¡Buenas a tod@s!
Abro esta entrada para informaros de que este mes estaré ausente por vacaciones y no podré subir nuevo capítulo ya que andaré por las tierras del sur (si...la morriña ha podido conmigo y tengo que volver >_<).
Quería haber preparado capítulo pero esta semana con los preparativos del viaje y demás ando bastante liada y prefiero no agobiarme mucho con las prisas por acabar el nuevo capítulo.
Siento esta precipitada ausencia pero la verdad es que la necesito, espero aprovechar estas semanas alejada de todo para poder escribir mucho y renovar fuerzas. Me pasaré por aquí a menudo para ir leyendo vuestros comentarios y contestar a los pendientes, que tengo bastantes.
¡Gracias por vuestra paciencia y como siempre por seguir por aquí! Valoro muchísimo vuestra presencia, y siento no estar tan activa como antes, ¡pero eso no quiere decir que no os tenga presente y no os vaya a echar de menos! Pronto volveré con más ganas y más tramas, ya queda poco para que acabe la segunda temporada y aun quedan muchas sorpresas que desvelar, ¡espero que sigáis por aquí pendientes y os gusten!
¡Un beso enorme! ¡Y hasta muy pronto!
martes, 7 de agosto de 2012
miércoles, 1 de agosto de 2012
Fin del capítulo XVIII
¡Buenas tardes!
Aquí os traigo la siguiente parte de este capítulo, donde veréis uno de los encuentros más esperados. Sé que es cortito y que no pasan muchas cosas, pero al menos os vais haciendo una idea de lo que se va a ir presentando a partir de ahora.
Valo está cada vez más cerca de obtener lo que desea...y veremos lo que ocurre cuando llegue ese momento ^^
Quedan pocos capítulos para acabar esta temporada y de momento tengo escritos los siguientes, pero últimamente no ando todo lo centrada que me gustaría (aparte de que en el verano me pongo muy perra) y seguramente alargue un poco más el tiempo entre capítulo y capítulo. De todas formas haré lo posible por no retrasarme tanto como este último mes, pero a veces me mata tener que entrar al juego y perder tantísimo tiempo entre pantallas de carga y parones U_U
Este mes de Agosto de todas formas seguramente vuelva al sur, así que aprovecharé para seguir escribiendo, pero tendré que volver a ausentarme sin poder sacar imágenes hasta que acabe. Así que disculpadme si ando bastante desaparecida >_<
Y bueno por último me gustaría volver a agradecer a mi buen amigo Baal su interés por la serie y por hacerme otro pedazo de dibujo!! ¡Esta vez de nuestro querido Janne! ¡Os dejo una de las versiones que ha hecho para que la veáis! ¡LO ADORO! (¡Y al artista también!)
(Sithan por Baal)
¡Qué labios! ¡Qué nariz! ¡Qué ojos! *.* En fin, lo dejo que con el calor no controlo xDDDD
¡Besazos para todos y como siempre muchas gracias por leer y comentar!
Capítulo XVIII: The Reapers II
(SEGUNDA PARTE)
(Bridgeport - 24 Enero 2011)
Al día siguiente me preparé para hacer unos cuantos recados antes de acudir a la prueba con Lande y el resto de miembros de su grupo. No sabía cuántos eran, pero supuse que el de la cresta estaría con él.
Al que no imaginé siendo músico fue al gigante indio, y en parte me sorprendió verlo ahí plantado cuando aparecí por el garaje.
Llevaba mis mejores galas (nótese el sarcasmo) cuando de repente vi plantado delante de mí a un tipo de casi dos metros mirándome fijamente.
- Hola, soy...- al reconocerlo me quedé algo pillado, supuse que tarde o temprano me encontraría con él, pero no esperaba hacerlo justo ahí, y mucho menos siendo miembro del grupo donde se supone que quería entrar para colarme en la Compañía como espía – …el músico. Valo.
Le tendí la mano, y él se quedó mirándola fijamente sin decir o hacer nada, hasta que la bajé cansado de mantenerla como un imbécil en la misma posición. Si al él le sorprendió verme aparecer allí no lo demostró, de hecho lo único que hizo fue lanzarme una mirada que interpreté como una silenciosa advertencia, y se dio la vuelta dirigiéndose hacia el interior del garaje.
“No acabas de empezar y ya sospechan de ti. Este va a ser un trabajo rápido…”
Tenía la sensación, desde que le vi por primera vez, de que el indio sabía más de mí de lo que me hubiese gustado, pero no esperaba tener que lidiar con esa “pequeña” desventaja tan pronto. No sin antes tener la entrada asegurada como miembro del grupo de Lande. Pero ahora resultaba que él también era uno de ellos, y si me relacionaba de algún modo con los vampiros (cosa que no me sorprendería mucho teniendo en cuenta nuestros anteriores encuentros) estaba seguro de que tendría el no garantizado.
“Más te vale dejarlos con la boca abierta”
La única baza con la que podía contar era confiar en agradar a mi curioso público y ganarme la simpatía del resto de integrantes del grupo. Con suerte podrían convencerlo para que me diese una oportunidad.
Pero al llegar no había nadie más, y eso que llegué unos minutos tarde (la puntualidad no era lo mío…).
- ¿Y los demás?
- Llegan tarde, como tú – contestó dejándose caer sobre una especie de sofá. Digo especie porque estaba tan viejo y lleno de mierda que debía tener vida propia.
La voz del indio sonaba tal y como me imaginaba que podía sonar cualquier palabra salida de semejante tío. De haber tenido brazos, me habría dado una ostia de lo cortante y directa que era.
