¡Buenas!
Después de unas semanas intentando dejar listo el dichoso juego y sus interminables problemas...(compadezco a todos aquellos que sufrieron las consecuencias de la nueva expansión y la actu 1.55) aquí vuelvo con un nuevo capítulo de la historia que espero que os guste ^^
Durante el verano andaré menos por aquí, pero aun así intentaré no demorarme demasiado para traeros el siguiente capítulo del relato, que iré alternando con la serie hasta que lo acabe, ya que veréis a partir del siguiente que están bastante conectados.
En fin...no me enrollo más, dedico este capi a mi querida Mexe y a todas las seguidoras de Serpierte ¡un besazo chicas! ;)
PD: Los derechos de las canciones que aparecen en mi blog son por supuesto de sus creadores, yo sólo las uso porque creo que encajan bastante con la historia, pero ninguna de ellas me pertenece.
domingo, 21 de julio de 2013
Capítulo XXII: Agridulce
(PRIMERA PARTE)
Bridgeport, 25 de Febrero de 2011
Que Thaerion se convirtiese en el
nuevo cantante del grupo de mi hermano era algo que no esperaba, y que sin duda
dificultaba bastante mi idea de pasar página, pero no iba a echar por tierra
mis esfuerzos. Y mucho menos hacerme caer de nuevo en sus redes.
Así que me propuse hacer lo
posible por seguir adelante con mi nuevo trabajo y no pensar demasiado en ello.
Con suerte, y teniendo en cuenta que los ensayos los hacían fuera de la
compañía, apenas tendría que encontrarme con él y la tentación sería mucho
menor.
Así fue como pasó una semana más
y yo seguí a lo mío sin tener noticias suyas.
-
¿Cómo van
las cosas con Francessco?
Aquella era la pregunta que solía
hacerme Violeta casi cada día, y yo solía responder de la misma forma.
-
Bien,
pero sólo somos amigos.
-
¿Habéis
vuelto a quedar?
-
Él está
de exámenes, no nos hemos visto demasiado.
-
Pero
quedaba libre ya para este fin de semana ¿no?
-
Creo que
sí, no lo sé.
-
¿Por qué
no lo invitas al concierto de mañana?
-
¿Concierto?
¿Qué concierto?
-
El que
van a dar los chicos en el club “La Cueva” ¿No lo sabías?
¿Por qué siempre era la última en
enterarme de las cosas…? Ah si…quizás porque me había propuesto no hacer
preguntas sobre ellos.
-
La verdad
es que no, no los he visto mucho últimamente.
-
Carai…no
sales de aquí, no hablas con nadie…¿te pasa algo cielo? Últimamente te noto
algo apagada.
-
He estado
muy ocupada, aun me estoy adaptando a tanto ensayo, y me siento bastante cansada.
Lo único que me apetece cuando termino las clases es irme a la cama y dormir
por lo menos diez horas.
-
¡Pero eso
no es bueno! – exclamó haciendo aspavientos con los brazos - ¡Tienes que salir! Mañana vendrás a
verlos en su primer concierto.
-
¿Es
necesario que vaya? – no es que no tuviese ganas de ver a Lande, Janne y
los demás tocar por primera vez, pero temía un nuevo encuentro con Thaerion.
-
Pues
claro, y puedes invitar a Francessco para que te acompañe.
-
Pareces
muy interesada en que salga con él.
-
Es un
buen chico, y hacéis muy buena pareja juntos. ¿Por qué no le das una
oportunidad? Se nota que tú le gustas mucho.
-
No lo sé
Violeta…no estoy para novios. Lo de aquella noche fue algo que pasó sin más,
pero no sé si quiero que vuelva a repetirse.
-
¿Es por
Valo?
-
¿Valo…?
-
Si, ya
sabes, el nuevo cantante.
-
Si, ya sé
quién es, pero no sé a qué viene esa pregunta.
-
Te
quedaste muda cuando lo viste aparecer, y te pones muy tensa cada vez que sale
en algún tema de conversación.
-
Cuando os
vi a ambos aparecer no me pillasteis en el mejor momento.
Traté de excusarme, pero Violeta
parecía tener un sexto sentido para las mentiras. No había forma de engañarla
cuando se trataba de cotilleos amorosos.
-
¿Te
gusta, verdad?
-
¡No!
– exclamé poniéndome colorada como un tomate - ¡Claro que no!
-
Ohhh
vamos…está cañón. No vas a negármelo.
-
Vale, está
bien, es guapo – murmuré cohibida - Pero
no es mi tipo.
-
¿Salías
con él cuando trabajabas en aquel pub?
-
No, él
salía con Beth…la chica que fue asesinada por aquel tipo.
Recordarla seguía sin ser
agradable para mí, no dejaba de ver la imagen de su cuerpo tirado en el suelo y
su sangre bañando la pared. Y me hacía recordar que tenía algo pendiente por
hacer, y que no debía dejar pasar por más tiempo.
-
Entiendo…pero
él te gustaba y te quedó la espinita clavada.
Ya estaba ella montándose sus
propias películas, ¡pero mira que era pesada a veces!
-
No hay
ninguna espinita.
-
Entonces
no te importará que vuelva a intentarlo con él ¿verdad? – preguntó
entrecerrando los ojos mirándome con una pícara sonrisa.
Una sonrisa que decía “¡te pillé!”
-
Haz lo
que quieras…no me interesa en absoluto – contesté intentando parecer
indiferente.
La verdad es que imaginar a una
de mis mejores amigas con él no era algo agradable, y más sabiendo que tenía su
cuarto al lado del mío y podría escucharles…arg no…¡me niego a pensar en ello!
-
Jajaja
¡Tendrías que ver la cara que has puesto ahora mismo! – exclamó señalándome
con el dedo – tranquila mujer, no pienso
quitártelo. Pero deberías empezar a moverte si quieres conquistarlo, porque te
aseguro que en cuanto le vean aparecer por la Compañía se le van a lanzar al
cuello como lobas.
Maldita sea…eso era cierto. Con
la cantidad de chicas que trabajaban en Shelüne raro sería que no terminase
encaprichándose con alguna…y yo tendría que verlo.
-
¿Por qué
esa manía con que me eche novio? ¿Te pagan alguna comisión o algo por cada
pareja? Primero Janne, luego Francessco…y ahora Valo.
