miércoles, 9 de octubre de 2013

Más relato...

¡Y a ver si lo acabamos de una vez!

¡Buenas a todos! Si, sigo viva ^^

Después de las vacaciones y otra nueva mudanza (estoy que me salgo este año xD) aquí os traigo por fin la continuación del Relato: Golpes del Destino.

Puede que este capítulo se haga algo más tedioso por contener mucha conversación, y lioso quizás, pero en él he intentado aclarar algunas dudas que han podido ir surgiendo sobre la historia de Édora y los Vanar, y creo que contiene información muy interesante sobre ellos, y que ésta os ayudará a entenderlos mejor (¡o eso espero!). La verdad es que aunque pueda resultar aburrido yo me divertí bastante haciéndolo, sobre todo porque me gusta reunir a esta familia tan curiosa y tratar de sacar a relucir el carácter de cada Laremion, tan distinto pero a la vez tan marcado.

Estad muy atentos a lo que se diga en él, pues esta trama está bastante relacionada con la historia principal, y en especial con los siguientes capítulos de la serie.

Un saludo y perdonad como siempre mis ausencias, ¡un beso enorme para todos!

RELATO: Golpes del Destino X (Primera Parte)

Golpes del Destino: Capítulo X

(PRIMERA PARTE)

Al llegar a casa de los Lehman, Alidaen saludó a Herald y su esposa y subió directa a su cuarto. A los pocos minutos, Herald llamó a la puerta.
-          ¿Puedo pasar?

-          Un momento.

Terminó de ponerse su pijama de ovejas y cedió el paso a su tutor.

-          ¿Cómo te ha ido hoy? ¿Has vuelto a visitar a tu abuela?

Alidaen asintió con la cabeza, temiendo que notase algo extraño en ella. Algo que la delatara por haber besado a un chico, por ejemplo. Pero por suerte para ella, Herald no tenía poderes que le ayudasen a leer la mente (o los labios).

-          ¿Te pasa algo?

Alidaen negó y Herald se encogió de hombros, no dando demasiada importancia al palpable nerviosismo de la muchacha. Llevaba unas semanas bastante callada desde que le levantaron el castigo, y las constantes visitas al cementerio empezaban a darle mala espina. 
 -          Bien, he venido para decirte que Isabelle y yo hemos estado hablando y hemos decidido que lo mejor para ti será que vuelvas a incorporarte al instituto cuanto antes.

-          - aquello no le hacía ninguna gracia, pero no podía negarse a volver si era lo que querían sus tutores legales - ¿De verdad?

-          Sé que no te hace ilusión, pero verás como no vuelven a molestarte. He hablado directamente con el director y a la mínima queja volverá a expulsarlos.

-          Como queráis.

-          ¿Seguro que va todo bien, Alidaen?

-          Sí, es sólo que me da un poco de miedo volver.
 Herald la miró preocupado, desde que lo supo temió que aquel muchacho hubiese hecho algo más que amenazarla y burlarse de ella, pero Alidaen se negaba a hablar del tema y sin saberlo a ciencia cierta no podía hacer nada contra ese malnacido.

-          ¿Quieres hablar de ello? ¿Hay algo que no me hayas contado?

-          No, sólo quiero descansar un poco.

-          Como quieras, pero si me necesitas ya sabes que aquí me tienes. Puedes confiar en mí.

-          Lo sé, muchas gracias por todo.

-          No tienes que darlas. Buenas noches, Alidaen.

-          Buenas noches señor… - la chica hizo una pausa para corregirse y llamarlo por su nombre, tal y como ya le había pedido antes -Herald.

Al volver a quedarse sola, Alidaen se olvidó rápidamente de su temor a aparecer por ese  instituto para recordar con detalle su último encuentro en el cementerio. Se tumbó en la cama y cerró los ojos, acariciando con la yema de los dedos los labios que hacía unos minutos había compartido con Thaerion.
 Y durante horas se negó a conciliar el sueño para volver a revivir una y otra vez en su cabeza el recuerdo de su primer beso.

***
El día después de su escapada para verla, y tras haber dormido unas escasas dos horas, Tanathya llamó a su puerta para anunciarle que su padre quería reunirlos a todos durante el desayuno para darles una noticia importante.
 -          ¡Thaerion! ¡Levanta el culo de la cama y baja al salón pero YA! – dio varios golpes para enfatizar un poco más y meterle prisas. – ¡Padre quiere hablar con nosotros!

A pesar de las exigencias de su hermana, Thaerion se vistió con calma y echo un vistazo al patio exterior desde la ventana de su cuarto. El Sol estaba oculto tras espesos nubarrones grises, y el ambiente, pese a estar la primavera bien avanzada, era húmedo y muy frío.
 Según su madre, días como aquel eran presagio de malas nuevas. Y teniendo en cuenta que era su padre el que había mandado reunir a todos sus hijos (después de meses sin apenas dirigirles la palabra) esperaba no tener que darle la razón.

-          Sentaos – ordenó el cabeza de familia al llegar al salón principal.

Los tres hermanos tomaron asiento, colocándose los dos mayores a cada lado del menor. Rethan en cambio permaneció de pie frente a ellos, mirándoles fijamente. Kheran tenía la vista fija en sus manos entrelazadas, absorto en sus pensamientos, y Tanathya se mostraba cautelosa lanzando miradas intermitentes entre unos y otros. 
 -          Intentaré ser breve en daros la noticia, ya que se trata de un asunto que he meditado largo y tendido y no hay vuelta atrás. No quiero quejas de ningún tipo ni reproches. ¿Está claro?

-          Pues empezamos bien…- murmuró Thaerion.

-          Si, padre – respondió el mayor dándole un pequeño codazo disimulado - Continúe, por favor.

