¡Buenas tardes/noches!
Después de unas cuantas semanas aquí os traigo la primera parte del siguiente capítulo. En esta parte sigue viéndose desde el punto de vista de Alidaen pero ya en el siguiente lo narrará Thaerion, que se de algunas que están deseando que vuelva a salir ;)
Espero que a pesar del tiempo de espera os guste el capítulo y sigáis leyendo la historia, adoro poder seguir leyendo vuestros comentarios y a pesar de que mi tiempo está mucho más limitado para poder contestarlos ya sabéis que los tengo muy en cuenta para futuros capítulos y siempre me animan. A ver si encuentro un hueco para poder ir contestando a todos uno a uno, pero ya sabéis que si necesitáis algo o tenéis una duda os podéis poner en contacto conmigo vía email y así os responderé cuanto antes.
¡Un beso enorme a tod@s y gracias como siempre por pasaros por aquí y leer!
domingo, 4 de noviembre de 2012
Capítulo XX: Vidas Paralelas I
(PRIMERA
PARTE)
(Bridgeport – 13 Febrero 2011)
Música: The Dead of Dull Knife
Aquella noche dormí de un tirón,
pero al levantarme no me sentí demasiado bien y decidí ir a que me diese un
poco el aire a la terraza.
Cuando llegué encontré a Janne
de pie contemplando la ciudad desde lo alto del edificio.
-
Buenos
días - saludé - veo que eres
madrugador.
Janne siguió con
la vista clavada al frente.
-
Suelo
venir aquí todas las mañanas antes de que la ciudad despierte.
Di varios pasos hacia él y me
coloqué a su lado. La ciudad se veía hermosa aquella mañana, hacía sol y ya
podían verse en la calle a las primeras personas que habían decidido madrugar
un domingo para dar un paseo. No había muchos coches, y la ciudad parecía más
clara que otros días sin el humo por todas partes.
-
¿Te
gustan las vistas?
Él tardó un poco
en contestar.
-
Antes las
odiaba…- confesó con la mirada perdida – pero con el tiempo llegué a acostumbrarme a ellas. Las ciudades crecen
deprisa.
Aún me costaba creer que tuviese
ante mí a una persona que había vivido mucho antes de que aquella tierra fuese
edificada.
-
Pero
echas de menos como era antes ¿verdad?
-
Si.
-
Debe ser
duro para ti verlo así ahora…
-
Es
difícil ver como aquello que amas cambia ante tus ojos irremediablemente.
A pesar de la calma de su gesto
podía notar el dolor que encerraban aquellas palabras. Y entendí lo desdichado
y sólo que debía haberse sentido durante tantos años.
No quería ni pensar lo duro que tenía
que haber sido para él vivir la tragedia de su pueblo, perder a todas las
personas que amaba mientras él seguía inmutable al paso del tiempo.
-
Sithan…-
al pronunciar su verdadero nombre apartó la mirada de la ciudad para clavarla
en mí - ¿puedo preguntarte algo?
-
Claro
Alidaen – contestó suavizando su gesto para infundirme confianza – pregunta lo que desees.
-
¿Alguna
vez…has amado a alguien?
-
He amado
a muchas personas a lo largo de mi existencia – contestó.
-
Me
refiero a…si alguna vez has amado a una mujer de una forma más… – murmuré
algo cortada – romántica…por así
decirlo.
Él pareció
meditar la respuesta unos segundos antes de contestar con calma.
-
He
experimentado varias veces el amor carnal por una mujer, y he deseado a muchas
otras – hizo una pausa para contemplar mi reacción antes de continuar – pero supongo que te refieres a otro tipo de
amor.
Asentí.
-
No, nunca
he amado a una mujer – contestó.
Apenas podía mantener su mirada,
así que decidí suavizar la conversación con una de mis estúpidas preguntas.
-
¿Y a un
hombre?
Sirvió, pues se echó a reír
mostrando una hilera de dientes blancos en contraste con su piel oscura. Noté
que sus caninos eran más gruesos y afilados de lo normal, y volví a preguntarme
si no estaría emparentado con los vampiros.
-
Tampoco a
un hombre.
Sonreí sintiéndome reconfortada
al ver su reacción. Era agradable saber hacerle reír de vez en cuando. Pero la
risa no duró mucho, pues enseguida volvió a ponerse serio para esta vez hacerme
él la misma pregunta.
-
¿Y tú Alidaen?
¿Has amado alguna vez?
La intensidad de
su mirada hizo que se me trabasen las respuestas.
-
S-si…-
contesté escuetamente.
-
Sigues
amándole ¿verdad?
Volví a asentir,
esta vez agachando la mirada.
-
Pero él a
mi no – contesté - o al menos no de
la misma forma.
Hubo un silencio
entre nosotros antes de que él volviese a hablar.
-
Puede que
aun no lo sepa, o que aun no esté preparado para hacerlo.
-
¿Y qué
crees que debería hacer al respecto? – pregunté con un deje dolido en mi
voz -¿Esperarle?
-
Me temo
que eso es algo que depende sólo de ti, de lo que tú desees.
-
Sólo sé
que no deseo seguir esperando algo que nunca llegará.
Janne alzó la
vista al cielo y cerró los ojos pensativo.
-
Llegará…Alidaen.
Antes de lo que esperas.