La verdad es que el tema me había
puesto de mal humor, y la actitud de Violeta comenzaba a cansarme un poco.
Sabía que no lo hacía con mala intención, pero el estrés acumulado y todo lo
relacionado con Thaerion hacía que mis cambios de humor fuesen algo bruscos a
veces y la pagase con quién tenía delante.
-
Vamos
mujer, no te pongas así, sólo quiero que te animes un poco. Y no hay nada mejor
para eso que echar un buen polvo.
-
Y dale…no
necesito echar un polvo para ser feliz, Violeta. Puede que a ti eso te funcione
pero yo no soy así. No necesito a ningún tío para estar bien.
Violeta me miró algo sorprendida
y por primera vez guardó silencio, mordiéndose el labio con gesto dolido.
-
Lo
siento…- me disculpé al verla tan afectada – no quise decir que tu si lo necesitases…
-
No…no te
disculpes – contestó sacudiendo la cabeza – lo siento, no debí ser tan pesada. Entiendo que estés estresada…pero
sólo quería…
-
Animarme,
lo sé. Y te lo agradezco Violeta – coloqué las manos en sus hombros y le di
un suave apretón – pero estoy bien, de
verdad.
Ella me miró unos segundos y
esbozo una leve pero cariñosa sonrisa.
-
Sé que a
veces me preocupo más de la cuenta y me pongo pesada, pero te has convertido en
una persona muy importante para todos nosotros, eres casi como una hermana para
mí. Y pareces tan perdida que me cuesta quedarme de brazos cruzados. Debes
salir, vivir más. Quedarte aquí encerrada sólo hará que te consumas. Y perdona
que te lo recuerde y te trate como una niña, pero has perdido mucho peso y
tienes que comer un poco. ¿Te has mirado últimamente al espejo?
Todos los días, y la verdad es
que estaba que daba pena. Los mareos no habían remitido y seguía sin poder
llevar gran cosa al estómago. Tantas horas de ensayos me tenían consumida.
-
¿Tan mal
estoy?
-
Nos
tienes muy preocupados. Deberías ir al médico.
-
¿Al…m-médico?
Escuchar esa palabra hizo que
volviesen las arcadas, oír hablar de médicos me ponía de los nervios. Y no me
traía buenos recuerdos.
“Vamos a ver a un amigo…”, la voz de Hamming se repetía sin cesar
en mi cabeza cada vez que oía hablar de ellos.
-
Está
bien, me cuidaré más. Pero nada de médicos.
-
Mejor no
pregunto…
Tuvo que ver en mi cara que no me
apetecía nada, porque no insistió más.
-
Pero
mañana te vienes con nosotras al concierto – dijo volviendo a adoptar su
actitud mandona- ¡Y esta vez no quiero
excusas!
-
P-pero…
-
Ni peros
ni leches, te vienes y punto. Además tenemos que verles actuar para decidir si
les contratamos o no, y Ángela y yo queremos tu opinión.
-
¿Eso
significa que los veríamos más por la Compañía?
-
Así es.
¿Algún problema?
-
No…ninguno.
-
Perfecto,
entonces ve pensando que ponerte para mañana. O pásate luego por mi cuarto y te
dejo algo de ropa. Aunque con lo delgada que estás…quizás sea mejor que se la
pidas a Ángela. Bueno…como sea pásate por allí y ya buscamos un conjunto bonito
que puedas ponerte.
-
Está bien
– contesté agradecida, aunque lo cierto es que la ropa era lo que menos me
preocupaba de la salida.
***
Nos despedimos y me dirigí hacia
el aula de baile, donde Nadia me esperaba para comenzar con las clases. Había
un ramo de flores enorme metido en un bonito jarrón de cristal sobre la mesita
de la sala.
-
¿Y estas
flores?
-
Te las ha
mandado un admirador – contestó desde el escenario mientras comenzaba los
estiramientos.
-
Venga ya.
-
En serio,
acaba de llegar un chaval y las ha dejado a nombre de Lithiel.
Me acerqué hasta el ramo y busqué
la típica nota que suelen llevar cuando se entregan a través de un mensajero.
Pero no había ninguna.
-
¿Has
visto cómo era?
-
La verdad
es que no me fijé mucho…parecía tener algo de prisa. Pelo rizado, rubio y era
algo torpe. Casi se come el suelo al tropezar con el escalón.
-
No trae
ninguna nota.
Nadia se encogió de hombros y me
hizo un gesto para que comenzase a calentar.
-
Será un
admirador tímido. No le des muchas vueltas,
no será el primero ni el último.
Dejé las flores en su sitio y
subí al escenario sonriendo al pensar en ello. Ser Lithiel no iba a estar tan
mal después de todo.
Pero al volver a mi habitación
después de los ensayos hubo algo que me dejó con un mal sabor de boca.
Una escueta nota donde ponía lo
siguiente:
“No importa cuántos nombres falsos uses. Nunca podrás huir de tu
pasado, Alidaen. PD: Sublime actuación, me recuerdas mucho a ella”
***
Bridgeport, 26 de Febrero de
2011
Era el día de nuestro debut como grupo. The Reapers iban a tocar por primera vez en un conocido club de rock
situado en el centro de la ciudad.
Las Musas, Ángela y Violeta, acudirían junto a otros
miembros de la Compañía para vernos actuar y decidir si funcionábamos o no como
banda, y si nos ofrecían un contrato que por mi parte sería mi billete de
entrada en Shelüne, y mi primer paso para poder realizar la misión que
Serpiente me había encomendado.
El éxito en esta actuación era clave, y saber que Alidaen
seguramente acudiría a vernos era un aliciente más para que todo saliese como
estaba previsto.
Llevábamos ensayando una semana entera sin descanso y apenas
había tenido tiempo de hacer otra cosa que no fuese pasar el tiempo con los
miembros de mi grupo, a los que poco a poco iba conociendo cada vez mejor.
Lande era sin duda el más abierto y alegre de todos, y con
quién más trato tenía aparte de su hermano Gas.
Hacían una curiosa pareja, y se notaba a leguas la estrecha
unión que había entre ellos desde que eran niños.
Gas actuaba como la voz de su conciencia muchas veces,
dándole consejos que Lande solía olvidar no con mala intención, sino por su
mala cabeza. Parecía un niño grande, o alguien que se había quedado en aquella
edad en la que lo mismo te puedes pasar el día jugando con la consola que
intentando ligar con chicas a todas horas debido a las hormonas.