El chico frunció el ceño y se cruzó de brazos, esperando que siguiese hablando.

-          Aunque quizás sea conveniente que os informe antes del tema que quiero tratar para evitar preguntas innecesarias.

Todos parecían conformes, así que comenzó hablando del motivo principal por el que los había reunido.
 -          Como ya sabéis…es por culpa de una maldición que estamos atrapados en este mundo – por el tono de su voz y la mirada fugaz de su padre, Thaerion se dio inmediatamente por aludido – han pasado diecisiete años desde que fuimos despojados de nuestros poderes y alejados de nuestro deber divino. Lo que en Édora sería un fugaz descanso, en este mundo se convierte en todo un infierno en el que nuestros cuerpos, antaño imperecederos, se marchitan como si fuésemos simples mortales.

Thaerion miró sorprendido a su padre, era la primera noticia que tenía de ello. Pues pensaba que incluso ahí, tanto su padre como sus hermanos eran inmortales. Rethan notó el cambio en el rostro de su hijo y trató de continuar con su explicación para que lo entendiese mejor.

-          Si bien es cierto que vivimos muchos más años y no envejecemos a la misma velocidad que un humano, es posible que el paso del tiempo nos afecte y tarde o temprano nos lleve irremediablemente a perecer si continuamos en este mundo – Rethan hizo una pausa y se dio la vuelta hacia la chimenea para ocultar su rostro. 
 -          Y no sólo eso…sino que ahora somos vulnerables al acero, y como por desgracia habéis averiguado, una simple daga podría provocarnos una herida tan mortal como la de cualquier arma bendecida por los dioses – a pesar de su fortaleza, su tono de voz menguó al continuar hablando - De no haber estado confinados a este lugar…vuestra madre continuaría con vida junto a nosotros y la tragedia nunca hubiese ensombrecido nuestra casa.
 Todos guardaron silencio unos segundos, era la primera vez que Rethan hablaba de lo ocurrido, y supieron al instante que el dolor por la muerte de Erailne aún seguía muy presente en su padre. Al que estaban seguros de que nunca verían recuperarse del todo.

Incluso Thaerion, con el que nunca había tenido ninguna empatía, se sintió conmovido por su dolor.
 -          Es por ese motivo, por el que desde que pusimos un pie en esta tierra, y en especial desde el día de su muerte…no he cejado ni un solo día de buscar el modo de volver a Édora y deshacernos de la maldición que sume a nuestra familia en una continua desdicha.

-          Todos deseamos volver, padre – comentó Tanathya – pero no hay modo de hacerlo. Y creo que debemos tratar de continuar con nuestras vidas.

-          Hay un modo – interrumpió Kheran instando a su hermana a guardar silencio – por favor padre, prosiga.

Tanathya y Thaerion miraron inmediatamente a Rethan, sorprendidos por la afirmación de su hermano. Y mientras la esperanza iluminó las facciones de la Vanar, la sombra de la preocupación nubló las del menor.
 -          Es cierto, hemos encontrado una manera de volver a Édora y recuperar nuestros poderes - admitió dándole la razón a su primogénito - Existe un modo de crear un enlace entre los dos mundos.

-          ¿Cómo es posible? ¿Quieres decir que podemos volver a servir en la guerra contra los Dalar?

Tanathya estaba exaltada, y a pesar de las previas advertencias de su padre era incapaz de reprimir su entusiasmo y preguntar. Aun así Rethan no se molestó, y continuó hablando temiendo la reacción del menor de sus hijos.

-          Así es - contestó con calma - Durante años hubo una aliada que nos ayudó desde las sombras a estudiar el modo de devolvernos a nuestro mundo, pero un desafortunado incendio acabó con su vida. Y así con la única esperanza que nos quedaba de recuperar lo que es nuestro.

Thaerion estaba escuchando atentamente a su padre cuando le vino a la cabeza, justo en ese momento, la noticia de un trágico incendio en Midnight Hollow, un pueblo vecino, ocurrido hacía aproximadamente unos cinco o seis años. 

Rethan por aquella época había estado más ceñudo de lo normal, y ahora empezaba a suponer el motivo. 
 En él había muerto una mujer de mediana edad dejando a una hija de once años huérfana, que había sobrevivido milagrosamente. Según las noticias, hubo numerosos heridos graves al extenderse por el bosque y las casas adyacentes. Debido a su gravedad, y al haber estado a punto de llegar al propio Riverview, tuvo una gran repercusión en los medios. Que rápidamente alertaron a todos los vecinos y desalojaron numerosos hogares.

El hogar de los Laremion fue uno de los que corrían peligro de ser alcanzado por el incendio al estar a las afueras y muy cerca del bosque, pero Rethan se negó a abandonar su casa y resguardar a su familia en un refugio con el resto. Cuando intentaron desalojarlos, se opuso tan rotundamente que hasta la policía temió enfurecerlo.

Finalmente los bomberos lograron detener a tiempo las llamas, pero aquel hecho hizo que en el pueblo les mirasen con aun más temor, pues algún listo con exceso de imaginación se había dedicado a extender el rumor de que los Laremion no temían al fuego porque eran inmunes a él. Se notaba que ninguno conocía el orgullo de su padre…capaz de condenarlos a morir abrasados con tal de no aceptar la ayuda de simples humanos.
 El muchacho se preguntó si aquel hecho no estaría relacionado, y si esa mujer que murió quemada no sería la misma de la que su padre hablaba.

-          Hace poco…descubrimos que hay alguien más que conoce el secreto del Portal, la clave para volver a Édora.

-          ¿Un Portal?

-          Exacto, una Grieta de Manä capaz de devolvernos a nuestro mundo.