***
Después de comer no me sentí
mucho mejor, tenía el estómago cerrado y apenas podía tenerme en pie de lo
cansada que estaba.
“Puede que esté cogiendo un resfriado”
La verdad es que me apetecía
poder pasar la tarde tranquila viendo una película en casa, pero por un día que
tenía una excusa decente para salir de la Compañía decidí hacer un esfuerzo y
empezar a prepararme a tiempo para la llegada de Francessco.
Fran acudió muy puntual con un
par de botellas de dos litros de Coca Cola y comida basura para alimentar a
todo un regimiento de osos hambrientos.
-
Se supone
que yo me encargaría de la comida.
-
No te
preocupes, si sobra algo descuida que mis compañeros de piso se la zamparan en
cuanto la vean.
-
¿Pero qué
llevas allí? ¿Acabas de asaltar el Burger King o es mi imaginación?
-
Les he
pedido que me den un poco de todo lo grasiento que había en el menú.
-
Ahora es
la parte en la que yo te digo que soy vegetariana y me matas.
-
¡No
jodas!
Me eché a reír al
ver su cara de susto.
-
Mira que
pensé en pedir el menú con la ensalada augusto esa…
-
Es broma
hombre – le tranquilicé cogiendo una de las bolsas para ayudarle – disfruto de la comida grasienta casi tanto
como de un buen puchero.
Realmente llevaba semanas sin
comer apenas pues todo me caía mal en el estómago, pero no quería que lo
supiese y se preocupase así que omití ese detalle para poder disfrutar de la
sesión de cine zombie a gusto.
Fuimos caminando hasta su piso,
que se encontraba a unos diez minutos de la Compañía, y al llegar me enseñó su
cuarto y presentó a uno de sus compañeros, que casualmente estaba a punto de
marcharse cuando llegamos.
Era un piso de tres habitaciones
bastante acogedor, su cuarto olía a limpio y no estaba muy desordenado, supuse
que ese mismo día había hecho limpieza pues aun estaba el cubo de la fregona en
el pasillo. Tenía la cama pulcramente hecha con sábanas de cuadros grises y
negros y un montón de posters, comics, libros de rol y figuritas de juegos,
personajes de películas y superhéroes.
El salón no era muy grande y el
sofá tenía la marca perfecta del culo de alguien muy pesado en el asiento
derecho. Me senté en el lado contrario por si el dueño del socavón aparecía por
la puerta y se sentía ofendido, y nos preparamos para nuestra sesión de cine y
comida basura.
Música: The Cure - Friday Im In Love
Francessco había hecho una gran recopilación, empezando por los grandes clásicos de Romero, sus remakes más actuales y unas cuantas más cada cual más absurda, terrorífica y divertida. Una de mis favoritas era Shaun of the Dead (o Zombies party), que ya había visto un par de veces anteriormente, por lo que quedó en el montón de las películas que veríamos juntos en otro momento.
Francessco había hecho una gran recopilación, empezando por los grandes clásicos de Romero, sus remakes más actuales y unas cuantas más cada cual más absurda, terrorífica y divertida. Una de mis favoritas era Shaun of the Dead (o Zombies party), que ya había visto un par de veces anteriormente, por lo que quedó en el montón de las películas que veríamos juntos en otro momento.
En total nos dio tiempo a ver cuatro
películas de las muchas que había en el montón. Un clásico: Dawn of the Dead. Otra
que me encantó a pesar de que los zombis (o infectados en este caso) corrían en
vez de gemir y caminar torpemente como dios manda: 28 días después. El remake
del Amanecer los muertos y una bastante cutre en la que casi me quede dormida
(también por las horas que eran y el exceso de comida) llamada “Una de Zombis”
dirigida por a saber qué director español.
Mi estómago a esas alturas pedía
a gritos un lavado (y centrifugado si hacía falta) y el exceso de cafeína en
las venas me tenía en un extraño estado entre la hiperactividad y la modorra.
Así que cuando llegamos a la cuarta los dos estábamos en un estado semivegetal
en el sofá sin dejar de reír y bromear sobre lo absurdas que eran algunas de
las pelis que habíamos visto últimamente.
Estar con Francessco me
encantaba, su presencia no suponía ninguna amenaza para mí gracias a su
sencillez y franqueza. Pero al final de la noche el ambiente cercano que se
había creado entre nosotros comenzó a confundirme un poco.
Eran aproximadamente las dos de
la mañana cuando dejamos de ver la última película y nos dedicamos a charlar
sobre trivialidades. Hasta que salió el tema de los vampiros.
-
Bueno…y
cuéntame ¿cómo llevas tu búsqueda de vampiros? ¿Has clavado ya alguna estaca?
-
¿Cómo? – la
pregunta me pilló por sorpresa, normalmente la habría tomado a broma, pero tras
saber que eran reales cada vez que salía un tema se encendía una especie de
alarma en mi cerebro que me incitaba a evadir el tema enseguida – N-no…claro que no…¿Por qué debería
hacerlo?
-
No me
digas que eres de las que prefieren que le muerdan.
-
Ni de
coña, le tengo demasiado aprecio a mi sangre. Y eso de que me abran la garganta
con unos colmillos afilados no es que me agrade demasiado. ¿A qué viene esa
pregunta? No me digas que para la próxima me vas a invitar a un maratón de
pelis de vampiros.