A ambos les encantaba coleccionar figuritas de resina o
plástico de personajes de ficción supuestamente famosas, pero que en realidad
sólo conocían ellos y un grupo de jóvenes (y no tan jóvenes) a los que se les llamaba
freaks, o frikis. O eso tenía entendido.
Me habían dicho de hacer alguna partida de rol juntos, pero
yo seguía sin pillar muy bien de qué se trataba y no me llamaba mucho la
atención eso de ponerme a matar bichos con un dado e ir subiendo de nivel en
una ficha de papel. En mi mundo solíamos preferir las espadas.
Giglio en cambio pasaba poco tiempo con nosotros fuera de
los ensayos, era un tipo bastante ocupado, que siempre estaba o con su novia o
haciendo algún trabajillo para ganarse una paga extra.
Al igual que Gas no vivía en la Compañía, tenía su propio
piso a las afueras de la ciudad, cerca de la zona VIP, y parece que vivía
bastante bien con su sueldo como actor y vete tú a saber que más. Se me daba bien
saber cuando alguien ganaba dinero de formas poco convencionales, supongo que
era un defecto profesional.
Y de Janne bueno…de él no sabía casi nada, lo poco que me
habían contado sobre él es que vivía en Shelüne y que antes de conocerlos se
dedicaba a trabajar para una empresa de transportes.
No había hablado a nadie de su vida anterior, y tampoco
estaba muy dispuesto a entablar una conversación privada con él, al menos de
momento. Aunque si que era uno de mis principales objetivos a la hora de
conseguir información para las Sombras. Estaba claro que ese nativo tenía mucho
que contar.
***
El club donde tocamos era uno de los garitos de rock más
conocidos de la ciudad. Allí habían hecho sus primeros pinitos bastantes grupos
que con el tiempo fueron adquiriendo bastante fama. Esperaba que gracias a mis
contactos a nosotros nos pasase más o menos lo mismo.
Los ensayos y el montaje del equipo en el propio local
comenzaron unas horas antes del concierto, y durante ese tiempo aproveché para salir
un rato a fumar y hacer algunas llamadas.
Una de ellas fue a Avispa, quien me dijo que seguía
trabajando en la investigación y que pronto tendría noticias suyas. Me dio una
dirección, donde según ella podría encontrar información sobre ese tal Thaerion
y Alidaen si preguntaba a las personas adecuadas. Al parecer un bar bastante
famosete por ahí, y un par de nombres de personas relacionadas con su pasado.
Recabé todos los datos necesarios y prometimos ponernos en contacto en cuanto
tuviésemos más noticias.
Justo al colgar el teléfono, Alidaen apareció en escena
junto a Ángela y Violeta.
No nos dijimos gran cosa, ya que el concierto estaba a punto
de comenzar, pero nuestras miradas se cruzaron en un par de ocasiones mientras
charlaba con sus amigas.
Ella fingía mostrar indiferencia, pero estaba claro que mi
presencia allí la perturbaba y la hacía sentir incómoda. En cambio con Lande y
los demás charlaba y reía como si los conociese de toda la vida, incluso con
Janne, que no solía hablar casi nada, parecía tener una conexión especial que
no había notado antes que él tuviese con otra persona.
Me jodía admitirlo, pero aquello también me resultaba algo
molesto. Y era una verdadera chorrada, porque sabía que con ellos estaba bien y
a salvo, además, era yo quien le había puesto en manos de todas esas personas
esperando que la cuidasen. Era exactamente lo que había querido que pasase, y
no debía sentirme amenazado por ello.
No me costó demasiado seguir su juego, lanzándole alguna que
otra mirada ocasional pero intentando que no notase más interés en ella que el
que podría tener con cualquiera de sus amigas.
Incluso percibí cierto rencor por su parte cuando un par de
conocidas del club se me acercaron para pedirme un autógrafo y charlar conmigo
antes del concierto. Que tonteara con ellas la sacaba de sus casillas.
Mejor, pues pensaba hacerlo a menudo.
***
The Reapers subió al escenario a las diez en punto.
La sala principal estaba abarrotada de gente que venía a ver
nuestro debut, algunos antiguos fans del grupo de Lande y los demás, y otros
que ya conocía de mis conciertos. También había invitados de la propia compañía
y clientes habituales del local que como cada noche llenaban sus asientos y
tomaban unas cañas a la salud de los presentes.
Uno de los temas que elegimos para esa noche y que más éxito
tuvo fue uno que compuse hace tiempo, y que adaptamos para que Lande actuase
como segundo vocalista. Era la primera vez que lo cantaba en público, y de no
ser por ellos nunca habría llegado a terminarlo.
Janne me había ayudado a componer la melodía y hacerla mucho
más instrumental. Había quedado realmente bien, y sin duda la acogida del
público se hizo notar cuando la tocamos.
I’m giving up the ghost of love (Estoy
renunciando al fantasma del amor)
In the shadows cast
on devotion (En las sombras proyectadas en la devoción)
She is the one that I
adore (Ella es la única a la que adoro)
Queen of my silent
suffocation (Reina de mi asfixia silenciosa)
Bittersweet (Agridulce)
I won’t give up (No me rendiré)
I’m possessed by her (Estoy poseído por ella)
I’m bearing her cross
(Estoy soportando su cruz)
She’s turned into my
curse (Se convirtió en mi maldición)
Break this bittersweet spell on me (Rompe este
hechizo agridulce en mí)
Lost in the arms of destiny (Perdido en los
brazos del destino)
Bittersweet (Agridulce)
I want you (Te quiero)
I wanted you (Yo te quería)
And I need you (Y te necesito)
How I needed you (Cuánto te necesitaba)
Break this bittersweet spell on me (Rompe este hechizo
agridulce en mí)
Lost in the arms of
destiny (Perdido en los brazos del destino)
Bittersweet…
Mientras cantaba buscaba su mirada por encima de las demás,
a veces la encontraba y me perdía en ella los segundos que me permitía antes de
volverse a otro lado, hablar con alguien o simplemente alejarse de la mía.
Me tenía completamente hechizado, poseído como la mujer de
la canción, y me preguntaba si no sería a ella a quien mi mente ensoñadora
habría acudido el día que la compuse, aun sin conocerla. ¿O acaso tenía algo
que ver con la mujer de mis sueños?