-          P-pero eso es…increíble ¿Cómo no sabíamos nada hasta ahora? – preguntó algo contrariada - ¡Habríamos hecho todo lo posible para ayudar! ¿Madre lo sabía?

Kheran contestó esta vez, negando con la cabeza.

-          Madre no sabía nada.

-          ¿Y tú lo sabías y no me dijiste nada?
 Tanathya empezaba a sentirse ofendida, pues consideraba que algo así debería haberse hablado antes. Y odiaba que la excluyesen sólo por el hecho de haber nacido mujer, cuando en Édora había demostrado ser mejor que la mayoría de los hombres a los que se había enfrentado.

-          Yo tampoco lo supe hasta hace unas semanas, Tanya – contestó el mayor intentando tranquilizarla – por favor, escucha a padre.

-          No hay tiempo para discusiones, aun queda hablar de lo más importante y me estoy alargando demasiado. Si no os lo dije antes fue porque no pensaba hacerlo hasta estar cien por cien seguro de que era factible, y sinceramente, después de la pérdida de la única persona que creía que podría ayudarnos…perdí la esperanza de que fuese posible – suspiró, frotándose las sienes algo cansado - Hasta hace unas semanas, cuando vuestro hermano me dio la clave para ello.

A pesar de ser algo claramente positivo para ellos, Rethan parecía disgustado al decir esto último, y Thaerion supo que no era algo que a él le hiciese demasiada gracia ni en lo que confiaba ciegamente. Por lo que estaba seguro de que habría algún otro motivo por el que había decidido avisarles antes de tener una certeza.

-          Kheran…- Rethan hizo un ademán hacia su hijo, y se sentó pesadamente sobre uno de los sillones frente a la chimenea – continúa.
 Tras eso adoptó una pose pensativa y ceñuda, y se mantuvo al margen de la conversación mientras su hijo proseguía informando a sus hermanos.

-          De acuerdo – continuó – como bien ha dicho nuestro padre, hace poco alguien nos dio información detallada sobre una posible solución, y nos habló extendidamente del funcionamiento de ese Portal y del Manä, el cual todos los Vanar conocemos pero muy pocos sabemos el alcance que puede llegar a tener dominarlo.

-          ¿Manä? – preguntó Tanathya - ¿No se supone que es lo que nos convierte en Vanar?

-          Eso es, aunque es mucho más complejo que eso. Pero deja que continúe explicando.

-          Adelante.

-          Al parecer, esta clase de magia es común en nuestra tierra, ya que emplea una energía que sólo los dioses y sus elegidos, podemos manejar, el Manä. Esa sustancia, o esencia vital, forma parte de nuestro organismo y nos dota de nuestra inmortalidad y poderes, por ejemplo. Todas las criaturas sobrenaturales la poseen, y cuanto más poderosa sea ella, más fuerza de Manä tendrá. El problema es que fuera de Édora, nuestra esencia permanece dormida, y corremos el peligro de perderla si no hacemos algo para evitarlo. A efectos prácticos, aquí somos casi humanos.

-          ¿Y se supone que ese Portal funciona con Manä? – esta vez fue Thaerion el que preguntó.
 -          Así es - afirmó -  pero como comprenderéis…fuera de Édora es imposible encontrarlo, pues no existen nuestros dioses ni  hay criaturas sobrenaturales.

-          Dicen que existen otros dioses…- comenzó a decir Tanathya.

Rethan alzó la voz para ser escuchado.

-          Los humanos de aquí son tan necios que ni ellos mismos se aclaran sobre las deidades que existen y las que no. Es inútil buscar algo de utilidad entre ellos.

-          En realidad…- continuó Kheran – existen humanos, aunque son muy raros,  capaces de en mayor o menor medida atraer el Manä y manejarlo. Estos humanos, por motivos que desconocemos, rinden culto a nuestros dioses y han sido favorecidos por su gracia a pesar de pertenecer a otro mundo, y es precisamente el Manä que corre en su interior el que les da sus poderes.

Kheran sacó un viejo libro y lo abrió por una página que previamente ya tenía señalada, en él aparecía la imagen de una mujer quemándose en la hoguera mientras un humano, ataviado con ropas de hombre santo sostenía un crucifijo en lo alto.
 -          A la mayoría solían llamarlos Brujos o herejes, y los que eran descubiertos acababan torturados y quemados en la hoguera. Hace años hubo una gran masacre por parte de la llamada Inquisición, que acabó con la gran mayoría de ellos. Hoy en día, son casi un mito y nadie cree que realmente tuviesen poderes. Pero sabemos que no es así, pues padre conoció a una de las descendientes de éstas…

-          Pero sus poderes son escasos y ridículos, no pueden hacer casi nada sin Manä, y la única humana que conocía que poseía este don murió – cerró el libro de golpe y lo lanzó a la chimenea – y también lo hizo quemada.

Todos se quedaron en silencio observando como las llamas consumían lentamente el libro que Kheran les había mostrado. 
 A medida que hablaban, el humor de su padre iba empeorando.

-          ¿Y si murió la única Bruja que podía ayudarnos a crearlo? ¿Cómo se supone que vamos a hacerlo? – inquirió Tanathya.

-          Aceptaremos la ayuda de alguien que posee un Diamante de Manä, una reliquia cuyo interior aloja suficiente energía para abrirlo durante unos breves segundos.

-          ¡Pero eso es perfecto! – exclamó Tanathya - ¡Volveremos a nuestro hogar!

-          No lo es – cortó Rethan – pues sólo posee el poder para transportar a una única persona.

