martes, 7 de febrero de 2012

RELATO: Golpes del Destino VI.I

(PRIMERA PARTE)

(INTRODUCCIÓN - Hogar de los Laremion)

Días después de la muerte de Erailne, su cadáver seguía intacto en el refugio de su ataúd. Tan serena como si durmiese, ni siquiera la tortura a la que había sido sometido su cuerpo y la muerte habían podido vencer la batalla contra su eterna belleza. Sus heridas habían cicatrizado y las marcas de aquel terrible suceso desaparecieron, dejando tan sólo una sutil marca sobre su cuello, donde la palabra “Amada” quedaría permanentemente grabada en su piel.
Pero Thaerion era incapaz de borrar aquella imagen de su cabeza, él había visto aquel horror con sus propios ojos. Y sabía que había sido su castigo por haber desobedecido a su padre.

Ahora él ni le miraba, de hecho apenas salía del cuarto donde hacía tan sólo unos días su esposa compartía a su lado. Ni si quiera tuvo fuerzas para ir a darle su último adiós.

- ¿No subes? – la voz de Kheran evitó que la culpa volviera a surgir creando una nueva herida en su pecho.
El frío de aquella cripta bajo tierra resultaba reconfortante…le ayudaba a pensar.

- Estoy bien aquí.

- Thaerion…todo esto, no es tu…

- Las palabras no cambian los hechos – contestó cortante - no hace falta que digas nada.

Kheran bajó la mirada hacia el suelo, apretando los puños para volver a destensarlos al instante.
- Tampoco las lágrimas, hermano.

Thaerion apartó la mirada del ataúd donde reposaba Erailne para fijarla en su hermano mayor, caminando con porte orgulloso por el pasillo hasta perderse de su vista.

Y una vez más se preguntó si el destino podría haberse cambiado, qué hubiese pasado si su corazón no se hubiese interpuesto a la razón.

La respuesta estaba clara:
Si nunca la hubiese amado…su madre seguiría con vida.

 (Claro del Bosque)

Las semanas pasaron…y todas las tardes acudía al claro hasta la puesta de sol con la vana esperanza de volver a verlo. Pero él no aparecía, y las excusas por las que decidía volver al día siguiente comenzaron a dejar de tener sentido a medida que pasaba el tiempo sin saber nada de él.
En más de una ocasión estuvo a punto de dejar a un lado su temor para volver a acercarse a sus tierras y buscarle por su cuenta, pero siempre se decía a sí misma que debía esperar un poco más, y cuando se decidió a hacerlo ya era demasiado tarde.

Su abuela Fionah, que era ya muy mayor, no se había recuperado del todo de su enfermedad y no tardó en tener una nueva recaída, reclamando de este modo los cuidados de su nieta. La cual no se separó de ella salvo para ir a por hierbas curativas al bosque y para obtener los alimentos necesarios para sobrevivir.
De este modo y sin quererlo, Alidaen comenzó a distanciarse de ese sentimiento que antes ocupaba todos sus pensamientos.

Fionah era la única persona que tenía en su vida, había cuidado de ella como una madre y dedicado su vida a hacerla feliz. Y ahora le tocaba el turno a ella…

Y a pesar de que sabía que el tiempo que les quedaba era cada vez más corto y los lazos de su vida se debilitaban a medida que pasaban los días, Alidaen siempre intentó mantener una sonrisa para ella. Dejando los momentos de amargura y temor para su soledad.
Temía quedarse sola…pero sabía que debía aprender a vivir con ella y ser fuerte, pues era lo que Fionah le había enseñado desde que era una niña.

Por suerte para su abuela, su sufrimiento duraría poco…y gracias a los calmantes e infusiones preparadas por su nieta y su cariño pudo abandonar su vida en paz, tres meses después de su último encuentro con Thaerion.

Alidaen había salido a recoger setas para la cena, y posó un suave beso en la frente de su abuela antes de marchar. Pero aquella mañana había despertado con un nudo en el estómago mucho más intenso que los anteriores, y sabía que aquella vez su abuela no la esperaría.