Francessco sonrió de medio lado y
se acomodó en el sofá, salvando de forma mal disimulada la distancia entre nosotros.
-
¿Te
gustaría? Tengo unos cuantos bodrios infumables en mi cuarto que igual son de
tu agrado.
-
¡Oh! ¿Tan
mal gusto te parece que tengo?
-
Bueno…he
visto algunos de los títulos de tus novelas favoritas...y veo que estás muy
puesta en el tema vampírico.
-
No me
agradan los vampiros – me defendí.
-
¿De
verdad? – arqueó una ceja – pues
para no gustarte parece que te encanta informarte sobre ellos. ¿Por algún
motivo en especial?
-
Pues…- no
sabía qué decir.
-
Las
Sombras.
-
¿Las
Sombras?
-
¿Recuerdas
cuando te ayudé a buscar información sobre el supuesto asesino del Horny Shark?
Hablaban de una especie de secta que se llamaba así.
La organización
donde supuestamente Thaerion, o “Halcón” trabajaba.
-
Si…- contesté
mirando el frente pensativa – Pero ya se
descubrió cual fue el verdadero asesino, ya no tiene importancia.
-
¿Y no te
parece raro que el asesino apareciese asesinado poco después?
-
Por un
ajuste de cuentas – apunté intentando zanjar el tema.
-
Eso
dicen, pero he estado informándome ¿sabes?
-
¿Sobre
qué? No me digas que has estado metiéndote donde no debías.
Francessco me
miró con cara de inocencia.
-
En
realidad no ha sido mucho lo que he descubierto. Pero creo que no me equivocaba
al pensar en que hay algo raro detrás de esas “Sombras”. Creo que es una célula
de espionaje secreta relacionada con el gobierno, por eso ni el FBI tenían
datos sobre ellos. Y que investigan casos relacionados con el tema paranormal.
-
¿Te das
cuenta de la locura que estás diciendo? – pregunté aun sabiendo que el tema
paranormal existía realmente y no tendría por qué ser tan descabellada esa
idea.
-
No es
ninguna locura. Resulta que esa organización trabaja al margen de la ley, es
decir…sus miembros pueden hacer lo que les sale de las bolas siempre y cuando
sepan mantener el anonimato y la pasma no se entere de sus chanchullos.
-
Todo el
mundo sabe lo que ocurrió aquella noche, y también quién es el verdadero
asesino. Y eso incluye a la policía…si tan secretos fuesen sus asuntos no
habría llegado a oídos ajenos ¿no crees?
-
Porque no
han tenido más remedio. He estado investigando a ese inspector que se encargó
del caso…- hizo una pausa para
recordar – William Frangman, y resulta
que la mayoría de los asesinatos que ha investigado en los últimos seis meses
tienen lagunas por todas partes, que él mismo se ha encargado de taponar con
información que no es del todo veraz. Además casi todos sus casos trataban
sobre jóvenes desaparecidos, algunos de los cuales encontraron desangrados más
tarde.
-
¿Te has colado
en el ordenador de un inspector de policía?
-
Un
inspector corrupto – aclaró.
-
Corrupto
o no te puede caer una buena por algo así - contesté preocupada.
-
Lo sé,
pero quería ver si lograba aclarar algo más sobre lo ocurrido en el bar donde
trabajabas. Para ver si te servía de más ayuda…parecías muy interesada.
Francessco bajó la mirada algo
tímido al decir esto último.
-
Pero te
dije que no buscases más, no quiero que te metas en ningún lío por mi culpa
– inquirí con rotundidad - Y vas por el
camino.
-
Podrías
haber sido tú Alice – dijo alzando la mirada con el ceño ligeramente
fruncido por la preocupación.
-
En ese
caso no me habrías conocido ¿Cuál es el problema?
-
El
problema es ese mismo - contestó, entonces alzó la vista para mirarme
directamente a los ojos de una forma muy parecida al día que me abrazó – que no te habría conocido.
Empecé a notar que las cosas se
ponían un poco tensas entre nosotros, vi que la mirada de Francessco se posaba
en mis labios unos segundos antes de volver a perderse en algún punto lejano en
la pared.
-
No quiero
que vuelvas a meterte en el ordenador de ese poli ¿entendido?
Quería aclarar ese tema y dejarle
claro que no me apetecía nada que se metiese en líos, no quería que descubriese
la verdad sobre lo ocurrido y verle envuelto en ese mundo por mi culpa. Pero él
no estaba muy por la labor de continuar hablando de ello y no llegó a
prometerme nada.
Y la verdad es que enseguida me
olvidé de ello. En cuanto escuché de sus labios las palabras que al parecer
llevaba ensayando por su tono acelerado y nerviosismo.
-
Sé que no
nos conocemos mucho pero…en este tiempo me he dado cuenta de la suerte que tuve
el día que mi primo me pidió que le hiciese un favor a una de sus amigas. Al
principio pensé que sería otro de sus ligues y no le hice mucho caso, pero me
alegra que al final me convenciese. Y también haberme equivocado en eso último.
Fijé la vista en su tímida
sonrisa y el pequeño hoyuelo que se formaba en su mejilla al sonreír mientras
pensaba en lo cercanos que estaban nuestros cuerpos y lo fácil que sería dar un
nuevo paso que me ayudase a rehacer mi vida lejos del recuerdo de Thaerion.