-          ¿C-cómo…? ¿Sólo uno de nosotros podrá ir?
 -          Esa persona se encargará de reunir en Édora el Manä necesario para volver a abrir un Portal capaz de trasladarnos junto a nuestro hogar, como el día que fuimos Exiliados. Y de ella dependerá nuestro futuro como Alados.

-          Padre, dejadme que sea yo quien lo haga – rogó la mujer, quien deseaba con todas sus fuerzas volver para servir en la guerra – mataré a tantos Dalar que su energía creará un Portal capaz de trasladar a todo el pueblo.

-          Confío en que lo conseguirías – respondió Rethan – pero no es posible.

Tanathya apretó los puños y posó la mirada en Kheran, estaba claro que confiaría a su hijo predilecto una tarea como aquella.

-          Te equivocas – añadió al leer en su gesto - Kheran tampoco volverá a Édora aun. Ni yo tampoco…

Todas las miradas se posaron al instante en Thaerion, que miraba con incredulidad a su padre.
Música: Coldy (Aion OST)

 -          ¿Estáis de broma, verdad?

Rethan ignoró a su hijo y continuó hablando.

-          Aunque cualquier Vanar podría encontrar por medio de la guerra la forma de reunir Manä, sólo uno de nosotros es capaz de absorberlo directamente del recipiente y usarlo en su beneficio.  Siendo esta forma mucho más eficaz y rápida de conseguir.

Thaerion se removió incómodo, no entendía de qué coño estaba hablando su padre, pero algo le decía que se estaba refiriendo a él.

-          Sólo los elegidos del Dios de las Sombras son capaces de obtener de la esencia vital de las criaturas su Manä y usarlo a su antojo. Son tan poderosos que incluso son temidos entre los Alados y repudiados por ellos, y su poder es tal que a menudo se dice que nacen malditos, pues la tragedia suele acompañar a aquellos que nacen con ese don.

La acerada mirada de su padre lo atravesó al decir esto último.
 -          Fue el nacimiento de uno de estos Vanar el que provocó nuestro Exilio…y paradójicamente, será precisamente él quien nos lleve de vuelta a Édora - Una sonrisa tan cansada como irónica relajó un poco sus duras facciones tras concluir. - Enhorabuena, Thaerion.

El muchacho se quedó boquiabierto, incrédulo por lo que acaba de oír, y Tanathya rápidamente salió en su defensa.

-          Pero padre ¡es una locura! Thaerion no ha recibido ningún entrenamiento, es demasiado joven y la vida en Shelüne demasiado dura, no aguantaría ni una semana viviendo allí. Sería condenarle a él y condenarnos a nosotros en este mundo. Tanto Kheran como yo estamos más capacitados para hacerlo.

-          Debemos confiar en nuestro hermano, Tanya. Ahora nuestro futuro depende de él. Y sé que hará todo lo posible para lograr tener éxito en este cometido.

-          No me lo puedo creer – contestó ella - ¿Tú estás de acuerdo en todo esto?
 -          Si padre ha decidido que sea así será porque es lo mejor para nuestra familia.

-          Será la oportunidad de demostrar que Thaerion es un verdadero Laremion – zanjó Rethan.

-          ¡Y una mierda! – exclamó el aludido sorprendiendo a sus hermanos - ¡será la oportunidad perfecta para deshacerte de mí! ¿Me has tomado por estúpido? ¿Piensas que voy a creer que lo haces porque confías en mí?

-          ¡Se respetuoso, Thaerion! – le ordenó Kheran.

-          ¿Qué sea respetuoso? ¿Qué respeto quieres que sienta hacia alguien que siempre me ha culpado de todas las desgracias de esta familia?
 Rethan caminó directo hacia su hijo y lo agarró del cuello obligándole a sostener su mirada.

-          Harás lo que yo te ordene o morirás aquí mismo como un traidor. Soy tu General antes que tu padre, recuerda esto antes de volver a atreverte a contradecirme.

Thaerion entrecerró los ojos e intentó tragar saliva, le costaba  hasta respirar por la presión que ejercía la poderosa mano de su padre.
 -          Padre…calmaos, os lo ruego.

Kheran posó la mano en el hombro de Rethan y este lo apartó con un empellón, pero logró calmarle. 
 -          Dentro de una semana se abrirá el Portal, y espero que estés preparado para cumplir con tu deber por una vez en tu vida.

Tras esto, y sin decir una palabra más, Rethan abandonó el salón y se dirigió hacia las escaleras. El sonido de sus pesadas botas retumbaba en la sala, silenciando el sonido de la acelerada respiración del muchacho y sus resuellos.
 Thaerion estaba destrozado, no podía dejar de pensar en todo lo que tendría que abandonar para volver a un lugar que ni siquiera consideraba su hogar. Y en especial de pensar en ella, a la que no volvería a ver jamás.

Alidaen era lo único por lo que él había deseado luchar de verdad, y querían alejarlo de ella.
 -          Hermano – Kheran se agachó mirando compasivamente al muchacho, cuya impotencia hacía que las lágrimas que intentaba contener bañasen la madera del suelo - Te está dando la oportunidad de redimirte, volver a Édora es una bendición para un Vanar. Es un todo honor, Thaerion, no un castigo.
-          ¡Yo no soy un Vanar! – exclamó poniéndose en pie con el rostro desencajado por el dolor - ¡Y no tengo que redimirme por nada! ¡Fue él quien engendró la maldición en el vientre de nuestra madre, y quien no tuvo el valor de matarme hace años!

Thaerion salió corriendo evitando así que le viesen en ese estado, y antes de que pudiesen detenerlo tomó a su caballo y huyó de casa.

“¡No soy un Vanar! – gritaba su interior - ¡Y nunca volveré a Édora!” 

(Ir al siguiente capítulo)
(Comentario sobre este capítulo)

domingo, 21 de julio de 2013

Nuevo capítulo de la serie

¡Buenas!