Ni siquiera intentó despedirse de una forma distinta…tan sólo lo hizo haciéndole saber que estuviese donde estuviese cuando llegase, su nieta siempre estaría ahí.
- Volveré pronto…abuela.

Y así lo hizo, encontrándola exactamente como la había dejado, inmóvil sobre la cama con aquella sonrisa serena que solía poner cuando tenía un buen sueño.

- Dulces sueños – le dijo.

Y sin añadir nada más abandonó su casa, apretando el paso a medida que se alejaba mientras las lágrimas surcaban su rostro sin ninguna contención.
No tardó en llegar al claro del bosque, y allí dejó que todo su dolor aflorase hasta estar a punto de desgarrarle el pecho, mientras inconscientemente su vista se posaba en los árboles con la estúpida esperanza de que él apareciese y le envolviese entre sus brazos.

De que le dijese que todo iría bien y nunca estaría sola…
Pero tampoco apareció aquel día, y le odió por ello. Ajena a que él, a unos kilómetros de distancia, se debatía entre su propio dolor y culpabilidad por la pérdida de su madre.

Horas más tarde, cuando ya no le quedaban lágrimas por derramar, al menos en ese día, decidió que era hora de volver a casa y empezar a hacer todos los preparativos para el funeral de su abuela.
Pero cuando llegó vio que la luz de la entrada estaba encendida, y la felicidad inundó su rostro mientras corría a abrir la puerta.
- ¡Abuela! ¡Estás…!

Ante ella apareció un apuesto hombre de cabello rubio y ojos verdes, sonriéndole de forma familiar, a pesar de ser la primera vez que se veían.
- Lo siento…no debería haber entrado así, la puerta estaba abierta y pensé que…- él guardó silencio al ver la desilusión en los ojos de la muchacha, sabiendo enseguida que verle allí no era lo que esperaba en esos momentos – mi más sincero pésame, Alidaen.

Ella le observó mordiéndose el labio, intentando reprimir los balbuceos que amenazaban con dejarle en evidencia para no parecer una niña ante ese desconocido, y aunque con dificultad…terminó consiguiéndolo.

- ¿Me conoce? – logró que su voz sonase clara.
- Un poco – contestó sin dejar de observarla con una mezcla de amabilidad y compasión - tu abuela Fionah me habló de ti.

- ¿Era amigo suyo? – preguntó dejando caer la cabeza hacia un lado de forma curiosa.

- Si, Fionah era una persona muy querida para mí.

- Entonces…debe ser un buen hombre – dijo, esbozando una débil sonrisa - ¿Quiere quedarse a cenar?
A él le sorprendió la entereza de la joven, y aun más su bondad y ternura hacía un completo desconocido. Pero también supo que aquella preciosa muchacha no estaría a salvo sola en aquel lugar, era demasiado inocente y confiada.

Y él debía cumplir la promesa que le hizo a Fionah: cuidar de ella y tratar de llenar el vacío que había quedado en su vida.

- Será un placer – contestó – por cierto…mi nombre es Herald Lehmann.

Ella se dirigió hacia la cocina, y antes de atravesar la puerta se dio la vuelta para volver a mirarle con una sonrisa cargada de tristeza.
- Espero que le gusten las setas…señor Lehmann.

(Meses después – Mansión de los Lehmann)


Herald no tardó en ganarse la confianza de la joven, y a pesar de la insistencia de su esposa Isabelle por mandarla a un orfanato donde pudiese pasar sus últimos años como adolescente, nunca permitió que los servicios sociales la apartasen de su lado.
De hecho tampoco dejó que su falta de formación académica le impidiese ir al instituto como una chica normal de su edad, haciendo todo lo posible por que Alidaen accediese al curso que le correspondía. Tener contactos dentro de la escuela le ayudó bastante, y por suerte el papeleo no se eternizó demasiado.

Su esposa nunca estuvo de acuerdo con la decisión de Herald, siempre había sido una mujer muy estricta a la que no le agradaba demasiado ver a una niña salvaje rondar por su casa, tocar sus cosas y sobre todo, captar la atención de su marido de esa forma.
Pero aun así nunca interfirió en la decisión de su marido, por lo que dos meses después de la muerte de su abuela, Alidaen fue a su primera clase en el instituto.