Qué locura…
Pero dejémonos de tonterías, lo importante vino después del
concierto, cuando Ángela y Violeta se acercaron para darnos la enhorabuena por
el concierto y para darme la bienvenida oficial a la Compañía.
-
Enhorabuena
Valo, ya puedes decir que oficialmente formas parte de Shelüne – Ángela
hablaba con seriedad, pero a pesar de ello podía notar el agrado en su voz,
quería que estuviese entre ellos y debía tomar aquello como una buena señal – pásate el Lunes por la Compañía para hablar
de tus condiciones de trabajo y firmar el contrato.
Violeta me dio un fuerte apretón y besó mi mejilla
amistosamente mientras cotorreaba sin parar.
-
¡Bien
hecho! Estoy deseando ver como trabajas con el resto de miembros de Shelüne,
tengo grandes ideas para ti, estoy deseando que conozcas a Bobarie, seguro que
se vuelve loca y…
-
Violeta,
no empieces – le cortó la morena.
Alidaen hizo el ademán de acercarse con las demás, pero se
entretuvo charlando con Gas y Lande hasta que finalmente decidí ser yo mismo el
que rompiese el hielo.
-
No te
hace mucha gracia ¿no?
Ella se hizo la sorprendida y miró hacia mí dando un pequeño
sorbo a su gintonic con la pajita. Observé su cuello e imaginé el lento
recorrido del líquido transparente por su garganta, y no pude evitar pensar en
el sabor de su sangre empapada por el alcohol mientras ella volvía a su máscara
de indiferencia hacia mí.
-
¿Eh?
Tragué saliva antes de continuar hablando.
-
Que
trabaje con vosotros. No te hace mucha gracia.
-
Supongo
que tendré que hacerme a la idea de que voy a ver tu cara más de lo necesario
por Shelüne.
Sonreí ante su tono cortante y borde, la verdad es que
resultaba aun más encantadora cuando se ponía difícil.
-
¿Y eso te
molesta?
-
¿Tú qué
crees?
-
Que no.
-
La verdad
es que te lo tienes demasiado creído, y no todas somos como las de ese grupito
de allí – hizo un ademán señalando a un grupo de chicas que normalmente me
seguían a todos los conciertos y ya tenía bastante caladas - Por cierto ¿por qué no vas a molestarlas a
ellas?
Ni me volví para mirarlas.
-
Porque
prefiero molestarte a ti.
Me acerqué hasta su oído, y respiré el perfume que
desprendía su pelo y que tantos recuerdos me traía.
Dioses…que ganas tenía de poder besarla sin ponerla en
peligro. Y morderla. Poseerla…
-
Me gusta
lo difícil – susurré rozando ligeramente la punta de su oreja.
Pensé que se derretiría allí mismo, pero como era de
esperar, su respuesta no fue la que yo deseaba obtener. Y eso me puso aun más a
tono.
-
Pues a mí
no – contestó empujándome a un lado. – Estoy
cansada de lo “difícil”, así que
aparta.
Reí para mis adentros mientras observaba su trasero
contoneándose mientras se dirigía hacia el baño, y justo antes de
llegar se volvió para dedicarme una última mirada cargada de una
sensualidad que ni ella sabía que tenía.
Era la misma mirada que vi en la mujer de mi sueño, aquella
que tanto se le parecía.
-
Me vas a
volver loco – susurré para mis adentros.
Y me dirigí hacia el exterior para hacer una llamada y que
me diese un poco el aire.
***
(Al otro lado del teléfono)
-
Estoy
dentro.
-
Perfecto,
mantenme informado y no omitas detalle.
-
Bien. Una
cosa más.
-
Dispara.
-
Voy a
tomarme unos días libres.
-
¿Acabas
de empezar a trabajar para mí y ya me estás pidiendo unas vacaciones?
-
No te las
he pedido.
-
Halcón no
me toques…- cuelga – las pelotas.
Serpiente se dirige al balcón de su apartamento, desde donde
observa la ciudad de los rascacielos con una sonrisa ladina en el rostro. Una
mujer recién salida de la ducha y desnuda se acerca a él para abrazarlo.
-
Adelante,
busca… - él se inclina y despliega sus afilados colmillos, dispuesto a
alimentarse de su nueva adquisición - …y
encuentra lo que desees.
viernes, 21 de junio de 2013
Nuevo capítulo del relato ^^
¡Buenas noches!
Aquí os dejo un nuevo capítulo del relato Golpes del Destino, que tenía demasiado olvidado y ya es hora de ir finalizándolo >_<
Espero que no se os haga muy tedioso y os agrade ¡Muchas gracias por leer!
Aquí os dejo un nuevo capítulo del relato Golpes del Destino, que tenía demasiado olvidado y ya es hora de ir finalizándolo >_<
Espero que no se os haga muy tedioso y os agrade ¡Muchas gracias por leer!
RELATO: Golpes del Destino IX
-
¡Alidaen!
¡Abre los ojos! – la voz sonaba demasiado lejana y distorsionada como para
reconocerla.
Intentaba hacerle caso, escapar
de su abrazo mortal y volver a la realidad. Pero aquel horrible monstruo con
forma de mujer se lo impedía aferrándola con fuerza mientras absorbía sin cesar
la sangre que manaba de su cuello.
Su cuerpo emitía un calor
sofocante y le proporcionaba un placer desconocido a pesar del lacerante dolor
que sentía en la garganta, meciéndose contra el suyo hasta acompasar cada
movimiento como si se tratase de su amante.
¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué se
alimentaba de ella? ¿Y porque no era capaz de gritar para pedir ayuda?
-
¡Despierta
de una vez!
Alidaen despertó entre gritos.
-
¡Deja mi
sangre en paz! ¡Si ni siquiera estoy bautizada!
Herald parpadeó confuso, dejando
de zarandearla en el momento que vio que acababa de recuperar el conocimiento.
-
Alidaen...tranquila
– dijo con suavidad – era sólo una pesadilla,
estás bien…estás a salvo.
-
P-pero…la
prostituta Babilonia venía a por mí…- balbuceó asustada - ella está…ella estaba…
Llevó las manos a su cuello, pero
no había ni rastro de sangre. Ya no dolía ni había ninguna marca en él.
Herald miró de reojo la Biblia
que había sobre el escritorio y negó para sí mismo.
(Tengo que hablar seriamente con mi esposa), pensó.