Después de unas semanas intentando dejar listo el dichoso juego y sus interminables problemas...(compadezco a todos aquellos que sufrieron las consecuencias de la nueva expansión y la actu 1.55) aquí vuelvo con un nuevo capítulo de la historia que espero que os guste ^^

Durante el verano andaré menos por aquí, pero aun así intentaré no demorarme demasiado para traeros el siguiente capítulo del relato, que iré alternando con la serie hasta que lo acabe, ya que veréis a partir del siguiente que están bastante conectados.

En fin...no me enrollo más, dedico este capi a mi querida Mexe y a todas las seguidoras de Serpierte ¡un besazo chicas! ;)

PD: Los derechos de las canciones que aparecen en mi blog son por supuesto de sus creadores, yo sólo las uso porque creo que encajan bastante con la historia, pero ninguna de ellas me pertenece.

Capítulo XXII: Agridulce

(PRIMERA PARTE)

Bridgeport, 25 de Febrero de 2011

Que Thaerion se convirtiese en el nuevo cantante del grupo de mi hermano era algo que no esperaba, y que sin duda dificultaba bastante mi idea de pasar página, pero no iba a echar por tierra mis esfuerzos. Y mucho menos hacerme caer de nuevo en sus redes.

Así que me propuse hacer lo posible por seguir adelante con mi nuevo trabajo y no pensar demasiado en ello. Con suerte, y teniendo en cuenta que los ensayos los hacían fuera de la compañía, apenas tendría que encontrarme con él y la tentación sería mucho menor.

Así fue como pasó una semana más y yo seguí a lo mío sin tener noticias suyas.

-          ¿Cómo van las cosas con Francessco?
Aquella era la pregunta que solía hacerme Violeta casi cada día, y yo solía responder de la misma forma.

-          Bien, pero sólo somos amigos.

-          ¿Habéis vuelto a quedar?

-          Él está de exámenes, no nos hemos visto demasiado.

-          Pero quedaba libre ya para este fin de semana ¿no?

-          Creo que sí, no lo sé.

-          ¿Por qué no lo invitas al concierto de mañana?

-          ¿Concierto? ¿Qué concierto?

-          El que van a dar los chicos en el club “La Cueva” ¿No lo sabías?

¿Por qué siempre era la última en enterarme de las cosas…? Ah si…quizás porque me había propuesto no hacer preguntas sobre ellos.

-          La verdad es que no, no los he visto mucho últimamente.
-          Carai…no sales de aquí, no hablas con nadie…¿te pasa algo cielo? Últimamente te noto algo apagada.

-          He estado muy ocupada, aun me estoy adaptando a tanto ensayo, y me siento bastante cansada. Lo único que me apetece cuando termino las clases es irme a la cama y dormir por lo menos diez horas.

-          ¡Pero eso no es bueno! – exclamó haciendo aspavientos con los brazos - ¡Tienes que salir! Mañana vendrás a verlos en su primer concierto.

-          ¿Es necesario que vaya? – no es que no tuviese ganas de ver a Lande, Janne y los demás tocar por primera vez, pero temía un nuevo encuentro con Thaerion.

-          Pues claro, y puedes invitar a Francessco para que te acompañe.

-          Pareces muy interesada en que salga con él.

-          Es un buen chico, y hacéis muy buena pareja juntos. ¿Por qué no le das una oportunidad? Se nota que tú le gustas mucho.
-          No lo sé Violeta…no estoy para novios. Lo de aquella noche fue algo que pasó sin más, pero no sé si quiero que vuelva a repetirse.

-          ¿Es por Valo?

-          ¿Valo…?

-          Si, ya sabes, el nuevo cantante.

-          Si, ya sé quién es, pero no sé a qué viene esa pregunta.

-          Te quedaste muda cuando lo viste aparecer, y te pones muy tensa cada vez que sale en algún tema de conversación.

-          Cuando os vi a ambos aparecer no me pillasteis en el mejor momento.
Traté de excusarme, pero Violeta parecía tener un sexto sentido para las mentiras. No había forma de engañarla cuando se trataba de cotilleos amorosos.

-          ¿Te gusta, verdad?

-          ¡No! – exclamé poniéndome colorada como un tomate -  ¡Claro que no!

-          Ohhh vamos…está cañón. No vas a negármelo.
-          Vale, está bien, es guapo – murmuré cohibida - Pero no es mi tipo.

-          ¿Salías con él cuando trabajabas en aquel pub?

-          No, él salía con Beth…la chica que fue asesinada por aquel tipo.

Recordarla seguía sin ser agradable para mí, no dejaba de ver la imagen de su cuerpo tirado en el suelo y su sangre bañando la pared. Y me hacía recordar que tenía algo pendiente por hacer, y que no debía dejar pasar por más tiempo.

-          Entiendo…pero él te gustaba y te quedó la espinita clavada.

Ya estaba ella montándose sus propias películas, ¡pero mira que era pesada a veces!

-          No hay ninguna espinita.

-          Entonces no te importará que vuelva a intentarlo con él ¿verdad? – preguntó entrecerrando los ojos mirándome con una pícara sonrisa.
Una sonrisa que decía “¡te pillé!”

-          Haz lo que quieras…no me interesa en absoluto – contesté intentando parecer indiferente.

La verdad es que imaginar a una de mis mejores amigas con él no era algo agradable, y más sabiendo que tenía su cuarto al lado del mío y podría escucharles…arg no…¡me niego a pensar en ello!

