¡Y a ver si lo acabamos de una vez!
¡Buenas a todos! Si, sigo viva ^^
Después de las vacaciones y otra nueva mudanza (estoy que me salgo este año xD) aquí os traigo por fin la continuación del Relato: Golpes del Destino.
Puede que este capítulo se haga algo más tedioso por contener mucha conversación, y lioso quizás, pero en él he intentado aclarar algunas dudas que han podido ir surgiendo sobre la historia de Édora y los Vanar, y creo que contiene información muy interesante sobre ellos, y que ésta os ayudará a entenderlos mejor (¡o eso espero!). La verdad es que aunque pueda resultar aburrido yo me divertí bastante haciéndolo, sobre todo porque me gusta reunir a esta familia tan curiosa y tratar de sacar a relucir el carácter de cada Laremion, tan distinto pero a la vez tan marcado.
Estad muy atentos a lo que se diga en él, pues esta trama está bastante relacionada con la historia principal, y en especial con los siguientes capítulos de la serie.
Un saludo y perdonad como siempre mis ausencias, ¡un beso enorme para todos!
miércoles, 9 de octubre de 2013
RELATO: Golpes del Destino X (Primera Parte)
Golpes del Destino: Capítulo X
(PRIMERA PARTE)
Al llegar a casa de los Lehman,
Alidaen saludó a Herald y su esposa y subió directa a su cuarto. A los pocos
minutos, Herald llamó a la puerta.
-
¿Puedo
pasar?
-
Un
momento.
Terminó de ponerse su pijama de
ovejas y cedió el paso a su tutor.
-
¿Cómo te
ha ido hoy? ¿Has vuelto a visitar a tu abuela?
Alidaen asintió con la cabeza,
temiendo que notase algo extraño en ella. Algo que la delatara por haber besado
a un chico, por ejemplo. Pero por suerte para ella, Herald no tenía poderes que
le ayudasen a leer la mente (o los labios).
-
¿Te pasa
algo?
Alidaen negó y Herald se encogió
de hombros, no dando demasiada importancia al palpable nerviosismo de la
muchacha. Llevaba unas semanas bastante callada desde que le levantaron el
castigo, y las constantes visitas al cementerio empezaban a darle mala espina.
-
Bien, he
venido para decirte que Isabelle y yo hemos estado hablando y hemos decidido
que lo mejor para ti será que vuelvas a incorporarte al instituto cuanto antes.
-
… -
aquello no le hacía ninguna gracia, pero no podía negarse a volver si era lo
que querían sus tutores legales - ¿De
verdad?
-
Sé que no
te hace ilusión, pero verás como no vuelven a molestarte. He hablado
directamente con el director y a la mínima queja volverá a expulsarlos.
-
Como
queráis.
-
¿Seguro
que va todo bien, Alidaen?
-
Sí, es
sólo que me da un poco de miedo volver.
Herald la miró preocupado, desde
que lo supo temió que aquel muchacho hubiese hecho algo más que amenazarla y
burlarse de ella, pero Alidaen se negaba a hablar del tema y sin saberlo a
ciencia cierta no podía hacer nada contra ese malnacido.
-
¿Quieres
hablar de ello? ¿Hay algo que no me hayas contado?
-
No, sólo
quiero descansar un poco.
-
Como
quieras, pero si me necesitas ya sabes que aquí me tienes. Puedes confiar en
mí.
-
Lo sé,
muchas gracias por todo.
-
No tienes
que darlas. Buenas noches, Alidaen.
-
Buenas
noches señor… - la chica hizo una pausa para corregirse y llamarlo por su
nombre, tal y como ya le había pedido antes -Herald.
Al volver a quedarse sola,
Alidaen se olvidó rápidamente de su temor a aparecer por ese instituto para recordar con detalle su último
encuentro en el cementerio. Se tumbó en la cama y cerró los ojos, acariciando
con la yema de los dedos los labios que hacía unos minutos había compartido con
Thaerion.
Y durante horas se negó a
conciliar el sueño para volver a revivir una y otra vez en su cabeza el
recuerdo de su primer beso.
***
El día después de su escapada
para verla, y tras haber dormido unas escasas dos horas, Tanathya llamó a su
puerta para anunciarle que su padre quería reunirlos a todos durante el
desayuno para darles una noticia importante.
-
¡Thaerion!
¡Levanta el culo de la cama y baja al salón pero YA! – dio varios golpes
para enfatizar un poco más y meterle prisas. – ¡Padre quiere hablar con nosotros!
A pesar de las exigencias de su
hermana, Thaerion se vistió con calma y echo un vistazo al patio exterior desde
la ventana de su cuarto. El Sol estaba oculto tras espesos nubarrones grises, y
el ambiente, pese a estar la primavera bien avanzada, era húmedo y muy frío.
Según su madre, días como aquel
eran presagio de malas nuevas. Y teniendo en cuenta que era su padre el que
había mandado reunir a todos sus hijos (después de meses sin apenas dirigirles
la palabra) esperaba no tener que darle la razón.
-
Sentaos
– ordenó el cabeza de familia al llegar al salón principal.
Los tres hermanos tomaron
asiento, colocándose los dos mayores a cada lado del menor. Rethan en cambio
permaneció de pie frente a ellos, mirándoles fijamente. Kheran tenía la vista
fija en sus manos entrelazadas, absorto en sus pensamientos, y Tanathya se
mostraba cautelosa lanzando miradas intermitentes entre unos y otros.
-
Intentaré
ser breve en daros la noticia, ya que se trata de un asunto que he meditado
largo y tendido y no hay vuelta atrás. No quiero quejas de ningún tipo ni reproches.
¿Está claro?
-
Pues
empezamos bien…- murmuró Thaerion.
-
Si, padre
– respondió el mayor dándole un pequeño codazo disimulado - Continúe, por favor.
El chico frunció el ceño y se
cruzó de brazos, esperando que siguiese hablando.