No dije nada, ya que supuse que no tendría muchas ganas de charlar y yo tampoco era de las personas a las que le gustaba hablar por hablar para matar el silencio, así que me limité a apoyarme en un altavoz y liarme un cigarrillo.
- ¿Puedo? – pregunté antes de encenderlo.
Él lanzó una mirada a mi cigarro y ni contestó, manteniendo una postura neutra sobre el sofá.
Lande y su hermano no aparecieron hasta diez minutos más tarde, y durante todo ese tiempo lo único que hubo entre nosotros fue alguna que otra mirada sopesándonos el uno al otro y un silencio que no resultaba del todo incómodo.
Parecía un tipo poco hablador y muy observador, la clase de personas con las que debía de tener cuidado si no quería meter la pata antes de tiempo. Peligrosas para mi trabajo.
Cuando Lande apareció se llevó consigo el agradable silencio, pero también parte de la tensión que existía en el ambiente. Y no pude evitar agradecer su presencia.
- ¡Valo! ¡Me alegra que hayas venido! – me dio un efusivo apretón de manos y se dirigió a sus compañeros.
Junto a él estaba el chico-cresta y un tipo de piel tostada y sonrisa fácil, el primero vestía con una chupa desgastada de color negro y unos vaqueros del mismo color, y el segundo no se porque me recordaba más a un cantante de Il Divo que un integrante de una banda de rock.
- ¡Chicos, os presento a Valo! El cantante que nos va a sacar de pobres – me lanzó una mirada cómplice y señaló al tío de la cresta empezando con las presentaciones – y bueno…este mi hermano Gas, estuvo conmigo en el concierto. Es nuestro batería – hizo lo mismo dirigiéndose a su compañero – este es Giglio, toca el bajo, el contrabajo y el violonchelo en algunos temas…aunque a él le va más el rollo de ser actor, ha protagonizado una peli ¿lo sabías?
¿Y yo que iba a saber? Creo que en el tiempo que llevo en este mundo habré visto dos o tres películas como mucho. Y porque las mujeres con las que salí me obligaron a verlas. Una de ellas, por cierto, no tenía demasiado argumento…así que ni cuenta.
- No – contesté, y para no ser demasiado borde añadí lo típico que se dice en estos casos que no tienes ningún interés en lo que te cuentan pero debes quedar bien – pero me encantaría verla…
- Intrapolatti – contestó el tal Giglio con un acento extraño.
- ¿Eh?
- Es el título de la peli en su idioma natal: Atrapados.
- Ah…
- Giglio y su primo vienen de Italia, quizás algún día conozcas a Francessco, es nuestro mejor informático y un tío bastante majo. Hasta le mola el rol, va a dirigirnos una partida de Dungeons. ¡Podrías apuntarte!
Por un segundo me arrepentí de haber pasado tantas horas aprendiendo a matar y ligando con mujeres antes que a socializar, no me estaba enterando de nada…
- Pues…
- Vamos Lande – dijo que su hermano - no agobies al muchacho en su primer día, seguramente ni sepa lo que es el rol.
- No importa, ya te lo explico otro día – me animó al verme la cara, supongo que se me veía algo confundido – y bueno el que está ahí en su mundo espiritual a su puñetera bola es Janne, nuestro teclista y compositor. ¡Janne hombre, ven a saludar!
Lande hizo un gesto al gigante para que se acercase, pero no pareció hacerle mucho caso salvo para responder con un escueto asentimiento de cabeza.
- Si…ya nos hemos presentado antes – dije, aunque sólo me había presentado yo.
Así que se llamaba Janne…
Estaba claro que yo no le caía muy bien, aunque lo cierto es que actuaba como si no existiera, lo que prefería teniendo en cuenta que me sacaba casi una cabeza y me podría partir la crisma con un brazo.
- Bueno pues ya nos conocemos todos. Ahora solo falta que nos cuentes un poco sobre ti. ¿De dónde vienes? No pareces de la ciudad…
Y ahí estábamos con las preguntas personales, aquellas que tan bien se me daban evitar con verdades a medias.
- No hay mucho que contar sobre mí, llevo dedicándome a la música y viviendo aquí desde que me alcanza la memoria. Aunque he viajado bastante, lo hago siempre que puedo y me lo permite mi trabajo.
- ¿Te dedicas a la música profesionalmente o lo haces como hobbie? – preguntó Gas.
- Pues…de momento siempre he ido por libre y trabajo no suele faltarme, he tocado en varios sitios. Tanto en Bridgeport como fuera.
- ¿Y no has pensado en unirte nunca a un grupo? – esta vez fue Lande el que habló mientras el resto me escuchaba con atención - ¿Nunca te han ofrecido un contrato?
- Hasta el momento nunca me interesé en tomármelo muy en serio, y siempre me ha gustado ir por libre.
- ¿Y qué te ha hecho cambiar de idea esta vez?
Todos miramos hacia el sofá, donde Janne que me observaba fijamente a la espera de mi respuesta.
Jodido indio de las narices…estaba claro que iba a pillarme. Pero yo no era tonto y ya esperaba ese tipo de preguntas.
- No ando muy bien de dinero – confesé – y cuando Lande me dio esta oportunidad no me lo pensé.
- ¿Y crees que con nosotros vas a ganar dinero? – preguntó – Llevamos dos años sin dar un concierto.
- En realidad sólo llevamos año y medio…y de vez en cuando tocamos en la Compañía…- se explicó Lande algo nervioso.