-          Jajaja ¡Tendrías que ver la cara que has puesto ahora mismo! – exclamó señalándome con el dedo – tranquila mujer, no pienso quitártelo. Pero deberías empezar a moverte si quieres conquistarlo, porque te aseguro que en cuanto le vean aparecer por la Compañía se le van a lanzar al cuello como lobas.

Maldita sea…eso era cierto. Con la cantidad de chicas que trabajaban en Shelüne raro sería que no terminase encaprichándose con alguna…y yo tendría que verlo.
-          ¿Por qué esa manía con que me eche novio? ¿Te pagan alguna comisión o algo por cada pareja? Primero Janne, luego Francessco…y ahora Valo.

La verdad es que el tema me había puesto de mal humor, y la actitud de Violeta comenzaba a cansarme un poco. Sabía que no lo hacía con mala intención, pero el estrés acumulado y todo lo relacionado con Thaerion hacía que mis cambios de humor fuesen algo bruscos a veces y la pagase con quién tenía delante.

-          Vamos mujer, no te pongas así, sólo quiero que te animes un poco. Y no hay nada mejor para eso que echar un buen polvo.

-          Y dale…no necesito echar un polvo para ser feliz, Violeta. Puede que a ti eso te funcione pero yo no soy así. No necesito a ningún tío para estar bien.

Violeta me miró algo sorprendida y por primera vez guardó silencio, mordiéndose el labio con gesto dolido.
-          Lo siento…- me disculpé al verla tan afectada – no quise decir que tu si lo necesitases…

-          No…no te disculpes – contestó sacudiendo la cabeza – lo siento, no debí ser tan pesada. Entiendo que estés estresada…pero sólo quería…

-          Animarme, lo sé. Y te lo agradezco Violeta – coloqué las manos en sus hombros y le di un suave apretón – pero estoy bien, de verdad.

Ella me miró unos segundos y esbozo una leve pero cariñosa sonrisa.

-          Sé que a veces me preocupo más de la cuenta y me pongo pesada, pero te has convertido en una persona muy importante para todos nosotros, eres casi como una hermana para mí. Y pareces tan perdida que me cuesta quedarme de brazos cruzados. Debes salir, vivir más. Quedarte aquí encerrada sólo hará que te consumas. Y perdona que te lo recuerde y te trate como una niña, pero has perdido mucho peso y tienes que comer un poco. ¿Te has mirado últimamente al espejo?

Todos los días, y la verdad es que estaba que daba pena. Los mareos no habían remitido y seguía sin poder llevar gran cosa al estómago. Tantas horas de ensayos me tenían consumida.
-          ¿Tan mal estoy?

-          Nos tienes muy preocupados. Deberías ir al médico.

-          ¿Al…m-médico?

Escuchar esa palabra hizo que volviesen las arcadas, oír hablar de médicos me ponía de los nervios. Y no me traía buenos recuerdos.

“Vamos a ver a un amigo…”, la voz de Hamming se repetía sin cesar en mi cabeza cada vez que oía hablar de ellos.
-          Está bien, me cuidaré más. Pero nada de médicos.

-          Mejor no pregunto…

Tuvo que ver en mi cara que no me apetecía nada, porque no insistió más.

-          Pero mañana te vienes con nosotras al concierto – dijo volviendo a adoptar su actitud mandona- ¡Y esta vez no quiero excusas!

-          P-pero…

-          Ni peros ni leches, te vienes y punto. Además tenemos que verles actuar para decidir si les contratamos o no, y Ángela y yo queremos tu opinión.

-          ¿Eso significa que los veríamos más por la Compañía?

-          Así es. ¿Algún problema?

-          No…ninguno.

-          Perfecto, entonces ve pensando que ponerte para mañana. O pásate luego por mi cuarto y te dejo algo de ropa. Aunque con lo delgada que estás…quizás sea mejor que se la pidas a Ángela. Bueno…como sea pásate por allí y ya buscamos un conjunto bonito que puedas ponerte.
-          Está bien – contesté agradecida, aunque lo cierto es que la ropa era lo que menos me preocupaba de la salida.

***

Nos despedimos y me dirigí hacia el aula de baile, donde Nadia me esperaba para comenzar con las clases. Había un ramo de flores enorme metido en un bonito jarrón de cristal sobre la mesita de la sala.
-          ¿Y estas flores?

-          Te las ha mandado un admirador – contestó desde el escenario mientras comenzaba los estiramientos.

-          Venga ya.

-          En serio, acaba de llegar un chaval y las ha dejado a nombre de Lithiel.

Me acerqué hasta el ramo y busqué la típica nota que suelen llevar cuando se entregan a través de un mensajero. Pero no había ninguna.

-          ¿Has visto cómo era?

-          La verdad es que no me fijé mucho…parecía tener algo de prisa. Pelo rizado, rubio y era algo torpe. Casi se come el suelo al tropezar con el escalón.
-          No trae ninguna nota.

Nadia se encogió de hombros y me hizo un gesto para que comenzase a calentar.

-          Será un admirador tímido. No le des muchas vueltas,  no será el primero ni el último.

Dejé las flores en su sitio y subí al escenario sonriendo al pensar en ello. Ser Lithiel no iba a estar tan mal después de todo.

Pero al volver a mi habitación después de los ensayos hubo algo que me dejó con un mal sabor de boca.

Una escueta nota donde ponía lo siguiente:

“No importa cuántos nombres falsos uses. Nunca podrás huir de tu pasado, Alidaen. PD: Sublime actuación, me recuerdas mucho a ella”

***

 Bridgeport, 26 de Febrero de 2011
Era el día de nuestro debut como grupo. The Reapers iban a tocar por primera vez en un conocido club de rock situado en el centro de la ciudad.
Las Musas, Ángela y Violeta, acudirían junto a otros miembros de la Compañía para vernos actuar y decidir si funcionábamos o no como banda, y si nos ofrecían un contrato que por mi parte sería mi billete de entrada en Shelüne, y mi primer paso para poder realizar la misión que Serpiente me había encomendado.