-
Aunque
quizás sea conveniente que os informe antes del tema que quiero tratar para
evitar preguntas innecesarias.
Todos parecían conformes, así que
comenzó hablando del motivo principal por el que los había reunido.
-
Como ya
sabéis…es por culpa de una maldición que estamos atrapados en este mundo –
por el tono de su voz y la mirada fugaz de su padre, Thaerion se dio
inmediatamente por aludido – han pasado
diecisiete años desde que fuimos despojados de nuestros poderes y alejados de
nuestro deber divino. Lo que en Édora sería un fugaz descanso, en este mundo se
convierte en todo un infierno en el que nuestros cuerpos, antaño imperecederos,
se marchitan como si fuésemos simples mortales.
Thaerion miró sorprendido a su
padre, era la primera noticia que tenía de ello. Pues pensaba que incluso ahí,
tanto su padre como sus hermanos eran inmortales. Rethan notó el cambio en el
rostro de su hijo y trató de continuar con su explicación para que lo entendiese
mejor.
-
Si bien
es cierto que vivimos muchos más años y no envejecemos a la misma velocidad que
un humano, es posible que el paso del tiempo nos afecte y tarde o temprano nos
lleve irremediablemente a perecer si continuamos en este mundo – Rethan
hizo una pausa y se dio la vuelta hacia la chimenea para ocultar su rostro.
-
Y no sólo
eso…sino que ahora somos vulnerables al acero, y como por desgracia habéis
averiguado, una simple daga podría provocarnos una herida tan mortal como la de
cualquier arma bendecida por los dioses – a pesar de su fortaleza, su tono
de voz menguó al continuar hablando - De
no haber estado confinados a este lugar…vuestra madre continuaría con vida
junto a nosotros y la tragedia nunca hubiese ensombrecido nuestra casa.
Todos guardaron silencio unos
segundos, era la primera vez que Rethan hablaba de lo ocurrido, y supieron al
instante que el dolor por la muerte de Erailne aún seguía muy presente en su padre.
Al que estaban seguros de que nunca verían recuperarse del todo.
Incluso Thaerion, con el que
nunca había tenido ninguna empatía, se sintió conmovido por su dolor.
-
Es por
ese motivo, por el que desde que pusimos un pie en esta tierra, y en especial
desde el día de su muerte…no he cejado ni un solo día de buscar el modo de
volver a Édora y deshacernos de la maldición que sume a nuestra familia en una
continua desdicha.
-
Todos deseamos
volver, padre – comentó Tanathya – pero
no hay modo de hacerlo. Y creo que debemos tratar de continuar con nuestras
vidas.
-
Hay un
modo – interrumpió Kheran instando a su hermana a guardar silencio – por favor padre, prosiga.
Tanathya y Thaerion miraron
inmediatamente a Rethan, sorprendidos por la afirmación de su hermano. Y mientras la esperanza
iluminó las facciones de la Vanar, la sombra de la preocupación nubló las del
menor.
-
Es
cierto, hemos encontrado una manera de volver a Édora y recuperar nuestros
poderes - admitió dándole la razón a su primogénito - Existe un modo de crear un enlace entre los dos mundos.
-
¿Cómo es
posible? ¿Quieres decir que podemos volver a servir en la guerra contra los
Dalar?
Tanathya estaba exaltada, y a
pesar de las previas advertencias de su padre era incapaz de reprimir su
entusiasmo y preguntar. Aun así Rethan no se molestó, y continuó hablando
temiendo la reacción del menor de sus hijos.
-
Así es
- contestó con calma - Durante años hubo
una aliada que nos ayudó desde las sombras a estudiar el modo de devolvernos a
nuestro mundo, pero un desafortunado incendio acabó con su vida. Y así con la
única esperanza que nos quedaba de recuperar lo que es nuestro.
Thaerion estaba escuchando
atentamente a su padre cuando le vino a la cabeza, justo en ese momento, la
noticia de un trágico incendio en Midnight Hollow, un pueblo vecino, ocurrido
hacía aproximadamente unos cinco o seis años.
Rethan por aquella época había estado más ceñudo de lo normal, y ahora empezaba a suponer el motivo.
En él había muerto una mujer de
mediana edad dejando a una hija de once años huérfana, que había sobrevivido
milagrosamente. Según las noticias, hubo numerosos heridos graves al extenderse
por el bosque y las casas adyacentes. Debido a su gravedad, y al haber estado a
punto de llegar al propio Riverview, tuvo una gran repercusión en los medios.
Que rápidamente alertaron a todos los vecinos y desalojaron numerosos hogares.
El hogar de los Laremion fue uno
de los que corrían peligro de ser alcanzado por el incendio al estar a las
afueras y muy cerca del bosque, pero Rethan se negó a abandonar su casa y
resguardar a su familia en un refugio con el resto. Cuando intentaron
desalojarlos, se opuso tan rotundamente que hasta la policía temió enfurecerlo.
Finalmente los bomberos lograron
detener a tiempo las llamas, pero aquel hecho hizo que en el pueblo les mirasen
con aun más temor, pues algún listo con exceso de imaginación se había dedicado
a extender el rumor de que los Laremion no temían al fuego porque eran inmunes
a él. Se notaba que ninguno conocía el orgullo de su padre…capaz de condenarlos
a morir abrasados con tal de no aceptar la ayuda de simples humanos.
El muchacho se preguntó si aquel
hecho no estaría relacionado, y si esa mujer que murió quemada no sería la
misma de la que su padre hablaba.
-
Hace poco…descubrimos
que hay alguien más que conoce el secreto del Portal, la clave para volver a
Édora.
-
¿Un
Portal?
-
Exacto,
una Grieta de Manä capaz de devolvernos a nuestro mundo.
-
P-pero
eso es…increíble ¿Cómo no sabíamos nada hasta ahora? – preguntó algo
contrariada - ¡Habríamos hecho todo lo
posible para ayudar! ¿Madre lo sabía?