-
Alidaen…esa
prostituta no existe realmente. Babilonia era una antigua ciudad mesopotámica,
una de las grandes cunas religiosas de este mundo y que más se nombran en el
Antiguo Testamento.
Alidaen se frotó los ojos algo cansada.
-
Ya decía
yo que me sonaba mucho…- murmuró.
Isabelle le iba a matar, no había
manera de que se le quedasen tantos datos, fechas y lugares en la cabeza. Por
mucho que intentase memorizarlos al poco tiempo volvía a quedarse en blanco.
-
Lo siento
Herald, no se me da bien estudiar ese libro…y mira que lo intento pero luego
tengo pesadillas y…da más miedo que las novelas de Stephen King.
-
No te
preocupes – contestó con amabilidad - lo
que necesitas es que te de un poco el aire fresco, llevas demasiado tiempo
recluida en este cuarto.
-
Pero
Isabelle dijo…
-
Hablaré
con ella.
Alidaen le miró esperanzada.
-
¿Entonces
puedo salir de aquí?
Herald asintió, pero su gesto se
volvió serio.
-
Te dejo
que salgas con la condición de que no vuelvas a meterte en ningún lío – dijo
tajante. - Ve al cementerio, lleva unas
flores a tu abuela y vuelve como mucho en un par de horas. No te desvíes y ni
se te ocurra acercarte a esos críos ¿Entendido?
-
¡Vale!
– exclamó dándole un efusivo abrazo - ¡Muchísimas
gracias señor Lehmman!
-
Herald…-
murmuró palmeando con suavidad su espalda.
-
Herald –
repitió separándose de él algo avergonzada por el arrebato – lo siento yo…
Él le revolvió el pelo con cariño
para restarle importancia, al parecer no era el único que se sentía extraño ante
aquel contacto. Aunque le agradaba la idea de tener que acostumbrarse y verlo
como algo natural entre ellos.
Aun así apenas tuvo tiempo para
disfrutar de la presencia de la muchacha, pues saltó de la cama disparada hacia
el baño, donde se encerró durante unos minutos para arreglarse.
-
Y
recuerda Alidaen…- dijo antes de que saliese de casa – no debes a hablar con ningún Laremion.
El gesto de la muchacha cambió al
escucharle, pero aun así contestó con un ligero asentimiento.
-
Está
bien…enseguida vuelvo.
***
El cementerio se encontraba en una zona situada a las
afueras de Riverview, a tres cuartos de hora del hogar de los Lehmman.
Alidaen llegó al lugar en menos de veinte minutos y con la
lengua fuera de tanto correr.
Cuando llegó y vio las flores marchitas junto a la tumba de
su abuela sintió el impulso de lanzar una maldición dirigida a Isabelle, pero
lo reprimió por respeto a los que descansaban allí.
-
Hola
abuela, siento el retraso – susurró arrodillándose junto a su tumba con una
sonrisa cansada – la señora Isabelle me
tenía muy ocupada estudiando la Biblia.
Después arrancó las matas que ocultaban la lápida y colocó
las flores nuevas mientras le contaba lo primero que le venía a la cabeza como
solía hacer estando ella viva. Decidió dejar para otro momento el tema de la
fiesta y centrarse en cosas más alegres.
Pasó un rato hablando sola y sin darse cuenta de que estaba
siendo observada.
-
¿Y sabes
que un tal Noe tenía un arca enorme llena de animales de todas las especies? –
preguntó entreteniéndose en quitar las malas hierbas - ¿Te imaginas la cantidad de mierda que tendría que recoger a lo largo
del día?
Thaerion no pudo evitar echarse a reír ante el monólogo de
la chica. Sólo a ella se le ocurría hablar con los muertos de esos temas.
Llevaba diez minutos sin parar de hablar y durante todo ese tiempo, al igual
que en sus anteriores visitas al cementerio antes de la dichosa fiesta, se
había limitado a escuchar y observar lo que hacía tratando siempre de no
interrumpir esos momentos de intimidad con su abuela.
Pero en aquella ocasión fue imposible reprimirse, en parte
porque quería que supiera que estaba allí y ver su reacción.
-
¡¿Quién
anda ahí?! – exclamó Alidaen.
Parecía asustada, al parecer no esperaba que hubiese alguien
más cerca.
Thaerion salió de detrás del mausoleo sin hacer el más
mínimo ruido. Alidaen se puso pálida cuando apareció de la nada.
-
¡Oh!
E-eres tú.
-
Menuda
cara…ni que hubieses visto a un fantasma - bromeó apoyándose en el muro con
una sonrisa divertida - ¿te he asustado?
-
Si no
actuases como uno no me asustarías – le recriminó mirando nerviosa hacia
los lados.
-
¿Esperabas
a alguien más?
Alidaen negó con la cabeza,
recordando la advertencia de Herald antes de salir de casa.
-
Pareces
nerviosa.
Ella se encogió de hombros
evitando mirarlo directamente.
-
Ummmm…¿Te
he molestado?
Negó.
-
Déjame
adivinar…- empezó a decir acercándose a ella – te han prohibido hablar conmigo.
Asintió algo triste.
-
Y supongo
que acercarte a mí también entra en la lista – esperó que moviese la cabeza
afirmativamente antes de continuar – pero
tus prohibiciones no coartan mis movimientos,
por lo que teóricamente si soy yo el que me acerco a ti mientras tú te
limitas a quedarte en tu lugar…no estarías incumpliendo ninguna norma.
Alidaen pareció pensarlo unos
segundos, tiempo que Thaerion aprovechó para dar unos cuantos pasos más hasta
quedar uno enfrente del otro.
Finalmente ella respondió con una
tímida sonrisa, aunque parecía debatirse entre quedarse o salir corriendo. Thaerion
temía que hiciese esto último en cualquier momento.
-
¿Me
temes, Alidaen? – preguntó intentando acercarse más a ella.
Ella le miró insegura.
-
No tienes
porque hacerlo – intentó alargar la mano para acariciarla como había hecho
en el claro del bosque, pero ella se apartó con brusquedad echando a correr
hacia el río.
Thaerion observó el lugar donde
hacía segundos ella había estado, preguntándose si no habría sido más inteligente
haberse quedado callado desde un principio.
-
Muy bien,
listo…ya la has espantado de nuevo.
***
Había pasado una semana desde que le dieron el alta del
Hospital, pero sus padres aun no le permitían salir de su cuarto.