Herald y ella habían ido a comprar todo el material necesario, y con una sonrisa en los labios observó como su “ahijada” (pues así había empezado a llamarla) se pasó horas forrando libros con esmero, pasando páginas y acercando su rostro a éstas para olfatear el olor a nuevo, y ordenando sus lápices nuevos a la vez que se aseguraba de que todo estaba en su sitio.

A pesar de su pérdida, era extraño no ver en ella una sonrisa, y aquella inocente y curiosa mirada suya siempre puesta en algo que llamaba su atención.
Todo parecía insólito y maravilloso ante sus ojos, y gracias a ella logró ver el mundo de una forma completamente distinta, de una forma que sólo su primera esposa le había hecho ver.

Y no le extrañaba, eran prácticamente iguales en todos los aspectos. Por eso quizás a Fionah no le costó demasiado pedirle que cuidase de Alidaen, y sabía que la dejaba en buenas manos cuando muriese.

-          ¿Cómo me queda? – preguntó la muchacha, sacándolo de su ensoñación, dando una tímida vuelta sobre sus pies para enseñarle su uniforme de clase.
Pero a veces resultaba demasiado doloroso ver tan cerca y a la vez tan lejanos los recuerdos de su querida Lithiel.

-          ¿Le gusta?

-          Estás preciosa, Alidaen. Vas a deslumbrar a todos los chicos de tu clase en cuanto aparezcas por la puerta.

-          Eh…- ella se sonrojó al escucharle - ¿van los chicos a la escuela también?

-          Claro, es una escuela mixta.

Ella arrugó la frente, extrañada.

-          ¿Cómo la ensalada que le gusta a la señora Isabelle?
Herald se echó a reír, había olvidado que había términos que seguía sin comprender bien, tenía tanto que aprender de ese mundo…

-          Más o menos. Sólo que en vez de lechuga, zanahorias y tomates, hay un montón de chicos y chicas de tu edad deseando conocerte.

-          ¿En serio? – ella le miró con los ojos cargados de emoción ante la idea de hacer amigos.

-          Claro que sí, no me extrañaría que este año hubiese nueva reina en el baile.

Alidaen no entendía de qué hablaba, pero todo lo que le contaba sonaba tan bien que estaba deseando que llegase la hora de ir a clase y poder subirse en uno de esos enormes carros de metal amarillo con ruedas llamados autobuses, y poder estrenar sus lápices nuevos.
Aunque tenía miedo de decepcionar a Herald metiendo la pata. Desde que tenía uso de razón no recordaba haber hecho nunca una amiga, y los chicos sólo se habían acercado a ella para tirarle de las orejas o meterse con ella.

Tan sólo un chico se había interesado por ella, y tampoco podía decir que fuesen amigos…aunque era extraño, cuando lo vio por primera vez tuvo la sensación de conocerlo desde toda la vida. Como si hubiese estado esperando que apareciese justo en ese momento…
Aun seguía preguntándose si volvería a verle, y entonces cayó en la cuenta de que igual Herald conocía a su familia.

-          Señor Lehmann…- comenzó a decir sin saber muy bien como abordar el tema.

-          Llámame Herald, Alidaen – le pidió – dime, ¿qué ocurre?

-          Usted… ¿usted ha oído hablar de la familia Laremion?
Alidaen observó su gesto, y comprobó como su amable sonrisa se borró de golpe, adoptando un gesto más serio, incluso dolido. Enseguida sintió que algo no iba bien y temió que su pregunta pudiese haberle hecho daño de algún modo.

¿Pero porqué?

-          Sólo lo que habla la gente – contestó al cabo de unos segundos, caminando hacia la ventana.

-          ¿Y qué dice la gente?
Herald tomó aire, cerrando los ojos pensando en su respuesta. La sombra de la tristeza nublaba su mirada a través de su reflejo en el cristal.

-          Que es una familia maldita, y peligrosa…

Ella no contestó, intentando asociar de algún modo aquellas dos palabras con Thaerion, el mismo que la había salvado de morir a pesar de haber estado a punto de hacerlo el mismo.