Kheran contestó esta vez, negando
con la cabeza.
-
Madre no
sabía nada.
-
¿Y tú lo
sabías y no me dijiste nada?
Tanathya empezaba a sentirse
ofendida, pues consideraba que algo así debería haberse hablado antes. Y odiaba
que la excluyesen sólo por el hecho de haber nacido mujer, cuando en Édora había demostrado ser mejor que la mayoría de los hombres a los que se había enfrentado.
-
Yo
tampoco lo supe hasta hace unas semanas, Tanya – contestó el mayor
intentando tranquilizarla – por favor,
escucha a padre.
-
No hay
tiempo para discusiones, aun queda hablar de lo más importante y me estoy
alargando demasiado. Si no os lo dije antes fue porque no pensaba hacerlo hasta
estar cien por cien seguro de que era factible, y sinceramente, después de la
pérdida de la única persona que creía que podría ayudarnos…perdí la esperanza
de que fuese posible – suspiró, frotándose las sienes algo cansado - Hasta hace unas semanas, cuando vuestro
hermano me dio la clave para ello.
A pesar de ser algo claramente
positivo para ellos, Rethan parecía disgustado al decir esto último, y Thaerion
supo que no era algo que a él le hiciese demasiada gracia ni en lo que confiaba
ciegamente. Por lo que estaba seguro de que habría algún otro motivo por el que
había decidido avisarles antes de tener una certeza.
-
Kheran…-
Rethan hizo un ademán hacia su hijo, y se sentó pesadamente sobre uno de los
sillones frente a la chimenea – continúa.
Tras eso adoptó una pose
pensativa y ceñuda, y se mantuvo al margen de la conversación mientras su hijo
proseguía informando a sus hermanos.
-
De
acuerdo – continuó – como bien ha
dicho nuestro padre, hace poco alguien nos dio información detallada sobre una
posible solución, y nos habló extendidamente del funcionamiento de ese Portal y
del Manä, el cual todos los Vanar conocemos pero muy pocos sabemos el alcance
que puede llegar a tener dominarlo.
-
¿Manä? –
preguntó Tanathya - ¿No se supone que es
lo que nos convierte en Vanar?
-
Eso es,
aunque es mucho más complejo que eso. Pero deja que continúe explicando.
-
Adelante.
-
Al
parecer, esta clase de magia es común en nuestra tierra, ya que emplea una energía
que sólo los dioses y sus elegidos, podemos manejar, el Manä. Esa sustancia, o
esencia vital, forma parte de nuestro organismo y nos dota de nuestra
inmortalidad y poderes, por ejemplo. Todas las criaturas sobrenaturales la
poseen, y cuanto más poderosa sea ella, más fuerza de Manä tendrá. El problema
es que fuera de Édora, nuestra esencia permanece dormida, y corremos el peligro
de perderla si no hacemos algo para evitarlo. A efectos prácticos, aquí somos
casi humanos.
-
¿Y se
supone que ese Portal funciona con Manä? – esta vez fue Thaerion el que
preguntó.
-
Así es - afirmó - pero
como comprenderéis…fuera de Édora es imposible encontrarlo, pues no existen
nuestros dioses ni hay criaturas
sobrenaturales.
-
Dicen que
existen otros dioses…- comenzó a decir Tanathya.
Rethan alzó la voz para ser
escuchado.
-
Los
humanos de aquí son tan necios que ni ellos mismos se aclaran sobre las deidades que
existen y las que no. Es inútil buscar algo de utilidad entre ellos.
-
En
realidad…- continuó Kheran – existen
humanos, aunque son muy raros, capaces
de en mayor o menor medida atraer el Manä y manejarlo. Estos humanos, por
motivos que desconocemos, rinden culto a nuestros dioses y han sido favorecidos
por su gracia a pesar de pertenecer
a otro mundo, y es precisamente el Manä que corre en su interior el que les da
sus poderes.
Kheran sacó un viejo libro y lo
abrió por una página que previamente ya tenía señalada, en él aparecía la
imagen de una mujer quemándose en la hoguera mientras un humano, ataviado con
ropas de hombre santo sostenía un crucifijo en lo alto.
-
A la
mayoría solían llamarlos Brujos o herejes, y los que eran descubiertos acababan
torturados y quemados en la hoguera. Hace años hubo una gran masacre por parte
de la llamada Inquisición, que acabó con la gran mayoría de ellos. Hoy en día,
son casi un mito y nadie cree que realmente tuviesen poderes. Pero sabemos que
no es así, pues padre conoció a una de las descendientes de éstas…
-
Pero sus
poderes son escasos y ridículos, no pueden hacer casi nada sin Manä, y la única
humana que conocía que poseía este don murió – cerró el libro de golpe y lo
lanzó a la chimenea – y también lo hizo quemada.
Todos se quedaron en silencio
observando como las llamas consumían lentamente el libro que Kheran les había
mostrado.
A medida que hablaban, el humor
de su padre iba empeorando.
-
¿Y si
murió la única Bruja que podía ayudarnos a crearlo? ¿Cómo se supone
que vamos a hacerlo? – inquirió Tanathya.
-
Aceptaremos
la ayuda de alguien que posee un Diamante de Manä, una reliquia cuyo interior
aloja suficiente energía para abrirlo durante unos breves segundos.
-
¡Pero eso
es perfecto! – exclamó Tanathya - ¡Volveremos
a nuestro hogar!
-
No lo es
– cortó Rethan – pues sólo posee el
poder para transportar a una única persona.
-
¿C-cómo…?
¿Sólo uno de nosotros podrá ir?
-
Esa
persona se encargará de reunir en Édora el Manä necesario para volver a abrir
un Portal capaz de trasladarnos junto a nuestro hogar, como el día que fuimos
Exiliados. Y de ella dependerá nuestro futuro como Alados.
-
Padre,
dejadme que sea yo quien lo haga – rogó la mujer, quien deseaba con todas
sus fuerzas volver para servir en la guerra – mataré a tantos Dalar que su energía creará un Portal capaz de
trasladar a todo el pueblo.