Como si a mi me importase la fama que tuviesen, solo estaba allí para colarme en su Compañía. Y creo que sin quererlo me había dado una buena oportunidad.
- Eso es porque yo no estaba en el grupo – contesté con una sonrisa autosuficiente, tratando de mostrar un exceso de confianza en mí mismo – dejadme entrar y os aseguro que tendréis unas cuantas groupies locas por vuestros huesos antes de finales de año.
- ¿Groupies? – preguntó Lande, mirando a sus compañeros con los ojos muy abiertos - ¡¿has dicho groupies?!
- Aha…
Los demás, salvo Janne que era duro de pelar… parecían tragarse el cuento del famosete que puede catapultarlos a la fama. Joder, que fácil estaba siendo…
- Dicen que tienes unas cuantas seguidoras que te siguen a todos los conciertos – dijo Giglio - ¿eso es cierto?
- En realidad no son muchas pero…
- ¡Yo quiero tener groupies! – exclamó Lande.
- ¿Y tú para qué quieres groupies? – preguntó su hermano – te recuerdo que tienes novia, y también que tu novia tiene una mala leche de campeonato…
- Emm… ¿porque dan más caché?
Estuvieron un rato más discutiendo entre ellos, mientras yo me iba haciendo a la idea de que debía cumplir mi palabra si quería ganarme la confianza del grupo. La verdad es que acababa de tirarme el farol, realmente no tenía tanta fama como decía pero era el único modo de asegurarme la entrada. Debían creer que yo era la salvación del grupo, aunque para ello tuviese que creérmelo yo también antes…
- Espero que sepas demostrar que vales al menos la mitad de lo que crees – espetó Janne, interrumpiendo la charla entre Lande y los demás.
Su mirada era desafiante y seria. Estaba claro que no se creía ni una palabra.
- Y yo espero que demostréis que estaréis a la altura de mi fama – contesté, devolviéndole la mirada seriamente.
Minutos más tarde…ya estaba haciéndoles una demostración con mi guitarra. Toqué cuatro temas propios, más dos cover que conocía de otros grupos. Uno de ellos, un cover de Chris Isaak, lo conocían. Así que después de “encandilarles” con mi actuación, decidimos tocarla para ver cómo sonábamos juntos.
Estuvimos dos horas ensayando, fue bastante sencillo amoldarme a ellos a pesar de no conocerlos de nada. Teníamos un estilo y gustos muy parecidos, y aunque me jodiese admitirlo, les había subestimado en un principio. Eran realmente buenos.
Lande era un hacha tocando la guitarra eléctrica, y hasta se atrevió a probar con la mía. Siempre me había mostrado muy reacio a dejar que otros tocasen mi instrumento (que mal suena esto ¿eh?), pero después de escucharle sentí curiosidad por probar su talento. Parecía como si la llevase con ella toda la vida, y eso que tenía siete cuerdas.
Gas, Janne y Giglio tampoco se quedaban atrás. Me parecía muy raro que no hubiesen podido abrirse camino hasta ahora. Supuse que la perdida del cantante les sentaría como una patada y los descolocase un poco. Y salvo Lande, todos parecían haberse buscado otro tipo de trabajo y no estaban tan centrados en la música.
Me preguntaba en qué emplearía el gigante indio su tiempo…
El caso es que después de la prueba, me sentí bastante más optimista con respecto al grupo. Puede que incluso hubiese disfrutado de verdad haciéndolo, y no sólo por estar más cerca de poner un pie en Shelüne.
Pero Janne no pensaba ponerme las cosas fáciles, y después de hablar durante un buen rato. Decidieron que de momento probaríamos cómo nos iba juntos sin meter a la Compañía por medio.
Supe en seguida quien había sido el que se mostraba reacio a llevarme allí, así que supuse que fuera lo que fuese que escondiesen allí dentro, él no quería que yo lo viese. Pero creo que era la única persona que sospechaba de mí y que al menos de momento, parecía querer probarme para ver cómo me comportaba.
Así que debía actuar como mejor se me daba, siendo paciente y esforzándome por hacer las cosas correctamente y sin llamar la atención.
***
(Bridgeport - 2 Febrero 2011)
A la semana siguiente…ya teníamos una invitación para tocar en un pub del puerto dentro de unas semanas.
¿Quién ha dicho que las Sombras no son eficaces haciendo tratos con sus contactos?
- ¡No jodas! ¡¿Nuestro primer contrato?!
Lande no se lo creía, no paraba de dar saltos de un lado a otro. A estás alturas ya empezaba a pensar que tendría algún grado de hiperactividad.
- Bueno no es gran cosa…llevaban un tiempo ofreciéndome tocar allí y he aceptado. Les he hablado de vosotros y les ha parecido bien que toquemos los cinco – no era del todo mentira, me habían ofrecido un par de veces tocar y siempre me había negado por falta de tiempo.
Por lo que me contaron sobre su antiguo grupo, antes había estado integrado por dos miembros más, un bajista llamado Julius y el cantante, que los dejó tirados.
- ¡Pero si aun no tenemos ni nombre de grupo! – exclamó preocupado Gas, al que parecían asustarle siempre los cambios y todo aquello que requiriese un poco de improvisación – sólo llevamos una semana… ¡no estamos preparados!