Negó con la cabeza, y le rogó que siguiese hablando y que le explicase el motivo.
-          Dígame porque… ¿porque la gente es tan cruel para hablar así de ellos? ¿es sólo porque son distintos?

-          No son sólo habladurías, pequeña. Me temo que es verdad…

-          ¿Y usted cómo lo sabe? ¿Acaso los conoce?

-          Conozco su historia demasiado bien, y también al señor de esa casa, Rethan Laremion.
El tono amargo de su voz no logró ocultar a Alidaen el odio que Herald parecía sentir hacia ese hombre, Rethan. ¿Sería así cómo se llamaba el padre de Thaerion?

-          Pero usted dijo que sólo sabía lo que la gente decía de ellos…

-          Alidaen – pronunció su nombre en tono cortante – no quiero hablar de ello, no ahora…lo siento.
Su gesto tenso se relajó al instante, cuando contempló los ojos llorosos de la muchacha.

-          Algún día…- dijo en un tono paternal, acercándose a ella – cuando esté preparado, te contaré todo lo que sé de ellos. ¿Vale?
Ella asintió con la cabeza.

-          Pero necesito que me prometas algo, Alidaen.

-          ¿El qué?

-          Que pase lo que pase, nunca te acercarás a esa casa.

-          P-pero…- comenzó a decir, confusa – no lo entiendo.

-          Es peligrosa para ti.

-          ¿Por los lobos?

-          Los lobos son el menor de los peligros que encierran sus tierras.
Alidaen tragó saliva, imaginando todo tipo de criaturas monstruosas escondidas en las mazmorras de aquella enorme mansión. Y en aquellos efímeros pensamientos siempre aparecía su apuesto príncipe dispuesto a salvarla…

-          Prométemelo – pidió, casi rogando, su maestro.

¿Volvería a prometer algo que quizás nunca podría cumplir? Mantenerse alejada de esa casa era cada vez más difícil, pues dentro de ella vivía lo único que ella deseaba tener.
-          Lo…lo prometo – dijo finalmente, insegura y con un regusto amargo en la garganta.

Era la segunda vez que mentía por él, y temía que no fuese la última…

Pero Herald tenía motivos para preocuparse por ella y rogarle que hiciese caso a sus advertencias, y había jurado a Fionah que la protegería de todo mal.
Empezando por la vileza de aquella casa plagada de Vanar...y de la maldición que azotaba a su propia familia.

(Ir al siguiente capítulo)
(Comentario sobre este capítulo)

lunes, 6 de febrero de 2012

¡Nuevo dibujo!

Esta vez mi querida Mexe ha hecho un dibujo de la parejita, me ha hecho muchísima ilusión porque siempre había querido ver a los dos dibujados y para mi ha sido mi mejor regalo de cumple! (si...ya soy un año más vieja y me acerco peligrosamente a los treinta >_<)

Y con su permiso lo subo por aquí para que tod@s podáis ver el maravilloso trabajo que ha hecho!
¿Os suena la escena? aunque claro así está mil veces mejor porque encima tenemos a nuestra Ali en rubia!!

Ains me encanta *.* ¡MUCHÍSIMAS GRACIAS WAPA!

domingo, 5 de febrero de 2012

PERSONAJE: Kheran Laremion


“¡Hermanos! ¡Es hora de reclamar lo que por derecho nos pertenece! ¡Por Vaehnar!”

Rasgos Generales:

Nombre real: Kheran Laremion
Edad: 252 años
Raza: Vanar
Origen: Édora
Signo: Leo
Color: Gris
Música: Clásica
Comida favorita: Cordero asado.
Trabajo: Comandante Vanar y “Legado” de la espada maldita.
Aparece en… “Marcado y Maldito” y “Golpes del Destino”
Familia: Laremion. Rethan (Padre), Erailne (Madre), Tanathya (Hermana), Thaerion (Hermano), Theran (Sobrino), Thalassia (Madrastra).