-
Confío en
que lo conseguirías – respondió Rethan – pero no es posible.
Tanathya apretó los puños y posó
la mirada en Kheran, estaba claro que confiaría a su hijo predilecto una tarea
como aquella.
-
Te
equivocas – añadió al leer en su gesto - Kheran tampoco volverá a Édora aun. Ni yo tampoco…
Todas las miradas se posaron al
instante en Thaerion, que miraba con incredulidad a su padre.
Rethan ignoró a su hijo y
continuó hablando.
-
Aunque
cualquier Vanar podría encontrar por medio de la guerra la forma de reunir Manä,
sólo uno de nosotros es capaz de absorberlo directamente del recipiente y
usarlo en su beneficio. Siendo esta
forma mucho más eficaz y rápida de conseguir.
Thaerion se removió incómodo, no
entendía de qué coño estaba hablando su padre, pero algo le decía que se estaba
refiriendo a él.
-
Sólo los
elegidos del Dios de las Sombras son capaces de obtener de la esencia vital de
las criaturas su Manä y usarlo a su antojo. Son tan poderosos que incluso son
temidos entre los Alados y repudiados por ellos, y su poder es tal que a menudo
se dice que nacen malditos, pues la tragedia suele acompañar a aquellos que
nacen con ese don.
La acerada mirada de su padre lo
atravesó al decir esto último.
-
Fue el
nacimiento de uno de estos Vanar el que provocó nuestro Exilio…y
paradójicamente, será precisamente él quien nos lleve de vuelta a Édora - Una
sonrisa tan cansada como irónica relajó un poco sus duras facciones tras
concluir. - Enhorabuena, Thaerion.
El muchacho se quedó boquiabierto,
incrédulo por lo que acaba de oír, y Tanathya rápidamente salió en su defensa.
-
Pero
padre ¡es una locura! Thaerion no ha recibido ningún entrenamiento, es
demasiado joven y la vida en Shelüne demasiado dura, no aguantaría ni una
semana viviendo allí. Sería condenarle a él y condenarnos a nosotros en este
mundo. Tanto Kheran como yo estamos más capacitados para hacerlo.
-
Debemos
confiar en nuestro hermano, Tanya. Ahora nuestro futuro depende de él. Y sé que
hará todo lo posible para lograr tener éxito en este cometido.
-
No me lo
puedo creer – contestó ella - ¿Tú
estás de acuerdo en todo esto?
-
Si padre
ha decidido que sea así será porque es lo mejor para nuestra familia.
-
Será la
oportunidad de demostrar que Thaerion es un verdadero Laremion – zanjó
Rethan.
-
¡Y una
mierda! – exclamó el aludido sorprendiendo a sus hermanos - ¡será la oportunidad perfecta para
deshacerte de mí! ¿Me has tomado por estúpido? ¿Piensas que voy a creer que lo
haces porque confías en mí?
-
¡Se
respetuoso, Thaerion! – le ordenó Kheran.
-
¿Qué sea
respetuoso? ¿Qué respeto quieres que sienta hacia alguien que siempre me ha
culpado de todas las desgracias de esta familia?
Rethan caminó directo hacia su
hijo y lo agarró del cuello obligándole a sostener su mirada.
-
Harás lo
que yo te ordene o morirás aquí mismo como un traidor. Soy tu General antes que
tu padre, recuerda esto antes de volver a atreverte a contradecirme.
Thaerion entrecerró los ojos e
intentó tragar saliva, le costaba hasta respirar
por la presión que ejercía la poderosa mano de su padre.
-
Padre…calmaos,
os lo ruego.
Kheran posó la mano en el hombro
de Rethan y este lo apartó con un empellón, pero logró calmarle.
-
Dentro de
una semana se abrirá el Portal, y espero que estés preparado para cumplir con
tu deber por una vez en tu vida.
Tras esto, y sin decir una
palabra más, Rethan abandonó el salón y se dirigió hacia las escaleras. El
sonido de sus pesadas botas retumbaba en la sala, silenciando el sonido de la
acelerada respiración del muchacho y sus resuellos.
Thaerion estaba destrozado, no
podía dejar de pensar en todo lo que tendría que abandonar para volver a un
lugar que ni siquiera consideraba su hogar. Y en especial de pensar en ella, a
la que no volvería a ver jamás.
Alidaen era lo único por lo que
él había deseado luchar de verdad, y querían alejarlo de ella.
-
Hermano –
Kheran se agachó mirando compasivamente al muchacho, cuya impotencia hacía que
las lágrimas que intentaba contener bañasen la madera del suelo - Te está dando la oportunidad de redimirte,
volver a Édora es una bendición para un Vanar. Es un todo honor, Thaerion, no
un castigo.
-
¡Yo no
soy un Vanar! – exclamó poniéndose en pie con el rostro desencajado por el
dolor - ¡Y no tengo que redimirme por
nada! ¡Fue él quien engendró la maldición en el vientre de nuestra madre, y
quien no tuvo el valor de matarme hace años!
Thaerion salió corriendo evitando
así que le viesen en ese estado, y antes de que pudiesen detenerlo tomó a su
caballo y huyó de casa.
“¡No soy un Vanar! – gritaba su interior - ¡Y nunca volveré a Édora!”
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(Comentario sobre este capítulo)
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(Comentario sobre este capítulo)
domingo, 21 de julio de 2013
Nuevo capítulo de la serie
¡Buenas!
Después de unas semanas intentando dejar listo el dichoso juego y sus interminables problemas...(compadezco a todos aquellos que sufrieron las consecuencias de la nueva expansión y la actu 1.55) aquí vuelvo con un nuevo capítulo de la historia que espero que os guste ^^
Durante el verano andaré menos por aquí, pero aun así intentaré no demorarme demasiado para traeros el siguiente capítulo del relato, que iré alternando con la serie hasta que lo acabe, ya que veréis a partir del siguiente que están bastante conectados.