El éxito en esta actuación era clave, y saber que Alidaen seguramente acudiría a vernos era un aliciente más para que todo saliese como estaba previsto.

Llevábamos ensayando una semana entera sin descanso y apenas había tenido tiempo de hacer otra cosa que no fuese pasar el tiempo con los miembros de mi grupo, a los que poco a poco iba conociendo cada vez mejor.

Lande era sin duda el más abierto y alegre de todos, y con quién más trato tenía aparte de su hermano Gas.
Hacían una curiosa pareja, y se notaba a leguas la estrecha unión que había entre ellos desde que eran niños.

Gas actuaba como la voz de su conciencia muchas veces, dándole consejos que Lande solía olvidar no con mala intención, sino por su mala cabeza. Parecía un niño grande, o alguien que se había quedado en aquella edad en la que lo mismo te puedes pasar el día jugando con la consola que intentando ligar con chicas a todas horas debido a las hormonas.

A ambos les encantaba coleccionar figuritas de resina o plástico de personajes de ficción supuestamente famosas, pero que en realidad sólo conocían ellos y un grupo de jóvenes (y no tan jóvenes) a los que se les llamaba freaks, o frikis. O eso tenía entendido.
Me habían dicho de hacer alguna partida de rol juntos, pero yo seguía sin pillar muy bien de qué se trataba y no me llamaba mucho la atención eso de ponerme a matar bichos con un dado e ir subiendo de nivel en una ficha de papel. En mi mundo solíamos preferir las espadas.

Giglio en cambio pasaba poco tiempo con nosotros fuera de los ensayos, era un tipo bastante ocupado, que siempre estaba o con su novia o haciendo algún trabajillo para ganarse una paga extra.
Al igual que Gas no vivía en la Compañía, tenía su propio piso a las afueras de la ciudad, cerca de la zona VIP, y parece que vivía bastante bien con su sueldo como actor y vete tú a saber que más. Se me daba bien saber cuando alguien ganaba dinero de formas poco convencionales, supongo que era un defecto profesional.

Y de Janne bueno…de él no sabía casi nada, lo poco que me habían contado sobre él es que vivía en Shelüne y que antes de conocerlos se dedicaba a trabajar para una empresa de transportes.

No había hablado a nadie de su vida anterior, y tampoco estaba muy dispuesto a entablar una conversación privada con él, al menos de momento. Aunque si que era uno de mis principales objetivos a la hora de conseguir información para las Sombras. Estaba claro que ese nativo tenía mucho que contar.
***

El club donde tocamos era uno de los garitos de rock más conocidos de la ciudad. Allí habían hecho sus primeros pinitos bastantes grupos que con el tiempo fueron adquiriendo bastante fama. Esperaba que gracias a mis contactos a nosotros nos pasase más o menos lo mismo.

Los ensayos y el montaje del equipo en el propio local comenzaron unas horas antes del concierto, y durante ese tiempo aproveché para salir un rato a fumar y hacer algunas llamadas.
Una de ellas fue a Avispa, quien me dijo que seguía trabajando en la investigación y que pronto tendría noticias suyas. Me dio una dirección, donde según ella podría encontrar información sobre ese tal Thaerion y Alidaen si preguntaba a las personas adecuadas. Al parecer un bar bastante famosete por ahí, y un par de nombres de personas relacionadas con su pasado. Recabé todos los datos necesarios y prometimos ponernos en contacto en cuanto tuviésemos más noticias.

Justo al colgar el teléfono, Alidaen apareció en escena junto a Ángela y Violeta.
No nos dijimos gran cosa, ya que el concierto estaba a punto de comenzar, pero nuestras miradas se cruzaron en un par de ocasiones mientras charlaba con sus amigas.

Ella fingía mostrar indiferencia, pero estaba claro que mi presencia allí la perturbaba y la hacía sentir incómoda. En cambio con Lande y los demás charlaba y reía como si los conociese de toda la vida, incluso con Janne, que no solía hablar casi nada, parecía tener una conexión especial que no había notado antes que él tuviese con otra persona.
Me jodía admitirlo, pero aquello también me resultaba algo molesto. Y era una verdadera chorrada, porque sabía que con ellos estaba bien y a salvo, además, era yo quien le había puesto en manos de todas esas personas esperando que la cuidasen. Era exactamente lo que había querido que pasase, y no debía sentirme amenazado por ello.
No me costó demasiado seguir su juego, lanzándole alguna que otra mirada ocasional pero intentando que no notase más interés en ella que el que podría tener con cualquiera de sus amigas.

Incluso percibí cierto rencor por su parte cuando un par de conocidas del club se me acercaron para pedirme un autógrafo y charlar conmigo antes del concierto. Que tonteara con ellas la sacaba de sus casillas.

Mejor, pues pensaba hacerlo a menudo.
***

The Reapers subió al escenario a las diez en punto.

La sala principal estaba abarrotada de gente que venía a ver nuestro debut, algunos antiguos fans del grupo de Lande y los demás, y otros que ya conocía de mis conciertos. También había invitados de la propia compañía y clientes habituales del local que como cada noche llenaban sus asientos y tomaban unas cañas a la salud de los presentes.

Uno de los temas que elegimos para esa noche y que más éxito tuvo fue uno que compuse hace tiempo, y que adaptamos para que Lande actuase como segundo vocalista. Era la primera vez que lo cantaba en público, y de no ser por ellos nunca habría llegado a terminarlo.