Rasgos físicos:

Altura: 1,88 m.
Peso: 96 Kg
Ojos: Verdes
Cabello: Plateado
Detalles: El color de su pelo, herencia de su madre, llama muchísimo la atención por ser bastante raro entre los suyos, sobre todo viniendo de una familia donde todos sus miembros, excepto él, heredan el cabello negro. Tiene la piel muy pálida, surcada de innumerables cicatrices por todo el cuerpo. La que más llama la atención es la cicatriz que cruza su ojo derecho. Posee un rostro de rasgos finos y delicados como sus hermanos pero la mirada severa de su padre, aunque físicamente al igual que Thaerion ha heredado la exótica belleza de su madre, que les hace parecer algo “ambiguos”.

Rasgos de personalidad:

Atlético: Desde niño fue entrenado en el arte de la guerra como el resto de miembros de su familia, y como primogénito de Rethan siempre se esperó de él que se convirtiese en uno de los mejores guardianes del Vehlum, la capital Vanar. Posee un cuerpo musculado pero bien proporcionado, sin un gramo de grasa.

Carismático: Es un gran líder y sabe como ganarse la lealtad de los suyos, respeta a sus hombres y siempre intenta buscar la mejor estrategia para asegurarse que vuelvan a sus casas a salvo con sus familias. Suele ir rodeado de un grupo de Vanar que le sirven fielmente hasta la muerte, a los que considera casi como hermanos suyos, formado por cinco guardianes. La gente suele respetar y acatar sus órdenes sin rechistar, confiando siempre en su buen juicio.

Disciplinado: Kheran está tan acostumbrado a obedecer como a que le obedezcan, y nunca osará contradecir la palabra de su padre, al que respeta y venera desde nacimiento. Sigue firmemente las leyes dictadas por el Círculo de Ancianos (los altos mandatarios de su nación), pero con más ahínco si cabe la palabra de su progenitor. La edad y su fuerza de voluntad le han enseñado a ser comedido en sus actos, y pocas veces deja que sus sentimientos se interpongan a la razón.

Ecuestre: Kheran es un gran jinete, a pesar de que para los Vanar es prácticamente innecesario aprender a montar a caballo para desplazarse (pues saben volar), Rethan se empeñó en enseñar a sus tres hijos el arte ecuestre desde que eran muy pequeños. Kheran siempre fue de los tres el que mejor lo hacía y con los años se ha convertido en uno de los mejores jinetes vanarian.

Genio: A pesar de vivir para la batalla, Kheran tiene una mente despierta y es un gran estratega. Por ese motivo se ha convertido en alguien imprescindible para su padre, mientras que Rethan encarna la valentía y la fortaleza, Kheran adopta el papel de estratega y protector durante el combate. Siempre piensa en sus hombres a la hora de planear una batalla, y no es de los que suele actuar cegados por el odio, motivo por el cual a veces su padre y él pueden llegar a “chocar”. Aunque con el tiempo han sabido complementarse.

Cualidad especial: Como Vanar es inmortal y puede volar en su mundo natal, fuera de éste es incapaz de sacar sus alas. El poder que su dios le concedió al nacer se llama “Barrera”, con la que es capaz de contener gran parte de los ataques dirigidos hacia él y sus tropas, en especial aquellos de tipo mágico. Es inmune al dominio mental.

Le gusta: La batalla y comandar a sus tropas, le gusta la estrategia y planear sus movimientos antes de cada ataque. Aparte del arte de la guerra pocas cosas llaman su atención actualmente, salvo montar a caballo. Uno de sus pocos pasatiempos son las carreras y expediciones de caza a lomos de su corcel.

Odia: A los dalariel, en especial a aquellos elegidos por la diosa de la luz, los Dalar, los cuales son sus mayores enemigos. Odia tener que elegir entre defender el honor de su nación o el de su familia, y que su hermano menor se empeñe en deshonrarla con sus actos. Y odia tener que cometer actos poco honorables con tal de proteger su apellido de las malas lenguas…y sobre todo, con tal de velar por la vida de su hermano. No le gustan los excesos.