- ¡Claro que estamos preparados! – contestó Lande – llevamos dos años esperando una oportunidad como esta. Últimamente lo único que hemos hecho ha sido tocar en Shelüne y porque a las Musas les daba pena vernos tan parados, pero nuestra suerte está cambiando – me miró asintiendo con una sonrisa esperanzada, era de las pocas veces que parecía hablar en serio. – Creo que Valo es exactamente lo que estábamos buscando, él tiene voz, fama y tío…- se volvió hacia mí - no pienses nada raro pero tienes un buen culo.
Me quedé a cuadros, Janne se llevó la mano a la frente y Gas y Giglio se echaron a reír al ver mi cara.
- ¿Y qué tiene que ver mi culo con el éxito del grupo? – pregunté arqueando una ceja.
- ¿Que qué tiene que ver tu culo con nuestro éxito? ¡Pues todo! ¡Tu culo nos abrirá las puertas del paraíso de las groupies!
A estas alturas Giglio estaba por los suelos, Gas no porque tenía que levantarse luego (pero casi) y Janne, pese a su seriedad, había tenido que ocultar su cara bajo el brazo para disimular. Yo en cambio no sabía ni donde meterme…
- ¡Tu culo venderá discos! ¡Y cuando te quites la camiseta en los conciertos se matarán por un trozo de tela sudorosa!
Tragué saliva, recordando las pocas veces que las chicas se habían peleado por algo mío. La mayoría vampiresas y lo que se rifaban era mi cuello. Nada agradable, por cierto.
- Ya me imagino la portada de nuestro primer disco – bromeó Giglio, al que al parecer le divertía bastante la dichosa bromita y mi cara de circunstancia.
- ¿Queréis dejar de hablar de una vez de mi culo?
- Sólo si nos lo enseñas, Conde Valo – contestó Lande poniéndome ojitos como una colegiala.
Lo que tenía que hacer uno para ganarse el pan…y no, no hablaba de enseñar nada. Sino de tener que aguantar estas cosas.
- Joder pongámonos serios, hay muchas cosas por decidir aun, si es que queréis que demos ese concierto.
- Valo tiene razón – dijo Janne, para mi sorpresa.
- Bueno a ver…- Lande se limpió una lagrimita de los ojos y volvió a ponerse serio (aunque solo un poco) – en primer lugar necesitamos un nuevo nombre para el grupo.
- ¿Y qué le pasa a Lighthing? – preguntó Gas – a mí me gusta…
- Pasa que ese era el nombre que teníamos antes de que Andrei nos dejase tirados – contestó su hermano - Hay que darle un lavado de cara a nuestra imagen, he estado hablándolo con Valo y creo que tiene razón en eso. Necesitamos una cara nueva, no que nos relacionen con un grupo que ya pasó de moda.
- A mi me gusta “Valo’s Back” – dijo Giglio, que nunca perdía la oportunidad para provocarme.
- Y a mi me gusta “Nometoquéislasbolasquemecaliento”- contesté, por suerte Janne interrumpió aquella absurda conversación sobre mi preciado trasero.
- The Reaper – dijo, mirándome a los ojos.
- Ummm…me gusta “El Segador” – tradujo Lande. - Suena bastante bien.
¿Por qué me miraba de esa manera…? No dije nada, lo único que hice fue mantener su mirada con frialdad. Sus ojos parecían decirme algo, algo que sólo yo sabía…
- Mejor “The Reapers” – propuso Giglio – suena más a nombre de grupo.
Sabía quién era…sabía lo que era…
- Valo ¿qué te parece? – fue Gas el que quiso saber mi opinión.
Un Segador…¿eso es lo que era…?
Las imágenes de las víctimas volvieron en ese momento, me hicieron tambalear. Tantas almas…tantas voces penetrando en mi interior, gritándome, rogándome…odiándome por acabar con ellas…
Todo ese poder había sido mío…pero yo era sólo un medio por el que mi dios se alimentaba, no era yo…no era…
- ¿Valo? ¿Estás bien?
Lande me mirada preocupado cuando volví a recobrar el sentido. No sabía cuánto tiempo había pasado desde que llegaron los recuerdos, pero al abrir los ojos vi que Janne seguía mirándome fijamente y sin pestañear.
- “The Reapers” – repetí – si…creo que en un buen nombre.
(Siguiente capítulo)
(Comentario sobre este capítulo)
(Capítulo anterior)
(Siguiente capítulo)
(Comentario sobre este capítulo)
(Capítulo anterior)
martes, 17 de julio de 2012
Con retraso...pero nuevo capítulo UP
¡Buenas tardes!
Bueno...antes que nada quisiera disculparme por mi desaparición estas dos semanas, esta vez no tengo excusa...la pereza ha podido conmigo (y el rol, que es un vicio >_<) Pero intentaré no volver a retrasarme tanto en el siguiente y seguir actualizando semana a semana.