-
Eres una
chica estupenda Alice…- continuó – disfruto
muchísimo cuando estamos juntos.
-
Yo
también disfruto mucho de tu compañía – contesté con sinceridad.
-
Me
gustaría…- hizo una pequeña pausa para encontrar las palabras adecuadas – poder pasar más tiempo contigo…y conocerte
mejor.
Francessco me miraba con una
mezcla de fascinación y miedo, supe por su gesto que se debatía entre besarme o
no, pero que no se atrevería a dar el paso por miedo a ser rechazado. Por un
momento estuve a punto de hacerlo, pero mi lengua fue más rápida que yo y solté
lo primero que vino a la cabeza.
-
Claro,
podemos quedar para ver más pelis otro día.
Sabía que no se refería a eso,
pero mi mente parecía querer luchar contra la necesidad de olvidarme de
Thaerion en los brazos de otro hombre.
Me levanté de un salto del sofá y
comencé a recoger los restos de comida y cartones sucios de forma compulsiva
bajo la atónita mirada de Fran.
-
Eeeh…si
– contestó más cortado que antes – estaría…bien.
Se puso a ayudarme y aunque
chocamos en la cocina torpemente en un par de ocasiones ninguno de los dos hizo
el amago de acercarse al otro más de lo necesario.
Tras recoger todo miré el reloj y
decidí que era una buena hora para volver a la Compañía.
-
Debería volver
ya, se ha hecho tarde y no quiero preocupar a nadie.
-
Creía que
saldrían esta noche.
-
Si…pero
Janne es de lo que se recogen pronto y ya sabes lo protector que es a veces.
Vi que Fran
fruncía el ceño al nombrarle.
-
¿Puedo
hacerte una pregunta?
-
Claro, dispara.
-
¿Hay algo
entre Janne y tú?
-
¿Por qué
todo el mundo pregunta lo mismo? – inquirí sorprendida – No somos pareja si a eso te refieres, sólo
somos buenos amigos.
-
Saltó por
la ventana de tu cuarto la noche que desapareciste para ir a buscarte – me
informó mirándome fijamente – los buenos
amigos usan las puertas. Y también se ponen abrigos para salir en pleno
invierno.
Parpadeé varias veces mientras la
imagen mental de Janne saltando por mi ventana se abría paso por mi cabeza.
-
Emmm…
No supe qué
decir.
-
Déjalo,
no hace falta que digas nada. Si fuese tu yo también caería rendida en sus
brazos, seguro que puede doblar barras de acero como Bender y quedarse tan
pancho.
-
Te repito
que no hay nada entre nosotros. Sólo quiere protegerme, por extraño que pueda
parecer no todos los tíos buscan sexo como recompensa por sus hazañas.
Por increíbles
que éstas fuesen.
Comenzaba a sentirme algo
incómoda al ver tantas veces la palabra sexo entremezclada con mis pensamientos
o conversaciones sobre Janne, y también de tener que explicar a todo el mundo
lo mismo. El problema es que no sabía si me molestaba por el hecho de tener que
repetirme o porque fuese así realmente.
Decidí que ya era hora de irme y
tras asentir con la cabeza Francessco me acompañó en el camino de vuelta.
No hablamos mucho, pero nuestras
miradas se encontraron varias veces, él estaba muy pensativo y parecía querer
romper el silencio en cualquier momento.
Aun así no lo hizo hasta llegar a
la puerta de la Compañía, donde yo me dispuse a sacar las llaves para abrir y
darle las buenas noches y agradecerle la agradable velada.
-
Me lo he
pasado muy bien – dije girándome hacia él con una grata sonrisa – gracias por invitarme y acompañarme de
vuelta.
-
Yo
también – contestó devolviéndome la sonrisa – espero que repitamos pronto.
-
Cuando
quieras. Por cierto…¿vendrás mañana al recital?
-
Por
supuesto, no podría perderme a mi elfa favorita cantando para el público.
-
Voy a
hacer el ridículo…
-
No digas
tonterías – me puso una mano en el hombro dándole un par de palmaditas para
animarme – lo harás de maravilla.
-
¿Cómo lo
sabes?
-
Porque te
he visto ensayar.
-
¿De
verdad? ¿Cuándo?
Francessco se pasó la mano por la
nuca en un gesto que solía hacer cuando estaba algo nervioso.
-
Bueno…me
pasé para darle algo a mi primo hace una semana y te vi de casualidad.
-
¿Y por
qué no me dijiste nada?
-
Parecías
muy concentrada, no quise molestarte.
-
Entonces…
¿crees que lo haré bien?
Él asintió
colocando su segunda mano en mi otro hombro mientras me miraba a los ojos.
-
Creo que
dejarás a todo el mundo boquiabierto.
-
G-gracias…-
murmuré algo intimidada por su cercanía.
-
Alice…
Podía ver sus labios cada vez más
cerca, adornados por una sonrisa tímida y sincera. Muy alejada del descaro que
mostraban los carnosos labios de aquel que había amado desde que era una cría.
-
¿Puedo…?
Ninguno de los dos esperamos una
respuesta. Él se inclinó hacia mí y yo me incorporé con la punta de mis pies
para unir mis labios a los de él, deseando experimentar aquella dulce sensación
con otra persona.