Dean estaba que echaba chispas.
No entendía cómo ese maldito Laremion seguía de rositas por ahí
fuera después de haberle pegado semejante paliza, mientras él tenía que
permanecer encerrado como si fuese un delincuente.
¿Qué le pasaba a todo el mundo en ese condenado pueblo?
Todo había salido mal, y parecía que el único en salir
perjudicado había sido él.
-
¿Puedo
pasar? – preguntó su hermana detrás de la puerta.
-
Pasa.
Faith llevaba un vaso con limonada. Lo dejó sobre la mesa y
le dedico una sonrisa a su hermano.
-
Si sigues
ahí tumbado se te pondrá el culo gordo.
-
Encima
búrlate. Sabes muy bien que no debería estar aquí encerrado.
-
Ya lo sé,
pero mamá y papá sólo quieren protegerte.
-
¿Protegerme?
– se echó a reír - ¿de quién?
El gesto de su hermana se volvió
más serio.
-
Ya lo
sabes Dean. No hace falta que actúes como si no existiese ningún peligro.
-
Los
únicos que actuáis como si no hubiese pasado nada sois vosotros. ¿Qué narices
le pasa a todo el mundo? No veo que la retrasada o el psicópata hayan sufrido
ningún castigo.
-
La señora
Lehmman castigó durante varias semanas a esa idiota. Hace tiempo que no aparece
por clase y me parece que no volverá al instituto en lo que queda de trimestre.
-
Mejor
para ella, si vuelvo a verla en clases pienso hacerle la vida imposible.
-
No eres
el único – contestó Faith apretando los puños – que los mayores actúen como si nada no significa que nosotros vayamos a
dejar que todo quede así como así.
Dean esbozó una sonrisa ante la
complicidad de su hermana.
-
¿Tenéis
algo planeado?
-
No, pero
ya pensaremos en algo. De momento si vuelve se va a encontrar con un gran
vacío, nadie va a dirigirle la palabra y todo gracias a su querido Laremion.
Todo el mundo la relaciona con él y temen enfadarle. Nadie del pueblo quiere
cuentas con ellos, los tratarán como apestados.
-
Como lo
que son.
Faith le acercó el vaso de
limonada para qué le diese un trago y volvió a dejarlo en su sitio. A su
hermano aun le costaba hacer ciertos movimientos y quería facilitarle en lo
posible su estancia en cama.
-
Dean…
¿intentaste abusar de ella? – preguntó temiendo su reacción.
-
¡Claro
que no! – exclamó indignado - ¿es
que no viste las fotos? Estuvo calentándonos todo el rato desde que bajamos al
sótano. Siempre hace lo mismo, le gusta provocarnos para después dejarnos a dos
velas.
-
Ya lo sé
pero…bebiste más de la cuenta, y usaste un arma.
-
Un arma
de juguete, y eso lo hice para quitarme de encima al puto Laremion que no
dejaba de amenazarme.
-
No es
justo – murmuró Faith – todo el
mundo teme a esa familia, ni nuestros padres son capaces de hacerles frente. Y
casi te matan por culpa de esa niñata.
Dean dio un largo trago a su
bebida y miró a su hermana con la mandíbula apretada.
-
Algún día
pagarán lo que han hecho. Pienso asegurarme de hacerles la vida imposible – declaró
esbozando una sonrisa forzada.
Faith asintió con la cabeza,
mirando a su hermano a los ojos.
-
Y sabes
que siempre podrás contar conmigo.
***
Al día siguiente Thaerion volvió al cementerio, pero ella no
apareció hasta tres días después, volviendo a dejar flores junto a la tumba de
Fionah y tirando las secas.
En esta ocasión Thaerion decidió
guardar silencio y hacer como si no estuviese.
Alidaen no dijo una palabra en
esta ocasión, y espero durante casi una hora que el chico apareciese, lanzando miradas
intermitentes hacia los lados como un animalillo a punto de ser cazado.
Pero él no pensaba actuar hasta
que ella diese muestras de querer hablar con él sin salir corriendo.
El procedimiento se repitió
durante aproximadamente dos semanas. En las que ella parecía rezar en silencio
mientras él la vigilaba desde las sombras. Thaerion se dio cuenta de que las
visitas al cementerio se hacían cada vez más frecuentes, algo que sólo pudo
interpretar como una buena señal.
Ella quería verle y le habían
levantado el castigo.
Finalmente, antes de marcharse,
Alidaen dejó una nota junto a la tumba de su abuela. Thaerion no lo pensó, y en
cuanto ella se fue salió de su escondite para leerla.
“¡No te tengo miedo!”
***
Días después, cuando Thaerion volvió al cementerio Alidaen
ya se había marchado. Esta vez llegaba tarde, pues desde que supo que habían
dado de alta al niñato de Dean pasaba todos los días por su casa para
asegurarse de lo que hacía y tenerlo bien vigilado.
De momento sus padres le habían prohibido salir de su
habitación, por lo que acceder a él era bastante difícil. Tendría que esperar a
que volviese al instituto para encargarse de él.
Aquel día ella le había dejado otra nota escondida, y lo
primero que hizo al cogerla fue aspirar su perfume.
Olía a bosque. Y a manzana. Debía haberla llevado oculta
entre su ropa para que nadie más la viese, y había quedado su aroma impregnado
en el papel.
Dejó que su mente divagase unos segundos antes de leerla,
imaginándose a sí mismo tocando y besando aquella piel tan fresca.
Aquellos pensamientos lo asaltaban cada vez con más
frecuencia y en ocasiones no le dejaban ni dormir. Sabía que era algo normal
relacionado con la edad, pero sentía una gran frustración al no poder estar con
Alidaen de una forma más íntima.
Y ahora ni siquiera podía acercarse a ella para hablar.
Suspiró resignado y echó un vistazo a la nota.
“¿Y tú? ¿Me temes?”
Thaerion sonrió ante la pregunta y contestó con un escueto “No”, escondiendo la nota bajo una roca
junto a la lápida para que nadie la viese antes que ella.
Al día siguiente ella volvió a hacer lo mismo, dejando otra
nota para que él la leyese cuando llegara. Y al igual que el día anterior,
cuando él apareció ya se había marchado.
“Entonces deja de observarme
a escondidas…”
Eso sonaba como una invitación. Thaerion escribió otra nota
y volvió a casa.