En este capítulo veréis (por fin!) un poco lo que va tramando Thaerion, y hará su aparición algún que otro personaje deseado por ahí...*Mira de reojo a un par de chicas con motosierra* y como no, el señor Halcón, que se muy bien que ciertas personas andaban también deseando verlo ^^
Aparte de que a partir de ahora iréis conociendo un poco mejor a dos personajes que de momento han salido bien poco, sobre todo a una de ellas, pues estará estrechamente ligada a la investigación de Thaerion. Espero que os guste aunque este sea corto, pero veréis que en la siguiente parte habrá un encuentro bastante esperado entre personajes, supongo que os haréis una idea de quiénes hablo ;)
Quisiera aprovechar también para dar la bienvenida al blog a un buen amigo con el que he tenido la suerte de pasar muchos momentos divertidos en el juego donde surgió la idea de esta historia. Gracias a él tengo nuevas e interesantes ideas para el futuro que espero desarrollar pronto, y gracias a él he podido elegir el tema musical de esta parte de la historia, que me estaba costando horrores xD
Muchísimas gracias Baal por estar aquí y animarme con la historia, y muchísimas gracias por tu ayuda y como no...por el pedazo de dibujo que has hecho de Ali y Thaerion y pienso compartir aquí mismo >_< Es un placer tenerte por aquí, de verdad, ¡y sobre todo ver que la historia te ha enganchado! jajaja
Y bueno, de momento eso es todo, aprovecho también para informaros a aquellos que les guste el tema que hay un nuevo foro para rolear que pinta de maravilla y donde si no fuese por mi falta de tiempo andaría enganchada para probarlo. Yo nunca he roleado por foro, pero conozco a muchas de las personas que hay allí dentro y puedo decir que son unos jugadores estupendos y sobre todo grandes personas. Así que si sentís curiosidad no dejéis de pasaros por allí, yo sin duda lo haré en cuanto encuentre un hueco y sepa qué personaje crearme jajaja. Aquí os dejo el enlace: El Relato del Bardo
Y por último...lo mejor para el final...¡Otro dibujo!
No me digáis que no es una pasada...adoro cómo sabéis plasmar a Thaerion con la cara de pasota, los tatuajes y las cicatrices, y desde luego a este chibi-Valo no le falta ni un detalle xDDD ¡Muchísimas gracias Baal por el dibujo!
PD: Casi se me olvida...pero aunque sale poco también hace una pequeña aparición un nuevo personaje, basado con permiso de su dueño en otra de las chicas que Alidaen conoció en su estancia en el Aion. En un futuro puede que salga algo más y sepáis su nombre, pero aprovecho para dedicárselo también a mi buen amigo Tomo! (aunque salga muy poquito)
PD: Casi se me olvida...pero aunque sale poco también hace una pequeña aparición un nuevo personaje, basado con permiso de su dueño en otra de las chicas que Alidaen conoció en su estancia en el Aion. En un futuro puede que salga algo más y sepáis su nombre, pero aprovecho para dedicárselo también a mi buen amigo Tomo! (aunque salga muy poquito)
Capítulo XVIII: The Reapers I
(Bridgeport - 22 Enero 2011)
Música: Through Glass (Stone Sour)
Las siguientes dos semanas pasaron bastante rápido y apenas tuve tiempo libre salvo para descansar las pocas horas que me hacían falta para mantener el ritmo. Los Vanar no necesitábamos tanto descanso como un humano, así que tenía más tiempo para poder dedicarme cuando no me entrenaba a investigar más cosas sobre el pasado de Alidaen.
Por desgracia mi manejo de los ordenadores era bastante limitado para este tipo de investigaciones (es lo que tiene pasar toda la vida en un mundo sin tecnología…o al menos como aquí se conoce) y tuve que pedir ayuda externa dentro del pequeño círculo de personas de relativa confianza que había conocido durante en mi estancia en las Sombras.
- ¿Cuánto crees que puedes tardar en averiguar algo sobre estas personas?
Avispa echó un vistazo a los documentos que le había entregado. Personalmente no nos conocíamos mucho, pero habíamos colaborado juntos en alguna ocasión y conocía bien sus virtudes. Una de ellas era su memoria eidética. Era capaz de memorizar documentos al dedillo con sólo echarles un vistazo y retener en la memoria imágenes y detalles que hasta a los más avispados pasaría por encima. La otra, y pocas personas tenían conocimiento de ello incluso entre Sombras, eran sus dotes como hacker.
Gracias a ella las Sombras podían tener prácticamente acceso a cualquier ordenador y base de datos existente. Por ese motivo pocos secretos en la ciudad y fuera de ella pasaban desapercibidos para nosotros, si nos daba por investigarlos claro.
Algunos de los miembros de la organización trabajaban sólo como espías e informadores, como era el caso de Avispa, mientras que otros se encargaban del trabajo sucio y ejecutar las órdenes del líder de las Sombras. Mantis, su compañera, era una de ellas. También había una célula especializada en organizar y planificar nuestro trabajo, donde Serpiente trabajaba antes de liderar la orden. No tenía ni idea de quien era el jefe de esa sección actualmente.
Yo en cambio, cuando trabajaba para Lobo, era una mezcla entre espía y ejecutor, pues gracias a mi entrenamiento como Cazador en mi mundo contaba con la ventaja de haberme especializado en el arte de matar y el sigilo a partes iguales.
Puede que no tuviese mucha idea sobre cómo usar la tecnología actual, pero poseía una amplia lista de maneras de enviar al otro mundo a más de un centenar de criaturas sobrenaturales, que por suerte, habían quedado almacenadas en mi memoria a pesar de no tener muchos datos sobre mi pasado. Y tenía la ventaja de poder averiguar información útil gracias a mi capacidad para no ser detectado.
- Depende – contestó ella al cabo de unos minutos – son muchos nombres, ¿quieres que me centre en alguien en especial?
En esa lista no estaba el nombre de Alidaen, ya que prefería dejarla al margen de las Sombras. Pero si el de Hamming, Lehmman y esa tal Cadie Fairchind. Aun así sabía que Avispa daría con ella tarde o temprano, y por ello me aseguré de que aquella información sólo quedase entre nosotros revelándole parte de mis intenciones.
- Todos están relacionados con la chica a la que andaban buscando hace meses en el Horny Sharck. Quiero averiguar qué tiene ella que ver con la muerte del empresario y quiénes enviaron a ese matón para asesinarla.