Sus labios eran finos y suaves,
algo torpes al principio. Poco a poco nuestras bocas se amoldaron hasta
convertir aquel tierno beso en uno más profundo y húmedo. La boca de Francessco
olía a la menta del chicle que acababa de tomarse.
Era…agradable.
Noté cómo su cuerpo se apretaba
contra el mío mientras su lengua exploraba con curiosidad cada recoveco de mi
boca en busca de la mía, hice el amago de seguir su juego, pero justo cuando las
puntas se rozaron un breve carraspeo seguido de una risita femenina
interrumpieron nuestro breve arrebato de pasión.
Cuando separé mis labios de los
de Francessco y giré la vista hacia el lugar de donde vino el sonido a punto
estuve de soltar un alarido y caerme de culo al suelo…suerte tuve de tener a
Francessco lo suficientemente cerca para poder agarrarme.
-
¡Buenas
tortolitos…!
No sé si sería porque la
pronunciación de Violeta en el estado que se encontraba no era muy buena o por
mi shock, pero el caso es que no me enteré de lo siguiente que dijo hasta
pasados unos segundos.
Sólo tenía ojos para su
acompañante.
- …¡Os
presento al nuevo cantante de Ligthning!
Aquellas fueron las últimas
palabras que mi cerebro llegó a asimilar antes de ponerme a temblar como un
flan y cagarme en los muertos del destino.
¿No querías caldo Alidaen? Pues toma tres tazas...
(Siguiente capítulo)
(Comentario de este capítulo)
(Capítulo anterior)
¿No querías caldo Alidaen? Pues toma tres tazas...
(Siguiente capítulo)
(Comentario de este capítulo)
(Capítulo anterior)
martes, 9 de octubre de 2012
¡Nuevo capítulo!
¡Buenas noches a tod@s!
Aquí os traigo un nuevo capítulo, como últimamente con bastante retraso pero que espero os guste ^^
La verdad es que estos meses estoy teniendo bastante qué hacer y qué pensar, y apenas me queda tiempo para dedicarle al blog y contestar a vuestros comentarios, aparte de que mi cabeza no anda todo lo centrada que me gustaría para escribir y entrar al juego. Pero aun así tengo muy en cuenta cada comentario vuestro y me anima leer los ánimos que cada día me enviáis tanto por aquí como por Facebook, ¡no sé qué haría sin vosotros!
Quiero agradeceros a todos vuestra paciencia y que sigáis por aquí a pesar de todo, espero de corazón que la historia os siga gustando y no os preocupéis que aunque tenga menos tiempo la historia no va a quedarse parada, tengo aun muchísimas ideas y tramas pendientes, así como alguna que otra ficha que me queda por subir.
En fin cielotes, ¡un beso enorme y nos vemos en el siguiente capítulo!
Aquí os traigo un nuevo capítulo, como últimamente con bastante retraso pero que espero os guste ^^
La verdad es que estos meses estoy teniendo bastante qué hacer y qué pensar, y apenas me queda tiempo para dedicarle al blog y contestar a vuestros comentarios, aparte de que mi cabeza no anda todo lo centrada que me gustaría para escribir y entrar al juego. Pero aun así tengo muy en cuenta cada comentario vuestro y me anima leer los ánimos que cada día me enviáis tanto por aquí como por Facebook, ¡no sé qué haría sin vosotros!
Quiero agradeceros a todos vuestra paciencia y que sigáis por aquí a pesar de todo, espero de corazón que la historia os siga gustando y no os preocupéis que aunque tenga menos tiempo la historia no va a quedarse parada, tengo aun muchísimas ideas y tramas pendientes, así como alguna que otra ficha que me queda por subir.
En fin cielotes, ¡un beso enorme y nos vemos en el siguiente capítulo!
Capítulo XIX: La Musa II
(SEGUNDA
PARTE)
(Bridgeport
- 12 Febrero 2011)
Música: Circa Paleo - Fir Bolg
Las clases fueron más duras de lo
que pensaba en un principio, y el intenso horario de ese mes me tenía casi
consumida, pero las pocas semanas que llevaba ensayando para la obra dieron su
fruto bastante rápido (para sorpresa de todos).
-
No puedo
creer que empezásemos hace tan sólo tres semanas, bien hecho Alice – me
felicitó Meena, mi maestra de canto – si
sigues así llegarás alto.
Meena y su hermana Shayla habían
venido de un pueblecito costero situado en la isla de Thai-Rihndab. Su peculiar
acento y su exótica belleza era fruto de la rica mezcla entre distintas
culturas orientales, y ambas eran conocidas en su país como dos famosas
artistas de Bollywood. Su apellido: Arushi, era conocido por toda la India,
donde habían trabajado varios años para algunas de las mejores compañías de
cine de ese género.
Meena era la mayor de seis
hermanas, y era quien me daba clases de canto. Era una mujer amable y muy
divertida, y le encantaba amenizar sus clases con anécdotas sobre sus primeros
años como cantante y su familia.
Shayla era la segunda más joven,
tenía sólo veinte años pero ya llevaba seis trabajando como bailarina. Su
carácter era algo más apagado que el de su hermana, se notaba que echaba de
menos su país, pero también era amable conmigo y muy paciente. Ella me daba
clases de expresión corporal y de momento también alguna que otra de danza
oriental y antigua.