Defectos: Una de sus alas negras está herida, y aunque por su color oscuro es difícil darse cuenta tiene una enorme cicatriz que casi la atraviesa de lado a lado, motivo por el cual su vuelo no es demasiado rápido y suele cansarse antes que otro Vanar. Creció con la idea en mente de convertirse en el mejor y puede que se lo tenga a veces algo subido, pero no suele dejar que la soberbia lo ciegue. Si tiene que cometer un acto poco benévolo u ocultar algo con tal de defender a su familia lo hará, aunque con ello rompa con sus votos. Por este motivo se siente algo reacio a la hora de confiar en Thaerion, ya que éste siempre ha sido una espina clavada dentro de su familia, pero a pesar de ello lo quiere e intenta defenderlo siempre que puede.

Virtudes: La lealtad es la mayor de sus virtudes, aunque a veces ésta se vea dividida entre su familia y su nación, sobre todo a la hora de ocultar el amor de su hermano menor hacia un miembro de la raza enemiga, lo que en Édora le llevaría directamente a la muerte. No sólo de su madre ha heredado la belleza, sino también su compasión. Siempre intenta defender lo que cree justo y a los más débiles, y no le cuesta conceder el perdón, pero tampoco dudará a la hora de impartir justicia a quien lo merezca.

BIOGRAFÍA:

Pasado:
Kheran fue el primer hijo que nació fruto del amor de Rethan y Erailne Laremion, un año después de que contrajesen matrimonio.

Su llegada al mundo fue recibida con gran alegría por todos, y en especial dentro de una familia donde hacía tantos siglos que no nacía un nuevo miembro a causa de su don (o maldición, dependiendo de como se mire).

El día que fue entregado al Círculo y bendecido por los Ancianos, el más venerable de ellos pronunció unas sencillas palabras que quedarían almacenadas en la memoria de los presentes “Una luz en medio de la Oscuridad”, y no era para menos, pues aquel bebe risueño de cabello reluciente como la plata y piel nívea parecía brillar con luz propia en medio de un continente donde el sol no hace acto de presencia.

Creció siempre bajo la estricta mirada de su padre y prácticamente desde que era un bebe se le negó el exceso de cariño para no ablandar su carácter. Aun así nunca sintió que le faltase el afecto de sus padres o de aquellos que le rodeaban, pues siempre fue el ojo derecho de todo el mundo.

Pero a pesar de su estricta educación, al igual que cualquier persona ha hecho cosas de las que no se siente orgulloso y se ha equivocado mucho, pero todos sus errores le han ayudado a aprender y forjar su carácter con el paso de los años.

A los veintiún años cometió la que sería la mayor locura de su vida y seguramente la única “traición” a su padre. Y lo hizo al enamorarse perdidamente de una humana (vanarian) que servía dentro de su familia, llamada Dánae.

Luchó por ella y se enfrentó a Rethan y a todo el mundo hasta que éste, aburrido y esperando que se diese cuenta de su error le concedió el permiso para casarse con ella.

A todos sorprendió muchísimo la decisión de su padre, incluso a Kheran, que no dudó en tomarla como su esposa una semana después bajo la bendición de su familia.

Su amor fue corto pero intenso, ya que tal como Rethan le había advertido la unión de un Laremion y una humana sólo podría traerles dolor. Y no tardó en pagar haber desoído sus advertencias.

Dánae pronto se quedó embarazada de Kheran, y aunque en un principio recibió la noticia como una bendición, poco tiempo después se dio cuenta de la verdad que contenían las palabras de su padre.

Al ser humana su cuerpo no soportó aquel embarazo, y tanto ella como la criatura murieron después de seis interminables meses de lucha por sobrevivir a aquella terrible verdad: nadie salvo el vínculo de un Laremion puede alojar a un bebe suyo en sus entrañas.

De ese modo Kheran aprendió la más difícil y dura lección que debe aprender un miembro de su familia, y prometió ante la tumba de su esposa que nunca más amaría a otra mujer, ni habría vínculo que le hiciese olvidar su devoción por ella.

Presente:
En la actualidad Kheran vive junto a su familia en Édora, después de conseguir personalmente el indulto a su familia y descubrir el modo de volver a su tierra. Y ha vuelto a retomar su papel como Comandante en el ejército después de veinte años fuera de su mundo.