Según Lobo mi familia andaba detrás de aquello, pero no podía descartar tampoco que se tratase de alguien relacionado con su supuesta víctima. Además, últimamente cualquier cosa dicha por mi antiguo jefe carecía de veracidad.
- Vale – por su respuesta no parecía que le importase mucho.
- Céntrate en Hamming. Pero recuerda que nada de esto debe llegar a Serpiente, ni a cualquier otro miembro de los Sombras. Te pagaré lo que haga falta.
- No quiero dinero – la voz de Chloe sonaba siempre monótona y sin interés, pero cuando se centraba en la búsqueda de algo no cesaba hasta dar con ello.
- ¿Entonces?
- Tengo entendido que tu próximo trabajo será en esa compañía de artistas…Shelüne.
Estuve a punto de preguntarle cómo lo sabía, pero estaba claro el motivo. Avispa podía tener acceso a cualquier tipo de información, a pesar de que no fuese su competencia. Normalmente una Sombra no tenía conocimiento del trabajo de otra a no ser que colaborasen en las mismas misiones. Pero ella era un caso especial, y tratar de ocultarle algo era inútil.
Asentí.
- Te daré información a cambio de lo mismo. Y mi silencio tiene el mismo precio.
- Explícate.
- Quiero que la información que obtengas de la dueña de esa Compañía pase sólo por mis manos.
- Sabes que no puedo hacer eso. Serpiente me ha pedido un informe de todos los miembros sospechosos, no puedo dejar fuera a la dueña.
- Ella no es un sobrenatural – contestó convencida – no tiene por qué interesarse por una humana, al menos no de la misma forma que el resto.
- ¿Cómo sabes que no es sobrenatural? ¿Qué sabes de ese sitio?
Ella me miró con seriedad y los labios apretados en una fina línea, me tendió la carpeta.
- Prométeme que la dejarás fuera de la investigación o te encargas tú del fiambre.
- No he dicho que no vaya a hacerlo, pero si voy a arriesgar mi pellejo ocultando información vital a Serpiente necesito al menos un motivo de peso.
- Es mi hermana – respondió con sequedad, dejando la carpeta pendiendo entre nosotros.
Analicé rápidamente los datos que tenía de Chloe gracias a su novia y llegué a una conclusión: la dueña de Shelüne era la mayor de sus hermanas, aquella que según Mantis había desaparecido en la misma época que perdió a su gemela.
La seguridad de su hermana a cambio de la seguridad de Alidaen, era un buen trato.
- Está bien, tienes mi palabra.
***
(Bridgeport - 23 Enero 2011)
El domingo de esa misma semana decidí ponerme en contacto con el chico que conocí en la tienda de discos llamándolo al móvil.
- ¿Si?
- Hola… ¿Lande?
- El mismo – respondió - ¿Quién eres?
- Arian, nos conocimos en…
- ¿Arian? Arian…Arian…no me suena ¿Te debo dinero?
Estoy seguro que de haberle dicho que si se lo hubiese tragado, pero no era plan de quedarme con él tan pronto.
- No. Quizás me recuerdes como Valo.
- ¡Ostias Valo! ¡Me alegra escucharte! ¿Cómo sabes mi número?
Guardé silencio unos instantes.
- Soy adivino…
- ¡Ala! ¡No jodas! – exclamó sorprendido - ¿puedes adivinar el color de mis gallumbos?
- No – respondí cortante – tengo la tarjeta que me diste delante, y pone tu número.
- Pues menudo adivino, así cualquiera…
- No soy adivino, era sólo una… - me llevé la mano a la sien, no llevábamos ni dos minutos hablando y ya tenía dolor de cabeza - olvídalo anda. Te he llamado por lo de la prueba.
- ¿Qué prueba?
Nuevo silencio.
- Me dijiste que te llamase si quería hacer una prueba para la Compañía en la que trabajas, pero si ya no estás interesado puedes decírmelo. No hay ningún problema.
- ¡Ah! ¡La prueba! ¡Pues claro que me interesa! ¿Por qué no te pasas mañana por la tarde por nuestro local? Los lunes solemos ensayar en el garaje de mi hermano.
- ¿No hacéis los ensayos en Shelüne?
- Normalmente no, hay demasiada gente y poco espacio para todos los músicos.
Era bueno saberlo.
- Está bien, dame la dirección.
- Vale, apunta.
Después de darme unas cuantas indicaciones y despedirnos salí de casa y fui directo al trabajo. Serpiente no me había dejado descansar ni un día desde que había empezado mi entrenamiento, y en parte me alegraba de ello. Ya empezaba a notar mis progresos y la sed que antes me atormentaba constantemente parecía haberse convertido en un recuerdo lejano.
- Seguramente se deba a que dejaste de alimentarte antes de perder la memoria – había comentado Serpiente en uno de nuestros entrenamientos – puede que tu estúpida conciencia ya anduviese haciendo de las suyas antes de lo que piensas.
- Es un consuelo saberlo.
- Eres un necio si crees que tu dieta humana va a ser siempre suficiente, pero allá tú si no quieres hacerme caso. Sigo diciendo que es mejor que aprendas a alimentarte por si un día realmente te hace falta.
- Y yo sigo pensando lo mismo, no voy alimentarme de la sangre de otro ser. Quiero aprender a mantener el control y vencer mi ansía.
Serpiente no estaba de acuerdo, pero de momento no me había obligado a nada. Aunque seguía disfrutando tocándome las pelotas, algo a lo que yo ya estaba más que acostumbrado.
