crees? Las mujeres que pasan por aquí no es que sean monjitas de la caridad, algunas fueron muy poco sutiles y él nunca dio muestras de estar interesado – ahí me tuve que sentir algo identificada…- Yo anduve un tiempo detrás suya, pero en cuanto vi del pie que cojeaba me di por vencida.

-          Bueno…quizás se esté reservando para alguien especial.

Violeta sonrió mirándome con picardía.

-          ¿Y tienes alguien en mente?

-          No – dije devolviéndole la sonrisa – pero estoy segura de que será una mujer muy afortunada el día que la encuentre.
 -          ¿Y si ya la ha encontrado?

-          Pues…supongo que tendríamos una razón de peso para explicar lo raro que está últimamente, y sus constantes desapariciones – sonreí al ver que no era lo que esperaba escuchar.

Pero ella no pensaba darse por vencida, la muy cotilla no pensaba parar hasta que le contase lo poco que había pasado entre nosotros.

-          ¿Por qué crees que él te rechazaría? Se nota que hay algo especial entre vosotros, hay que estar muy ciego para no darse cuenta de que el sentimiento es mutuo. Se preocupa por ti y te mira de forma distinta a las demás.

“Porque soy una ninfa y por algún motivo debe protegerme y guiarme a no se donde”, pensé. Pero a ella no le valdría esa explicación.

-          Porque ya me ha rechazado una vez, y sé que ESO no va a pasar nunca. Lo que hay entre nosotros es…especial sí, pero no sé si llegarías a entenderlo.

-          ¡Así que se lo has pedido! – exclamó triunfante - ¡tienes que contármelo todo!
 -          No…no hay mucho que contar – dije tranquilamente - Me insinué en un momento de debilidad…me rechazó y fin de la historia.

Ella suspiró poniéndome una mano en el hombro, estuve a punto de soltarle que no hacía falta que se apenase por mí, ya que había sido una tontería, pero dejé que pensase lo que quisiese.

-          Este chico…no sabe lo que se pierde. Pero tu tranquila, que encontraremos a alguien adecuado para ti – dijo finalmente, como si fuese una especie de promesa – y…bueno a lo que iba – noté cómo cambiaba de tema para evitar que le rechistase - ¿saldrás con nosotras mañana por la noche? Janne – remarcó su nombre – y los demás chicos puede que se apunten. Hace tiempo que no hacemos una salida como Dios manda y tú nunca nos has acompañado. Seguro que te diviertes.

-          Me encantaría pero estoy agotada, si salgo mañana y me acuesto tarde no sé cómo llegaré viva para la actuación.

-          Jo…- hizo pucheros, pero ni ellos tenían la fuerza suficiente para sacarme de casa ese domingo.
 Tenía pensado relajarme y pasar todo el día viendo pelis cutres en la tele. Que era lo que realmente lo único que me apetecía en esos momentos.

-          Vamos no pongas esa cara…la próxima vez iré con vosotros. Sin excusas – le prometí.

-          Vaaaale – contestó con una sonrisa – y ahora no te entretengo más, ¡que descanses princesa!

-          ¡Gracias! ¡Y tú diviértete mucho! Ya me contarás si conociste a alguien interesante – me despedí con un guiño.

-          ¡Con pelos y señales! – bromeó despidiéndose con la mano.

Suspiré y me dirigí hacia los baños compartidos donde mientras me duchaba pensé en la conversación con Violeta.

La verdad es que Janne era alguien muy especial para mí, pero prefería verlo como un hermano mayor antes que seguir metiendo la pata intentando pedirle más de lo que él podía darme. Después de todo había sido bastante claro al respecto.
 Y tampoco era justo para él intentar usarlo para olvidarme de Thaerion, no cuando lo que sentía por él si que no dejaba ningún rastro de dudas.

Aunque si pensaba de esa forma seguramente nunca podría olvidarlo y me quedaría más sola que la una…

-          Bueno…estar sola no es tan malo…- murmuré tras lavarme los dientes.

Pero ni diciéndolo en voz alta sonaba más convincente.

-          ¿A quién quiero engañar?
 Llevaba diez años “sola” y habían sido una mierda. Necesitaba hacer algo al respecto…

(Minutos más tarde)

Después de la ducha fui a mi cuarto y me tumbé un rato para leer. Eran aproximadamente las once de la noche cuando me llegó un mensaje al móvil.

“Hola, soy Fran. He pensado en pasar mañana por el videoclub y hacer una maratón de pelis de zombies en mi piso ¿Te apuntas?”

Sonreí mirando el móvil y le respondí enseguida.
 “Hemos pensado en lo mismo, me gusta la idea de los zombies”

No tardó en contestar.

“¡Genial! ¿Me paso mañana por Shelüne y te recojo?”

Pensé en la respuesta y en lo curiosa que podía llegar a ser la casualidad en ciertos momentos. La verdad es que la idea de pasar la tarde viendo pelis con un amigo se me antojaba mucho más atractiva que hacerlo sola.

“Claro. Pásate sobre las seis, yo me encargo de llevar la comida basura”

“Ok. A las seis me tienes allí. Buenas noches Ali”

“Buenas noches Fran”

***
 -          ¿Has hablado con ella ya?

-          Si, hemos quedado mañana para ver unas pelis. Me pasaré por Shelüne a recogerla.

-          ¡Bien! ¿Habéis quedado en tu piso no? – preguntó dándolo por sentado.

-          Si...

-          ¿Y estaréis solos…?

Fran podía adivinar una sonrisilla al otro lado de la línea.

-          Mi compañero de piso va a estar el finde fuera así que si no se presenta antes de tiempo supongo que si.

-          Tienes una oportunidad perfecta, no la desaproveches – le dijo.

-          Sólo vamos a ver unas pelis…- aclaró empezando a sentirse bastante nervioso.
 -          Ya, claro. ¿Quieres que te cuente cómo acabaron mis citas de “sólo vamos a ver unas pelis”?

-          Erm…no.

Por desgracia ya empezaba a imaginárselo.

“Me pregunto si no hubiese sido mejor invitarla a algo un poco más romántico…”

-          Bueno, te dejo querido…que empieza mi programa. Que pases buena noche.

-          Igualmente.

-          Y que no se te olvide ir bien equipado, ya sabes a qué me refiero…

Francessco pensó que se refería a las películas, los ganchitos, la coca cola y unas cuantas mantas por si hacía frío.

-          Claro – contestó con una sonrisa inocentona.

-          ¡Adios!

-          Adios…

Colgó y se quedó mirando el móvil en silencio. 
 Hablar con Violeta y hacer planes con ella siempre le ponía nervioso. Pero quizás fuese la oportunidad perfecta para poder pasar una agradable velada a solas con Alice.

-          Bueno, ya has dado el primer paso Francessco – se dijo - ahora no la cagues.

Y quizás así poder confesarle sus sentimientos…

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