En fin...no me enrollo más, dedico este capi a mi querida Mexe y a todas las seguidoras de Serpierte ¡un besazo chicas! ;)
PD: Los derechos de las canciones que aparecen en mi blog son por supuesto de sus creadores, yo sólo las uso porque creo que encajan bastante con la historia, pero ninguna de ellas me pertenece.
Después de unas semanas intentando dejar listo el dichoso juego y sus interminables problemas...(compadezco a todos aquellos que sufrieron las consecuencias de la nueva expansión y la actu 1.55) aquí vuelvo con un nuevo capítulo de la historia que espero que os guste ^^
Durante el verano andaré menos por aquí, pero aun así intentaré no demorarme demasiado para traeros el siguiente capítulo del relato, que iré alternando con la serie hasta que lo acabe, ya que veréis a partir del siguiente que están bastante conectados.
En fin...no me enrollo más, dedico este capi a mi querida Mexe y a todas las seguidoras de Serpierte ¡un besazo chicas! ;)
PD: Los derechos de las canciones que aparecen en mi blog son por supuesto de sus creadores, yo sólo las uso porque creo que encajan bastante con la historia, pero ninguna de ellas me pertenece.
Capítulo XXII: Agridulce
(PRIMERA PARTE)
Bridgeport, 25 de Febrero de 2011
Que Thaerion se convirtiese en el
nuevo cantante del grupo de mi hermano era algo que no esperaba, y que sin duda
dificultaba bastante mi idea de pasar página, pero no iba a echar por tierra
mis esfuerzos. Y mucho menos hacerme caer de nuevo en sus redes.
Así que me propuse hacer lo
posible por seguir adelante con mi nuevo trabajo y no pensar demasiado en ello.
Con suerte, y teniendo en cuenta que los ensayos los hacían fuera de la
compañía, apenas tendría que encontrarme con él y la tentación sería mucho
menor.
Así fue como pasó una semana más
y yo seguí a lo mío sin tener noticias suyas.
-
¿Cómo van
las cosas con Francessco?
Aquella era la pregunta que solía
hacerme Violeta casi cada día, y yo solía responder de la misma forma.
-
Bien,
pero sólo somos amigos.
-
¿Habéis
vuelto a quedar?
-
Él está
de exámenes, no nos hemos visto demasiado.
-
Pero
quedaba libre ya para este fin de semana ¿no?
-
Creo que
sí, no lo sé.
-
¿Por qué
no lo invitas al concierto de mañana?
-
¿Concierto?
¿Qué concierto?
-
El que
van a dar los chicos en el club “La Cueva” ¿No lo sabías?
¿Por qué siempre era la última en
enterarme de las cosas…? Ah si…quizás porque me había propuesto no hacer
preguntas sobre ellos.
-
La verdad
es que no, no los he visto mucho últimamente.
-
Carai…no
sales de aquí, no hablas con nadie…¿te pasa algo cielo? Últimamente te noto
algo apagada.
-
He estado
muy ocupada, aun me estoy adaptando a tanto ensayo, y me siento bastante cansada.
Lo único que me apetece cuando termino las clases es irme a la cama y dormir
por lo menos diez horas.
-
¡Pero eso
no es bueno! – exclamó haciendo aspavientos con los brazos - ¡Tienes que salir! Mañana vendrás a
verlos en su primer concierto.
-
¿Es
necesario que vaya? – no es que no tuviese ganas de ver a Lande, Janne y
los demás tocar por primera vez, pero temía un nuevo encuentro con Thaerion.
-
Pues
claro, y puedes invitar a Francessco para que te acompañe.
-
Pareces
muy interesada en que salga con él.
-
Es un
buen chico, y hacéis muy buena pareja juntos. ¿Por qué no le das una
oportunidad? Se nota que tú le gustas mucho.
-
No lo sé
Violeta…no estoy para novios. Lo de aquella noche fue algo que pasó sin más,
pero no sé si quiero que vuelva a repetirse.
-
¿Es por
Valo?
-
¿Valo…?
-
Si, ya
sabes, el nuevo cantante.
-
Si, ya sé
quién es, pero no sé a qué viene esa pregunta.
-
Te
quedaste muda cuando lo viste aparecer, y te pones muy tensa cada vez que sale
en algún tema de conversación.
-
Cuando os
vi a ambos aparecer no me pillasteis en el mejor momento.
Traté de excusarme, pero Violeta
parecía tener un sexto sentido para las mentiras. No había forma de engañarla
cuando se trataba de cotilleos amorosos.
-
¿Te
gusta, verdad?
-
¡No!
– exclamé poniéndome colorada como un tomate - ¡Claro que no!
-
Ohhh
vamos…está cañón. No vas a negármelo.
-
Vale, está
bien, es guapo – murmuré cohibida - Pero
no es mi tipo.
-
¿Salías
con él cuando trabajabas en aquel pub?
-
No, él
salía con Beth…la chica que fue asesinada por aquel tipo.
Recordarla seguía sin ser
agradable para mí, no dejaba de ver la imagen de su cuerpo tirado en el suelo y
su sangre bañando la pared. Y me hacía recordar que tenía algo pendiente por
hacer, y que no debía dejar pasar por más tiempo.
-
Entiendo…pero
él te gustaba y te quedó la espinita clavada.
Ya estaba ella montándose sus
propias películas, ¡pero mira que era pesada a veces!
-
No hay
ninguna espinita.
-
Entonces
no te importará que vuelva a intentarlo con él ¿verdad? – preguntó
entrecerrando los ojos mirándome con una pícara sonrisa.
Una sonrisa que decía “¡te pillé!”
-
Haz lo
que quieras…no me interesa en absoluto – contesté intentando parecer
indiferente.
La verdad es que imaginar a una
de mis mejores amigas con él no era algo agradable, y más sabiendo que tenía su
cuarto al lado del mío y podría escucharles…arg no…¡me niego a pensar en ello!