“Puede que lo haga si
me prometes que no saldrás huyendo”
***
Alidaen apretó el papel contra su pecho, llevaban varios
días comunicándose a través de frases como aquella y cada vez estaba más
emocionada. Para ella acudir al cementerio en busca de trozos ocultos de papel
era su única distracción, algo que le hacía olvidarse de todo lo malo que había
ocurrido en esas últimas semanas y sentirse unida a alguien real.
Alguien por quien se sentía realmente atraída y al que
deseaba conocer a toda costa. A pesar de las advertencias de Herald y su
esposa.
Con letra acelerada volvió a escribir dejando la nota en su
sitio para que él la leyese.
“Te lo prometo (pero
no esperes que me muestre muy habladora)”
La siguiente nota que él le dejó le provocó un extraño
hormigueo en el estómago.
“Conozco algunas
alternativas para pasar el rato sin decir una palabra…”
“¿Me vas a invitar al
cine?”
A partir de entonces no hubo más respuestas escritas. Pero
justo cuando se marchaba después de comprobar que no había nada bajo la roca,
escuchó su voz detrás de ella.
-
En el cine
hay demasiada gente para mi gusto – contestó él con una sonrisa.
Alidaen se sobresaltó un poco, pero le devolvió el gesto y miró
de forma instantánea hacia los lados para comprobar que no había nadie más
cerca.
El cementerio de Riverview era uno de los lugares menos
transitados del pueblo, sobre todo a esa hora. Pues existían muchas historias
sobre el lugar y la gente de allí solía ser bastante supersticiosa al respecto.
-
Sígueme…-
le pidió - conozco un sitio más
apartado.
Thaerion le guió por un estrecho sendero de árboles hasta la
zona antigua del cementerio, separado del resto por una valla de hierro oxidada.
Allí la invitó a sentarse sobre un banco viejo con la cabeza.
Alidaen se sentó en la esquina derecha y miró de reojo al
chico, que acababa de hacer lo mismo en el lado opuesto del banco.
-
Bueno… ¿para
qué querías verme? – preguntó él - Creía
que no podías hablar conmigo.
-
No lo sé
– contestó avergonzada – supongo que
porque me gusta.
-
¿Te gusta
qué? – arqueó una ceja - ¿Verme?
-
Si…
-
Oh…-
una sonrisa divertida iluminó su rostro al escucharla y con un gesto pícaro se
tumbó en el banco como si posase para un retrato – pues aquí me tienes, soy todo tuyo.
Alidaen se puso roja como un
tomate al ver al chico tumbado de esa forma.
Música: Julia's Theme (Final Fantasy VIII OST)
Él en cambio la miraba con pasividad esperando que dijese algo. ¿Pero qué se supone que debía decir o hacer con él en semejante postura? ¿Y qué significaba eso de que era todo suyo? ¿Se estaba quedando con ella?
Él en cambio la miraba con pasividad esperando que dijese algo. ¿Pero qué se supone que debía decir o hacer con él en semejante postura? ¿Y qué significaba eso de que era todo suyo? ¿Se estaba quedando con ella?
Thaerion rompió el silencio
hablando tranquilamente.
-
¿Se porta
bien contigo ese maestro con el que vives?
-
¿Herald?
-
Si.
-
Si…es un
hombre muy amable. Ha cuidado de mí desde que mi abuela murió.
-
Siento tu
pérdida, debes echarla mucho de menos.
Alidaen asintió con la cabeza.
Thaerion jugueteó con sus manos y guardaron silencio durante dos largos
minutos. Él parecía pensativo, hasta que finalmente decidió volver a hablar.
-
Si te
digo porque no acudí a nuestra cita el año pasado… ¿me darás una oportunidad?
-
¿Una
oportunidad?
Él afirmó con la cabeza.
-
¿De qué?
Thaerion bajó la mirada
tímidamente para pensarlo antes de alzarla de nuevo.
-
De ser…
Le costaba decirlo, era la
primera vez que hacía una confesión como aquella y aunque la había practicado
miles de veces cómo sería…expresar en palabras todo lo que sentía por ella era
más difícil de lo que había pensado. Finalmente, y después de unos torpes murmuros
sin sentido volvió a guardar silencio y se incorporó del banco de un salto.
Alidaen le miraba confusa, sin
entender qué le pasaba.
-
Ven –
le dijo, algo molesto consigo mismo mientras le tendía la mano intentando
controlar los nervios.
Ella tomó su mano con cierta
desconfianza y la atrajo hacia sí, rodeando su cintura con un brazo para
estrecharla contra su cuerpo.
Thaerion no estaba hecho para
confesiones de amor, estaba hecho para demostrar sus sentimientos con acciones.
Y antes de que Alidaen se diese cuenta de lo que tenía en mente inclinó la
cabeza hacia ella y plasmó un tierno y sincero beso en sus labios.
“Sus bocas eran las dos únicas
piezas de un puzzle, que juntas creaban el enlace perfecto entre dos seres
nacidos para estar ligados a un mismo destino. El tiempo dejó de pasar para
ellos, y el miedo a ser descubiertos pasó a un segundo plano durante los
segundos que sus labios permanecieron unidos”
Su primer beso…
Había soñado con ese momento en
muchas ocasiones desde que le conocía, imaginando donde, cómo y cuándo sería.
Siempre con Thaerion como protagonista.
Pero aquello era real, y era aún
mejor de lo que su mente podría haber concebido nunca.
Se sentía como la protagonista de
un cuento, aquellos que terminan justo cuando el chico y la chica se besan.
Pero en esa ocasión la cosa no acababa ahí…y no tenía ni idea de lo que vendría
después de ese momento.
¿Y si a él no le gustaba y se
metía con ella por no saber besar? ¿Y si su amiga Zoe lo hacía mejor que ella?
Alidaen comenzó a ponerse un poco
nerviosa al pensar en sus tonterías, sus piernas empezaron a fallar y su cuerpo
se convirtió en algo parecido a la gelatina. Su mente, que durante segundos
había estado centrada en disfrutar de los labios del chico, comenzó a hacer de
las suyas creándole una gran inseguridad.
No quería decepcionarle, pero lo
que menos quería es que Thaerion le partiese el corazón. Herald no se fiaba de
él…quizás debía hacerle caso…seguro que le hacía algo malo.