Janne me había ayudado a componer la melodía y hacerla mucho más instrumental. Había quedado realmente bien, y sin duda la acogida del público se hizo notar cuando la tocamos.
I’m giving up the ghost of love (Estoy renunciando al fantasma del amor)

In the shadows cast on devotion (En las sombras proyectadas en la devoción)

She is the one that I adore (Ella es la única a la que adoro)

Queen of my silent suffocation (Reina de mi asfixia silenciosa)
Bittersweet (Agridulce)

I won’t give up (No me rendiré)

I’m possessed by her (Estoy poseído por ella)

I’m bearing her cross (Estoy soportando su cruz)

She’s turned into my curse (Se convirtió en mi maldición)
Break this bittersweet spell on me (Rompe este hechizo agridulce en mí)

Lost in the arms of destiny (Perdido en los brazos del destino)
Bittersweet (Agridulce)

I want you (Te quiero)

I wanted you (Yo te quería)

And I need you (Y te necesito)

How I needed you (Cuánto te necesitaba)
Break this bittersweet spell on me (Rompe este hechizo agridulce en mí)

Lost in the arms of destiny (Perdido en los brazos del destino)

Bittersweet… 
Mientras cantaba buscaba su mirada por encima de las demás, a veces la encontraba y me perdía en ella los segundos que me permitía antes de volverse a otro lado, hablar con alguien o simplemente alejarse de la mía.

Me tenía completamente hechizado, poseído como la mujer de la canción, y me preguntaba si no sería a ella a quien mi mente ensoñadora habría acudido el día que la compuse, aun sin conocerla. ¿O acaso tenía algo que ver con la mujer de mis sueños?
Qué locura…

Pero dejémonos de tonterías, lo importante vino después del concierto, cuando Ángela y Violeta se acercaron para darnos la enhorabuena por el concierto y para darme la bienvenida oficial a la Compañía.

-          Enhorabuena Valo, ya puedes decir que oficialmente formas parte de Shelüne – Ángela hablaba con seriedad, pero a pesar de ello podía notar el agrado en su voz, quería que estuviese entre ellos y debía tomar aquello como una buena señal – pásate el Lunes por la Compañía para hablar de tus condiciones de trabajo y firmar el contrato.

Violeta me dio un fuerte apretón y besó mi mejilla amistosamente mientras cotorreaba sin parar.

-          ¡Bien hecho! Estoy deseando ver como trabajas con el resto de miembros de Shelüne, tengo grandes ideas para ti, estoy deseando que conozcas a Bobarie, seguro que se vuelve loca y…
-          Violeta, no empieces – le cortó la morena.

Alidaen hizo el ademán de acercarse con las demás, pero se entretuvo charlando con Gas y Lande hasta que finalmente decidí ser yo mismo el que rompiese el hielo.

-          No te hace mucha gracia ¿no?

Ella se hizo la sorprendida y miró hacia mí dando un pequeño sorbo a su gintonic con la pajita. Observé su cuello e imaginé el lento recorrido del líquido transparente por su garganta, y no pude evitar pensar en el sabor de su sangre empapada por el alcohol mientras ella volvía a su máscara de indiferencia hacia mí.
-          ¿Eh?

Tragué saliva antes de continuar hablando.

-          Que trabaje con vosotros. No te hace mucha gracia.

-          Supongo que tendré que hacerme a la idea de que voy a ver tu cara más de lo necesario por Shelüne.

Sonreí ante su tono cortante y borde, la verdad es que resultaba aun más encantadora cuando se ponía difícil.

-          ¿Y eso te molesta?

-          ¿Tú qué crees?

-          Que no.

-          La verdad es que te lo tienes demasiado creído, y no todas somos como las de ese grupito de allí – hizo un ademán señalando a un grupo de chicas que normalmente me seguían a todos los conciertos y ya tenía bastante caladas - Por cierto ¿por qué no vas a molestarlas a ellas?

Ni me volví para mirarlas.

-          Porque prefiero molestarte a ti.
Me acerqué hasta su oído, y respiré el perfume que desprendía su pelo y que tantos recuerdos me traía.

Dioses…que ganas tenía de poder besarla sin ponerla en peligro. Y morderla. Poseerla…

-          Me gusta lo difícil – susurré rozando ligeramente la punta de su oreja.

Pensé que se derretiría allí mismo, pero como era de esperar, su respuesta no fue la que yo deseaba obtener. Y eso me puso aun más a tono.
-          Pues a mí no – contestó empujándome a un lado. – Estoy cansada de lo “difícil”, así que aparta.

Reí para mis adentros mientras observaba su trasero contoneándose mientras se dirigía hacia el baño, y justo antes de llegar se volvió para dedicarme una última mirada cargada de una sensualidad que ni ella sabía que tenía.

Era la misma mirada que vi en la mujer de mi sueño, aquella que tanto se le parecía.
-          Me vas a volver loco – susurré para mis adentros.

Y me dirigí hacia el exterior para hacer una llamada y que me diese un poco el aire.

***

(Al otro lado del teléfono)
-          Estoy dentro.

-          Perfecto, mantenme informado y no omitas detalle.
-          Bien. Una cosa más.

-          Dispara.

-          Voy a tomarme unos días libres.

-          ¿Acabas de empezar a trabajar para mí y ya me estás pidiendo unas vacaciones?

-          No te las he pedido.

-          Halcón no me toques…- cuelga – las pelotas.

Serpiente se dirige al balcón de su apartamento, desde donde observa la ciudad de los rascacielos con una sonrisa ladina en el rostro. Una mujer recién salida de la ducha y desnuda se acerca a él para abrazarlo.
-          Adelante, busca… - él se inclina y despliega sus afilados colmillos, dispuesto a alimentarse de su nueva adquisición - …y encuentra lo que desees.