Pese a todo, aquellos años en Riverview le han enseñado mucho, sobre todo a no fiarse de las personas hasta que estas demuestren que merece la pena hacerlo. Y a no menospreciar a un enemigo por insignificante que parezca, ya que fue un mortal el que arrebató la vida a su madre, la joya más valiosa y preciada de su familia.

Aunque su hermano ha vuelto a alejarse de casa siempre ha temido por él, y ahora más que nunca pues sabe bien el motivo que le ha llevado abandonar Édora…y que éste puede llevarle a la ruina a él y a toda su familia.

CURIOSIDADES:

Voz del personaje:

Daniel García

Una voz que le pegaría a Kheran es la que suelen ponerle a Brad Pitt, aquí abajo os dejo dos vídeos de muestra de Aquiles (Troya):
Este vídeo también he querido añadirlo porque la voz de Briseida es la que tiene Ali, y así veis cómo suenan juntos ^^
Si fuese real sería cómo…

Mathias Lauridsen (Modelo)
No soy muy de modelos… (Normalmente me caen como el culo), pero buscando imágenes de elfos no sé porque me salió este chico (que debe ser famoso, supongo) y para que nos vamos a engañar, me quedé asín *.* y es que el chaval es guapo, pero es muy raro encontrar un modelo con melena (ya sabéis…no está de moda) y este tiene una cara de elfo que tira para atrás. Así que he decidido que para Kheran viene de perlas, al menos en esta foto me recuerda muchísimo a él y creo que le viene bien eso de que haya heredado la belleza de su santa madre xD. Los ojos serían verdes en vez de azules, eso sí, pero tiene una mirada intensa y la nariz recta y cejas parecidas a su hermano Thaerion, aunque el mentón algo más cuadrado y no tan afilado como él.

Karl Urban (Eomer):
También me recuerda bastante a este personaje de la película El Señor de los Anillos, Eomer, mi rohirrin favorito ^^

ORIGEN DEL PERSONAJE:

El origen de este personaje viene también de la época en la que creé a Alidaen en el server de la Dragonlance del Neverwinter, y aunque nunca llegué a usarlo, en el historial de ella apareció por primera vez su nombre. Kheran Laremion era un orgulloso silvanesti al que habían prometido los padres de Alidaen para forjar buenas relaciones entre sus familias. Pertenecía a una importante casa de la raza más orgullosa de elfos que existe en ese mundo, y el motivo por el que un silvanesti se interesase por casarse con una qualinesti (los consideraban una raza menor) no era otro que el ansía de poder, Kheran supo desde el instante que vio a Alidaen que era la persona elegida para traer la palabra de los dioses de la luz (fue la primera sacerdotisa del bien del server), y quería aprovecharse de ello, básicamente ^^ Al final resultó que tenía razón el chico, pero Alidaen se le escapó de las manos y realmente nunca llegué a desarrollar demasiado esa trama.

Más tarde lo usé dentro de otro juego, y fue la primera vez que me dio por rolear llevando un personaje masculino. El juego era el wow, y allí era un noble paladín que era todo un caballero y muy leal a sus convicciones, no tan interesado como el Kheran de DL. 

Y por último lo creé también para el Aion junto con el resto de Laremion, y un amigo mío lo llevó de vez en cuando, aunque el Kheran de aquel servidor no era tan caballeroso como el que yo solía llevar, y era bastante más cabroncete (a Thaerion lo tenía bien puteado y a Alidaen la marcó como a las vacas con el pomo de su espada xD), pero molaba mucho también ^^

Lástima que no tenga ninguna screen del juego donde salga él…

Fuentes de inspiración:

Sephiroth (Final Fantasy VII)
Sus rasgos, pelo muy largo y liso y de color plateado, piel clara y ojos de color verde, aparte del imponente aspecto del personaje, vienen básicamente del Sephirot de toda la vida, amos, el del juego de play 1. Luego ya vino Advent Children y casi me da un ataque al ver a mi querido Sephi con tanta nitidez y en movimiento xD

Pero bueno, Kheran no es tan cabroncete y para que nos vamos a engañar, nunca le llegará ni a la suela de los zapatos. Sephiroth es mucho Sephiroth jajaja

Arthas (Warcraft)
Otro de los malosos más geniales de todos los tiempos! Que también me recordaba bastante a él. Kheran procede de un mundo muy oscuro y helado y tiene el aspecto de un imponente paladín, y aunque Arthas se haya convertido en un tío bastante chungo, lo cierto es que en sus orígenes era un férreo defensor de su pueblo y sus creencias, tanto que al final terminó liándola parda y siendo consumido por Frostmourne, la espada maldita.