-
Jajaja
¡Tendrías que ver la cara que has puesto ahora mismo! – exclamó señalándome
con el dedo – tranquila mujer, no pienso
quitártelo. Pero deberías empezar a moverte si quieres conquistarlo, porque te
aseguro que en cuanto le vean aparecer por la Compañía se le van a lanzar al
cuello como lobas.
Maldita sea…eso era cierto. Con
la cantidad de chicas que trabajaban en Shelüne raro sería que no terminase
encaprichándose con alguna…y yo tendría que verlo.
-
¿Por qué
esa manía con que me eche novio? ¿Te pagan alguna comisión o algo por cada
pareja? Primero Janne, luego Francessco…y ahora Valo.
La verdad es que el tema me había
puesto de mal humor, y la actitud de Violeta comenzaba a cansarme un poco.
Sabía que no lo hacía con mala intención, pero el estrés acumulado y todo lo
relacionado con Thaerion hacía que mis cambios de humor fuesen algo bruscos a
veces y la pagase con quién tenía delante.
-
Vamos
mujer, no te pongas así, sólo quiero que te animes un poco. Y no hay nada mejor
para eso que echar un buen polvo.
-
Y dale…no
necesito echar un polvo para ser feliz, Violeta. Puede que a ti eso te funcione
pero yo no soy así. No necesito a ningún tío para estar bien.
Violeta me miró algo sorprendida
y por primera vez guardó silencio, mordiéndose el labio con gesto dolido.
-
Lo
siento…- me disculpé al verla tan afectada – no quise decir que tu si lo necesitases…
-
No…no te
disculpes – contestó sacudiendo la cabeza – lo siento, no debí ser tan pesada. Entiendo que estés estresada…pero
sólo quería…
-
Animarme,
lo sé. Y te lo agradezco Violeta – coloqué las manos en sus hombros y le di
un suave apretón – pero estoy bien, de
verdad.
Ella me miró unos segundos y
esbozo una leve pero cariñosa sonrisa.
-
Sé que a
veces me preocupo más de la cuenta y me pongo pesada, pero te has convertido en
una persona muy importante para todos nosotros, eres casi como una hermana para
mí. Y pareces tan perdida que me cuesta quedarme de brazos cruzados. Debes
salir, vivir más. Quedarte aquí encerrada sólo hará que te consumas. Y perdona
que te lo recuerde y te trate como una niña, pero has perdido mucho peso y
tienes que comer un poco. ¿Te has mirado últimamente al espejo?
Todos los días, y la verdad es
que estaba que daba pena. Los mareos no habían remitido y seguía sin poder
llevar gran cosa al estómago. Tantas horas de ensayos me tenían consumida.
-
¿Tan mal
estoy?
-
Nos
tienes muy preocupados. Deberías ir al médico.
-
¿Al…m-médico?
Escuchar esa palabra hizo que
volviesen las arcadas, oír hablar de médicos me ponía de los nervios. Y no me
traía buenos recuerdos.
“Vamos a ver a un amigo…”, la voz de Hamming se repetía sin cesar
en mi cabeza cada vez que oía hablar de ellos.
-
Está
bien, me cuidaré más. Pero nada de médicos.
-
Mejor no
pregunto…
Tuvo que ver en mi cara que no me
apetecía nada, porque no insistió más.
-
Pero
mañana te vienes con nosotras al concierto – dijo volviendo a adoptar su
actitud mandona- ¡Y esta vez no quiero
excusas!
-
P-pero…
-
Ni peros
ni leches, te vienes y punto. Además tenemos que verles actuar para decidir si
les contratamos o no, y Ángela y yo queremos tu opinión.
-
¿Eso
significa que los veríamos más por la Compañía?
-
Así es.
¿Algún problema?
-
No…ninguno.
-
Perfecto,
entonces ve pensando que ponerte para mañana. O pásate luego por mi cuarto y te
dejo algo de ropa. Aunque con lo delgada que estás…quizás sea mejor que se la
pidas a Ángela. Bueno…como sea pásate por allí y ya buscamos un conjunto bonito
que puedas ponerte.
-
Está bien
– contesté agradecida, aunque lo cierto es que la ropa era lo que menos me
preocupaba de la salida.
***
Nos despedimos y me dirigí hacia
el aula de baile, donde Nadia me esperaba para comenzar con las clases. Había
un ramo de flores enorme metido en un bonito jarrón de cristal sobre la mesita
de la sala.
-
¿Y estas
flores?
-
Te las ha
mandado un admirador – contestó desde el escenario mientras comenzaba los
estiramientos.
-
Venga ya.
-
En serio,
acaba de llegar un chaval y las ha dejado a nombre de Lithiel.
Me acerqué hasta el ramo y busqué
la típica nota que suelen llevar cuando se entregan a través de un mensajero.
Pero no había ninguna.
-
¿Has
visto cómo era?
-
La verdad
es que no me fijé mucho…parecía tener algo de prisa. Pelo rizado, rubio y era
algo torpe. Casi se come el suelo al tropezar con el escalón.
-
No trae
ninguna nota.
Nadia se encogió de hombros y me
hizo un gesto para que comenzase a calentar.
-
Será un
admirador tímido. No le des muchas vueltas,
no será el primero ni el último.
Dejé las flores en su sitio y
subí al escenario sonriendo al pensar en ello. Ser Lithiel no iba a estar tan
mal después de todo.
Pero al volver a mi habitación
después de los ensayos hubo algo que me dejó con un mal sabor de boca.
Una escueta nota donde ponía lo
siguiente:
“No importa cuántos nombres falsos uses. Nunca podrás huir de tu
pasado, Alidaen. PD: Sublime actuación, me recuerdas mucho a ella”
***
Bridgeport, 26 de Febrero de
2011
Era el día de nuestro debut como grupo. The Reapers iban a tocar por primera vez en un conocido club de rock
situado en el centro de la ciudad.