Aquella noche al parecer tenía uno de esos días en los que me apetecía coger una estaca y metérsela por el culo.
- Saludos Halcón, me pillas en mitad de la cena.
Él nunca se alimentaba antes de nuestro entrenamiento, de hecho era de los pocos vampiros a los que nunca había visto beber sangre directamente, pero en aquella ocasión al parecer hizo una excepción para ver cómo reaccionaba.
Reparé en la herida del cuello de la chica y a pesar del olor a sangre que emanaba de ésta, no sentí nada salvo un leve hormigueo en el estómago.
Ni siquiera cuando ella se levantó y pasó por mi lado con el cuello aun goteando sangre sentí la necesidad de alimentarme.
Era una mujer muy hermosa. Tenía rasgos orientales, por lo que supuse que sería japonesa o de algún país del este. Realmente no estaba lo suficientemente familiarizado con este mundo para reconocer todas sus culturas, pero los suyos eran rasgos que me resultaban muy agradables y a veces me recordaban a mi propia gente.
La mujer me dedicó una sonrisa insinuante antes de salir por la puerta, a la que yo respondí con una inclinación de cabeza para no resultar descortés.
Serpiente me observó curioso y sonrió complacido cuando nos quedamos a solas en su despacho.
- ¿Piensas dejar que se desangre por el pasillo? – le pregunté.
Normalmente cerraban las heridas de los humanos después de beber su sangre, ya que una herida abierta o mal curada podría resultar bastante peligrosa, aparte de dejar una marca demasiado sospechosa.
- Puedes hacerlo si quieres, tengo entendido que tus fluidos actúan de forma muy parecida a nuestra sangre. Puedes lamer su herida y de paso probar un poco, no está nada mal, es…exótica, con un ligero toque a especias.
- Paso - contesté encogiéndome de hombros - La próxima vez puedes probar con alguna rubia, quizás hasta cuela.
- O quizás una ninfa, tengo entendido que la sangre feérica es tu favorita...
Le miré con la mandíbula apretada y sin contestar, no era la primera vez que me intentaba provocar con ese tipo de insinuaciones y había aprendido a lidiar con ellas.
- Lástima que existan tan pocas en este mundo…
- Que yo sepa solo una – contesté mostrándome tranquilo – pero no vas a tocarla. Así que ¿por qué no nos dejamos de tonterías y empezamos a entrenar?
- Tu entrenamiento ha empezado desde que entraste por esa puerta – contestó con una sonrisa – y continuará en cuanto llegue tu nueva compañera.
- ¿Mi compañera?
- Ya que te niegas a aceptar mis métodos…he decidido buscar a una persona más acorde con tu tipo de lucha – hizo un gesto con la mano para enfatizar su falta de interés en algo que él consideraba absurdo - alguien que al igual que tu ha preferido enfocar sus fuerzas en controlar su poder antes que en aprender a usarlo.
En ese momento alguien llamó a la puerta.
- Adelante…
Murciélago apareció a través de ésta.
Tenía la mirada clavada en el suelo, pero aun así no parecía tan intimidada como la vez anterior. A diferencia de las anteriores veces que la había visto, en esta ocasión vestía con unos pantalones de deporte y llevaba un calzado más cómodo que sus habituales botas de tacón alto.
Supuse por el color blanco que ella había elegido su vestuario, pero no parecía sentirse demasiado cómoda sin sus vestidos, que al parecer eran una seña de identidad bastante arraigada en ella.
Verla vestir de ese modo me hizo recordar a mi hermana Tanathya y lo mucho que odiaba tener que quitarse la armadura para enfundarse en un vestido y tratar de parecer una dama.
Al verme ahí plantado saludó con una educada inclinación de cabeza.
- Buenas noches.
Me giré automáticamente hacia Serpiente, olvidándome de saludar por la sorpresa. Me había imaginado que Serpiente la usaría para sus propósitos, pero desde luego no esperaba que la inmiscuyese en mis asuntos de ese modo.
Aunque tampoco era algo que me sorprendiese demasiado, al fin y al cabo si ella estaba allí era porque yo la guie hasta él. Sólo esperaba no terminar perjudicándola, recordaba demasiado bien cómo había reaccionado al oler su sangre.
- ¿Ella va a ser mi compañera?
- Así es ¿No te gusta la idea? – preguntó inocentemente - He pensado que como ambos sois antiguos discípulos de Lobo podréis complementaros mejor.
- En absoluto…- comencé a decir mirando de reojo a la chica, ella seguía con la vista clavada en el suelo, aunque de vez en cuando nos lanzaba alguna mirada furtiva – no puedes retenerla aquí y usarla para tus propósitos como si fuese tu esclava sólo por ser discípula de Lobo.
- En realidad es un motivo más que suficiente para hacerlo – contestó pasivamente – pero la señorita está aquí libremente, no debes preocuparte por ella salvo por ti. Te recuerdo que actualmente representas el mayor peligro que existe en esta orden.
- ¿Es eso cierto, Murciélago? – pregunté ignorando sus provocaciones - ¿estás aquí por voluntad propia?
Ella contestó con un ligero asentimiento.
- Si…
Reparé en el color sonrosado de sus mejillas, y supuse a qué se debía su rubor. Suspiré mentalmente mirando con mala cara a Serpiente.
- ¿También piensas usarla de cebo?
- No sé a qué te refieres – contestó haciéndose el sorprendido.