-
Gracias,
pero tan sólo quedan dos días para la obra y aun me siento muy insegura ¿es
necesario que toque también el arpa?
Meena se echó a
reír.
-
No, me
parece que de momento tienes bastante con aprender la coreografía ¿Cómo van las
clases con mi hermana? Espero que no esté siendo muy dura.
-
Sólo lo
justo – contesté con una sonrisa cansada.
Me sentía agotada, y los nervios
me dejaban sin apetito. Todo lo que comía me sentaba mal y había perdido un par
de kilos que empezaban a notarse bastante. Pero estaba muy ilusionada y apenas
tenía tiempo para pensar en mis problemas, así que agradecí ese nuevo ritmo de
vida.
Nadia también me daba clases y
había empezado a conocerla un poco mejor, aunque a diferencia de mis otras
maestras ella no soltaba prenda sobre su vida antes de Shelüne. Tampoco es que
yo le preguntase, pero digamos que en todo este tiempo había empezado a
acostumbrarme a que la gente me hablase de sí misma como si me conociese de
toda la vida.
Era agradable saber que confiaban
en mí, pero a veces me hacía sentir mal por no poder hacer lo mismo, pues yo
seguía siendo una completa desconocida para todos.
La única persona con la que había
logrado abrirme un poco más era con Janne, pero aquellas semanas ambos
estuvimos muy ocupados y apenas tuvimos tiempo para vernos. Además, volvía a
mostrarse distante (más de lo normal) aunque no sabía muy bien el motivo.
Parecía preocupado y algo tenso, sobre todo cuando venía de los ensayos.
Tanto él como mi hermano y el
resto de miembros de Ligthning estaban bastante liados con su grupo. No me
habían contado mucho, pero por lo que entendí andaban haciendo algunas pruebas
con un nuevo cantante y les iba bastante bien. Pasaban muchas horas fuera.
Lande parecía emocionado, y las
pocas veces que lo vi no dejaba de hablar del nuevo rumbo que pensaban tomar
con el grupo, algo sobre darle un toque más siniestro y melancólico, pues al
parecer triunfaba bastante lo gótico en Bridgeport (¿os imagináis porqué?).
Pero siempre iba con tantas prisas y hablaba
tan rápido que no me enteraba de nada. Aunque me alegraba muchísimo por él,
sobre todo porque también parecía estar cumpliendo su propósito de Año Nuevo de
hacer resurgir el grupo de sus cenizas.
Y hablando de propósitos…yo
también estaba haciendo bastantes progresos con los míos.
Sobre todo en lo que concernía a
Thaerion…pues me había propuesto dejar de pensar en él y de algún modo lo
estaba consiguiendo.
Y es que cuando llegaba a la cama
estaba tan rendida que apenas tenía tiempo ni de ponerme el pijama, y era tal
mi cansancio que ni soñaba. O al menos no recordaba si lo hacía.
Claro que sabía que era algo
temporal y que en el momento que me relajase volvería a ocupar gran parte de
mis pensamientos, pero al menos de momento estaba empezando a hacerme a la idea
de que lo que había pasado en el Darkness fue sólo cosa de una noche, y debía
olvidarme de él por increíble que hubiese sido.
Pues la verdad era que Thaerion…al
igual que muchos tíos, se había convertido en un mujeriego que andaba un día
con una y otro con otra, y al parecer yo sólo había sido una más de una larga
lista.
Violeta solía decir que era algo
muy normal en ellos, y que para que no te dejasen tirada era bueno ponerle las
cosas difíciles y no darles todo desde el principio.
El problema es que poco me quedaba
ya que entregarle…y aunque me doliese pensar así después de lo mucho que lo
había amado, había decidido pasar página y no seguir esperando.
Ese mismo sábado, cuando acabó la
última hora de clases, me fui directa hacia los baños para darme una ducha
rápida, pero Violeta me interceptó por el pasillo.
-
¿De donde
vienes con esa cara?
Ni recordaba la última
vez que me miré al espejo, debía tener bastante mal aspecto.
-
De
ensayar…
-
¿Ensayar
un sábado?
-
Quería
practicar un poco más antes del recital. A Meena no le importó y…
-
¡No
puedes seguir así niña! – exclamó señalándome - ¡pero mírate! Si parece que te consumen los vampiros por la noche.
¿Pero tú comes algo?
-
No me
hables de vampiros…- murmuré acariciándome la frente con gesto cansado - y si, algo como pero no me sienta demasiado
bien.
Vi que me miraba
preocupada y sonreí para tranquilizarla.
-
No
pienses cosas raras, es sólo que estoy muy nerviosa. Es la primera obra en la
que participo y quiero que todo salga bien.
-
Pero para
que salga bien debes tenerte en pie, y animarte un poco mujer ¿Hace cuánto que
no sales de aquí?
-
Pues…-
lo pensé – hace un par de días salí a
comprar telas con la señora Porter, y a hacer unos cuantos recados.
Mi encierro había terminado, así
que era libre de salir de la Compañía siempre y cuando no saliese por las
noches sola. Tenía pensado haber hecho una visita al piso de Herald y comprobar
su estado, y también a Jake, pero me enteré de que ya había salido del Hospital
y no tuve tiempo para verlo.
Janne no me dejaba pisar mi
antiguo trabajo, así que de momento quedaba descartado poder hablar con él
aunque quisiera.