Las Musas, Ángela y Violeta, acudirían junto a otros
miembros de la Compañía para vernos actuar y decidir si funcionábamos o no como
banda, y si nos ofrecían un contrato que por mi parte sería mi billete de
entrada en Shelüne, y mi primer paso para poder realizar la misión que
Serpiente me había encomendado.
El éxito en esta actuación era clave, y saber que Alidaen
seguramente acudiría a vernos era un aliciente más para que todo saliese como
estaba previsto.
Llevábamos ensayando una semana entera sin descanso y apenas
había tenido tiempo de hacer otra cosa que no fuese pasar el tiempo con los
miembros de mi grupo, a los que poco a poco iba conociendo cada vez mejor.
Lande era sin duda el más abierto y alegre de todos, y con
quién más trato tenía aparte de su hermano Gas.
Hacían una curiosa pareja, y se notaba a leguas la estrecha
unión que había entre ellos desde que eran niños.
Gas actuaba como la voz de su conciencia muchas veces,
dándole consejos que Lande solía olvidar no con mala intención, sino por su
mala cabeza. Parecía un niño grande, o alguien que se había quedado en aquella
edad en la que lo mismo te puedes pasar el día jugando con la consola que
intentando ligar con chicas a todas horas debido a las hormonas.
A ambos les encantaba coleccionar figuritas de resina o
plástico de personajes de ficción supuestamente famosas, pero que en realidad
sólo conocían ellos y un grupo de jóvenes (y no tan jóvenes) a los que se les llamaba
freaks, o frikis. O eso tenía entendido.
Me habían dicho de hacer alguna partida de rol juntos, pero
yo seguía sin pillar muy bien de qué se trataba y no me llamaba mucho la
atención eso de ponerme a matar bichos con un dado e ir subiendo de nivel en
una ficha de papel. En mi mundo solíamos preferir las espadas.
Giglio en cambio pasaba poco tiempo con nosotros fuera de
los ensayos, era un tipo bastante ocupado, que siempre estaba o con su novia o
haciendo algún trabajillo para ganarse una paga extra.
Al igual que Gas no vivía en la Compañía, tenía su propio
piso a las afueras de la ciudad, cerca de la zona VIP, y parece que vivía
bastante bien con su sueldo como actor y vete tú a saber que más. Se me daba bien
saber cuando alguien ganaba dinero de formas poco convencionales, supongo que
era un defecto profesional.
Y de Janne bueno…de él no sabía casi nada, lo poco que me
habían contado sobre él es que vivía en Shelüne y que antes de conocerlos se
dedicaba a trabajar para una empresa de transportes.
No había hablado a nadie de su vida anterior, y tampoco
estaba muy dispuesto a entablar una conversación privada con él, al menos de
momento. Aunque si que era uno de mis principales objetivos a la hora de
conseguir información para las Sombras. Estaba claro que ese nativo tenía mucho
que contar.
***
El club donde tocamos era uno de los garitos de rock más
conocidos de la ciudad. Allí habían hecho sus primeros pinitos bastantes grupos
que con el tiempo fueron adquiriendo bastante fama. Esperaba que gracias a mis
contactos a nosotros nos pasase más o menos lo mismo.
Los ensayos y el montaje del equipo en el propio local
comenzaron unas horas antes del concierto, y durante ese tiempo aproveché para salir
un rato a fumar y hacer algunas llamadas.
Una de ellas fue a Avispa, quien me dijo que seguía
trabajando en la investigación y que pronto tendría noticias suyas. Me dio una
dirección, donde según ella podría encontrar información sobre ese tal Thaerion
y Alidaen si preguntaba a las personas adecuadas. Al parecer un bar bastante
famosete por ahí, y un par de nombres de personas relacionadas con su pasado.
Recabé todos los datos necesarios y prometimos ponernos en contacto en cuanto
tuviésemos más noticias.
Justo al colgar el teléfono, Alidaen apareció en escena
junto a Ángela y Violeta.
No nos dijimos gran cosa, ya que el concierto estaba a punto
de comenzar, pero nuestras miradas se cruzaron en un par de ocasiones mientras
charlaba con sus amigas.
Ella fingía mostrar indiferencia, pero estaba claro que mi
presencia allí la perturbaba y la hacía sentir incómoda. En cambio con Lande y
los demás charlaba y reía como si los conociese de toda la vida, incluso con
Janne, que no solía hablar casi nada, parecía tener una conexión especial que
no había notado antes que él tuviese con otra persona.
Me jodía admitirlo, pero aquello también me resultaba algo
molesto. Y era una verdadera chorrada, porque sabía que con ellos estaba bien y
a salvo, además, era yo quien le había puesto en manos de todas esas personas
esperando que la cuidasen. Era exactamente lo que había querido que pasase, y
no debía sentirme amenazado por ello.
No me costó demasiado seguir su juego, lanzándole alguna que
otra mirada ocasional pero intentando que no notase más interés en ella que el
que podría tener con cualquiera de sus amigas.
Incluso percibí cierto rencor por su parte cuando un par de
conocidas del club se me acercaron para pedirme un autógrafo y charlar conmigo
antes del concierto. Que tonteara con ellas la sacaba de sus casillas.
Mejor, pues pensaba hacerlo a menudo.
***
The Reapers subió al escenario a las diez en punto.
La sala principal estaba abarrotada de gente que venía a ver
nuestro debut, algunos antiguos fans del grupo de Lande y los demás, y otros
que ya conocía de mis conciertos. También había invitados de la propia compañía
y clientes habituales del local que como cada noche llenaban sus asientos y
tomaban unas cañas a la salud de los presentes.
Uno de los temas que elegimos para esa noche y que más éxito
tuvo fue uno que compuse hace tiempo, y que adaptamos para que Lande actuase
como segundo vocalista. Era la primera vez que lo cantaba en público, y de no
ser por ellos nunca habría llegado a terminarlo.