Este dato me inspiró bastante para crear a la familia Laremion, ya que en su historia aunque aquí no se haya visto demasiado también existe una maldición y una reliquia familiar que deben proteger para que no los consuma, una espada, de la cual Kheran es el Legado que debe velar por ella y protegerla. Claro que la espada no acaba con la humanidad de quien la porta, sino que es un arma creada para petarse a la familia Laremion y como es lógico, ellos la protegen para que no llegue a manos equivocadas.

COMPAÑEROS DEL PERSONAJE:

II Legión (El Escudo de Plata):
Kheran suele ir siempre acompañado de sus guardianes de confianza, miembros todos de su propia legión conocida como El Escudo de Plata. Los miembros más importantes del batallón son los siguientes:

De izquierda a derecha (según orden de la imagen): los gemelos Kilahar y Kaohan Velhor (Milites), Tanathya Laremion (Capitana), Kheran Laremion (Comandante), Adaron Lefaust (Centurión), Gregor Kormak (Centurión) y Eric Dregar (Centurión). Todos ellos son Vanar, elegidos del dios Vaehnar.

Dentro de cada legión los miembros se dividen por orden de importancia, de esta forma tendríamos a Kheran comandando la II Legión como único Legatus o Comandante, a Tanathya como Tribunus o Capitana (de 7 como máximo), a Adaron, Eric y Gregor como Centuriones o Tenientes (de 57 que puede haber en una sola legión) y a Kilahar y Kaohan como Milites o Cabos (de 560) y por último tendríamos a los Legionarios o Soldados rasos (hasta 5600 unidades).

Dependiendo el tipo de legión el número de miembros puede variar, siempre sin superar los máximos.

(Nota: Los miembros de esta legión son personajes que aparecen en la novela y puede que conozcamos en el futuro en algún fragmento del pasado de Thaerion o relato)

Silver (Khüm):
Los Khüm son una raza de caballos muy poco frecuentes en Édora, son mucho más rápidos e inteligentes de lo normal, y pueden vivir durante siglos.

Rethan obsequió a su hijo con este hermoso corcel de pelaje blanco como la Luna de Hielo y crines plateadas el día que Kheran mató a su primer Dalar, a los dieciséis años.

Se dice que la sangre inmortal de la propia Nimiel (diosa de la naturaleza) corre por las venas de éstos leales animales, y que sólo nace uno cada cien años. Pueden vivir casi tanto como sus dueños, pero esto sólo ocurrirá si la unión con su jinete es lo suficientemente estrecha y se le atiende como es debido, si se abandona o muere su dueño, no tarda demasiado en perecer también, a no ser que encuentre un sustituto.

Aun así es raro ver a un Vanar montando a caballo, y más raro aun que uno de estos seres se dejen domar por uno. Son en extremo orgullosos y muy vengativos si se les maltrata, pero un excelente compañero si encuentran a la persona adecuada para ellos.

Sus rasgos suelen ser muy parecidos a los de un caballo normal, aunque su tamaño es bastante más grande y a veces heredan detalles que les hace reconocerlos al instante, como ojos de distinto color, marcas extrañas… y tienden a cambiar la tonalidad de su pelaje para adaptarse mejor a su dueño.

Silver posee el color de ojos y de pelo de Kheran y rasgos de personalidad bastantes parecidos a su dueño: Rápido, Valiente, Obediente y Pulcro.

(Nota: Kheran es un personaje que no aparece demasiado en la serie, pero dentro de la novela es el co-protagonista y tanto él como su familia cobran mucha más importancia. Aquí no he querido sacarlo mucho para no desvelar tantas cosas sobre el libro, pero espero que esta ficha os ayude a conocerlo un poquito mejor, por eso me extendí tanto ^^')