-
Pero digo
salir de verdad, a beber, bailar y echar un buen…
-
Violeta…ya
te dije que prefería dejar ese tipo de salidas. Una vez y no más.
-
¿Sigues
pensando en ese tío?
-
¿Quién?
– sabía a quién se refería, pero prefería hacerme la loca.
-
El que te
dejó tirada.
-
No –
mentí – pero gracias por recordármelo…
Le lancé una mirada asesina, con
estos temas solía pecar de ser demasiado sincera y aprovechar para poner verdes
a los tíos. Y yo no tenía la cabeza para enfrentarme a la cruda realidad de mis
fracasos amorosos, o mejor dicho, de mi único fracaso de ese estilo.
-
Tranquila,
ya conocerás a otro. Anda que no hay peces en el mar.
-
El
problema es que a mí el pescado…
-
¡Oh! Una
broma verde y sarcástica viniendo de tus labios – me miró con diversión – creo que estamos creando un monstruo.
Arqueé una ceja sin entender a
qué se refería, pero no estaba para pensar así que lo olvidé enseguida.
-
Bueno a
lo que iba…mañana vamos a salir de bares por el puerto ¿te apuntas?
-
No sé si
a Janne…
-
Y dale
con Janne…¡ni que fuera tu novio para andar controlándote a todas horas!
Espera…- vi cómo entrecerraba los ojos y me miraba con esa sonrisita que
solía poner cuando no se le ocurría nada bueno – ¿No será que tu y nuestro querido piel roja…?
Mientras hablaba fue acercándose
hasta tener mi cara a unos centímetros de la suya para mirarme fijamente y de
forma insinuante. No pude evitar sonrojarme ante la estúpida idea.
-
¿Q-qué?
¿Qué estás pensando?
-
Lo mismo
que tú por lo que parece - contestó complacida por mi reacción.
-
Entre
Janne y yo no hay nada – dije tajante.
-
Pero te
lo comes con los ojos, he visto cómo le miras.
Puede que un poco si le mirase
¿pero qué mujer en su sano juicio no se deleitaría la vista con semejante criatura
cerca? Joder vale que llevase la “dieta de un solo hombre” durante toda mi
vida, pero ciega (gracias a los dioses) no era.
-
Vale sí,
me gusta Janne ¿y qué? – confesé. – Eso
no significa que estemos juntos ni nada por el estilo.
-
Pero te
gustaría.
-
Tampoco
he dicho eso…
-
Tampoco
lo has negado.
-
¿Podemos
dejar de hablar de sexo durante un día? Siempre estás igual…- contesté mirando hacia otro lado avergonzada.
-
¡Eh! Eres
tu quién ha sacado el tema del sexo – se echó a reír.
-
¡Porque
siempre estás pensando en eso! – exclamé exasperada – y pensé que TÚ te referías a…
-
Vamos
mujer, no te enfades. Además es completamente lógico y normal que te sientas
atraída por él, no has sido la única en caer bajo sus encantos masculinos.
-
No sabía
que Janne fuese un donjuán…
-
Y no lo
es, precisamente por eso…y por su magnífico cuerpo todo sea dicho…creo que nos
llama tanto la atención.
-
Así que
tú también te incluyes – le dije.
-
Si…-
suspiró de forma algo dramática y me miró con carita de pena (obviamente
exagerando) – pero mis encantos
femeninos no fueron suficientes para él, me rechazó como ha rechazado a todas
las mujeres que he visto que se han acercado a él desde que le conozco.
-
¿Y han
sido muchas?
-
¿Tu qué
crees? Las mujeres que pasan por aquí no es que sean monjitas de la caridad,
algunas fueron muy poco sutiles y él nunca dio muestras de estar interesado
– ahí me tuve que sentir algo identificada…- Yo anduve un tiempo detrás suya, pero en cuanto vi del pie que cojeaba
me di por vencida.
-
Bueno…quizás
se esté reservando para alguien especial.
Violeta sonrió
mirándome con picardía.
-
¿Y tienes
alguien en mente?
-
No –
dije devolviéndole la sonrisa – pero
estoy segura de que será una mujer muy afortunada el día que la encuentre.
-
¿Y si ya
la ha encontrado?
-
Pues…supongo
que tendríamos una razón de peso para explicar lo raro que está últimamente, y
sus constantes desapariciones – sonreí al ver que no era lo que esperaba
escuchar.
Pero ella no pensaba darse por
vencida, la muy cotilla no pensaba parar hasta que le contase lo poco que había
pasado entre nosotros.
-
¿Por qué
crees que él te rechazaría? Se nota que hay algo especial entre vosotros, hay
que estar muy ciego para no darse cuenta de que el sentimiento es mutuo. Se
preocupa por ti y te mira de forma distinta a las demás.
“Porque soy una ninfa y por algún motivo debe protegerme y guiarme a no
se donde”, pensé. Pero a ella no le valdría esa explicación.
-
Porque ya
me ha rechazado una vez, y sé que ESO no va a pasar nunca. Lo que hay entre
nosotros es…especial sí, pero no sé si llegarías a entenderlo.
-
¡Así que
se lo has pedido! – exclamó triunfante - ¡tienes que contármelo todo!
-
No…no hay
mucho que contar – dije tranquilamente - Me insinué en un momento de debilidad…me rechazó y fin de la historia.