Mientras pensaba en ello una
extraña sensación recorrió su cuerpo al notar como él la rozaba suavemente con
algo húmedo y blandito, instándola a que abriese la boca.
¿Era su lengua…?
La reacción fue inmediata, su
mano se movió a tal velocidad que el pobre chico no vio venir su intención de
cruzarle la cara.
-
¡Au!
¡¿P-pero por qué…?!
Thaerion se llevó la mano a la
mejilla y la miro con los ojos abiertos de par en par, confuso por lo que
acababa de pasar.
-
¡Por
guarro! – le gritó furiosa.
El chico se mordió el labio,
incapaz de decir una palabra. Era su primer rechazo y no sabía muy bien qué
había hecho mal. Creía que a las chicas les gustaban esas cosas. Pensaba que
ella estaba disfrutando tanto como él y debía…
-
¡Te dije
que si me besabas te golpearía! – le recordó ella agitando el puño - ¡la próxima vez te suelto una patada donde
más te duele!
La muchacha salió corriendo tras decir
aquello, dándose cuenta a los pocos minutos de que había terminado haciendo lo
que temía que él hiciese con ella.
Se había comportado como una
idiota, y había hecho daño al único chico que se había preocupado por ella.
Entonces paró de golpe su carrera
y se giró para volver buscarlo, pero cuando llegó de nuevo al cementerio Thaerion
había vuelto a desaparecer.
Y esta vez sin dejar nota…
***
-
¡Espera
Alidaen!
No pensaba dejar que volviese a
alejarse de él, no sin contarle toda la verdad y decirle que la amaba, que
estaban destinados a estar juntos y que si no quería no volvería a besarla más,
pero que necesitaba tenerla a su lado.
¡Pero maldita sea, cómo corría la
condenada!
A los pocos minutos ella ya le
había cogido suficiente ventaja como para perderla de vista. ¡Si no se hubiese
quedado como un pasmarote después del tortazo le habría dado alcance antes!
-
¿Dónde te
crees que vas?
La imponente voz de su hermano
Kheran hizo que se detuviese de golpe.
-
¿Vais a
estar vigilándome a todas horas?
¿Cómo lo hacía para saber siempre
donde se encontraba? ¿Es que no podía tener vida social como el resto de
hermanos mayores y dejarle algo de margen?
-
Cuando
dejes de perseguir ardillas te dejaremos en paz.
-
No es una
ardilla…
-
Pues huye
como una.
-
¿Y eso a
mí en qué me convierte?
-
En un
halcón demasiado hambriento y ciego, que por más que quiera nunca logrará que
su presa se enamore de él.
-
En un
halcón… – Thaerion se acarició la barbilla fingiendo más interés del que
profesaba a sus palabras - entonces a ti te debe de gustar la
cetrería.
-
Déjate de
sarcasmos.
-
Y tú de alegorías.
-
Se acabó
la discusión – zanjó el mayor con gesto cansado – te vienes conmigo a casa.
Thaerion suspiró y echo un último
vistazo al lugar donde había visto por última vez la silueta de Alidaen corriendo
para alejarse de él.
¿Y si su hermano tenía razón y
estaba demasiado cegado por sus sentimientos? ¿Y si ella no le correspondía de
la misma manera? ¿Y si toda esa patraña del vínculo no eran más que fantasías
de su fallecida madre?
Estaba demasiado confuso y
cansado para contradecir a su hermano, así que le siguió sin oponer
resistencia.
Durante el camino de vuelta a
casa ninguno de los dos dijo nada, y Thaerion no dejó de dar vueltas a las
palabras de Kheran. Al llegar, su padre les estaba esperando con los brazos
cruzados y su habitual gesto de mal humor en la cara.
A veces pensaba que le vendría
bien una mujer que calmase sus instintos homicidas en la cama, quizás así
dejaría de estar tan amargado. Pero luego pensaba en su madre y la idea se le
antojaba repulsiva.
Lo saludó sin cruzarle la mirada
y fue directo hasta su cuarto, dejando a su hermano y a él solos para evitar un
nuevo sermón. Tras cerrar la puerta y asegurarse de que nadie le molestaría, se
quitó la ropa y se tumbó en la cama, fijando la vista en el techo de madera de
su dormitorio.
Había sido un día extraño, y
prometía no acabar en un reparador sueño teniendo en cuenta que no podía
quitarse de la cabeza su primer rechazo, pero el sabor de los labios de Alidaen
le acompañaría durante lo que quedaba de él. Y sin duda haría aquella solitaria
noche mucho más llevadera.
***
-
¿Ha
estado con ella, verdad?
Kheran pensó en qué contarle a su
padre, podría mentirle y tratar de suavizar las cosas con su hermano, pero se
debía a su familia, y si apartar a Thaerion de esa cría era lo adecuado sería
precisamente lo que haría.
-
Sí.
No debían verse, no era sólo
cuestión de un capricho por parte de Rethan. Si las palabras de aquella anciana
eran ciertas, esa muchacha sería la única que podría otorgar descendencia a su
hermano, y de ser así la sangre de los Laremion seguiría corrompiéndose a lo
largo de los siglos con sus hijos. Thaerion estaba maldito, por mucho que le
doliese admitirlo, y con él debía morir aquella maldición.
Y Alidaen debía ser el vínculo de
su hermano, cada vez tenía menos dudas sobre ello.
-
Te dije
que esa muchacha no nos serviría de nada.
-
Me ha
avisado a tiempo. Pero no debes preocuparte, la niña sigue huyendo de él.
-
De
momento, pero están en una edad difícil, no podemos arriesgarnos más. Está
claro que ni manteniéndolo vigilado podemos alejarlo de esa cría.
-
¿Y qué
sugieres qué hagamos?
Rethan giró la mirada hacia la
chimenea y arrugó el ceño furioso. El menor de sus hijos siempre había sido un
problema para ellos, y debía hacerse cargo de él aunque para ello tuviese que
aliarse con el enemigo.
-
Aceptaremos
la propuesta del Dalar.
Kheran abrió los ojos,
sorprendido por lo que aquello suponía.
-
Pero
padre…
-
Thaerion
debe volver a Édora – declaró decidido – hay que alejarlo de aquí cueste lo que cueste.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






















































