Janne me había ayudado a componer la melodía y hacerla mucho
más instrumental. Había quedado realmente bien, y sin duda la acogida del
público se hizo notar cuando la tocamos.
I’m giving up the ghost of love (Estoy
renunciando al fantasma del amor)
In the shadows cast
on devotion (En las sombras proyectadas en la devoción)
She is the one that I
adore (Ella es la única a la que adoro)
Queen of my silent
suffocation (Reina de mi asfixia silenciosa)
Bittersweet (Agridulce)
I won’t give up (No me rendiré)
I’m possessed by her (Estoy poseído por ella)
I’m bearing her cross
(Estoy soportando su cruz)
She’s turned into my
curse (Se convirtió en mi maldición)
Break this bittersweet spell on me (Rompe este
hechizo agridulce en mí)
Lost in the arms of destiny (Perdido en los
brazos del destino)
Bittersweet (Agridulce)
I want you (Te quiero)
I wanted you (Yo te quería)
And I need you (Y te necesito)
How I needed you (Cuánto te necesitaba)
Break this bittersweet spell on me (Rompe este hechizo
agridulce en mí)
Lost in the arms of
destiny (Perdido en los brazos del destino)
Bittersweet…
Mientras cantaba buscaba su mirada por encima de las demás,
a veces la encontraba y me perdía en ella los segundos que me permitía antes de
volverse a otro lado, hablar con alguien o simplemente alejarse de la mía.
Me tenía completamente hechizado, poseído como la mujer de
la canción, y me preguntaba si no sería a ella a quien mi mente ensoñadora
habría acudido el día que la compuse, aun sin conocerla. ¿O acaso tenía algo
que ver con la mujer de mis sueños?
Qué locura…
Pero dejémonos de tonterías, lo importante vino después del
concierto, cuando Ángela y Violeta se acercaron para darnos la enhorabuena por
el concierto y para darme la bienvenida oficial a la Compañía.
-
Enhorabuena
Valo, ya puedes decir que oficialmente formas parte de Shelüne – Ángela
hablaba con seriedad, pero a pesar de ello podía notar el agrado en su voz,
quería que estuviese entre ellos y debía tomar aquello como una buena señal – pásate el Lunes por la Compañía para hablar
de tus condiciones de trabajo y firmar el contrato.
Violeta me dio un fuerte apretón y besó mi mejilla
amistosamente mientras cotorreaba sin parar.
-
¡Bien
hecho! Estoy deseando ver como trabajas con el resto de miembros de Shelüne,
tengo grandes ideas para ti, estoy deseando que conozcas a Bobarie, seguro que
se vuelve loca y…
-
Violeta,
no empieces – le cortó la morena.
Alidaen hizo el ademán de acercarse con las demás, pero se
entretuvo charlando con Gas y Lande hasta que finalmente decidí ser yo mismo el
que rompiese el hielo.
-
No te
hace mucha gracia ¿no?
Ella se hizo la sorprendida y miró hacia mí dando un pequeño
sorbo a su gintonic con la pajita. Observé su cuello e imaginé el lento
recorrido del líquido transparente por su garganta, y no pude evitar pensar en
el sabor de su sangre empapada por el alcohol mientras ella volvía a su máscara
de indiferencia hacia mí.
-
¿Eh?
Tragué saliva antes de continuar hablando.
-
Que
trabaje con vosotros. No te hace mucha gracia.
-
Supongo
que tendré que hacerme a la idea de que voy a ver tu cara más de lo necesario
por Shelüne.
Sonreí ante su tono cortante y borde, la verdad es que
resultaba aun más encantadora cuando se ponía difícil.
-
¿Y eso te
molesta?
-
¿Tú qué
crees?
-
Que no.
-
La verdad
es que te lo tienes demasiado creído, y no todas somos como las de ese grupito
de allí – hizo un ademán señalando a un grupo de chicas que normalmente me
seguían a todos los conciertos y ya tenía bastante caladas - Por cierto ¿por qué no vas a molestarlas a
ellas?
Ni me volví para mirarlas.
-
Porque
prefiero molestarte a ti.
Me acerqué hasta su oído, y respiré el perfume que
desprendía su pelo y que tantos recuerdos me traía.
Dioses…que ganas tenía de poder besarla sin ponerla en
peligro. Y morderla. Poseerla…
-
Me gusta
lo difícil – susurré rozando ligeramente la punta de su oreja.
Pensé que se derretiría allí mismo, pero como era de
esperar, su respuesta no fue la que yo deseaba obtener. Y eso me puso aun más a
tono.
-
Pues a mí
no – contestó empujándome a un lado. – Estoy
cansada de lo “difícil”, así que
aparta.
Reí para mis adentros mientras observaba su trasero
contoneándose mientras se dirigía hacia el baño, y justo antes de
llegar se volvió para dedicarme una última mirada cargada de una
sensualidad que ni ella sabía que tenía.
Era la misma mirada que vi en la mujer de mi sueño, aquella
que tanto se le parecía.
-
Me vas a
volver loco – susurré para mis adentros.
Y me dirigí hacia el exterior para hacer una llamada y que
me diese un poco el aire.
***
(Al otro lado del teléfono)
-
Estoy
dentro.
-
Perfecto,
mantenme informado y no omitas detalle.
-
Bien. Una
cosa más.
-
Dispara.
-
Voy a
tomarme unos días libres.
-
¿Acabas
de empezar a trabajar para mí y ya me estás pidiendo unas vacaciones?
-
No te las
he pedido.
-
Halcón no
me toques…- cuelga – las pelotas.
Serpiente se dirige al balcón de su apartamento, desde donde
observa la ciudad de los rascacielos con una sonrisa ladina en el rostro. Una
mujer recién salida de la ducha y desnuda se acerca a él para abrazarlo.
-
Adelante,
busca… - él se inclina y despliega sus afilados colmillos, dispuesto a
alimentarse de su nueva adquisición - …y
encuentra lo que desees.
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