Ella suspiró poniéndome una mano
en el hombro, estuve a punto de soltarle que no hacía falta que se apenase por
mí, ya que había sido una tontería, pero dejé que pensase lo que quisiese.
-
Este
chico…no sabe lo que se pierde. Pero tu tranquila, que encontraremos a alguien
adecuado para ti – dijo finalmente, como si fuese una especie de promesa – y…bueno a lo que iba – noté cómo
cambiaba de tema para evitar que le rechistase - ¿saldrás con nosotras mañana por la noche? Janne – remarcó su
nombre – y los demás chicos puede que se
apunten. Hace tiempo que no hacemos una salida como Dios manda y tú nunca nos
has acompañado. Seguro que te diviertes.
-
Me
encantaría pero estoy agotada, si salgo mañana y me acuesto tarde no sé cómo llegaré
viva para la actuación.
-
Jo…-
hizo pucheros, pero ni ellos tenían la fuerza suficiente para sacarme de casa
ese domingo.
Tenía pensado relajarme y pasar
todo el día viendo pelis cutres en la tele. Que era lo que realmente lo único
que me apetecía en esos momentos.
-
Vamos no
pongas esa cara…la próxima vez iré con vosotros. Sin excusas – le prometí.
-
Vaaaale
– contestó con una sonrisa – y ahora no
te entretengo más, ¡que descanses princesa!
-
¡Gracias!
¡Y tú diviértete mucho! Ya me contarás si conociste a alguien interesante –
me despedí con un guiño.
-
¡Con
pelos y señales! – bromeó despidiéndose con la mano.
Suspiré y me dirigí hacia los
baños compartidos donde mientras me duchaba pensé en la conversación con
Violeta.
La verdad es que Janne era
alguien muy especial para mí, pero prefería verlo como un hermano mayor antes
que seguir metiendo la pata intentando pedirle más de lo que él podía darme.
Después de todo había sido bastante claro al respecto.
Y tampoco era justo para él
intentar usarlo para olvidarme de Thaerion, no cuando lo que sentía por él si
que no dejaba ningún rastro de dudas.
Aunque si pensaba de esa forma
seguramente nunca podría olvidarlo y me quedaría más sola que la una…
-
Bueno…estar
sola no es tan malo…- murmuré tras lavarme los dientes.
Pero ni
diciéndolo en voz alta sonaba más convincente.
-
¿A quién
quiero engañar?
Llevaba diez años
“sola” y habían sido una mierda. Necesitaba hacer algo al respecto…
(Minutos
más tarde)
Después de la ducha fui a mi
cuarto y me tumbé un rato para leer. Eran aproximadamente las once de la noche
cuando me llegó un mensaje al móvil.
“Hola, soy Fran. He pensado en pasar mañana por el videoclub y hacer
una maratón de pelis de zombies en mi piso ¿Te apuntas?”
Sonreí mirando el móvil y le
respondí enseguida.
“Hemos pensado en lo mismo, me gusta la idea de los zombies”
No tardó en contestar.
“¡Genial! ¿Me paso mañana por Shelüne y te recojo?”
Pensé en la respuesta y en lo
curiosa que podía llegar a ser la casualidad en ciertos momentos. La verdad es
que la idea de pasar la tarde viendo pelis con un amigo se me antojaba mucho
más atractiva que hacerlo sola.
“Claro. Pásate sobre las seis, yo me encargo de llevar la comida
basura”
“Ok. A las seis me tienes allí. Buenas noches Ali”
“Buenas noches Fran”
***
-
¿Has
hablado con ella ya?
-
Si, hemos
quedado mañana para ver unas pelis. Me pasaré por Shelüne a recogerla.
-
¡Bien!
¿Habéis quedado en tu piso no? – preguntó dándolo por sentado.
-
Si...
-
¿Y estaréis
solos…?
Fran podía
adivinar una sonrisilla al otro lado de la línea.
-
Mi
compañero de piso va a estar el finde fuera así que si no se presenta antes de
tiempo supongo que si.
-
Tienes
una oportunidad perfecta, no la desaproveches – le dijo.
-
Sólo
vamos a ver unas pelis…- aclaró empezando a sentirse bastante nervioso.
-
Ya,
claro. ¿Quieres que te cuente cómo acabaron mis citas de “sólo vamos a ver unas
pelis”?
-
Erm…no.
Por desgracia ya
empezaba a imaginárselo.
“Me pregunto si no hubiese sido mejor
invitarla a algo un poco más romántico…”
-
Bueno, te
dejo querido…que empieza mi programa. Que pases buena noche.
-
Igualmente.
-
Y que no
se te olvide ir bien equipado, ya sabes a qué me refiero…
Francessco pensó que se refería a
las películas, los ganchitos, la coca cola y unas cuantas mantas por si hacía
frío.
-
Claro
– contestó con una sonrisa inocentona.
-
¡Adios!
-
Adios…
Colgó y se quedó mirando el móvil
en silencio.
Hablar con Violeta y hacer planes
con ella siempre le ponía nervioso. Pero quizás fuese la oportunidad perfecta
para poder pasar una agradable velada a solas con Alice.
-
Bueno, ya
has dado el primer paso Francessco – se dijo - ahora no la cagues.
Y quizás así
poder confesarle sus sentimientos…
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