- Sabes que si pierdo en control estando ella cerca…
- Entonces será algo que deberéis solucionar entre los dos. La señorita Murciélago conoce las consecuencias de este trabajo, y ha aceptado amablemente mi oferta. Así que ahora si me disculpáis…- hizo un gesto señalando la puerta - tengo trabajo que hacer.
Los guardianes nos escoltaron hasta la puerta y yo eché a caminar a través del pasillo sin volverme a mirar a nadie.
Murciélago aligeró el paso para seguir el ritmo de mis pisadas.
- Soy consciente del peligro, y no me importa – dijo.
- Pues a mí sí – contesté girándome hacia ella visiblemente molesto. – No pienso cargar con tu muerte en mi conciencia si pierdo el control.
- Y yo no pienso ponértelo tan fácil como crees – respondió alzando el mentón – puedo ayudarte.
- ¿Ayudarme? ¿y para qué quieres tu ayudarme?
- Porque te lo debo, gracias a ti pude hablar con Serpiente.
- Vaya…y yo que pensaba haberte enviado una nota de disculpa.
- ¿Por qué?
- ¿Por ponerte en su camino? Pareces que no eres consciente del peligro que corres entre las Sombras. Si estabas oculta era por algo.
- Serpiente me ha ofrecido un trato.
- Eso es algo que se le da muy bien – contesté irónico – pero Serpiente no ofrece tratos a todo el mundo, algo debe tener en mente para que estés aquí.
- Quiere que te ayude a mantener el control.
- Esa parte me ha quedado clara, lo que no tengo tan claro es el porqué. Y tampoco entiendo qué haces tú haciendo pactos con él ¿no se supone que le odiabas?
Murciélago se mordió el labio antes de contestar.
- Si le ayudo en esto me dejará ver a Lobo….- confesó mirando el suelo.
Al ver su gesto entristecido intenté mostrarme algo más comprensivo.
- Pues espero que merezca la pena y no termines lamentando este trato.
- Sé cuidar de mí misma – contestó ligeramente ofendida.
- No dudo de tu capacidad, perdóname. No quería ofenderte.
Bajó la vista hacia el suelo antes de continuar hablando.
- Deberías empezar a preocuparte de ti mismo y no tanto por mí, al fin y al cabo tú ya has visto lo que soy capaz de hacer.
- Supongo que ha debido ser difícil para ti vivir con un poder así.
- A veces…- murmuró alzando la mirada – otras deseé poder desatarlo más a menudo.
Lobo me contó que Murciélago había tenido un pasado muy difícil y había quedado muy afectada por todo lo que le había ocurrido. Despreciaba y temía su poder, por eso siempre decía que debía controlarlo.
Supuse que si él se había encargado personalmente de su entrenamiento desde su niñez, ella tendría mucho que enseñarme para aprender a controlar el mío.
- Está bien, supongo que no será tan malo tenerte como maestra – contesté en un tono algo más amistoso – y eres más agradable a la vista que Serpiente.
Ella se sonrojó un poco.
- Soy tu compañera, no tu maestra.
- Está bien. ¿Y por donde quieres que empecemos, “compañera”?
Ambos entramos en una de las salas de entrenamiento, un lugar acondicionado para practicar la meditación y disciplinas físicas y mentales más centradas en la expansión de los sentidos y la mente, como el yoga o el método Pilates.
- Empezaremos con algunos ejercicios de relajación, no soy experta en combate así que poco puedo enseñarte al respecto. Pero Lobo me enseñó a mantener la mente en blanco en los momentos más difíciles y a mantener la calma. Intentaré enseñarte lo mejor que sé si tú me dejas, pero debes aprender a confiar en mí.
Miré hacia un lado, aprovechando para echar un vistazo a la cantidad de objetos raros que había en la sala.
Colchonetas, bancos de step, pesas minúsculas, una pelota gigante. ¿Para qué coño querían Las Sombras una pelota gigante?
- Eso va a ser difícil, pero haré lo que pueda – contesté arqueando la ceja.
- De momento empezaremos con lo más básico – se quitó las botas y se sentó en la posición de medio loto (o como se llamase), esperando que yo hiciese lo mismo – vamos a empezar con un sencillo trabajo de respiración…
- …
¿Os imagináis a un vampiro enseñando a respirar a un humano? No veía a Lobo haciendo esas cosas, pero no era nadie para contradecir sus métodos, así que guardé silencio e hice lo que me dijo.
Estuve cerca de dos horas centrándome en respirar, aprendiendo métodos para dejar la mente en blanco y repitiendo extraños salmos en un idioma desconocido relacionado al parecer con el yoga.
Después practicamos algo de Pilates y me entretuve un poco deleitándome en lo flexible y hermoso que podía llegar a ser el cuerpo femenino en ese tipo de ejercicios.
Hasta que Murciélago se dio cuenta de que mi mente no estaba todo lo centrada que debía (le estaba mirando el culo) y me castigó haciendo el imbécil con la dichosa pelota.
Hice el ridículo, para que vamos a negarlo. Al fin y al cabo era la primera vez que me centraba en ese tipo de disciplinas. Aunque no lo hice tan mal salvo por algunas caídas inesperadas al intentar imitar algunas posturas demasiado complicadas que curiosamente me recordaban un poco a uno de mis libros favoritos de este mundo: el Kama Simtra.
El caso es que no estuvo tan mal la sesión de entrenamiento con Murciélago, y en parte sirvió para relajarme un poco.
Y cuando llegué a casa por primera vez no tuve que preocuparme de nada al tumbarme en la cama, ya que caí rendido casi al instante.
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